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Fenomenos Paranormales -Grandes Enigmas II

Info7/20/2010


Fenomenos Paranormales

Grandes Enigmas II


Este post es la continuación de este


Segunda Entrega

8. La prueba del fuego
9. La edad de oro de la astrología
10. El enigma de Fulcanelli
11. Julio César, una premonición fatal
12. Los poseídos de Saint-Medard
13. Hitler y la Thulé
14. El malleus maleficarum



8. La prueba del fuego
El caminar sobre brasas investigado por científicos

A pesar de que los hombres, desde tiempos inmemoriales, han temido al fuego, han existido, en todos los continentes y en distintas épocas, algunos individuos que parecían haber adquirido una sorprendente inmunidad a las quemaduras. Hace muchos siglos que existe la práctica de caminar sobre el fuego y, sin embargo, sólo fue investigada oficialmente por los científicos en 1937.


Un testimonio de este siglo

Monseñor Despature, obispo de Mysore India, asistió en marzo de 1921 a una caminata sobre el fuego y lo contó así: "Los empleados del rey prepararon una fosa en el parque que tenía dos metros de ancho por cuatro metros de largo y la llenaron de carbones al rojo vivo hasta un espesor de por lo menos veinticinco centímetros. Yo me acerqué a esta hoguera y la examiné con cuidado, ya que no quería que me engañaran. Y bien, les puedo asegurar que era un fuego verdadero (...) Cerca de la hoguera estaba un mahometano del norte de India, y él fue el héroe de la fiesta (...) Yo pensé que él caminaría sobre el fuego. Pero no. Se quedó como a un metro de distancia e invitó a uno de los empleados del palacio a caminar sobre el fuego. Le hizo señas para que avanzara y le habló. Pero el otro no se movía. Repentinamente, lo tomó por los hombros y lo empujó a la hoguera. Durante los primeros segundos, el indio trató de salir del fuego. Luego, de pronto, su cara que había expresado miedo tomó una expresión sonriente y empezó a atravesar el foso a lo largo, lentamente. Tenía las piernas y los pies desnudos. Cuando salió, los demás empleados lo rodearon y le preguntaron que había sentido, Y pronto uno, luego dos, luego cinco y después diez servidores del palacio entraron en la hoguera. Enseguida, les tocó el turno a los músicos del palacio, entre los cuales había numerosos cristianos. Desfilaron de a tres sobre el fuego, con sus instrumentos y sus partituras. Observé que las llamas los rodearon y los rozaron sin siquiera inflamar las hojas de papel."



El caso más antiguo de resistencia al fuego que ha sido relatado aparece en la Biblia, en el libro Tercero de Daniel: tres intendentes del rey Nabucodonosor fueron condenados a la hoguera, pero las llamas no parecían tener efecto sobre ellos: "Se reunieron los sátrapas, los magistrados, los gobernadores y las personas más cercanas al rey para ver a estos hombres y el fuego no tenía ningún poder sobre sus cuerpos, los cabellos de su cabeza no hablan sido consumidos, sus vestidos no se habían alterado y ningún olor a quemado salta de ellos."


En la Edad Media, el juicio de Dios tomó la forma de una ordalía de fuego: solo los justos no se quemaban. Pintura de Andrea del Sarto (Florencia, Museo de los Oficios).

Como caso aislado, este relato podría ser incluido entre los milagros que aparecen en la Biblia. Sin embargo, algunos siglos más tarde, Platón y Virgilio se refirieron a unos hombres que caminaban sobre carbones encendidos sin quemarse. Y, en el siglo III, Porfirio y su alumno Jamblico de Chalcis escribieron un estudio sobre este fenómeno.

Del juicio de Dios a una exhibición de salón
En la Edad Media, esta inmunidad a las quemaduras aparecía como un don del cielo. Casi a fines de esa época, la ordalía o juicio de Dios recurría muy a menudo al fuego, ya que los justos no podían quemarse. En 1062, el obispo de Florencia fue acusado de corrupción por un hombre santo llamado Pedro Aldobrandini y la polémica fue zanjada con la prueba del fuego. Se cubrió un largo corredor de carbones ardientes y se prendió en cada extremo una gran hoguera. Aldobrandini atravesó el corredor sin que su piel ni sus vestiduras se quemaran y el obispo, que no quiso someterse a la misma prueba, debió renunciar a su cargo.
El 1215, el Concilio de Letrán puso fin, en teoría, al juicio de Dios. Pero en 1497, el prior y reformador florentino Savonarola, acusado de herejía, pidió que se le hiriera pasar la prueba del fuego para afirmar la justicia de su punto de vista. Se acobardó delante del brasero y... terminó condenado a la hoguera.
En el siglo XVII, el cronista inglés Juan Evelyn dio testimonio en su Diario de haber conocido a un traga-fuegos llamado Richardson, que hacía demostraciones en los salones londinenses: "Frente a nuestros ojos se comió unos carbones al rojo, mascándolos y tragándoselos; hizo fundir un vaso para cerveza y se lo tragó entero. Colocó un carbón ardiente sobre su lengua y encima de él una ostra cruda. Atizaron el fuego del carbón hasta que se inflamó y lanzó chispas en su boca y permaneció así hasta que la ostra se abrió y se coció completamente. Enseguida, mezcló pez y cera con azufre y se lo bebió en cuanto estuvo encendido. Vi cómo esta mezcla llameaba en su boca por un buen tiempo".


Carshalton, el 9 de abril de 1937. Ante los ojos de numerosos observadores occidentales, el indio Ahmed Hussein atraviesa un foso lleno de carbones ardientes.



Con la piel desnuda sobre las brasas
Desde el siglo XVII, los viajeros comenzaron a relatar hechos increíbles que habían visto en lejanos países. El jesuita Pablo Lejeune, a su regreso del Nuevo Mundo, relató sus aventuras con los indios hurones en 1637: "Ustedes deben creerme pues hablo de cosas que he visto con mis propios ojos" escribió antes de contar a sus contemporáneos que los hurones frotaban a los enfermos con brasas ardientes y que, en ningún caso, la piel se quemaba.
Otros relatos de personas que caminaban sobre el fuego vinieron de Asia. Se contaba que unos hombres, con los pies desnudos, atravesaban fosas llenas de brasas ardientes sin sentir dolor ni quemarse.


En Papua-Nueva Guinea, de nuestros días, los nativos siguen caminando sobre el fuego


En 1590, cuatro ingleses, entre los cuales se contaba un médico, el Dr. Hocken, intentaron realizar en la Polinesia esa experiencia y, ante su gran sorpresa, sólo sintieron una leve picazón. Su relato dio lugar a un escándalo en los medios científicos londinenses y la controversia duró unos cuantos años. Muchos científicos estaban persuadidos de que se trataba de una superchería, ya que, según ellos, los indígenas pasaban demasiado rápido para tener tiempo de quemarse o se protegían los pies con una sustancia aislante o, incluso, tomaban drogas que inhibían el dolor.

Un testimonio científico
El 9 de abril de 1937, unos investigadores de la Universidad de Londres quisieron aclarar el asunto de una vez por todas y reconstituyeron el experimento en una forma científica. En la campiña de Surrey, en Carshalton, abrieron una fosa de siete metros y la llenaron de brasas. Los termómetros registraron una temperatura de 430° C sobre la superficie. Un joven hindú aceptó servir de conejillo de Indias.
Se comprobó que no podía haber ningún fraude, ya que la piel de la planta de los pies del joven era fina y suave, y enseguida éste cruzó por cuatro veces consecutivas la fosa frente a los ojos de los científicos, quienes examinaron la piel inmediatamente después y luego al día siguiente. El resultado fue indiscutible, ya que no había ninguna huella de quemaduras. Otros experimentos pusieron en evidencia que al caminar, la planta del pie no es in sensible a otros dolores.
El profesor Stephenson, al atravesar una fosa de veintisiete metros llena de piedras ardientes en el Japón, sintió un corte que le hizo una piedra cortante. Por lo tanto, es imposible concluir que el pie tiene una insensibilidad total, pero pareciera que la "anestesia" es selectiva y sólo sirve para el calor. Desde entonces, este Fenómeno ha sido constatado por miles de testigos en diferentes puntos del globo: en África, América del Norte, Haití, la India, la Polinesia, Malasia, el Tíbet, las Filipinas, las islas Fidji, Japón e, incluso, en Europa, en Grecia... En la comunidad tamul de la Isla de la Reunión, se organiza todos los años, en el mes de marzo, una gran caminata sobre el fuego, a la que acuden miles de turistas. Todos pueden asistir a este acontecimiento ver fotos y reportajes televisados; el caminar sobre el fuego es un hecho evidente que nadie puede negar. Pero la ciencia, obligada a constatarlo, ha renunciado a explicarlo.
Habría que aceptar que la medicina occidental tiene un inmenso campo aún sin explorar, especialmente en lo que se refiere al control de la mente sobre el cuerpo.


El fenómeno del dolor

Todavía no so conocen completamente los mecanismos del dolor, pero se han elaborado al respecto dos teorías. Para algunos, el dolor, al igual que las demás sensaciones, tendría su propia red de receptores y de conductores de la señal al cerebro. Para otros, el dolor no tiene su propia red sino que seria el resultado de una estimulación intensa de los receptores conocidos, como si, a partir de un cierto umbral, una sensación normal se transformara en dolor. Las investigaciones se han orientado hacia una hipótesis que combinarla ambas teorías, la que vería al dolor como un fenómeno más complejo que una simple sensación específica. Una de tas características de este fenómeno, que ha sido muy estudiada por los fisiólogos, es la fluctuación de a eficacia del mensaje del dolor en función del comportamiento y de la voluntad do los individuos, ya que podrían existir controles que aún no han sido investigados a nivel cerebro-espinal.




9. La edad de oro de la astrología
¿Influyen los astros en el destino?

La astrología es el estudio de la influencia de los astros en el comportamiento y en el destino de los hombres. Practicada desde la más remota antigüedad, durante mucho tiempo se la confundió con la astronomía, a la que ayudó en su desarrollo.
Hasta la época moderna, los astrólogos jugaron un rol importante en la vida política de las naciones: algunos soberanos, como Isabel de Inglaterra, solicitaron sus servidos para desenredar los hilos del destino y orientar su acción política.

Un gran astrólogo isabelino
Cuando en 1558 Isabel sucede a su padre Enrique VIII en el trono de Inglaterra, uno de sus primeros actos es pedirle a su astrólogo John Dee que calcule el día más favorable para su coronación. Este propone el 14 de enero de 1559, sugerencia que la reina acepta, aparentemente para su felicidad: los 45 años de reinado de Isabel corresponden efectivamente a uno de los períodos más fastos del reino de Inglaterra. Sin embargo, ¿quién es este talentoso astrólogo al que puede atribuirse una parte de la gloria del «siglo isabelino»?
John Dee nació el 13 de julio de 1527 en Londres, en una familia modesta. Al término de brillantes estudios, obtiene en 1546 el titulo de Bachelor of Arts en el Trinity College de Cambridge. Desde ese momento, se apasiona por las matemáticas, materia poco apreciada en esa época, y especialmente por las teorías de Pitágoras. Es también en esa época cuando se inicia en la alquimia y en el hermetismo. De 1547 a 1551, viaja a Europa y permanece principalmente en la universidad de Lovaina, una de las mejores del continente. En 1550 lo encontramos en la universidad de París enseñando la geometría de Euclides. De ahí en adelante su fama es considerable, traspasando las fronteras de Europa. Mantiene vínculos con Inglaterra, a donde volvió en 1548, enseñando instrumentos de navegación jamás vistos hasta entonces.
En 1570, escribe el prólogo de una traducción de los Mementos de geometría de Euclides, contribuyendo así de manera magistral a la promoción de las matemáticas en los medios universitarios.


La Luna, detalle de una carta del tarot: llamada de Carlos VI (colección particular).


En 1551, vuelve a establecerse definitivamente en Londres. Es entonces cuando Isabel lo pone bajo su protección. Redacta para ella confusos horóscopos, crea cartas geográficas, trabaja en un nuevo calendario y contribuye a la elaboración de los planes de defensa naval de Inglaterra: los conocimientos que consideramos actualmente serios, no se distinguen en esa época de los demás. Por otra parte, continúa la fascinación de Dee por el ocultismo y trabaja en la búsqueda de la piedra filosofal, cara a los alquimistas. En 1581, aunque aún no se comprueba su veracidad, recibe la visita de un ángel que le entrega una bola de cristal pulido, en cuyo interior hay un ángel llamado Uriel, y un espejo mágico de antracita negra; actualmente podemos apreciar la famosa bola de cristal en el British Museum, así como tablillas de cera sobre las cuales el astrónomo había grabado jeroglíficos matemáticos que utilizaba durante las ceremonias mágicas.


El siglo de la astrología

En la época de Dee, el estudio de los astros y la interpretación de su influencia en el destino de los hombres entran frecuentemente en el campo de competencia de los sabios: la mezcla de las ciencias exactas y del ocultismo es común en esa época. En Europa, el siglo XVI es el siglo de oro de la magia y del ocultismo. Grandes magos o astrólogos dejan su sello en forma duradera. Todos piensan que el hombre está ligado inextricablemente al universo por múltiples correspondencias y que existe una analogía entre el macrocosmos interplanetario y el microcosmos humano. Para retomar una fórmula canónica de la tradición hermética de la época: «Todo lo que está arriba está abajo» (la Mesa de esmeralda, versión latina, hacia 1520). En esta perspectiva, los astros tienen una influencia sobre el destino de los seres humanos. En este contexto, Paracelso cree que existe una unión entre los siete órganos del cuerpo y los siete planetas (en ese entonces sólo se conocían siete). Luego de haber analizado el movimiento de los astros y del cielo, Nostradamus redacta sus famosas profecías. Finalmente, en su trabajo De la filosofía oculta (1510-1533), Cornelio Agrippa (1486-1535), doctor en teología, demuestra la importancia de los signos del zodíaco.



Ascenso y caída del Dr. Dee
Poco después de este hecho, también en el año 1581, Dee descubre a un extraño personaje, llamado Edward Kelly (1555-1597), que afirma poder conversar con los difuntos, Dee lo toma a su servicio, con el fin de que le ayude a comunicarse con los espíritus de su bola de cristal y lo secunde en sus investigaciones alquímicas.
Pronto, cunde el rumor de que ambos hombres lo lograron: se les cree capaces de transmutar el plomo en oro. Son invitados por toda Europa y viajan a Polonia, permaneciendo donde el príncipe Laski, al que prometieron fortuna. Sin embargo, el papa Sixto V los acusa de necromancia, es decir, de invocar a los muertos, y logra su expulsión del país.


El doctor John Dee (1527- 1608). Un ángel habría entregado al astrólogo de la reina Isabel una bola de cristal habitada por espíritus


Por un tiempo se quedan en Leipzig y luego en Hesse-Cassel.
El 18 de abril de 1587, una primera disputa opone a ambos hombres, que entre tanto, habían contraído matrimonio.


La influencia de los astros en el cuerpo humano. Ilustración del siglo XVII


Kelly pretende que un espíritu de la bola de cristal le ordenó que Dee y él mismo compartieran a sus esposas. Dee no lo acepta y tampoco su esposa Jane.
Se producen otras disputas y el cuarteto se separa. Dee se instala entonces en Bremen mientras Kelly se va a Praga, donde, según él, continúa transformando el plomo en oro. Sus proezas le valen el efímero título de mariscal de Bohemia; poco después cae en desgracia y es incluso encarcelado en dos oportunidades por orden de Rodolfo II de Bohemia. Durante su segunda detención muere al intentar escapar de su calabozo. Mientras tanto, Dee ha vuelto a Londres, donde la reina renueva su confianza en él y le otorga una pensión. Sin embargo, el retorno a su patria no es completamente feliz: al llegar a su casa en Mortlake, Dee descubre que ésta ha sido asaltada y que han desaparecido 500 de los 4.000 libros que había en su biblioteca, entre ellos unos manuscritos muy escasos. El final de su vida es muy difícil, especialmente después de la muerte de Isabel y del conde de Leicester, uno de sus protectores. En 1603, Jacobo I, gran perdonavidas de brujos y magos, se niega a otorgarle una pensión, y en 1605 debe abandonar su cargo de rector del Colegio de Manchester. Muere en la pobreza en diciembre de 1608. Sin embargo, su fuerte personalidad, dividida entre sabio y mago, marcó su tiempo. Aún más, en el siglo XX, el alemán Gustav Meyrink le dedica una novela: El Ángel en la ventana de Occidente (1927).


Las diferentes astrologías

La astrología se desarrolló en todas las grandes civilizaciones del mundo. Sin embargo, esta disciplina, que estudia la correlación entre las configuraciones celestes y los sucesos terrestres, varía considerablemente según la cultura.
La astrología china. Esta descansa en un ciclo lunar basado en el ritmo anual de las lunaciones. Los doce signos, que corresponden a animales, varían por lo tanto según el año y no según el mes. Está permitido precisar un asunto integrando factores, tales como el compañero de ruta, determinado por la hora de nacimiento, y el elemento predominante, que se relaciona con cinco elementos: la Tierra, el Fuego, el Agua, la Madera y el Metal.
La astrología azteca. Para los aztecas, el mes (que consta de veinte días) de nacimiento es determinado por la presencia de la Luna, y el día de nacimiento se define por la posición del Sol. El horóscopo azteca también comprende doce signos.
La astrología india . Las prácticas astrológicas específicamente indias fueron desarrolladas a partir de un zodiaco lunar formado por 27 a 25 constelaciones, las rnaksatra. El trabajo más importante es el Brahajjataka, en el cual encontramos consideraciones acerca de la posibilidad de determinar astrológicamente las condiciones de una reencarnación posterior.




10. El enigma de Fulcanelli
Un alquimista en el París del siglo XX

En 1926 fue publicado el libro El misterio de las catedrales , que hacia un recorrido del arte gótico en Francia y que proponía realizar una demostración curiosa, ya que, según él, los maestros alquimistas de la Edad Media habrían dejado testimonio de su ciencia en la arquitectura de los principales edificios religiosos del país.


Portada del libro El misterio de las catedrales , de Fulcanelli. realizada por Juan, Julián Champagne amigo del autor


El libro estaba firmado por Fulcanelli. ¿Quién era este hombre extraño que parecía conocer los secretos de la energía nuclear ocho años antes de Hiroshima?

Seudónimo de un desconocido
Fulcanelli es ciertamente el más famoso y el más misterioso de los alquimistas del siglo XX. Su leyenda comenzó en 1920. En los reducidos círculos de los esotéricos, se lo considera como un "gran maestro" que aún estaría viviendo y prosiguiendo sus trabajos en París. Este rumor fue difundido por dos hombres, un joven de unos veinte años, Eugenio Canseliet, y su amigo pintor y ocultista Juan Julián Champagne. Ambos amigos hicieron correr el rumor de que el "maestro Fulcanelli" era un aristócrata de cierta edad, rico, distinguido y muy culto, un genio que estaría a punto de descubrir la piedra filosofal y el elixir que prolongaría la vida. Pero el hombre permanecía invisible, no asistía a ninguna reunión de los esotéricos y Champagne y Canseliet eran los únicos que se reunían con él.


Fulcanelli descifra un emblema

En Las moradas filosofales , escrito en 1929 Fulcanelli describió así una composición pintada sobre una chimenea del castillo de Dampierre: En conjunto, esta composición se presenta como un paradigma de la ciencia hermética. El dogo y el dragón ocupan el lugar de dos principios materiales reunidos y retenidos por el oro de los sabios, de acuerdo con la proporción requerida y el equilibrio natural según lo que nos muestra la imagen de la balanza. La mano representa al artesano, firme para manejar la espada, jeroglífico del fuego que penetra, mortifica y cambia las propiedades de las cosas, prudente en la repartición de las materias de acuerdo con las reglas filosóficas de los pesos y las medidas. En cuanto a los rollos de monedas de oro, éstos indican claramente la naturaleza del resultado final y uno de los objetivos de la obra... Tan expresivos como ésta son los pequeños medallones, de los cuales uno representa a la naturaleza, la que debe servir siempre de guía y de mentora al artista, mientras que el otro señala que el sabio autor de estos variados símbolos pertenecía a los rosacruces. La flor de lis heráldica corresponde, en efecto, a la rosa hermética. Junto a la cruz sirve, como la rosa, de insignia y de blasón al caballero y discípulo que había por gracia divina, encontrado la piedra filosofal



Dos libros insoslayables
Las fanfarronadas de los dos hombres convencían a muy poca gente cuando, en el otoño de 1926, apareció la prueba de la existencia del maestro: un libro notable, titulado El misterio de las catedrales , publicado en una lujosa edición de 300 ejemplares, el prefacio estaba escrito por Canseliet y el libro tenía 36 ilustraciones de Champagne. El texto aparecía firmado por Fulcanelli. El autor arrastraba a sus lectores a una serie de interpretaciones esotéricas de algunos monumentos muy conocidos, ya que se trataba de catedrales góticas. Dando pruebas de una erudición sorprendente y de un perfecto conocimiento, tanto de la historia del arte como de los símbolos esotéricos descubre en los edificios cristianos supuestos códigos con los secretos de los alquimistas.


Los alquimistas, cuadro de K Seligmann, pintado en 1949 (colección particular)


Por ejemplo, señala que en el pórtico de la catedral de Nuestra Señora de Paris una estatua de la Virgen lleva unos medallones que representan los siete planetas asociados a los siete metales utilizados por los alquimistas: el Sol (oro), Mercurio (mercurio), Saturno (plomo), Venus (cobre), a Luna (plata), Marte (fierro) y Júpiter (estaño), Según él las claves de la transmutación, es decir, la operación de alquimia que consistía en transformar los metales en oro se encontraban disimuladas en el pórtico de tal modo que sólo los iniciados podrían descubrirlas. En 1929 apareció el segundo libro de Fulcanelli titulado Las moradas filosofales, que pasaba a los castillos medievales y viviendas centenarias por el mismo cedazo interpretativo. La arquitectura, las formas, las proporciones, los vitrales, las esculturas, todo era analizado por un Fulcanelli librado a una fascinante demostración. Aunque se podía o no seguirlo en sus lucubraciones, había que reconocer que la obra era magistral y que su autor era un hombre con una cultura poco común.

¿Quién era Fulcanelli?
Aunque admirado y buscado por todos los esotéricos de París, Fulcanelli no aparecía por ninguna parte. Algunos sugerían que tal vez Canseliet o Champagne se escondían tras este seudónimo. Pero Canseliet parecía bastante joven y sus obras no poseían la facultad de análisis ni la visión global de Fulcanelli, Champagne parecía ser un candidato más plausible, ya que tenía más edad y más experiencia y su trabajo como artista pudo haberlo llevado a visitar todas las catedrales, castillos y otros monumentos nombrados. Pero su carácter no correspondía a la imagen que todos se habían hecho del autor de El misterio de las catedrales . Champagne era más bien un juerguista fanfarrón y alcohólico, no un sabio.
Se pensó en varios ocultistas famosos, como Pedro Dujols, Auriger, Faugerons, el Dr. Jaubert, Jolivet Castelot... Pero frente a cada nombre aparecía la misma objeción: estos hombres habían escrito otras obras y ninguna tenía el poder de las de Fulcanelli. Se pensó, por fin que podría ser Rosny el Viejo, autor de La guerra del fuego y de otras novelas de ciencia ficción, ya que era el único cuyo estilo como escritor tenía suficiente fuerza y cuya cultura filosófica y científica eran lo considerablemente vastas para ser Fulcanelli. Pero la vida de Rosny el Viejo era conocida hasta el menor detalle y no aparecían en ella los viajes que le hubiesen permitido conocer tan bien los edificios citados en estas dos obras, la única conclusión posible era que Fulcanelli no era ninguno de estos personajes, sino más bien un hombre que estaba vivo y que trabajaba fuera de los círculos de los esotéricos de su época.

Un encuentro sorprendente
El francés Jacques Bergier era también un personaje extraño y una persona de gran inteligencia.
Científico de alto nivel, apasionando investigador multidisciplinario, estaba dotado de una memoria extraordinaria que le permitió rendir testimonios de una precisión increíble. En junio de 1973, a petición del físico nuclear André Helbronner, de quien era entonces ayudante, se entrevistó con un hombre que le pareció, por muchas razones, podría ser Fulcanelli. Esta conversación fue relatada por Louis Pauwells en un libro publicado cn 1963 y que tuvo un éxito inmediato, titulado El amanecer de los magos . El interlocutor de Bergier, quien rehusó siempre decir con quién conversaba, lo pone en guardia contra los peligros de manipular la energía nuclear. Al tratar todos los temas científicos con una gran soltura, dio testimonio de un extraño conocimiento acerca de los experimentos más recientes de Helbronner (aunque en verdad es su propio ayudante quien reporta sus palabras), y declaró, ocho años antes del bombardeo de Hiroshima (aunque el relato está fechado en 1963), que los explosivos atómicos pueden fabricarse con sólo algunos gramos de metal y, sin embargo, "arrasar ciudades enteras".
Agregó que "los ordenamientos geométricos de metales extremadamente puros son suficientes para desencadenar fuerzas atómicas, sin que sea necesario utilizar electricidad o la técnica del vacío".


¿Habrá encontrado Jacques Berger al último de los alquimistas?


Sin embargo, las investigaciones nucleares estaban estancadas en ese momento debido a los intentos en vano por utilizar uno y otro método... Si el testimonio de Bergier era sincero, implica que muchos años antes de que el norteamericano Oppenheimer descubriera el principio de la energía atómica, el misterioso Fulcanelli ya estaba en posesión de ese secreto.



La alquimia después de la alquimia

La alquimia vivió, en Occidente, su edad de oro entre el fin de la Edad Media y el comienzo de la época moderna. Después dei siglo XVI por el contrario, esta disciplina se enfrentó a un creciente escepticismo. En el siglo XVII, sin embargo, un sabio de la categoría de Isaac Newton se preocupó de escribir cuidadosamente de su puño y letra un tratado de alquimia. Un siglo más tarde, se producen hechos como la Introducción del método cuantitativo en química, la identificación del oxígeno, se analizan el agua y el aire: la alquimia, como ciencia, ha pasado a la historia. Pero algunas teorías de los alquimistas, así como el ave Fénix, renacen en los descubrimientos de la física moderna: las investigaciones realizadas sobre la estructura atómica de la materia, las transmutaciones espontáneas de los elementos radiactivos, la modificación de las estructuras atómicas mediante el bombardeo de partículas confirman la unidad fundamental de la naturaleza, presentida por los filósofos esotéricos, desde Pitágoras a Flamel y Paracelso.




11. Julio César, una premonición fatal
La muerte de Julio César

El 15 de marzo del 44 antes de Cristo, a Las 11 de la mañana, César fue asesinado. Veintitrés golpes de espada derriban al dueño de Roma. Se cubre el rostro con su toga para no ser desfigurado, pero, antes de morir, en un último gesto de decencia, esconde sus piernas debajo de su vestimenta.


Julio César (Vaticano, Museo Pío Valentino).


Los asesinos confiesan que su móvil era impedir que César restableciera la monarquía. Querían salvar la república. Sin embargo. César se negó siempre a tomar el título de rey. ¿De qué le serviría si ya ejercía una monarquía de hecho? Nombrado dictador vitalicio por el senado el 14 de febrero del 44, ya poseía todos los poderes. La acción de los conspiradores, lejos de restablecer la república, provoca una guerra civil en el Imperio.

Señales inquietantes
Sin embargo, el 15, día de los idus de marzo, poco faltó para que la intriga fracasara. Según el historiador Suetonio, autor de Vida de César, mucho antes de estos hechos aumentaron los presagios que debieran haber despertado la desconfianza de la víctima. En primer lugar, Spurinna, el arúspice, es decir, el sacerdote que lee el destino en las entrañas de las víctimas, advierte a César que correrá un gran peligro el día de los idus de marzo. Luego se descubre en Capua la tumba del fundador de la ciudad, Capys: el monumento contenía una extraña tablilla de bronce, con la siguiente inscripción:

"Cuando hayan sido descubiertas las osamentas de Capys, un descendiente de Iule (que César redama por ancestro) caerá por los golpes de sus deudos, y pronto Italia expiará su muerte por medio de terribles desastres..."

A esto se agrega el extraño comportamiento de los caballos que César ha consagrado al dios del Rubicón, después de haber franqueado este río con su ejército y desatado la guerra civil de la cual salió vencedor. Unos días antes de la muerte del dictador, estos animales se priva(n) obstinadamente de la comida y derrama(n) abundantes lágrimas (Suetonio). Finalmente, la víspera de los idus, un pájaro reyezuelo que llevaba una rama de laurel es despedazado par otros pájaros en la sala donde debe reunirse el senado.


Los presagios según Suetonio

Los últimos días (antes de su muerte), el César se entera de que las manadas de caballos, que había consagrado al dios del río, al franquear el Rubicón y que había dejado sin guardia, se privaban obstinadamente de alimentarse y derramaban abundantes lágrimas. Además mientras sacrificaba, el arúspice Spurinna le advirtió «que tomara precauciones frente a un peligro que no se postergaría más allá de los idus de marzo». La víspera de estos mismos idus, un pájaro reyezuelo que llevaba una rama de laurel volaba hacia la curia de Pompeya. Abandonando los árboles vecinos varios pájaros de diferentes especies lo persiguieron y lo despedazaron en esta misma habitación. Durante la noche anterior al asesinato, César se vio en sueños volando sobre las nubes y apretando la mano de Júpiter; por su parte su mujer Calpurnia soñó que el lecho de su hogar se desplomaba y que sostenía a su marido, apuñalado entre sus brazos, luego, de pronto la puerta de su habitación se abrió sola... Suetonio, César, LXXXI traducción de Henri Ailloud, Les Belles Lettres, 1931.



Lina noche agitada
A medida que se aproxima la fecha fatal, las señales se hacen más precisas. Durante la última cena de César, éste discute con sus invitados acerca de la mejor manera de morir. El prefiere "la más inesperada", que se cumplirá. En las horas siguientes, su sueño se agita, probablemente perturbado por esta conversación. Sueña una pesadilla en la que vuela sobre las nubes y aprieta la mano del dios Júpiter. Aún más inquieta, su mujer, Calpurnia, sueña que el techo de la casa se desploma y que sostiene en sus brazos a su marido, que ha sido apuñalado.


La muerte de César, pintura de Vincenzo Camuccini. (Nápoles, Museo de Capodimonte


Muy asustada por estos sueños, Calpurnia le ruega a César que no salga. Este cede: le pide a su amigo Marco Antonio mandar que se devuelvan los integrantes del senado. Pero Brutus, el hombre a quien César considera como su hijo y que forma parte de los conjurados, asiste a la cena. Consciente de que la conspiración está a punto de fracasar, interviene de pronto. Insiste que tal comportamiento no es digno del César. ¿Es acaso hombre que se deje impresionar por sueños y vanos presagios? Estas palabras convencen finalmente al dictador de no cambiar sus planes.

El día del crimen
César sube a su litera y se dirige hacia el senado. A su paso un hombre se aparta de la multitud, le entrega una nota e insiste que la lea enseguida. Pero Julio César se distrae. ¿Qué contiene entonces este mensaje, que lo hace tan urgente? Nada menos que la revelación de la intriga...
En el trayecto, se encuentra además con el sacerdote Spurinna. Le hace notar bromeando "Y bien, llegaron los idus de marzo". Así es, responde tranquilamente el adivino, llegaron, pero aún no han pasado... Sin inmutarse, Julio César sigue su camino. Cuando llega a su destino, los sacerdotes ofrecen los sacrificios. Inmolan víctima tras víctima, sin resultados. Sólo obtienen malos presagios. Y cuando el dictador, decepcionado, se vuelve hacia donde se está poniendo el sol, los sacerdotes ven una señal aún más siniestra. Finalmente, César entra en la curia donde se encuentran reunidos los senadores. Su escaño de oro ya está rodeado por un grupo de veintitrés senadores. Un vigésimo cuarto se quedó afuera para evitar que Marco Antonio pudiese socorrer a su amigo. Sin sorprenderse por esta aglomeración, Julio César avanza con confianza y se sienta. Los senadores siguen estrechando el cerco. Se levanta para repelerlos, pero uno de ellos tira su toga. Es la seña esperada. Los conspiradores empuñan la espada que llevaban escondida entre los pliegues de su ropa. Todos golpean al César: un solo golpe será mortal. Sorprendido de encontrar a Brutus entre sus asesinos, Julio César habría exclamado su famoso: "Tú también, hijo mío". ¿Tuvo tiempo de darse cuenta de que hubiera sido mejor escuchar los presagios, y no a su corazón o la voz de una presunta razón?


Predecir el futuro

En Roma, dos categorías de hombres ejercen sus talentos de adivino y dan a conocer la voluntad de los dioses: los augures y los arúspices.
Los augures . Son los expertos oficiales. Están agrupados en un colegio que tiene, según las épocas, entre seis y quince miembros. El augur usa un bastón encorvado con el cual define en el cielo o en la tierra el espacio (llamado tempíum) en el cual observará las señas celestes: fenómenos meteorológicos tales como truenos y relámpagos, indicaciones proporcionadas por el vuelo de los pájaros. También se fija en los auspicios (expresión que significa examinar a los pájaros), observando el apetito de los pollos sagrados. Descubre presagios en el movimiento de cuadrúpedos o de serpientes y toma además en cuenta en sus predicciones, incidentes ocurridos durante la adivinación. En Roma, todo acto público debe ser consultado a los augures: la convocación y la llegada de las asambleas, el nombramiento de los magistrados, la partida de los ejércitos a la guerra... Sin embargo, el poder real de los augures, importante bajo la monarquía, disminuye con el tiempo, de manera que a fines de a república su consulta es una mera formalidad.
Los arúspices . Son los sacerdotes de rango inferior. Frecuentemente considerados charlatanes, Catón el moralista dice de ellos: «Dos arúspices no pueden mirarse sin reírse». Según una costumbre de origen etrusco, observan las entrañas de animales sacrificados, sobre todo bestias con cuernos. Examinan los pulmones, el bazo, los riñones, el estómago, el corazón y especialmente el hígado. EL estado sólo recurre a ellos para completar los auspicios oficiales.




12. Los poseídos de Saint- Medard
¿Fenómeno de histeria o caso religioso?

Alrededor de la tumba de un diácono en el cementerio Saint-Medard de Paris, se llevaron a cabo, sucesivamente entre 1727 y 1732, ciertas curaciones milagrosas y crisis de devoción acompañadas de convulsiones corporales.


Francisco de P"ris trabajando en su telar. Pintura anónima del siglo XVII (Paris Museo Carnavalet


El causante de este barullo, el diácono Francisco de P"ris, murió algunos años antes, en 1727 a los 37 años de edad. Su vida inspiró tal respeto a la gente modesta de París, junto a la que había elegido vivir, que murió, como se dice, con olor a santidad. Practicaba el ascetismo y la caridad. Sin embargo, este santo de vida ejemplar era un miembro activo del partido de los 4 "apelantes"... es decir, un jansenista.

Una prolongación de la disputa jansenista
En principio, el caso jansenista se cierra con la firme condena a la herejía, por la bula papal Unigenitus (1713). Este texto rechaza las grandes tesis sobre la gracia y la predestinación propias de los jansenistas, pero no logra acallarlas en Francia.


Las milagros alrededor de la tumba del diácono, en el cementerio de Saint Medard (Grabado de la época)


El jansenismo ya no es sólo el debate teológico de una elite, sino que se ha democratizado. Los sectores populares de las ciudades no lo ignoran y veneran, por su devoción, al clérigo jansenista. Bajo la Regencia se constituye un partido de obispos, de monjes, de curas e incluso de laicos, quienes apelan, del texto de Unigenitus del papa. De ahí el nombre de "apelantes". Muchos de estos jefes son excomulgados o destituidos después de las apelaciones de 1717, de 1720 y de 1727.


La" curación" de la pequeña Aubigan, quien enderezó su pierna con fuertes golpes de paleta.


Sin embargo, Francisco de P"ris las firmó todas. ¿Se puede reconocer la santidad de alguien que pertenece a un partido condenado por la Iglesia y por la autoridad?


El martirio de una poseída

Tuvo sus convulsiones y pidió socorro como siempre. También se hizo tirar de los senos. Estaba sentada en el piso, con su vestido cruzado bajo el mentón con dos señoritas, una a cada lado. La que estaba a la derecha, tiraba el pezón derecho. Ambas jalaban con todas sus fuerzas y eran además tiradas de los hombros, de manera que había 4 personas para socorrerla. Durante esta operación la hermana Francisca gritaba ¡Tiren fuerte, arranquen!. Ella se llenaba las manos a la cabeza y parecía que iba a arrancarse la piel con las uñas. Con las manos a medio cerrar sobre su vientre, intentaba sacarse las entrañas. Se apretaba el cuello con las dos manos para ahorcarse, y entonces, con la frente arrugada y las aletas de la nariz abiertas, se ponía morada y sus pies quedaban rígidos, como si estuviese colgada. (Archivos Nacionales)



Milagros y convulsiones
P"ris es el sacerdote apelante modelo, es célebre y querido entre los pobres del barrio Saint-Medard, a quienes deja en su testamento todos sus bienes. Las primeras curaciones milagrosas alrededor de su tumba se producen en 1727. El cementerio se convierte rápidamente en el lugar de encuentro de un gran número de candidatos a la curación y de simples espectadores de todos los niveles sociales. Los fieles se acuestan sobre la lápida para recibir la curación y recogen tierra del lugar para confeccionar bálsamos o cataplasmas. El 15 de julio de 1731 surge la controversia: mientras los jansenistas aprovechan la publicidad de estos milagros, el arzobispo de París afirma, en una orden escrita, que todos estos fenómenos son falsos y que se debe terminar con el culto a las reliquias. Veintitrés curas parisinos le envían una petición para lograr el reconocimiento los cuatro milagros sobre los cuales tienen un sólido expediente de testimonios. Pero las autoridades religiosas responden con el silencio.
Entonces, como si fuesen necesarios milagros aún más contundentes, la naturaleza del fenómeno se transformó. Las curaciones se llevan a cabo, de ahora en adelante con largas y dolorosas crisis de convulsiones. Estos ataques de temblores incontrolables, acompañados de aullidos y crujidos de huesos, impresionan mucho. Los cuerpos de los sujetos están como poseídos; torcidos y jalados hacia todos lados por una fuerza misteriosa, que les arranca movimientos desordenados. Los ojos están desorbitados, la boca espumante. El efecto, a veces escabroso, de estas escenas, no escapa a la policía del rey: Lo más escandaloso, dice un informante, es que se puede ver a algunas niñas bastante bonitas y bien hechas en los brazos de hombres, quienes, al socorrerlas, pueden satisfacer ciertas pasiones, puesto que ellas están 2 ó 3 horas con el cuello y los senos descubiertos, las faldas recogidas y las piernas al aire...Llamados a intervenir, los médicos del rey ven en este fenómeno un fraude.
Por miedo a los disturbios, el cementerio es cerrado el 29 de enero de 1732.



Los fenómenos de posesión

El fenómeno de los poseídos se puede comparar con otro más corriente en la historia de la religión popular: la posesión. Se trata de casos en los que se considera que el demonio habita el cuerpo de un humano. Las palabras que éste pronuncia (blasfemias, invectivas) y los gestos (en particular el desenfreno sexual) son entonces imputables, no a su voluntad sino a la presencia del demonio en su interior. El exorcismo es la técnica que utiliza la religión para expulsar al mal espíritu y liberar a la víctima.
De los tiempos de Jesús . Los relatos de posesión y de exorcismo no están ausentes en la Biblia. En el evangelio según San Marcos, por ejemplo, Jesús conoce a un hombre que está «poseído por un espíritu impuro», de una violencia tal que «nadie tenía ya fuerza para domarlo y no podían siquiera amarrarlo con una cadena». Jesús ordena a los demonios salir del cuerpo del hombre y encarnarse en los cerdos de una piara que pasaba por las proximidades. Entonces los animales se arrojaron al mar y se ahogaron, pero «aquel que había sido demoníaco» fue salvado.
En la época moderna. En Europa las posesiones ocurren, generalmente, en las mismas zonas donde ha habido olas de brujería (el norte de Francia, Lorena. Alemania y los Países Bajos). Al contrario de la brujería la posesión es un fenómeno individual, que atañe más a los citadinos que a los campesinos; además, suscita más compasión que represión. Las más célebres son las victimas de posesión en Aix-en-Provence (1609), las de Loudun (1632- 1640) y en Louviers (1642-1 647).



Sobre vivencias hasta la Revolución
Pero la historia no termina ahí. Algunos poseídos continúan dando espectáculos en sus domicilios, en sótanos, o en los salones burgueses. Pero, más que todo, la crisis cambia de naturaleza: el cuerpo de los sujetos está preso de violentas contracciones que encogen horriblemente los músculos. La convulsión no tiene entonces virtudes curadoras: el poseído es un mártir, la rigidez absoluta y ahogadora del cuerpo representa la pasión de Cristo. El socorro que brindan los espectadores es un suplicio, pisotean y golpean al poseído y estiran desesperadamente sus miembros en un intento por aflojarlos.
Este sufrimiento es el precio que pagan los sujetos por demostrar, solos contra el mundo, la veracidad de los milagros. Con el tiempo se llega aún más lejos. Ciertas mujeres terminan por creer en la virtud de los suplicios, los más dolorosos, para probar que ellas reciben el socorro de la gracia divina. Tales excesos se producen a partir de 1735. Todo esto se aleja cada vez más del caso de P"ris y los poseídos, diezmados por la prisión, condenados por el
Parlamento e, incluso, por los jansenistas, terminan marginados y privados de apoyo, De ahí en adelante exigen ser tratados a golpes, con barras de fierro, con espadas, con objetos cortantes... A partir de 1745 quedan sólo algunas comunidades, totalmente clandestinas. La indiferencien de las autoridades, del clero y del público, los conduce a un distinto afán: la
Crucifixión. Algunos lo hacen regularmente. Es ésta la prueba suprema, la total identificación de con el cuerpo del Redentor ajusticiado. Finalmente a partir de 1789 no se vuelve a oír hablar de los poseídos.


13. Hitler y la Thulé
Las increíbles revelaciones de Nuremberg

Aunque se conocen los horrores perpetrados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, es menos conocido el papel que cumplieron unas extrañas sociedades secretas en la elaboración de la doctrina y en la ascensión al poder del régimen de Hitler.
Mencionadas durante el proceso de Nuremberg, en 1946, las relaciones del Tercer Reich con el ocultismo y la magia negra no lograron atraer la atención de los jueces. Sin embargo, quizás a través de ellas se podría comprender mejor la gestación de algunas teorías preconizadas por los nazis, así como las actuaciones de algunos de los dirigentes más conspicuos del régimen.


La svástica

Es el nombre que recibe la cruz gamada. Normalmente es dextrógira, es decir, que gira hacia la derecha, aunque a veces es a la inversa, hacia la izquierda, como en el caso de los nazis. La svástica as un símbolo muy antiguo que se remonta a la edad del bronce indoeuropea. Indica, en primer lugar una rotación en torno a un eje, sin duda representando el desplazamiento de la bóveda celeste en torno a la estrella polar. Luego por asociación de ideas, se transformó en el símbolo del sol. Es utilizada por los budistas como emblema religioso. También aparece en Asia, entre los chinos y los indios; e igualmente en algunos pueblos de América del Norte y entre los nórdicos. La svástica dextrógira es un símbolo benéfico, que representa la iluminación interior. La versión sinestrógira adoptada por los nazis es un símbolo nefasto. Paro ellos; la svástica representaba el paraíso perdido de Thulé y a su pueblo de superhombres arios. Las civilizaciones que la utilizan son las descendientes de la gran raza nórdica, parcialmente tragada por las aguas.




¿Se Inspiró Hitler en la Thulé?
Uno de los fundamentos de la ideología hitleriana es el pangermanismo, doctrina que aspira a la unión económica y política de todos los pueblos de origen alemán. A esta reivindicación de una comunidad alemana en su sentido más amplio, los nazis agregaron el mito de la pureza de la raza. A esta corriente movilizadora de la opinión pública, se incorporaron numerosas sociedades secretas dedicadas al ocultismo y al extremismo político. En esto, la Alemania de los años 30 y 40 no se diferenciaba mucho de la China o de Japón, países en donde la política y el militarismo, estrechamente unidos, buscaban una justificación ideológica apoyándose en tina mitología hecha a su medida.


El escudo de armas del grupo Thulé es-m 1919.- Junto a la espada germánica, aparece la svástica, antiguo símbolo ario cuyo diseño invertido servirá de inspiración para la cruz gamada nazi.


La más influyente de estas sociedades secretas que se extendieron por Alemania a principios del siglo XX fue el grupo de Thulé, fundado en 1912. Su nombre provenía de la última Thule romana, país mítico ubicado en el Norte Grande, en una llanura rodeada de resplandecientes montañas de hielo y habitada por una raza superior. Como la Atlántida, Thulé se habría hundido en el mar, pero algunos de sus habitantes habrían escapado al cataclismo y engendrado la raza aria... Los miembros del grupo Thulé veían en la raza nórdica y, especialmente, en los alemanes, altos, atléticos y rubios, de ojos azules, a los más puros descendientes de los sobrevivientes de Thulé. El pangermanismo se encontraba, pues, fundado sobre bases racistas, en las cuales el mito cumplía un rol legitimador.
El iniciador de este grupo fue el alemán Sebottendorf y entre sus miembros se encontraban muchas de las personalidades del futuro Tercer Reich. Entre ellos, Dietrich Eckart, antiguo dramaturgo, que dio a conocer a Hitler las ideas del grupo; Rudolf Hess, quien sería más adelante el segundo hombre del partido nazi e inspirador de una parte importante del manifiesto de Hitler, Mein Kampf , redactado cuando ambos se encontraban en prisión después del fracaso del alzamiento del 3 de noviembre de 1923 en Munich; Alfred Rosenberg, el ideólogo de la doctrina racista hitleriana y Karl Haushofer, militar de carrera y diplomático, inventor de la idea del Lebensraum , el "espacio vital indispensable, según él, para el completo desarrollo de una "raza superior", la alemana.

La svástica o cruz gamada, un símbolo desviado
Por lo demás, es del blasón del grupo Thulé de donde Hitler sacó el emblema del Tercer Reich. La cruz gamada, nacida de la svástica, símbolo solar ario cuya existencia fue divulgada a los miembros de la sociedad secreta por Haushofer. Este, que vivió durante mucho tiempo en el Tíbet a comienzos de siglo, conocía bien las prácticas y símbolos del budismo tibetano.


Hitler y Rudolf Hess en 1940. Una ideología nacista y pangermanista inspirada en parte por el grupo Thulé.


En Alemania se reunía con extraños personajes, que más parecían brujos que chamanes, los que se agrupaban bajo el nombre de "Bonetes negros", una de las sectas religiosas del Tíbet. Pero, y evidentemente no fue por azar, el emblema difundido por él se encuentra invertido con respecto al verdadero sentido del símbolo oriental: la terminación de los rayos de la cruz está orientada de manera de formar un círculo que gira de izquierda a derecha, mientras que la svástica da vueltas en el sentido contrario. No era una fuerza positiva, sino un ideal maléfico, claramente expuesto el que inspiraba de este modo al emblema de la raza de los amos.

La expedición de Rudolf Hess
Pero es sobretodo en la conducta de Hess en la que se manifestaba la influencia del grupo Thulé y muy especialmente la de Karl Haushofer. Ella inspiró en particular el intento del delfín de Hitler por negociar una paz separada con Inglaterra. En efecto, según la doctrina preconizada por Haushofer, la única reparación viable de Occidente era entre los anglosajones y los germanos. Los ingleses no constituirían, pues, un enemigo a quien se debería aplastar a cualquier precio, sino más bien un adversario con el cual habría que negociar zonas de influencia... Hitler mismo cultivó por un tiempo esta idea. Efectivamente, se reunió, a principios de los años 30, en Wahnfried, última residencia de Ricardo Wagner (quien también glorificaba la leyenda nórdica), con un anciano inglés llamado Houston Stewart Chamberlain, un iluminado que afirmaba, con el mismo ardor que más tarde lo harían los nazis, la superioridad de los arios, es decir, los germanos y los anglosajones.
No obstante, el Führer se decidió, finalmente, luego de muchas vacilaciones, a romper con Inglaterra. Fue, por lo tanto, por su propia iniciativa que, el 10 de mayo de 1941, Hess voló hacia Inglaterra y se dejó caer en paracaídas sobre Renflexshire, al sur de Escocia.
Su objetivo era reunirse con el duque de Hamilton, miembro del Parlamento británico y Comandante de Ala de la Real Fuerza Aérea, quien actuaría como intermediario en las negociaciones de paz. Este habría sido contactado en 1940 por el propio Haushofer con miras a un encuentro eventual y luego nuevamente algunos meses antes de la expedición de Hess por unos intermediarios suizos y portugueses, miembros de una famosa sociedad secreta llamada Amanecer Dorado ( Golden Dawn )... a la que también pertenecía Haushofer, Hamilton transmitió al nivel superior el anuncio de la visita de Hess, pero las negociaciones no llegaron a ninguna parte, puesto que el alemán sólo se representaba a si mismo...


Führer y los astrólogos

Aunque Hitler no perteneció jamás formalmente a ninguna sociedad secreta, sentía atracción por el ocultismo y la magia negra, lo que se pudo comprobar a partir de 1920. Se decía que era supersticioso (como Hess) y que se preocupaba por conocer la opinión de los astrólogos antes de tomar decisiones importantes. Entre 1942 y 1943, cuando empezaron las primeras derrotas del ejército alemán, habría hecho deportar a algunos de estos "adivinos" que habían osado anunciarle estas derrotas... Su consejero astral más importante fue un personaje llamado Eric-Jan Hanussen, un "mago negro" que organizaba veladas de iniciación de dudosa moralidad para un círculo muy restringido y que era conocido por atender, a precios muy altos, las consultas astrológicas de los jerarcas nazis. Fue perseguido por el odio de algunos dirigentes del Reich que no apreciaban la influencia que parecía ejercer sobro Hitler y fue objeto de una campaña de prensa muy hostil dirigida por Goebbels. Se dice que "predijo" dos días antes el incendio del Reichstag y casi hizo fallar el golpe.



Hasta aca llega esta entrega, el punto nº 14 lo pongo en el primer comentario por que no entra, seguire subiendo lo demás en otros post.

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