La escalada en los precios de los alimentos que integran la canasta básica sumó un nuevo incremento: esta vez fue el pan, que pasó de 4,95 a 5,75 pesos por kilo, según el valor sugerido por el Centro de Industriales Panaderos del Chaco.
Si bien el precio varía según la zona, la realidad es que centavos más o menos impacta en los ya castigados bolsillos de los consumidores, que acumulan los aumentos de la carne vacuna, las carnes alternativas —como el pollo—, verduras y frutas.
El nuevo precio sugerido del pan puesto en el mostrador surgió de dos reuniones realizadas la semana pasada en la entidad que nuclea a panaderos de la provincia, y comenzó a regir desde el pasado lunes en todo el territorio provincial. Sin embargo, el valor no es uniforme, ya que cada panadería o panificadora fija el precio final al consumidor según su ecuación de rentabilidad.
Los motivos del incremento que ronda el 16 por ciento son elocuentes, según dijo a NORTE el presidente del Centro de Industriales Panaderos del Chaco, Ricardo Alaio. “Hubo subas muy importantes en todos los productos de materia grasa, como la margarina y sus derivados; en la harina, de alrededor de tres pesos por bolsa; del agua, que hoy cuesta entre 4 y 5 veces más que hace un año; en la energía y en los combustibles”, enumeró. Al respecto, reveló que alrededor del 80 por ciento de las panaderías funcionan a todavía con máquinas a base de gasoil.
No es todo, porque además el dirigente mencionó incrementos significativos en otros insumos utilizados por estos comercios para elaborar los productos derivados que venden en sus locales, como las facturas. Y también se incrementó el costo de los envases en los que entregan los productos fabricados al cliente. “Todos los aumentos de costos de insumos fueron muy significativos para todos los comerciantes del sector”, argumentó Alaio.
Los informales
El titular del Centro de Industriales Panaderos también mostró inquietud por el funcionamiento e incremento de comercios que trabajan en la informalidad y que representan competencia desleal para los empresarios que hacen el esfuerzo para actuar dentro del marco legal vigente. “Algunos traen mercadería de manera informal desde Corrientes, donde también hay una mega-panadería que perjudica a los pequeños comercios locales”, trazó Alaio.
“Esto parece una tierra de joda”, graficó, al tiempo que lamentó que ni el gobierno provincial ni el municipio local intervengan decididamente para solucionar los problemas del sector. Al respecto, consideró que de nada sirve tener el precio de la harina subsidiada (la bolsa vale entre 4 y 5 pesos) cuando los valores de la energía y del agua crecieron desproporcionadamente. “De nada vale reunirnos y tener audiencias si no podemos lograr nada y no avanzamos”, lamentó Alaio.
El uso de bromato
En otro punto, el dirigente se refirió a la utilización ilegal que algunas panificadoras realizan del bromato, un aditivo prohibido por sus consecuencias cancerígenas. El producto, que sirve para fortificar la harina y brindar mejor estructura al pan, fue prohibido en 1986, según recordó Alaio. Asimismo, reveló que su utilización genera un ahorro importante en dinero para los fabricantes de pan, pero constituye un serio riesgo para la salud.
“Hay todavía algunos no panaderos que lo utilizan. Pero tengo entendido, por algunos sondeos, que no se cumplen los controles necesarios”, alertó finalmente.