

Quizás muchos de nosotros escuchamos hablar por primera vez de René Favaloro ese 29 de Julio del 2000. Los medios de comunicación anunciaban la muerte de un médico argentino que era reconocido internacionalmente y en su país lo habían dejado de lado. Lo habían tratado como a un mendigo.
De ahí viene mi pregunta, René fue una de las personas más importantes que tuvo este país, pero ¿los argentinos realmente lo valoramos?
El próximo 29 de Julio se van a cumplir 10 años de su desaparición física, una década desde la muerte del argentino que simboliza la solidaridad, la sabiduría, el querer que el país crezca, a través de la educación, la salud, el hombre que lucho toda su vida contra la corrupción hasta que dijo basta.
Este es mi homenaje.



René Gerónimo Favaloro nació en 1923 en una casa humilde del barrio "El Mondongo" de La Plata, un barrio de inmigrantes. Su padre era ebanista y su madre modista.
A tan sólo una cuadra se levantaba el Hospital Policlínico como presagio de un destino que no se hizo esperar. Con apenas cuatro años de edad, Favaloro comenzó a manifestar su deseo de ser "doctor".
Quizás la razón se debía a que de vez en cuando pasaba unos días en la casa de su tío médico, con quien tuvo oportunidad de conocer de cerca el trabajo en el consultorio y en las visitas domiciliarias; o quizás simplemente tenía una vocación de servicio, propia de la profesión médica.

Sin embargo, la esencia de su espíritu iba más allá de su vocación y era mucho más profunda: calaba en los valores que le fueron inculcando en su casa y en las instituciones donde estudió. Sobre esa base edificó su existencia.
Cursó la primaria en una modesta escuela de su barrio (nº45 situada en la calle 68 y diagonal 73) donde, con pocos recursos, se fomentaba el aprendizaje a través de la participación, el deber y la disciplina. Después de la escuela, pasaba las tardes en el taller de carpintería de su padre ebanista, quien le enseñó los secretos del oficio. En los veranos se transformaba en un obrero más. Gracias a sus padres aprendió a valorar el trabajo y el esfuerzo.
Su abuela materna le transmitió su amor por la tierra y la emoción al ver cuando las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: "A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca" .


En 1936, después de un riguroso examen, Favaloro entró al Colegio Nacional de La Plata. Allí, docentes como Ezequiel Martínez Estrada y Pedro Henríquez Ureña le infundieron principios sólidos de profunda base humanística. Más allá de los conocimientos que adquirió, incorporó y afianzó ideales como libertad, justicia, ética, respeto, búsqueda de la verdad y participación social, que había que alcanzar con pasión, esfuerzo y sacrificio.

En 1941, al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las concurrencias al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes. Nunca se limitaba a cumplir con lo requerido por el programa, ya que, por las tardes, volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos.
Mientras cursaba las materias correspondientes a su año, se entremezclaba con los alumnos de sexto año de las cátedras de Rodolfo Rossi o Egidio Mazzei, ambos titulares de Clínica Médica. También se escapaba a presenciar las operaciones de los profesores José María Mainetti, de quien captó su espíritu renovador, y Federico E. B. Christmann, de quien aprendió la simplificación y estandarización que aplicaría después a la cirugía cardiovascular, quizás la mayor contribución de Favaloro a las operaciones sobre el corazón y los grandes vasos. Sería Christmann quien diría, no sin razón, que para ser un buen cirujano había que ser un buen carpintero.
El hecho fundamental de su preparación profesional fue el practicantado (actual residencia) en el Hospital Policlínico, centro médico de una amplia zona de influencia. Allí se recibían los casos complicados de casi toda la provincia de Buenos Aires. En los dos años en que prácticamente vivió en el Hospital, Favaloro obtuvo un panorama general de todas las patologías y los tratamientos pero, sobre todo, aprendió a respetar a los enfermos, la mayoría de condición humilde. Como no quería desaprovechar la experiencia, con frecuencia permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.
Todo hacía suponer que su futuro estaba allí, en el Hospital Policlínico, siguiendo los pasos de sus maestros. Casualmente, en 1949, apenas recibido, se produjo una vacante para médico auxiliar. Accedió al puesto en carácter interino y a los pocos meses lo llamaron para confirmarlo. Le pidieron que completara una tarjeta con sus datos; pero en el último renglón debía afirmar que aceptaba la doctrina del gobierno. El destino se ensañaba de manera incomprensible. Sus calificaciones eran mérito más que suficiente para obtener el puesto. Sin embargo, ese requisito resultaba humillante para alguien que, como él, había formado parte de movimientos universitarios que luchaban por mantener en nuestro país una línea democrática, de libertad y justicia, razón por la cual incluso había tenido que soportar la cárcel en alguna oportunidad. Poner la firma en esa tarjeta significaba traicionar todos sus principios. Contestó que lo pensaría, pero en realidad sabía con claridad cuál iba a ser la respuesta.

Por ese entonces llegó una carta de un tío de Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo de 3.500 habitantes en la zona desértica de La Pampa. Explicaba que el único médico que atendía la población, el doctor Dardo Rachou Vega, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. Le pedía a su sobrino René que lo reemplazara aunque más no fuera por dos o tres meses. La decisión no fue fácil. Pero al final Favaloro llegó a la conclusión de que unos pocos meses transcurren rápidamente y que, mientras tanto, era posible que cambiara la situación política.
Llegó a Jacinto Aráuz en mayo de 1950 y rápidamente trabó amistad con el doctor Rachou. Su enfermedad resultó ser un cáncer de pulmón. Falleció unos meses más tarde. Para ese entonces Favaloro ya se había compenetrado con las alegrías y sufrimientos de esa región apartada, donde la mayoría se dedicaba a las tareas rurales.
La vida de los pobladores era muy dura. Los caminos eran intransitables los días de lluvia; el calor, el viento y la arenisca eran insoportables en verano y el frío de las noches de invierno no perdonaba ni al cuerpo más resistente. Favaloro comenzó a interesarse por cada uno de sus pacientes, en los que procuraba ver su alma. De esa forma pudo llegar a conocer la causa profunda de sus padecimientos.
Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano, Juan José, médico también. Se integró muy pronto a la comunidad por su carácter afable, su gran capacidad de trabajo y dedicación a sus pacientes. Juntos pudieron compartir la labor e intercambiar opiniones sobre los casos más complicados.
Durante los años que ambos permanecieron en Jacinto Aráuz crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región. Sentían casi como una obligación el desafío de paliar la miseria que los rodeaba.
Con la ayuda de los maestros, los representantes de las iglesias, los empleados de comercio y las comadronas, de a poco fueron logrando un cambio de actitud en la comunidad que permitió ir corrigiendo sus conductas. Así, lograron que casi desapareciera la mortalidad infantil de la zona, redujeron las infecciones en los partos y la desnutrición, organizaron un banco de sangre viviente con donantes que estaban disponibles cada vez que los necesitaban y realizaron charlas comunitarias en las que brindaban pautas para el cuidado de la salud.

El centro asistencial creció y cobró notoriedad en la zona. En alguna oportunidad Favaloro reflexionó sobre las razones de ese éxito. Sabía que habían procedido con honestidad y con la convicción de que el acto médico "debe estar rodeado de dignidad, igualdad, piedad cristiana, sacrificio, abnegación y renunciamiento" de acuerdo con la formación profesional y humanística que habían recibido en la Universidad Nacional de La Plata.



Favaloro leía con interés las últimas publicaciones médicas y cada tanto volvía a La Plata para actualizar sus conocimientos. Quedaba impactado con las primeras intervenciones cardiovasculares: era la maravilla de una nueva era. Poco a poco fue renaciendo en él el entusiasmo por la cirugía torácica, a la vez que iba dándole forma a la idea de terminar con su práctica de médico rural y viajar a los Estados Unidos para hacer una especialización. Quería participar de la revolución y no ser un mero observador. En uno de sus viajes a La Plata le manifestó ese deseo al Profesor Mainetti, quien le aconsejó que el lugar indicado era la Cleveland Clinic.
Lo asaltaban miles de interrogantes, entre ellos el de abandonar doce años de medicina rural que tantas satisfacciones le habían dado. Pero pensó que al regresar de Estados Unidos su contribución a la comunidad podría ser aun mayor. Con pocos recursos y un inglés incipiente, se decidió a viajar a Cleveland. Otra vez, el breve tiempo que pensaba permanecer allí terminó siendo una década.
Trabajó primero como residente y luego como miembro del equipo de cirugía, en colaboración con los doctores Donald B. Effler, jefe de cirugía cardiovascular, F. Mason Sones, Jr. a cargo del Laboratorio de Cineangiografía y William L. Proudfit, jefe del Departamento de Cardiología.
Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero su búsqueda del saber lo llevó por otros caminos. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. El laboratorio de Sones, padre de la arteriografía coronaria, tenía la colección más importante de cineangiografías de los Estados Unidos.
A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del bypass o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Está detallado en profundidad en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, publicado en 1970 y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria . Hoy en día se realizan entre 600.000 y 700.000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos.

Su aporte no fue casual sino el resultado de conocimientos profundos de su especialidad, de horas y horas de investigación y de intensa labor. Favaloro decía que su contribución no era personal sino el resultado de un equipo de trabajo que tenía como primer objetivo el bienestar del paciente.

El bypass coronario es la intervención cardíaca más común. Más de 240.000 personas se realizan con éxito esta intervención cada año en los Estados Unidos.
Las arterias pueden obstruirse con el tiempo debido a la acumulación de placa grasa. El bypass permite mejorar el flujo sanguíneo al corazón creando una nueva ruta o derivación alrededor de una sección obstruida o dañada de la arteria.
La operación consiste en coser una sección de una vena de la pierna o una arteria del pecho u otra parte del cuerpo a fin de sortear la sección obstruida o dañada de la arteria coronaria. El procedimiento crea una nueva ruta por la que puede fluir la sangre, para que el músculo cardíaco pueda recibir la sangre rica en oxígeno que necesita para funcionar adecuadamente.
Durante la operación de bypass, se divide el esternón, se detiene el corazón y la sangre circula por una máquina de circulación extracorpórea. A diferencia de otros tipos de intervenciones cardíacas, no se abren las cavidades del corazón durante la operación.


El profundo amor por su patria hizo que Favaloro decidiera regresar a la Argentina en 1971, con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación, tal como lo dijo en su carta de renuncia a Effler:
"Una vez más el destino ha puesto sobre mis hombros una tarea difícil. Voy a dedicar el último tercio de mi vida a levantar un Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular en Buenos Aires. En este momento en particular, las circunstancias indican que soy el único con la posibilidad de hacerlo. Ese Departamento estará dedicado, además de a la asistencia médica, a la educación de posgrado con residentes y fellows, a cursos de posgrado en Buenos Aires y en las ciudades más importantes del país, y a la investigación clínica. Como usted puede ver, seguiremos los principios de la Cleveland Clinic."
(De La Pampa a los Estados Unidos)
Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975 junto con otros colaboradores y afianzó la labor que venía desarrollando desde su regreso al país. Uno de sus mayores orgullos fue el de haber formado más de cuatrocientos cincuenta residentes provenientes de todos los puntos de la Argentina y de América latina. Contribuyó a elevar el nivel de la especialidad en beneficio de los pacientes mediante innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la Fundación, entre los que se destaca Cardiología para el Consultante, que tiene lugar cada dos años.



A Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (Edificio central) - Fundación Favaloro
B Centro Ambulatorio de Transplante (Edificio Anexo) - Fundación Favaloro
C Universidad Favaloro
D Edificio Administrativo e ingreso de Ambulancias
E Biblioteca "Ezequiel Martínez Estrada"
F Centro de Vida
En 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica (al que financió con dinero propio durante un largo período) que, en ese entonces, dependía del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas, que, a su vez, dio lugar, en agosto de 1998, a la creación de la Universidad Favaloro.
En la actualidad, la investigación abarca más de treinta campos en los que trabajan profesionales de distintas disciplinas -medicina, biología, veterinaria, matemática, ingeniería, etc.- en colaboración con los centros científicos más importantes de Europa y Estados Unidos. Se publicaron más de ciento cincuenta trabajos en revistas especializadas con arbitraje internacional.
En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema "tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico" se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco , pulmonar , cardiopulmonar, hepático, renal y de médula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales.
Como en los tiempos de Jacinto Aráuz, siguió haciendo hincapié en la prevención de enfermedades y enseñando a sus pacientes reglas básicas de higiene que contribuyeran a disminuir las enfermedades y la tasa de mortalidad. Con ese objetivo se desarrollaron en la Fundación Favaloro estudios para la detección de enfermedades, diversidad de programas de prevención, como el curso para dejar de fumar, y se hicieron varias publicaciones para el público en general a través del Centro Editor de la Fundación Favaloro, que funcionó hasta 2000.
Pero Favaloro no se conformó con ayudar a resolver los problemas de esa necesidad básica que es la salud en cada persona en particular sino que también quiso contribuir a curar los males que aquejan a nuestra sociedad en conjunto. Jamás perdió oportunidad de denunciar problemas tales como la desocupación, la desigualdad, la pobreza, el armamentismo, la contaminación, la droga, la violencia, etc. convencido de que sólo cuando se conoce y se toma conciencia de un problema es posible subsanarlo o, aun mejor, prevenirlo.
Favaloro fue miembro activo de 26 sociedades, correspondiente de 4, y honorario de 43. Recibió innumerables distinciones internacionales entre las que se destacan: el Premio John Scott 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE.UU; la creación de la Cátedra de Cirugía Cardiovascular "Dr René G. Favaloro" (Universidad de Tel Aviv, Israel, 1980); la distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz (Madrid, España, 1982); el premio Maestro de la Medicina Argentina (1986); el premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation (1987); The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation (Toronto, Canadá, 1987); el Premio René Leriche 1989, otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía; el Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología (1992); el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement (1993); el Premio Príncipe Mahidol, otorgado por Su Majestad el Rey de Tailandia (Bangkok, Tailandia, 1999).
Desde siempre sostuvo que todo universitario debe comprometerse con la sociedad de su tiempo y recalcaba: "quisiera ser recordado como docente más que como cirujano" . Por esa razón, dedicó gran parte de su tiempo a la enseñanza, tanto a nivel profesional como popular. Un ejemplo fue su participación en programas educativos para la población, entre los que se destacaba la serie televisiva "Los grandes temas médicos", y las numerosas conferencias que presentó en la Argentina y en el exterior, sobre temas tan diversos como medicina, educación y la sociedad de nuestros días





SU PASO A LA ETERNIDAD)
Hacia el año 2000, la Argentina estaba ya sumergida en una crisis económica y política y la Fundación Favaloro estaba endeudada en unos U$D 75 millones, por lo que Favaloro pidió ayuda al gobierno, sin recibir una respuesta oficial, 3 con amplias críticas al sistema de salud en Argentina. Después de su muerte se supo que le había enviado una carta al entonces Presidente de la Nación, el Dr. Fernando de la Rúa, que nunca había sido leída y en la que expresaba su cansancio de "ser un mendigo en su propio país" y le solicitaba ayuda para recaudar fondos para la Fundación. Además, expresaba que la sociedad argentina necesitaba su muerte para tomar conciencia de los problemas en los que está envuelta.



1. Honestidad.
2. Culto a la verdad.
3. Defensa de la libertad.
4. Lucha por la democracia.
5. Solidaridad.
6. Responsabilidad y compromiso en todo lo que uno hace.
7. Lucha por la dignidad del hombre.
8. Luchar por una vida mejor en nuestro mundo.
9. Propiciar la unidad latinoamericana.
10. Por último entender que absolutamente nada se consigue sin esfuerzo.
Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo. (Conferencia "Ciencia Educación y Desarrollo", Universidad de Tel Aviv, mayo de 1995)
Todos somos culpables, pero si hubiera que repartir responsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes. ¡Si resurgiera San Martín caparía a lo paisano varias generaciones de mandantes!. (De Recuerdos de un médico rural)
Proceder con honestidad en aras de la dignidad del hombre es el compromiso más trascendente en nuestro corto paso por este mundo. (Conferencia "Responsabilidad social del universitario de nuestro tiempo", Universidad Católica de Córdoba, septiembre de 1981)
Ha llegado el momento, insisto, de detener el girar constante de nuestro planeta. Examinarlo, examinarnos, hacer el diagnóstico correcto y buscar todos juntos el tratamiento adecuado. Sólo lo lograremos si entendemos que estamos convocados por un compromiso ineludible: debemos luchar por una sociedad más justa y equitativa, sin prejuicios de ninguna índole. Sólo lo lograremos si no nos apartamos nunca de los lineamientos éticos basados en el respeto a la dignidad del hombre. Debemos trabajar, trabajar y trabajar con pasión. Siempre habrá tiempo para el ocio fecundo, en beneficio de todos. Hemos de esforzarnos para mejorarnos individualmente pero entendiendo que formamos parte de una sociedad que demanda nuestra participación. Cuanto más destacada sea nuestra posición individual más grande será nuestro compromiso social. Ha llegado la hora de trabajar con humildad y modestia verdaderas. Hay que aprender a no marearse con las alturas de la montaña. En la montaña de la vida nunca se alcanza la cumbre. (Mensaje de René Favaloro a los estudiantes reunidos en Glacier Park Lodge, Montana, Estados Unidos, 1993. De "Don Pedro y la educación"
Si no tomamos conciencia del desastre ecológico que el hombre ha desatado en nuestro planeta -la Argentina no queda excluida- las consecuencias serán terribles. (...) Todos debemos comprometernos a luchar sin descanso por la rehabilitación del aire, el agua y la tierra. (De "De La Pampa a los Estados Unidos"
Estoy convencido de que a esta sociedad consumista, cegada por el mercado, la sucederá otra que se caracterizará por el hecho trascendente de que no dejará de lado la justicia social y la solidaridad. (Congreso de Bioingeniería 1999)
De mi abuela materna heredé un gran amor por la tierra; no podía vivir sin un huerto. Desde muy pequeño la acompañaba por las tardes a trabajar en la quinta familiar. Doña Cesárea fue, sin duda, una de las grandes mujeres que he tenido la suerte de conocer, quizá la mejor. Se ocupaba de todo lo que correspondía al quehacer de la casa en aquellos tiempos y todo lo hacía con amor. Sin proponérselo, era el verdadero centro de la familia. Vivía para ella y para su hombre, mi abuelo, quien podía jactarse ante sus amigos que hasta sus calcetines estaban tejidos por su mujer. Excepto en los días de lluvia, terminaba su tarea diaria en el huerto. Se entretenía y era feliz descansando -porque se descansa cambiando de tarea-, entremezclada con sus vegetales y frutales. Cuando regresaba de su trabajo, mi abuelo nos acompañaba. Conocía el arte de injertar y así se podían ver higueras que producían dos o tres variedades diferentes o un duraznero injertado con damasco o un ciruelo que, en una misma planta, producía frutos renegridos junto a otros de color amarillo dorado. La huerta estaba salpicada por muchos árboles frutales, que mi abuelo cuidaba con esmero. Con él aprendí los secretos de la poda, que comenzábamos en julio; cada variedad tiene los propios. El saber conservar en cada una los tallos fructíferos nos permitía saborear, durante el verano, infinidad de gustos que aumentaban la exquisitez por su frescura. (De "Recuerdos de un médico rural"
¿Escucharemos alguna vez los mensajes que nos legaron con sus vidas y sus libros Sarmiento, Hernández, Hudson, Mallea, Martínez Estrada, Agustín Álvarez, Luis Franco, Julio Irazusta, Henríquez Ureña (por no citar sino algunos pocos) o seguiremos siendo testigos de la decadencia de la sociedad de consumo? (De "Recuerdos de un médico rural"
Vivo enraizado con mi país. Pero quizás por mi devoción a San Martín, Bolívar, Sucre y Artigas a veces sufro más como latinoamericano que como argentino, a pesar de estar machimbrado con mi tierra. (De la conferencia "Marginalidad y pobreza de cara al tercer milenio", Universidad del Litoral, noviembre de 1997)
La prevención debería ser el aspecto más trascendente de nuestra especialidad. Estoy seguro de que, en el futuro, se harán menos angioplastias y menos cirugías de revascularización. La prevención, junto con los adelantos de la biología molecular relacionados con la genética, permitirán disminuir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares. (De la Conferencia internacional sobre la salud del corazón en los países en desarrollo. Una agenda para la acción para el siglo XXI, Nueva Delhi, India, 1999)
1. “Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo.”
Políticos... políticos... si así enseñan, ¿que se puede esperar de los venideros?. Aquí me viene a la mente también la Tv basura que se consume hoy en día. Lo importante no es ser alguien de provecho, sino tener o aparentar tener. Los chicos que consumen eso ¿no se harán una imágen equivocada de la vida?. Ud dirán, para eso están los padres, para decirles lo que es correcto. ¿Pero si no están?
2. “Todos somos culpables, pero si hubiera que repartir responsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes.”
Esta frase tiene mucha relación con la anterior. Es fácil echarle la culpa a políticos. ¿Pero nosotros cuando tenemos la oportunidad, respetamos las leyes, nos respetamos?. Creo que no... la “viveza criolla” a veces deja mucho que desear.
3. “Estoy convencido de que a esta sociedad consumista, cegada por el mercado, la sucederá otra que se caracterizará por el hecho trascendente de que no dejará de lado la justicia social y la solidaridad.”
¿Se acabará algún día el capitalismo? Es muy difícil, las naciones mas poderosas se rigen por el y se enriquecen. Las más pobres son cada vez mas pobres. Si algún dia cambia eso, creo que con mis veintitantos no lo voy a ver.
4. “Es necesario insistir una vez más que si no estamos dispuestos a comprometernos -principalmente los universitarios- a luchar pos los cambios estructurales que nuestro país y toda Latinoamérica demanda -principalmente en educación y salud- seguiremos siendo testigos de esta sociedad injusta donde parece que el tener y el poder son las aspiraciones máximas. ”
(De “Recuerdos de un médico rural”)
Cuanta verdad... los países emergentes, como el nuestro para dejar de ser tal tiene que mejorar en educación. La educación es una de las bases para que una nación sea desarrollada. Pero vemos como los fondos son destinados a otras cosas... o muchas veces se quedan en bolsillos de estos... impresentables.
5. “Un pueblo sin educación, sin agua, sin luz, es un pueblo sin salud y sin futuro”.
Más de lo anterior. Aquí cosas tan necesarias como lo son el agua y la electricidad. Quizás los que vivamos en Capital o las pcias mas populosas no sepamos que hay gente que se muere de hambre. Gente que no dispone de algo tan básico como agua potable. Gente que vive a orillas de fuentes hídricas muy contaminadas.
6. “ Estoy absolutamente seguro que el cambio de rumbo sólo puede lograrse a través de la enseñanza”
Se me ocurre algo. Quizás los políticos (y nosotros que los votamos) destinan pocos fondos a la educación para que nada cambie.
7. “Dejaría de existir si no tuviera por delante desafíos que involucren, sobre todas las cosas, contribuir dentro y fuera de mi profesión al desarrollo ético del hombre”.
Lamentablemente lo cumplió a rajatablas. No se como los Menem, Duhaldes, los K y demás pueden vivir tranquilos con todo lo que robaron, el hambre que sembraron... Muchachos... en Capital por poner solo un ejemplo nos Gobierna el hijo de uno de los mayores estafadores al fisco argentino. Eso quiere decir que le dimos votos, que la gente los apoya. ¿Que nos pasa?
8. “Estoy convencido que la única manera de rescatar y preservar a los hijos de las villas miserias es con escuelas hogares. Qué podemos esperar de semejante promiscuidad que engendra el alcoholismo, el abuso sexual, el incesto, el robo, la riña y el asesinato?.De ahí saldrán los re-sentidos sociales y el caldo de cultivo para doctrinas foráneas tan perjudiciales”
Gran verdad... con esos caldos de cultivo como lo son las villas miserias, el paco, nula educación. Todo empeorara en el futuro.
9.“No creo en los genios, creo primero en el esfuerzo y dedicación pero dentro de una línea ética”
Esto del esfuerzo me encanta. René en todas sus entrevistas destacó siempre que él no fue un genio, sino que le puso mucho esfuerzo a todo. Ser un genio no es nada para alabar, pero si poner todas las pilas en lo que se hace, siempre con una línea ética que nos guíe. En medios de comunicación veo todo al revés... mientras menos esfuerzo (y a cualquier precio, el fin justifica los medios parece ser) se pone, mejor.
10. Haciendo referencia a una frase de Joaquín V. González:
“A mí no me ha derrotado nadie”. Favaloro escribe: ”Yo no puedo decir lo mismo, a mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla”
A veces es difícil luchar solo o con pocos aliados.
Conclusiones finales:
Parodiando al filósofo Maradona xD, una vez dijo ¨necesito 11 mascheranos en el equipo¨. ¿Cómo estariamos con 40 millones de Favaloros?. Se que hay mucha gente honesta y trabajadora, pero no se por qué, la gente que toma las decisiones en los altos cargos de los 3 poderes, deja mucho que desear.
Los medios masivos no se detienen a propagar estas ideas maravillosas de este ser único que tuvimos la suerte de que sea argentino. Pero si tiene lugar para los Fort, los Tinellis, etc.


Participó en televisión en programas educativos para la población, entre los que se destacaba la serie televisiva Los grandes temas médicos, y presentó numerosas conferencias en la Argentina y en el exterior, sobre temas muy diversos como medicina, educación y la sociedad de nuestros días. En octubre de 2007 estuvo como finalista en el programa de televisión El Gen Argentino, en el cual se eligió al personaje argentino que mejor representa las características del país y su gente.

René Favaloro publicó más de trescientos trabajos de su especialidad. Debido a su pasión por la historia llegó a escribir dos libros de investigación y divulgación sobre el general José de San Martín. Es autor también de la autobiografía De La Pampa a los Estados Unidos (la versión en inglés, titulada The Challenging Dream of Heart Surgery fue publicada en Boston, EE.UU. por Little, Brown and Company en 1994), en el cual recuerda sus diez años de trabajo en equipo con eminentes personalidades de la medicina durante su estancia en la Cleveland Clinic. Éste se publicó por primera vez en 1992, llegando a alcanzar la octava edición en 1996 a través de la Editorial Sudamericana. Además, su autobiografía denominada Recuerdos de un médico rural tiene varias ediciones, la primera de ellas editada en el año 1980. Finalmente su último libro, Don Pedro y la Educación, se publicó en Buenos Aires por el Centro Editor de la Fundación Favaloro en 1994.
El grupo argentino de punk-rock Attaque 77 le dedicó la canción y el videoclip "Western" del álbum Antihumano del año 2003. Fue el primer corte de difusión del disco y se trataba de un homenaje al Dr. René Favaloro.

Breve Historia de la creación del MUSEO HISTÓRICO DEL MÉDICO RURAL DR. RENÉ G. FAVALORO:
Dedicado en reconocimiento a todos los médicos que ejercieron esta profesión en esta localidad. Nuestro museo “Dr. René G. Favaloro”, se crea en honor a la destacada personalidad del mismo en el campo de la medicina cardiovascular quien se inició en Jacinto Arauz y convivió largos años con esta población junto a su hermano Juan José recordándolos llenos de anécdotas y en donde él eligió fueran esparcidas sus cenizas.
A través de una visita guiada se pueden conocer los siguientes lugares relacionados con el Dr. Favaloro durante su estadía en el pueblo sureño de la Pampa:
- la casa que perteneció a sus tíos
- la casa donde habitó con su esposa.
- El consultorio del doctor Dardo Rachou Vega.
- La casa de su hermano Juan José.
- La clínica medico quirúrgica, creada junto a su hermano Juan José.
Se restaura el edificio de la ex-estación ferroviaria que se encuentra junto al Paseo y monumento que también lleva su nombre inaugurado, el 29 de julio de 2001.
¿Que podemos encontrar en el museo?
Sala 1: En la recepción podemos observar el acervo de la llegada del ferrocarril, sus actividades, primeros pobladores y breve reseña de la planta urbana de Jacinto Arauz.
Sala 2: Conferencias, proyección de videos, testimonios reales de las entrevistas al Dr. René G. Favaloro.
Sala 3: Su patrimonio conserva muebles, fotografías, objetos que nos deslizan fugazmente hacia el pasado de quienes ejercieron la medicina en nuetra localidad.
Sala 4: Esta sala evoca la creación de la clinica médico quirúrgica, donde podemos apreciar distintos elementos y objetos personales, documentación, etc.



Actividades que realiza el Museo:
Visitas Guiadas: Por los lugares relacionados con el Dr. René Favaloro durante su permanencia en Jacinto Arauz.
Recorrido duración: 60 segundos.
Cursos y Talleres: Practica de conservación y restauración. Talleres artesanales.
Informes e Inscripción:
Extensión Cultural: Lunes a viernes de 8 a 12 hs.
Museo Histórico del médico Rural “DR. René G. Favaloro”.
Paseo René G. Favaloro (C.P.) 8208 - Telefax 02925) 493224 / 493470
Departamento Acción educativa. Comisión Municipalidad de Cultura.
Proyecto y Dirección:Mirta Susana Méndez ( Museóloga)

Parte 1/5
Parte 2/5
Parte 3/5
Parte 4/5
Parte 5/5
Bersuit - La Argentinidad al Palo (canción donde se lo menciona y habla sobre los verdaderos ídolos argentinos)
CAPITULO 10: SUS LIBROS
Recomiendo leer todos los libros de René, no tienen desperdicio. Algunos quizas les son esquivos porque piensan que hablan solo de su profesión, pero no es así. En ellos abarca todas sus aficiones: el futbol (hincha de Gimnasia), su vida, su educación, describe nuestra querida Argentina, habla de historia y mucho más.
Recuerdos de un médico rural (1980)
De La Pampa a los Estados Unidos (1993)
Don Pedro y la Educación (1994)
Tratamiento quirúrgico de la arteriosclerosis coronaria (1970)
¿Conoce usted a San Martín? (1986)
La Memoria de Guayaquil (1991)
FUENTES
WEB:
http://mondongonline.8m.net/ (info del barrio el Mondongo La Plata)
http://es.wikipedia.org/
http://www.fundacionfavaloro.org/
http://www.youtube.com/
http://www.jacintoarauz.gov.ar/
LIBROS:
Recuerdos de un médico rural (1980)
De La Pampa a los Estados Unidos (1993)
Don Pedro y la Educación (1994)
Si te gusto el post compartilo con tus seguidores, ayudame a difundirlo así todos pueden ver lo que hizo este gran hombre. Desde ya gracias. ¿Lo mejor de todo esto a mi entender?. Fue argentino... que orgullo me da.

