Todo el material de mis post es 100% mío. Subo seguido material propio. Si en algo no estás de acuerdo, te invito a ser respetuoso y no denunciar. Podés enviarme un Mensaje Privado Podés Ver mis Aportes Podés Enviarme un AK-47 ¿Quien soy? [Monólogo Zombie] by _Assault_ is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported License. Creado a partir de la obra en www.taringa.net. -¡Counter Terrorist win!- -¡FFFUUUUUUU!- Eso era todo lo que mis oídos captaban en ese momento. Explosiones, disparos, gritos, sangre y diferentes sonidos provenientes de una sociedad ultra-violenta y ultra-virtual. Sé que no es la mejor forma de pasar el tiempo, pero es algo que me mantenía horas adelante de una pantalla. No comía, no ensuciaba, no bebía... ¡mis viejos chochos, claro! Algo no andaba bien... Hacía ya tres horas que no los veía, y me estaba empezando a preocupar, pero en ese momento me interesaba más jugar al Counter Strike. "¡Ding-Dong!" suena el timbre de repente. No una, ni dos, si no tres veces. ¿La persona estará apurada? ¿Es cuestión de vida o muerte? ¿O es solo una burla de nenitos molestos? Me asomé por la mirilla y ví a mi mejor amigo en la puerta mirando para todos lados, asustadísimo. Abro la puerta, -¿Qué pasa?- Le dije tranquilo. -¡Me están siguiendo, abrí!- Mi casa tenía dos puertas, una de madera y otra de rejas. -Yo no veo a nadie.- Le dije tranquilizándolo. -¿Estás segu...- me interrumpió José. -¡Estoy más que seguro! ¡Abríii!- Rápidamente agarré el manojo de llaves de la primera puerta y abrí la otra. José entró "volando" y cerró la puerta detrás de él. -Ahora, ¿Me podés decir quién carajo te estaba siguiendo?- Le dije algo irritado. -Me seguía Mario, el vecino. Pero no era él, estaba mas raro. Caminaba lento, tiraba espuma de la boca y gritaba... esos gritos eran insoportables. Como si hubiera dos voces dentro de el, una grave y la otra aguda.- -Ah, pero vos sí que sabés inventar, ¡éh!- No le creía una mínima palabra. -¡Te juro por Dios que no inventé nada! ¡Era la verdad! ¡¿Te pensás que voy a hacer semejante escándalo nada mas por una joda?!- Su tono parecía verdadero, fué en el momento en qué comencé a dudar de que algo malo estaba pasando. -¿Q...- Iba a ofrecerle algo de beber, pero un fuerte estruendo nos sacudió a ambos. Una camioneta había chocado contra la casa del vecino, metiéndose prácticamente hasta el living. Otros dos autos habían resultado dañados pero en menor proporción, uno era de policía. Los conductores de los autos se bajaron, aturdidos, pero no el de la camioneta, solo estaba allí, inmovil. [...] La camioneta estaba totalmente desfigurada, apenas se podía reconocer el logo de Chevrolet en la parte trasera, pero los otros dos autos no estaban tan dañados. -¿Señor...?- Dijo el conductor del primer auto al de la camioneta. -¿Se enuentra bien?- El conductor no terminó de decir esas palabras cuando "Ricardo", o por lo menos eso decía la tarjeta de pase para una obra en construcción, agarró con todas sus fuerzas el brazo del conductor del auto. Emitió ese grito, un alarido tétrico, como si se estuviera torturando a un coro de ángeles mientras cantan. Es el mismo grito que José había escuchado minutos antes. El pánico invadió el lugar, la genta gritaba, corría o intentaba separar a los dos hombres de aquella pelea, que sin saberlo, desataría el destino de muchas personas más... El policía atinó a sacar su revolver. Era un Smith & Wesson calibre .38 largo. Para ese momento, tenía ideas básicas de como disparar un arma, pero en raras ocasiones lo había echo. -¡Señor, soy de la policía!- Dijo el oficial. -¡Suelte a ese hombre en este momento.- No hubo respuestas de parte de Ricardo. Solo estaba aferrado al cuello del otro conductor, ¡mordiéndolo! Un peatón que había visto toda la escena se acercó hasta los sujetos para intentar ayudar, pero solo recibió una mordida de parte de Ricardo. El conductor del otro auto yacía sin vida en el suelo. El policía, asustado, comenzó a disparar contra Ricardo. José y yo nos tiramos al suelo, pero no pudimos resistirnos a mirar por la ventana. Ricardo cayó al piso y el policía, "Fabricio", si no leí mal su placa, soltó su arma y empezó a llorar. -¡Maté a una persona! ¡Soy un asesino!- Gritaba mientras arrojaba su revólver al suelo y se ponía de rodillas. Lo recuerdo perfectamente, no habían pasado ni 20 segundos cuando otro tipo en estado de locura se tiro sobre Fabricio y lo mordío en el cuello, exactamente como había hecho Ricardo. El cáos reinaba esa vieja calle de barrio. La gente corría, mordía y se mataba entre ellos. Decidí quedarme en mi casa con José y resistir todo lo que podíamos. -Necesitamos algo para defendernos, por si... entran...- Dijo José con un poco de miedo en su voz. Ahí me di cuenta de lo que estaba pasando. Ver todo eso desde la comodidad de mi casa me había hecho no pensar en las consecuencias. Estábamos ahí, en ese mundo del que queríamos escapar, y solos... -Vení, vamos al garage a ver que hay.- Le dije en un tono más asustado de lo que tenía él. Cuando fuimos al garage agarramos lo mas duro y pesado que encontramos. Un pedazo de fierro con punta, una llave inglesa y una maza. -¡Comida!- Pensé en voz alta. Fuimos rápidamente a la heladera. Mis viejos no hacían las compras muy seguido, sólo una vez al mes, por lo cual teníamos bastantes reservas y productos enlatados. Agarré todas las velas que había, el Zippo de mi viejo y la mochila con la comida. Subimos rápidamente al altillo y dejamos todo ahí. Bajamos y agarramos dos colchonetas, las subimos también, y por último, las "armas".
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