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¿Hasta dónde influyen los medios?
POLICÍAS EN ACCIÓN
El programa que nació con el objetivo de blanquear la apestosa imagen de la "Maldita Policía Bonaerense".



MARTÍN KWELLER, CREADOR DE ´POLICÍAS EN ACCIÓN´, DUEÑO DE ENDEMOL Y SOCIO DE TELEFÓNICA: EL MALDITO DE LA TV.
ES LA CARA DETRÁS DEL POLÉMICO “DOCU-REALITY” QUE MUESTRA UNA VERSIÓN ANGELICAL DE LA FUERZA POLICIAL MÁS CORRUPTA DEL PAÍS.
¿CÓMO FUE EL ACUERDO POLÍTICO QUE DIO ORIGEN AL NEGOCIO?
LAS ESCENAS CENSURADAS. LAS DENUNCIAS DEL SAT Y LOS PRODUCTORES “ARREPENTIDOS” QUE SE FUERON ASQUEADOS DEL PROGRAMA QUE VEN DOS MILLONES DE PERSONAS. BIOGRAFÍA DE UN PARANOICO EXITOSO.


Mantiene su BMW blindado, pero hace unos años perdió a Gabriel, su histórico chofer, envuelto en la violenta pelea por la jefatura de la barra brava de River. Martín Kweller, dueño de la productora Endemol y creador del reality Policías en acción, debe extrañar a Gabriel, un tipo duro, que lo ayudaba a mantener su paranoia en niveles aceptables.

Otra cosa que lo sabe tranquilizar es su propia historia. Cuando tiene que tener suerte, la tiene: tres metros en caída libre pueden matar a cualquiera, menos a Kweller. En diciembre del 2003, mientras supervisaba las refacciones que se estaban haciendo en Estudio Mayor, apoyó los pies en un piso a medio construir y cayó al vacío. Todos los dieron por muerto, pero sólo sufrió lesiones óseas. Y, para sorpresa de quienes lo conocen, salió caminando de la clínica Suizo Argentina poco tiempo después.
Kweller, de 46 años, le escapa a la exposición pública. Es más conocido por sus productos y sus anécdotas que por su imagen. Se trata de la cara oculta detrás de un fenómeno televisivo que cada semana es visto por dos millones de personas, sólo en Capital y el Gran Buenos Aires, más otro tanto en el resto del país. Y es, también, el ideólogo empresarial de una operación políticomediática de envergadura: el blanqueo de la "Maldita Policía" Bonaerense, que nació hace ya algunos años, producto de un acuerdo con el entonces gobernador Felipe Solá.

Pese a todo su despliegue, su cara para muchos sigue siendo un enigma. La mayoría de sus empleados puede tardar dos años en cruzárselo. Le gustan las sombras. Por eso se hizo construir un pasadizo secreto, que sólo él puede utilizar, desde sus oficinas de la planta baja de Endemol hasta las de Estudio Mayor, en Palermo Hollywood. Fanático de los discos de vinilo, todavía se comenta dentro de su productora la única vez que se lo vio hablando con un empleado raso, amante del mismo hobbie.

Kweller no da entrevistas. Lo confirma su negativa a la revista Veintitrés, que intentó durante dos semanas hablar con él. Vive reconcentrado en lo suyo, va de la productora a su piso en Belgrano, de allí a su casa en el country del Club Hacoaj (con pantalla de cine incluida) y le gusta veranear en su propiedad de Punta del Este, donde no se priva de disfrutar de su yate.
Como se ve, Kweller es un hombre de fortuna. Mucho se lo debe a Policías en acción, que factura 3.000 pesos el segundo de publicidad, tanto como una novela con actores bajo convenio, pero sin grandes costos de inversión. Después del programa de Marcelo Tinel1i, el "docu-reality" de Kweller es el que más recauda en la TV argentina. Y sin poner mucho en juego, salvo la vida de los productores que salen con su cámara a hacer de claque visual de la Bonaerense "angelical". Bajo la figura del "meritorio", jóvenes entusiastas que entran como pasantes a su productora y que no cobran sueldo fijo a cambio del" aprendizaje y la experiencia" de grabar en la calle, son su tropa ideal. Cabe aclarar que la figura del "meritorio", según el Sindicato Argentino de Televisión (SAT), no existe.

Los empleados de Kweller le temen. Todos los que hablaron con revista Veintitrés pidieron hacerla bajo condiciones de anonimato. Por ejemplo, un productor que participó en más de cien emisiones del programa brindó un testimonio tan revelador como conmovedor, y así describió el backstage del "éxito" de la TV: "Para un policía, detener a alguien que sale a los dos días no tiene sentido. Y la libertad se paga. Los que están en el delito siempre tienen más de tres mil pesos para la coima. Que se reparte sí o sí entre todos. Incluidos nosotros. Me han llegado a disparar 16 tiros desde la puerta de una casa sólo porque el móvil de la policía pasaba par ahí. Pero también filmé malas y falsas procedimientos, golpizas despiadadas a inocentes. Hay muchas filmaciones de policías plantando evidencias, coma dejar un arma debajo de la ropa para dar una buena imagen ante la cámara para justificar un allanamiento.. Presencié más de cinco muertes. Muchas chicos no resisten y quieren pasar a otras producciones. Luego de diez horas de guardia, de estar en plena noche en una de las villas más peligrosas del país, no te quedan muchas ganas de vivir. La cámara registra todo. Y cuando la capia llega a Endemol, el material fílmico quedaba en manos de la productora ejecutiva, que se ufana de tener en la videoteca de su casa innumerables actos de corrupción de la Policía Bonaerense".
Si el presente dice muchas cosas, el pasado siempre es una buena referencia para tratar de explicarlas.

La familia Kweller es gente de televisión. Adolfo Kweller, papá de Martín, entró en ATC cuando Gerardo Sofovich era interventor del canal oficial, de la mano de su primo, Carlos Gaustein, actual director de contenidos de Canal 9. De esa relación nació Wainot, empresa bolsera de publicidad que compraba toda la tanda de ATC y luego revendía a otras agencias que buscaban pautar con el canal.

Eran los tiempos en que Sofovich cortaba la manzana por la mitad. Entre marzo y junio de 1995, cuando el autor de Polémica en el bar creó el diario El Expreso, Martín Kweller ocupó el cargo de director periodístico, pero también pisaba fuerte en la administración. Algo que no hizo del todo bien: el diario cerró en medio de un escándalo gremial. Para enfrentar los piquetes sindicales se valió de su amistad con Santiago Polet Videla -conocido barra brava riverplatense de los '90-, que logró convencer con sus modales a los trabajadores para que abandonaran la redacción. Los empleados del diario terminaron en la calle y el Juzgado Comercial N° 15 le decretó la quiebra a Sofovich, lo que le provocó un ataque cardíaco que lo condujo de urgencia a la clínica Fleni.
Mientras tanto, el juicio laboral contra Martín Kweller aún permanece abierto. En la última audiencia, según fuentes del sindicato de periodistas, frente al abogado de los trabajadores negó la existencia de cada uno de los empleados damnificados. La sangre fría de Kweller para desconocer el vínculo laboral indignó al abogado del gremio. La escena terminó en un combate de todos contra todos.

El disgusto de Sofovich por el cierre del diario, al parecer, fue doble. Corrían los días turbios de ATC: para la emisión de los Juegos Panamericanos de 1995, Sofovich duplicó la capacidad técnica del canal, pero al finalizar los juegos el material fílmico y técnico -según dicen fuentes que conocen a ambos- habría ido a parar a Estudio Mayor, donde su amigo Martín Kweller custodiaba los intereses del empresario menemista. Pero el custodio se habría quedado con todo. Al menos eso cuenta la leyenda que corre por los pasillos televisivos, que se completa con un Gerardo Sofovich sacado de las casillas jurando venganza con fecha prefijada: esta se consumaría cuando tuviera edad para gozar de prisión domiciliaria, algo que el productor desmintió a esta revista.

"Tengo la peor opinión de él. Con Estudio Mayor se manejó de una manera muy desprolija y eso alimentó la mala opinión que tengo de él. Además, me robó la idea de Cuestión de peso: eso era un segmento de La noche del domingo", añadió Sofovich.
El último capítulo de la saga Kweller-Sofovich tiene final abierto.

Volvamos, por ahora, a Martín Kweller y su ambición comercial. Junto a su padre fundó KW S.A., productora teatral que llegó a integrar a Antonio Gasalla. En 1996 se asoció a Marcelo Kohen para crear PyP S.A., que logró una exitosa fusión comercial con empresarios de Endemol Holanda. Así, en 2001, nació PyP Endemol S.A., donde Kweller y Kohen siguieron creciendo. Al año siguiente, Endemol Holanda compró más acciones y el nombre se redujo a Endemol Argentina S.A.

Con Kaos en la dudad en la pantalla de Canal 13, bajo la conducción del querido Juan Castro, llegó la consagración. Pero la suerte de Castro no sería la misma que la de Kweller. El periodista cayó desde el primer piso de su departamento por circunstancias que todavía hoy se siguen investigando. A Rubén Vivero, actual director de contenidos periodísticos de Endemol y principal propulsor de Policías en acción, la muerte de Castro lo golpeó de cerca. Habría sido el último en verlo con vida, según las hipótesis que se barajan en el juzgado.

Pero Kaos en la ciudad le dejaría un legado exitoso: Policías en acción. El enganche con el público fue instantáneo. La sorpresa de ver un cambio de roles marcaron el éxito: los directores de la escena eran los policías y los productores de Endemol, el filtro, para que la corrupción de la Bonaerense parezca una ficción dentro de un programa que dice mostrar lo que ocurre "fuera de toda ficción".

El "docu-reality" fue y es un éxito. Desde su primer ciclo, en enero del 2004, con el nombre de Policía Bonaerense, el rating se mantuvo entre los más vistos de la grilla. Su estructura puede parecer simple: las cámaras recorren las localidades a bordo de patrulleros a la caza de realidades desoladoras revestidas con humor.
Especialistas en televisión señalan la ambigüedad que se genera desde la pantalla. Martín Rodríguez, encargado del sitio Televisión.com.ar, arremete: "La estética del programa, llamémosle los borrachos o las peleas en la puerta de una disco, existen. No se inventan. Hay momentos en los que la cámara habla más de lo que muestra. Cualquier borracho sale a las 22 horas para todo el país. Eso responde a una masificación de un contenido que puede ser malo o bueno. La televisión potencia la descripción por sobre la crítica. Y las cosas pasan, pero ocurren en lugares puntuales adonde la producción se acerca para retratar".
¿Pero cómo se hace este "tanque" televisivo que genera una facturación millonaria con bajísimas inversiones? Porque, al fin de cuentas, los protagonistas, los extras, los vehículos, las sirenas y hasta las historias que se retratan y de las que Kweller vive, las pone el Estado y la sociedad, en este caso, bonaerense.

Lo que sigue son las declaraciones de un alto directivo del SAT, preocupado por la factura del programa:
. "Hasta el año pasado, los productores salían con chalecos antibalas vencidos, si es que había. Ahora es una obligación y en el último arreglo con el Ministerio de Seguridad, Endemol compró chalecos antibalas y escudos a modo de canje. Pero la empresa no les ofrece un curso de corresponsal de guerra. Estar en una villa del conurbano a las cuatro de la mañana es lo más parecido a estar en una zona de guerra".

"Es un trabajo perverso. Si el camarógrafo tiene miedo o se quiere ir, tiene que esperar que la policía se vaya. Desde el SAT preferiríamos que este programa se deje de emitir. Han mandado empleados a cubrir el conflicto de las F ARC en la frontera con Ecuador, días después del atentado contra Reyes. Los chicos se adentraron en la selva, registraron el lugar del atentado, sobrevolaron los campamentos en helicóptero, cruzaron el río en una canoa, no tenían seguro ni pechera de la Cruz Roja internacional, ni chalecos antibalas ni cascos. Ni siquiera les aplicaron la vacuna contra la fiebre amarilla".
"Por eso les exigimos un seguro de vida y un diferencial económico por arriesgar la vida. Pero desde el sindicato no nos deja para nada tranquilos esto de poner un precio a los empleados que arriesgan la vida. Martín Kweller suele utilizar una frase que lo pinta de cuerpo entero: 'Con los costos que propone el sindicato no se puede hacer televisión'" .

Pero hay una ley física que dice que todo lo que sube, en algún momento, tiende a bajar. Algunas anécdotas que antes se custodiaban celosamente para no herir" el producto" (léase Policías en acción), ahora empiezan a conocerse. Por ejemplo, en el 2006, dos policías de la comisaría segunda del barrio Frino, en la localidad de José C. Paz, que saldrían en TV para el "no te vayas, hay más policías en acción", suerte de conector a la tanda, debían arrancar a una velocidad que la cámara de filmación pudiera captar. Pero la emisión pudo más y los policías terminaron chocando a gran velocidad contra un árbol. El sketch terminó con un policía internado con lesiones de gravedad durante meses, mientras que el otro sufrió heridas menores. Con la camioneta destruida y con el único fin de que los policías pudieran cobrar el seguro de ART, se habrían plantado evidencias relacionadas con una persecución para que no se descubra el incidente tal como había sucedido.

Dos empleados de Endemol, cuyos nombres esta revista mantiene en reserva, hicieron con esas imágenes lo de siempre: se las entregaron a la productora ejecutiva del ciclo, quien forjó un estrecho vínculo con Daniel Salcedo, el actual jefe supremo de la Bonaerense, a quien conoció cuando él se desempeñaba como titular de la Policía Científica, desde donde cooperaba con el programa habilitando casos bajo secreto de sumario. Por esta clase de favores, un plasma de 32 pulgadas habría llegado hasta la puerta de su domicilio.

¿Cuál es, además de la producción ejecutiva, el filtro de las imágenes que salen al aire? Acá comienza el pacto: el departamento de prensa del Ministerio de Seguridad se encarga de revisarlas y autorizarlas. La cara de la Bonaerense debe maquillarse para el espectador.

Un material descabellado causó revuelo. La sección se llamaba" Alonso y El Hormiga". Los actores eran dos policías de la comisaría de Billinghurst, en el partido de San Martín. Con las cámaras encendidas de Endemol estaban dos "cámaras" (también estos nombres se mantienen en reserva). Durante un patrullaje de rutina encontraron al chofer de un colectivo practicando sexo oral con un travesti arriba de la unidad. El delito: "sexo en la vía pública". No conforImes con ello y en honor al divertimento del programa, los policías comenzaron a inju riar al hombre, amenazándolo con que iba a salir en Canal 13. Desesperado, el chofer-casado y con hijos se arrodilló ante los policías para rogarles que lo mataran de un tiro en la cabeza con tal de no salir en televisión. La situación dramática se terminó cuando los chicos que grababan la escena les pidieron a los uniformados que terminaran con el tormento hacia el chofer.

La grabación llegó al Ministerio de Seguridad, que decidió enviado en video a todas las distritales del conurbano con un solo propósito: aclararles a los uniformados qué es lo que no debían hacer frente a las cámaras de Poliáas en acción.

Con la excusa de registrar y explotar la miseria ajena, la producción ejecutiva exige registrar con las cámaras todo lo que esté a su alcance. Entre los "cámaras" damnificados estuvo uno que filmaba la salida de un boliche bailable de Rosario, y que sufrió el robo de la cámara mientras estaba junto a los policías. El joven entró en pánico y se subió a la copa de un árbol al grito de "nos están persiguiendo, cúbranse". Sufrió delirio de persecución. Desde Endemol enviaron un auto para buscado. La vuelta fue aún más traumática: durante todo el trayecto hubo que sujetado permanentemente, ya que pretendía tirarse con el auto en movimiento.

Empleados y ex empleados de Endemol entrevistados por Veintitrés enumeraron múltiples situaciones de presiones laborales. Entre ellas, un joven no mayor de treinta años y actual empleado de Endemol pasa sus días en una institución psiquiátrica a raíz de las presiones constantes, estrés laboral y por cobro de un sueldo miserable. Con estos antecedentes y ante varios equívocos, todoaquel que hoy ingresa a trabajar al programa es sometido a un riguroso test psicotécnico, a fin de comprobar si efectivamente estará preparado para filmar las entretenidas escenas que salen los miércoles a las 22.

Y si de televisión se trata, la consabida frase que justifica a ciertos unitarios de ficción resulta útil: cualquier parecido de Policías en acción con la realidad es pura o mera coincidencia.


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