
El dicho meterse en camisa de once varas es una expresión que señala la poca conveniencia de complicarse la vida innecesariamente.
Su origen se sitúa en la Edad Media, en las ceremonia de adopción de un niño. El padre debía meter al niño por la manga de una camisa grande hecha para la ocasión. Luego lo sacaba por la cabeza o el cuello de la prenda y el padre le daba un fuerte beso en la frente como prueba de la aceptación de la paternidad. En algunas regiones de Europa la ceremonia continúa vigente pero con la madre, con objeto de simular el parto.
El dicho refleja una exageración en las dimensiones de la camisa, la cual no podía medir once varas, que vendrían a ser unos nueve metros