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Plan Fuhrmann: Uruguay como colonia agrícola nazi (Parte 1)

Info10/16/2010



Casualmente di con esta información extraída de Exordio, se supone que los nazis tenían pensado infiltrarse lentamente en el tejido político uruguayo para convertir al país en una granja del Tercer Reich y de ahí iniciar la conquista de Argentina y Brasil. La imagen de la cabecera muestra el supuesto reordenamiento político de toda Sudamérica en caso de que los macacos del paso de la oca salieran victoriosos de tan improbable faena.

Esta es la primera entrega de una serie de cuatro, dado que hay bastante material en la Red al respecto, espero que la disfruten.



...En plena guerra mundial, los aliados presionaron a Uruguay, exigiéndole mayor definición en apoyo a sus intereses. pero Baldomir declaró la neutralidad uruguaya en 1939, cuando en diciembre tuvo lugar la Batalla del Río de la Plata, en la cual Uruguay jugaría un papel determinante. Bajo la presión de los gobiernos de Italia y Alemania por un lado y EEUU e Inglaterra por el otro, Baldomir aceptó dar refugio al Acorazado de Bolsillo Admiral Graf Spee que entró al puerto de Montevideo para reparaciones. Pero, ante la situación política y militar y la presión de las embajadas de EEUU y Gran Bretaña, Baldomir se vio obligado a dar plazo de salida a la nave alemana.

Entre 1940 y 1941, la inteligencia de Estados Unidos e Inglaterra se movía en todos los ámbitos de la vida nacional. El experto en espionaje británico Bill Stephenson alias "Intrepid", con la aprobación de Roosevelt, extendió sus dominios desde EEUU a Uruguay y Bolivia. El gobierno uruguayo era constantemente presionado por las representaciones diplomáticas de las dos potencias y creó una Comisión Investigadora para atender las denuncias de una posible conspiración de nazis uruguayos. Los informes diplomáticos de las dos potencias resultaron decisivos en las investigaciones llevadas a efecto en el parlamento. Simultáneamente se hacían ensayos de oscurecimiento y bombardeos que aterrorizaron a la población, atacada por una psicosis de guerra que mantenía a los uruguayos en un estado de paranoia permanente. Una supuesta conjura fue publicada en el New York Times de EEUU, detallando las actividades del presunto líder uruguayo Arnulf Fuhrmann con foto y todo. En los barrios de Montevideo se crearon grupos de "defensa pasiva", agrupados por manzanas, para denunciar a los sospechosos de actividades pro-nazis. El sensacionalismo y la falsedad ocupaban las primeras páginas de los diarios y las denuncias del agente Stephenson que aseguraban que Uruguay era la base de una conspiración hemisférica para tomar el poder en Bolivia, Argentina, Paraguay y Brasil.


Baldomir no pudo soportar la consecuencia de ese estado de cosas. Los Blancos trataban de impedir que el gobierno cediera a las presiones de Washington y Londres, mientras que los Colorados apoyaban la cooperación con Estados Unidos que pregonaba la formación de un bloque hemisférico en contra del Eje. Ya en 1940 los Blancos se opusieron a que se le diera autorización a EEUU para instalar una base militar en Uruguay. Baldomir sacó del gobierno a los ministros Herreristas (Partido Blanco), que formaban parte del Ejecutivo por mandato constitucional, obligándolos a renunciar e impulsó una enmienda constitucional sin la participación de los Herreristas.

En febrero de 1942, Baldomir disolvió el Congreso y lo reemplazó con un Consejo de Estado, compuesto por partidarios del ex-presidente Batlle y otros Colorados. Este golpe de estado se llevó a cabo sin acciones violentas ni mayores represalias. Fue más bien un golpe de estado "conversado" para evitar que la crisis institucional desembocara en hechos extremos. Los Batllistas y comunistas aplaudieron la decisión de Baldomir, pero los socialistas contraatacaron acusándolo de ser uno de los protagonistas del golpe de estado de 1933. Los Nacionalistas Independientes se mantuvieron al margen. Los perdedores fueron los Herreristas tildados de ser pro-Nazis, pro-Franquistas y pro-Argentinos. El gobierno uruguayo endureció sus relaciones diplomáticas con los países del Eje.

Finalmente, el 14 de febrero de 1945, Uruguay declaró la guerra a Alemania y Japón y luego se adhirió las Naciones Unidas.

Visión de Uruguay por Estados Unidos y los Aliados, según fue publicada en la revista de propaganda 'En Guardia', Vol. 2, Núm. 4, durante la guerra.

“La entrada de nazis es indeseable". En un pequeño cartel colocado sobre el mostrador de un café próximo al Palacio Legislativo de Montevideo están escritas estas palabras que simbolizan la rectitud del Uruguay frente a la guerra y al Eje. Basta pasar un día en el país para convencerse de que los uruguayos están decididos a apoyar la lucha mundial por tener los ideales democráticos, aunque ello exija renunciar a las comodidades personales.
Defensas antiaéreas

Los habitantes de Montevideo van generalmente a pie en estos tiempos, en lugar de conducir sus automóviles, porque hay gran escasez de gasolina. El consumo ha sido reducido a un 40 por ciento de lo normal. Las tiendas, que usualmente permanecían abiertas de 9 a 12 de la mañana y de 2 a 6:30 de la tarde, en actualidad sólo abren durante un periodo comprendido entre las 11:30 y 6:30 de la tarde. Esto disminuye la necesidad de transportes, porque la gente sólo tiene que hacer un viaje diario de ida y vuelta partiendo de sus casas.

Cuando la llegada de buques disminuyó considerablemente, el Uruguay comenzó a padecer una escasez de combustible que representa ya menos agua caliente en las viviendas, y menos calefacción en la próxima estación invernal.

Pero los uruguayos no se quejan. Para tener combustible, compraron maíz de la Argentina mientras lo hubo disponible, y ahora están tratando con todas sus energías de acumular mayores reservas de leña y de semillas oleaginosas, traídas mediante transporte fluvial desde las zonas contiguas a la parte alta del río.


Los "hermanos del Plata" eran la próxima conquista nazi

En vez de cruzarse de brazos y contemplar impacientemente la decadencia en las actividades de la construcción, originada por la escasez de acero, maquinaria, y accesorios, el gobierno está trazando un plan de obras públicas. Este plan se circunscribirá a los programas de construcción de aeropuertos y carreteras, que se puedan realizar a mano o con la maquinaria que hay disponible. En lugar de construir rascacielos en el centro de Montevideo, el país va a dedicarse a edificar casas para obreros que se puedan construir con una cantidad mínima de los materiales que escasean, pero que hace largo tiempo tenían en proyecto los dirigentes progresistas y democráticos del país.

Los uruguayos están haciendo estas modificaciones y estos sacrificios porque desean que la guerra termine pronto, y creen también que uno de los modos más seguros que tienen a su alcance para acelerar ese resultado, es evitar las conspiraciones el Eje dentro de sus fronteras.

Pero el Uruguay no se ha limitado a hablar acerca de lo que se debe hacer; ha actuado, y ha estimulado a sus vecinos para que ayudaran a realizar tarea, cuando pareció que era demasiado grande para que el Uruguay pudiera abarcarla por sí solo.

La necesidad les obligó a dar el primer paso. Cuando el acorazado nazi "de bolsillo" Graf Spee, al huir por la costa oriental de Sudamérica perseguido por varias unidades de la flota inglesa, se encontró copado y escaso de provisiones, entró precipitadamente en el puerto de Montevideo y los oficiales nazis pidieron arrogantemente que se les permitiera permanecer en la rada hasta que terminaran completamente las reparaciones.

Aun cuando el Uruguay es la más pequeña de repúblicas sudamericanas y, naturalmente no dispone de una poderosa Marina para hacer respetar sus decisiones, rechazó de plano la petición nazi y ordenó que el Spee saliera del puerto tan pronto como se hubiera reabastecido de combustible y de provisiones, ajustándose a las reglas del derecho internacional. En la actualidad, las escoradas torres del Graf Spee, que se van hundiendo lentamente en aguas poco profundas del río de la Plata, recuerdan constantemente a Montevideo su primer incidente con Hitler.

El siguiente se produjo seis meses después, cuando los encolerizados nazis del Uruguay, actuando por órdenes de Berlín para aplastar la oposición uruguaya, se dispusieron a llevar a cabo su ya famoso "plan Fuhrmann". Este no era más que una página del libro "Mein Kampf" de Hitler, donde trazó un esquema de conquista del mundo. Aspiraba a apoderarse del gobierno de Montevideo por medio de un golpe de mano, convertir al país en colonia agrícola del Tercer Reich, y utilizarlo "base para atacar a la Argentina, al Paraguay y al Brasil. Arnulf Fuhrmann, designado como cabecilla, esperaba la llegada de 5.000 "turistas" de Argentina y otros más del Brasil para reforzar efectivos armados, cuando el Uruguay descubrió los planes, detuvo a los cabecillas y disolvió la organización.

Proximamente Segunda Parte! ....
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