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El problema del alcoholismo

Info12/18/2009

El alcoholismo es una enfermedad que consiste en padecer una fuerte necesidad de ingerir alcohol, de forma que existe una dependencia física del mismo, manifestada a través de determinados síntomas de abstinencia cuando no es posible su ingesta. El alcohólico no tiene control sobre los límites de su consumo y suele ir elevando a lo largo del tiempo su grado de tolerancia al alcohol

Características
Hasta el momento no existe una causa común conocida de esta adicción, aunque varios factores pueden jugar un papel importante en su desarrollo y las evidencias muestran que quien tiene un padre o una madre con alcoholismo tiene mayor probabilidad de adquirir esta enfermedad.

Ello puede deberse, más que al entorno social, familiar o campañas publicitarias, a la presencia de ciertos genes que podrían aumentar el riesgo de alcoholismo.

Los especialistas consideran que hay dos tipos de dependencia al alcohol, una psicológica, más relacionada con problemas afectivos y de relaciones personales que el adicto ha sufrido a lo largo de su vida, y otra física que se revela, entre otras cosas, porque en el momento en que la persona interrumpe la ingesta de alcohol se presenta el “síndrome de abstinencia”, caracterizado por temblores en dedos, lengua y extremidades, sudoración, taquicardia (aceleración del pulso), ansiedad, irritabilidad, náuseas, vómito, falta de apetito, insomnio e incluso alucinaciones visuales o auditivas (delirio).

La dipsomanía difiere de una borrachera ocasional (intoxicación aguda) y del consumo perjudicial de alcohol (cuando hay consumo continuo de bebidas pero éste puede abandonarse) debido a que se presentan tres o más de los siguientes aspectos en un lapso de 12 meses:
Deseo intenso o compulsión por consumir alcohol.
Disminución de la capacidad para controlar o interrumpir el consumo de bebidas embriagantes.
Presencia de síndrome de abstinencia durante los períodos en que se abandona la sustancia estimulante, mismo que genera nuevas recaídas.
Aumento progresivo en la cantidad o concentración de las bebidas para conseguir los mismos efectos que originalmente se producían con dosis más bajas (resistencia al alcohol).
Abandono progresivo de otras fuentes de placer o diversiones, a causa del consumo de la sustancia.
Persistencia en el consumo de alcohol a pesar de las consecuencias perjudiciales que ocasiona física y mentalmente
Tratamiento
Los tratamientos contra el alcoholismo incluyen programas de desintoxicación realizados por instituciones médicas. Esto puede suponer la estancia del paciente durante un periodo indeterminado, (quizás varias semanas), bajo tutela en hospitales especializados donde puede que se utilicen determinados medicamentos para evitar el síndrome de abstinencia.

Después del período de desintoxicación, puede someterse al paciente a diversos métodos de terapia de grupo o psicoterapia para tratar problemas psicológicos de fondo que hayan podido llevar al paciente a la dependencia. Se puede asimismo apoyar el programa con terapias que inciten al paciente a repugnar el alcohol mediante fármacos como el disulfiram, que provoca fuertes y repentinas resacas siempre que se consuma alcohol.

La terapia nutricional es otro tratamiento. Muchos alcohólicos tienen síndrome de resistencia a la insulina, un desorden metabólico debido al cual el cuerpo no regula correctamente el azúcar causando un suministro inestable a la circulación sanguínea.[cita requerida] Aunque este desorden se puede tratar con una dieta hipoglucémica, esto puede afectar a su comportamiento y su estado anímico. Estos síntomas son efectos secundarios que se observan a menudo en alcohólicos sometidos bajo tratamiento de desintoxicación. Los aspectos metabólicos del alcoholismo a menudo se pasan por alto dando como resultado tratamientos de dudosos resultados.

En los años 1990, los grupos de consultas de autoayuda fueron adquiriendo notoriedad por sus logros, como lo ha sido el movimiento de Alcohólicos Anónimos.

EL ALCOHOLISMO EN LA ADOLESCENCIA
Es un hecho ya conocido que cada vez son más las adolescentes que consumen bebidas alcohólicas, como comportamiento social e influenciados por el contexto socioeconómico y cultural en el que se encuentran.

Hay distintas categorías dentro de esta enfermedad
El abstemio: son aquellas personas que no beben nunca o muy rara vez.

El bebedor moderado: nos referimos a aquellas personas que solo beben en casos especiales.

El bebedor social: es aquel que bebe en reuniones sociales, ve en el alcohol su más importante diversión.

El bebedor fuerte: este considera a la bebida como algo importante en su vida, y que sin ella todo sería aburrido.

El bebedor ocasional: es el que se embriaga en ocasiones, toma la bebida como una necesidad, pasa por periodos de embriaguez, luego de abstinencia y además padece consecuencias en su organismo a causa del alcohol.

Y finalmente tenemos al alcohólico estos son individuos que continúan bebiendo aún cuando conocen los problemas que les ocasiona la bebida y tienen una fuerte dependencia.

En nuestro medio la bebida forma parte de la actividad social y ha provocado una pérdida en cuanto a los controles culturales que antiguamente lo regulaban. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) esto se debe a una importante desinformación acerca del tema y el impacto de la publicidad desde los medios de comunicación que promueven el consumo de bebidas alcohólicas, sumado a esto hay muy pocos programas de educación preventiva para la formación básica que debiera formar los valores y actitudes de nuestros jóvenes.

Estudios realizados por especialistas revelan que una de las razones por las cuales los jóvenes consumen alcohol es la de formar parte de un grupo de pares, para sentirse más hombre o más mujer, o para demostrarle a los demás que están a su altura o por diversión. Además, el mal trato de los menores puede llevar a los adolescentes a refugiarse en el alcohol como medida de escape y una forma de olvidar lo que está ocurriendo.

La Fundación Manantiales facilitó a Clara Mente una investigación realizada en enero de este año en las ciudades de Buenos Aires, Villa Gesell, Pinamar y Mar del Plata a jóvenes entre los 14 y 18 años con los siguientes resultados: en primer lugar, la encuesta mostró que la edad de inicio en los adolescentes en la ingesta de bebidas alcohólicas es a partir de los 12 años para los hombre y 13 para las mujeres. Se aprecia una diferencia promedio de un 15 % más de consumo en los hombres frente a las mujeres. A pesar de esto, se contradice con el mito social que expresa que el hombre es significativamente mayor consumidor que la mujer o vincular el uso de alcohol a la virilidad. Cabe recordar que la mujer alcanza la embriaguez más rápido dado que su organismo sintetiza en forma más lenta el alcohol.

Cave destacar que el consumo de alcohol aumenta en un promedio de 400% en verano con respecto al invierno. Los motivos de este aumento se deben a múltiples causas, una de ellas es la mayor ingesta de líquidos durante el verano, el aumento de salidas fuera del hogar, y la ideología que dice que el alcohol posibilita divertirse más y tener mejor estado de ánimo. Por último, el informe demostró que fueron pocos los entrevistados que vieron al consumo de alcohol como factor de riesgo, en su lugar tienen la imagen que este les proporciona más diversión, desinhibición y bienestar.

A medida que los adolescentes crecen, también crece su curiosidad por el mundo que los rodea, razón suficiente para que las bebidas alcohólicas llamen su atención, pero campañas publicitarias contra el consumo de alcohol y charlas preventivas para concientizarlos sobre este tema, no alcanzan para erradicar el problema. Es aquí cuando los padres, tutores o docentes deben jugar su papel como guía par llevarlos “por el buen camino”.

Aún así, hay asociaciones que se encargan de esta enfermedad, en caso de querer recibir más información con respecto al alcoholismo pueden, comunicarse con:

Centro de Atención de la Drogadicción y el Alcoholismo Tel-Fax (0ll) 4281-4639. ALANON Tel: 3426-3389, Av. Roque Saenz Peña 825 – 5to. Piso, of. 502.

UN SIMPLE CUESTIONARIO PARA AYUDARTE A DECIDIR

¿Bebes porque tenés problemas? ¿Para relajarte?

¿Bebes cuando te enojas con otros, con tus amigos o tus padres?

¿Prefieres beber a solas, en lugar de hacerlo con otros?

¿Estás empezando a bajar tus calificaciones? ¿Estás chapuceando en tu trabajo?

¿Has tratado alguna vez de dejar de beber o beber menos y fracasases?

¿Has empezado a beber por la mañana antes de la escuela o el trabajo?

¿Te tragas las bebidas de un golpe?

¿Has experimentado alguna vez la perdida de memoria debido a tu forma de beber?

¿Mientes acerca de tu forma de beber?

¿Te has metido alguna vez en problemas cuando bebes?

¿Te emborrachaste cuando bebes, aunque no sea tu intención?

¿Te parece una gran hazaña poder aguantar mucho bebiendo?
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