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las maras en centroamerica

Info8/3/2010
Las Mara En CentroAmerica Historia


Mara:Nombre con que se conoce a las pandillas juveniles en Centroamérica. Originadas por el retorno a centroamérica de enormes cantidades de emigrantes deportados por delincuencia desde México y Estados Unidos, transfieren las condiciones para recrear en el plano nacional, aquellas condiciones de marginalidad, violencia, delincuencia y supervivencia, aprendidas y desarrolladas por los deportados en los distintos lugares en los cuales lograron su estadía. A ello se agregan los jóvenes de sectores sociales marginados, conformando una amenaza social por la eventual violencia con la que actúan tanto hacia afuera como hacia adentro de estos grupos.
Básicamente se conforman dos grandes pandillas que se conocen como:

La Mara Salvatrucha (MS).
Mara 18

viene inspirada de pasajes biblicos respecto al numero de la bestia "666", 6 + 6 + 6 = 18. Es debido a eso que se llama Mara 18 también conocida como MS-18.Otra versión dice que nacieron en Los Angeles en torno a disputas territoriales. La "18" tendría su origen en la Calle 18 (18 street).
Con el aumento de personas que retornaban diariamente, el fenómeno social se hizo no sólo nacional, también regional, de forma que hacia los (inicios del siglo XXI), en casi en todo Centroamérica se conoce como "Maras" a las agrupaciones juveniles principalmente, ya sean de tipo delictivo, de crimen organizado o simples reuniones de vecinos jóvenes con algo en común.
De manera adicional el fenómeno se agrava a partir de la introducción de drogas de amplio consumo como el crack, marihuana, pegamento para zapateros o inhalantes, heroína y otras, las que son comercializadas y consumidas en el país por estos grupos de pandilleros.
Ante ello los gobiernos han explotado políticamente la situación, haciendo ofertas electorales que establecen planes para luchar contra la Mara, en forma de plan mano dura, con lo que agregan otro tipo de violencia a la que ya existe socialmente en El Salvador, cuyos componentes principales son de tipo represivo tanto en el ámbito legal, policial y penitenciario. Sin atacar el problema de raiz ó causa social, politica, etc. De por que se originan las maras.
El crecimiento de las maras tiene como contraparte el aumento de las remesas que envían los centroamericanos que viven en el exterior, que a la fecha se ha convertido en el principal flujo económico que sostiene las economías locales y la delincuencia desplazando los principales productos de exportación de esa contribución al producto del país.
También son conocidos por emigrar a EEUU y seguir las actividades delictivas en otros países por inadaptación y falta de educación, además de querer lograr el sueño americano, en varios países se lleva a cabo una ola de programas de readaptación social impulsada entre otros por antiguos miembros de dichas pandillas y su ingreso a eventos culturales y deportivos para salvarlos de ese mundo violento en el que viven y lograr la paz social y contribuir con el crecimiento y desarrollo de la sociedad en la que viven.
Su principal fuente de ingreso, además de las remesas de Estados Unidos, son las extorsiones a la población que tiene un nivel de vida aceptable. Dichas extorsiones son de carácter obligatoria y no hay negociaciones razonables, ya que las consecuencias son atroces.

República Mara

Tatuajes, resentimiento y sangre. Desprecio por la vida, miseria y drogas. Un cóctel mortal que ha estallado en Estados Unidos, México y Centroamérica.
Más de 200.000 jóvenes se refugian en las pandillas latinas, también conocidas como maras, consideradas por el FBI como la manifestación del crimen más violenta de América.
Detrás de sus cuerpos cubiertos de símbolos, letras y dibujos, estos hombres y mujeres de entre 15 y 30 años de edad esconden el desprecio por la vida. Todo ello queda evidenciado en actos tan sencillos como la obtención de un mero tatuaje. Para conseguir un tatuaje distintivo de la mara, habrá que cumplir determinadas tareas violentas. Los dibujos más exclusivos tan sólo se obtienen después de un asesinato y aquellos que tienen el sello de líder llevan impreso la sangre de un policía.
MS y el número 13 son tatuajes sinónimos de pertenencia a la Mara Salvatrucha, la banda juvenil más poderosa del mundo. Actualmente cuenta con aproximadamente 100.000 miembros dispersos entre Estados Unidos, Centroamérica, Canadá e incluso el Líbano.
Al igual que la Mara Salvatrucha –“salva” por salvadoreños y “trucha”, término que significa listo o espabilado-, muchas de estas pandillas nacieron como meras agrupaciones de ayuda mutua ante el desempleo y la marginación. Sin embargo, muy poco después se convirtieron en una especie de secta de jóvenes delincuentes, en donde el único denominador común era el empleo de la violencia a sangre fría.Con este perfil a cuestas, los mareros pronto se erigieron como los distribuidores por excelencia de grandes cárteles del narcotráfico latinoamericanos. Actualmente, esta es su principal fuente de ingresos, aunque también obtienen dinero gracias al cobro de un “impuesto revolucionario” a diversas empresas y a los propios vecinos.

Pandillas urbanas made in Estados Unidos

A mediados de la década de los 50, los barrios de California comenzaron a ser testigos del nacimiento de pandillas urbanas que se disputaban entre sí el control de la zona. Las minorías se convirtieron en su blanco preferido, entre ellos los hispanos. Con el paso del tiempo y debido a los ataques reiterados a sus comunidades, los jóvenes hispanos se armaron a imagen y semejanza de quienes los atacaban.
De esta forma, las maras comenzaron a ver la luz en Estados Unidos, aunque no sería hasta finales de los años años ochenta hasta que se registró la gran explosión de estas pandillas hispanas, de la mano de los refugiados de las guerras civiles centroamericanas.
En 1992, la Mara Salvatrucha apareció por primera vez en los prontuarios de la policía californiana: sus miembros habían liderado un levantamiento popular que dejó gran parte del centro de Los Ángeles en llamas.
Esta pandilla, sin embargo, no estaba sola. Por aquel entonces también cobró fuerza la M-18, una antigua agrupación de mexicanos a la que se sumaron hondureños, guatemaltecos y nicaragüenses. Las maras comenzaban a expandirse y a ramificarse.
Muchos mareros terminaron recluidos en cárceles californianas en donde se entremezclaron con delincuentes comunes, para finalmente catapultarse como pandillas organizadas.
Ante el crecimiento descontrolado de las maras, el Congreso de Estados Unidos aprobó en 1996 una ley por la que cualquier extranjero que purgara más de un año de cárcel debería ser deportado a su país de origen. Entre los años 2000 y 2004, casi 20.000 jóvenes con antecedentes criminales fueron expulsados a sus países de Centroamérica.

Hogar dulce hogar

En Centroamérica, los mareros encontraron un escenario ideal para imponerse: desempleo de más de la mitad de la población, pobreza, indigencia y un analfabetismo superior al 30%.
En un contexto de miseria, caracterizado por gobiernos que intentaban poner fin a décadas de una Guerra Fía que afectó a Centroamérica, las maras comenzaron a reproducirse como hormigas carnívoras.
No en vano, los mareros tomaron su nombre de la película Marabunta (1945), que narra como una plaga de hormigas devora a “una república bananera”.
Se estima que en Honduras existen 40.000 mareros, 20.000 en El Salvador, 6.000 en Guatemala, 40.000 en México y 100.000 en Estados Unidos.
Algunas organizaciones como Casa Alianza advierten que estas cifras también son utilizadas por los gobiernos para atemorizar a la población e imponer su mano dura a la hora de reprimir la violencia.
Ya asentadas en Centroamérica y Estados Unidos, las maras se convirtieron en un verdadero dolor de cabeza para los gobiernos e instituciones internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), que actualmente intenta diseñar políticas regionales para luchar contra lo que ya considera “una plaga”.
Pese al despliegue de fuerzas especiales multinacionales anti-maras y al asentamiento de oficinas del FBI en varios países centroamericanos, las maras no cesan de sembrar el miedo entre la población bajo un único lema: la vida es un bien desechable.

*¿Por qué las maras han encontrado un marco de desarrollo en Estados Unidos?

Las maras comenzaron a propagarse en un contexto multicultural en la zona de Los Ángeles y no existe un único motivo que haya determinado su desarrollo. Hay que aclarar que las maras son muy similares a otras pandillas de los Estados Unidos, que se han desarrollado en comunidades de inmigrantes en donde los jóvenes se sienten marginados o generalmente excluidos, debido a una discriminación o diferenciación social.

*¿Cuáles son las vías que están tomando los gobiernos y organismos internacionales para detener su propagación?

El departamento de estado norteamericano divulgó hace muy poco “La Estrategia de Estados Unidos para combatir las pandillas criminales en América Central y México”. Esta estrategia destaca cinco elementos: diplomacia, repatriación, cumplimiento de la ley y prevención. Nuestra organización aplaude la inclusión de la prevención en esta iniciativa, creyendo firmemente que es el camino que se debe seguir.

*¿Cuál cree que debería ser la forma de abordar la problemática de las maras?

Prevención, prevención y prevención… Si ya “perdimos” la vida de algunos jóvenes que se insertaron en un mundo de crimen y violencia, al menos podemos prevenir que otros entren a formar parte de diferentes tipos de maras en el futuro. Existen algunos ejemplos de prevención de la violencia juvenil por parte de la comunidad organizada, especialmente en El Salvador, Guatemala, Honduras y algunas zonas de Estados Unidos en donde las maras operan.
Un ejemplo es el de la Asociación de Intervención contra las Maras (GIP, por sus siglas en inglés), concentrada en una zona de Washington DC que en el verano del 2003 estaba plagada de asesinatos llevados a cabo por jóvenes integrantes de las maras. Ese mismo otoño, miembros de la comunidad, agentes de policía y representantes educativos, entre otros, se unieron para conformar la asociación GIP. Desde el 2003, GIP ha trabajado para prevenir actividades potencialmente peligrosas entre los jóvenes del barrio. De hecho, desde octubre del mismo año, no se produce ningún homicidio que involucre a las maras latinas en el Distrito de Columbia. La prevención, la intervención y las estrategias efectivas de las autoridades policiales se convierten en el mejor camino para hacer desaparecer los homicidios y la violencia asociada a las maras.


Bueno Ahora Unas Imagenes De Las Maras

Mara 18 Eigtheen



















Mara Salvatrucha MS 13


















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