A todos los que paséis por El Burgo, acercaros a la nueva RUTA 66, en la C/ Conservatorio, 1.
Un lugar tranquilo para tomarse un buen café (Veracruz), la mejor cerveza (Estrella Galicia), una copa o un buen vino y regentado por dos fenomenales chavales: Carlos y Angel
Hace tiempo la Ruta 66 recorría más de la mitad de los Estados Unidos. Por casi medio siglo fue la principal ruta comercial y la mayor arteria turística hacia la costa oeste. Durante todos esos años, la Ruta 66 obtuvo cierto carácter místico, que aún se recuerda con cariño. Ya han pasado sus días de gloria y la mayor parte de la antigua ruta ha desaparecido, pero su nostálgica atracción aún continúa.
La Costa Oeste estuvo una vez tremendamente aislada
Antes del siglo 20, la Costa Oeste de los Estados Unidos estaba tremendamente aislada de la Costa Este y del Medio Oeste por grandes barreras de montañas, desiertos y terrenos desolados. Antes de que se terminara la construcción del ferrocarril transcontinental en el año 1867, era más rápido y más fácil navegar alrededor del extremo sur de América del Sur que tratar de viajar a través del país.
En los inicios del siglo veinte, era difícil y a menudo peligroso viajar de costa a costa. Las rutas pavimentadas en su mayoría terminaban en las Montañas Rocosas (Rocky Mountains), o en el borde de los desiertos del sur. El viajar más lejos a menudo implicaba navegar rutas sin señalizaciones, sin mantenimiento alguno, y a veces, hasta simples caminos de tierra. En todo ese recorrido había muy pocos servicios públicos o recursos para los viajeros.
La Ruta 66 conectó Chicago con Los Ángeles
Unos hombres de negocios de Oklahoma e Illinois decidieron que los Estados Unidos necesitaban una autopista intercontinental que conectara la Costa Este con la Costa Oeste. Naturalmente, pensaron que era conveniente que esta ruta pasara por los pueblos de los que ellos eran originarios: Springfield, Illinois y Oklahoma City. Hacia 1926, ya habían convencido al gobierno de los Estados Unidos del valor estratégico que tendría una ruta de este tipo, y finalmente se empezó con su construcción. La ruta no estuvo completamente pavimentada hasta 1938. La llamaron la Ruta 66.
La ruta 66 comenzaba en la costa del Lago Michigan, en Chicago, estado de Illinois, el gran centro metropolitano del extremo norte del gran valle agrícola del Río Mississippi, en el medio oeste. Chicago ya estaba bien conectada con las grandes ciudades de la costa este. Desde aquí, la ruta se dirigía hacia el sur, atravesando los estados de Illinois, Missouri y el borde de Kansas. En Oklahoma giraba hacia el oeste, atravesando el norte de Texas, Nuevo México y Arizona, hasta llegar finalmente a California. La Ruta 66 terminaba en Los Ángeles, en las playas de Santa Mónica.
La ruta tenía cerca de 2.400 millas (4.000 Km.) de largo. Conectaba muchas de las ciudades más importantes del Medio Oeste y del Sudoeste, como Springfield Illinois, St. Louis Missouri, Oklahoma City, Amarillo Texas, Albuquerque Nuevo Méjico y Flagstaff Arizona. También atravesaba muchos otros pueblitos y villas más pequeños.
Se convirtió en la arteria favorita entre la costa Este y la Oeste
La Ruta 66 rápidamente se transformó en el corredor este-oeste favorito de los camioneros comerciales como así también de los turistas. Esta ruta desviaba todos los cruces de montañas en las Rocosas, y tomaba dirección sur, lo que permitía el paso de tráfico durante todo el año.
Los residentes de todas las áreas por donde pasaba la ruta 66, pronto descubrieron que este incesante flujo de motoristas necesitaría gasolina, comida, lugares donde hospedarse y entretenimientos a lo largo del camino. Así se levantaron miles de estaciones de servicio, restaurantes, cafés, bares, mercados, y atracciones turísticas. La ruta 66 obtuvo la fama de ser “el hotel o motel del conductor”. Las atracciones al lado de la ruta incluían tiendas de regalos y recuerdos, puestos de intercambio indígenas, puntos con vistas panorámicas, zoológicos, museos, lugares históricos y exposiciones de fenómenos geológicos. Era común ver Tipis indígenas gigantescos, enormes estatuas de cowboys y otras estructuras de formas extrañas diseñadas para atraer la atención de los motoristas que pasaban por la ruta 66.
Durante los años ’30, cuando la gran depresión económica atrapó al país, una sequía cayó sobre las regiones de campo del medio oeste. Murieron todas las plantaciones en Oklahoma, Kansas y Missouri, y la tierra agrietada se convirtió en polvo. El valle del Mississippi era llamado “tazón de polvo”. Cientos de miles de granjeros y agricultores, en la ruina económica total, perdieron sus hogares, y cargaron sus pocas posesiones en autos o camionetas y se fueron hacia el oeste a buscar trabajo. Generalmente se los llamaba “Oakies”, por el estado del que eran originarios. Muchos pueblos sobre la ruta 66 crearon campamentos o campos para motoristas, donde los pobres y desamparados viajeros podían dormir en su coche gratuitamente. La ruta 66 se convirtió en la ruta hacia la Tierra Prometida, California, donde siempre había sol, cosechas abundantes, y trabajos que pagaban bien. El autor americano John Steinbeck documentó esta migración en su novela “Las uvas de la Ira”, y llamó a la ruta 66 “la ruta madre”.
Bobby Troup escribió “Get your kicks on route 66″(encontrá tu diversión en la Ruta 66)
Durante la Segunda Guerra Mundial, millones de jóvenes viajaban a través de los Estados Unidos, por la ruta 66, cuando partían hacia los campos de batalla en Europa o el Pacífico y cuando emprendían su viaje de regreso a casa. Uno de estos viajeros fue Bobby Troup, un ex-baterista de la Banda de Tommy Dorsey y capitán de la marina. Él dio origen a su famosa canción “Get your kicks on route 66″. En los años 60 esta se transformó en la canción de la popularísima serie televisiva llamada “Ruta 66″. La ruta madre ha aparecido a lo largo de los años en muchas películas y programas de televisión, y ha ganado su lugar en la historia y la cultura de los Estados Unidos.
Desafortunadamente la ruta madre cayó víctima del progreso. Las súper autopistas y rutas interestatales eran más grandes, más derechas y más rápidas y desde los años 50 en adelante empezaron a reemplazar a la vieja ruta 66. En Octubre de 1984, la nueva autopista interestatal 40 reemplazó al último tramo restante del la ruta 66, cerca de Williams Arizona. Hoy sólo quedan vestigios de la ruta madre. Todavía se puede encontrar secciones de la vieja ruta a lo largo de todo su recorrido original. Las calles principales de muchos pueblos del medio oeste orgullosamente despliegan carteles con la frase “Histórica Ruta 66″.
la ruta que cayó víctima del progreso
Las secciones más largas de la vieja ruta que aún continúan intactas pueden encontrarse en el oeste de Arizona y el este de California. Una sección de 100 millas de la ruta 66, gira hacia el noroeste, desde Seligman Arizona, a través de la Reservación India Havasupai en Peach Springs, y luego se dirige hacia Kingman Arizona, en el sudoeste, A unas 90 millas al oeste de Kingman, hay otra sección de 100 millas de la vieja ruta 66 que dobla hacia el sur de la ruta I-40 y sigue por el desierto Mojave a través de la pequeña y desolada comunidad de Amboy, California, antes de unirse nuevamente a la autopista en Ludlow. Si quiere tomarle el gusto a la vieja ruta madre, éste es un buen lugar para visitar. Los pueblos de Williams, Seligman, Peach Springs y la pequeñita ciudad de Kingman han preservado y aún restaurado algunas de las nostálgicas atracciones a lo largo del camino. Todavía pueden verse atracciones turísticas abandonadas al costado de la vieja ruta.
Los tramos más largos de la 66 que aún existen están en Arizona y California
Hoy en día se puede hacer la Ruta, en coche o en moto, aunque es conveniente documentarse bien antes y llevar un buen mapa especializado, ya que el antiguo trazado comprende ahora al menos 5 autopistas que no coinciden exactamente con la Ruta 66, e intentar hacerlo sin informarse previamente puede convertir la experiencia en un completo fracaso.
Los principales puntos de interés de la Ruta son:
* Chicago: Ciudad de inicio. Se encuentra al lado del Lago Michigan.
* Río Mississippi y Saint Louis, ciudad del jazz.
* Oklahoma City y sus alrededores. Reflejo de la América rural.
* Cadillac Ranch. Cerca de Amarillo, en Texas. Es una finca en la que se han enterrado 10 cadillacs por la parte delantera. Cerca de allí está el “midpoint” o punto medio de la Ruta.
* Alburquerque, en Nuevo México.
* Painted Desert, o Desierto Pintado, en Arizona. Un increible paisaje que parece estar pintado a rayas.
* Meteor Crater y el Gran Cañón. Aunque no están exactamente en el trazado de la Ruta 66, merece la pena desviarse un poco para verlos.
* Las Vegas. Famosa por sus casinos.
* San Bernardino. Aquí abrieron su primer restaurante los hermanos McDonalds.
* Falla de San Andrés. La culpable de gran cantidad de terremotos.
* Los Ángeles. Final del recorrido.
Y, sobre todo, la apasionante experiencia de descubrir 8 estados distintos, atravesar el Medio Oeste y visitar cientos de pueblos y ciudades que, en algunos casos siguen viviendo del recuerdo de lo que un día fue la Mother Road.
La mayor parte de nuestros lectores habrán oído hablar de la famosa Ruta 66, o la habrán visto reflejada en distintas películas americanas como por ejemplo la última creación de Disney “Cars”. Esta mítica carretera ha cambiado por completo la historia de un país entero. Este es un pequeño resumen de un texto de Mike Leco, que ha rescatado un usuario de forocoches:
Antes del siglo 20, la Costa Oeste de los Estados Unidos estaba tremendamente aislada de la Costa Este y del Medio Oeste por grandes barreras de montañas, desiertos y terrenos desolados, lo que implicaba navegar rutas sin señalizaciones, sin mantenimiento alguno, y a veces, hasta simples caminos de tierra.
Unos empresarios naturales de Oklahoma e Illinois pensaron que Estados Unidos necesitaban una autopista intercontinental que conectara ambas costas. Naturalmente, pensaron que era conveniente que esta ruta pasara por los pueblos de los que ellos eran originarios. Después de convencer de la importancia de esta ruta a sus gobernantes, empezó su construcción, que duró 12 años y acabó en 1938.
Ruta 66 empezaba en el Lago Michigan, Chicago, y acababa 4000 km después en las playas de Santa Mónica, Los Ángeles. La gran ventaja de esta carretera era que permitía atravesar el país en cualquier época del año, debido a su trazado.
Los residentes de todas las áreas por donde pasaba la Ruta 66, pronto descubrieron que este incesante flujo de motoristas necesitaría gasolina, comida, lugares donde hospedarse y entretenimientos a lo largo del camino. Así se levantaron miles de estaciones de servicio, restaurantes, cafés, bares, mercados, y atracciones turísticas. La Ruta 66 obtuvo la fama de ser “el motel del conductor”.
Durante los años 30, cuando la gran depresión económica atrapó al país, una sequía cayó sobre las regiones de campo del medio oeste. La Ruta 66 se convirtió en la ruta hacia la tierra prometida, California, donde siempre había sol, cosechas abundantes, y trabajos que se pagaban bien.
Desafortunadamente la ruta madre cayó víctima del progreso. Las súper autopistas y rutas interestatales eran más grandes, más derechas y más rápidas y desde los años 50 en adelante empezaron a reemplazar a la vieja Ruta 66. En Octubre de 1984, la nueva autopista interestatal 40 reemplazó al último tramo restante del la ruta 66, cerca de Williams Arizona. Hoy sólo quedan vestigios de la ruta madre.
Aún así, hay ciertos tramos perfectamente usables, que atraen gran cantidad de curiosos, aventureros y turistas. Si quiere hacer este recorrido con estilo, alquile un Corvette o una Harley Davidson, y saboreará como nadie el sueño americano.
Tomando como referencia la mítica ruta 66, y con ella como excusa, planteamos la nueva "ruta" de la sección de la Videoteca. Al igual que los viejos escritores plantearon una visión alternativa de su país, también el cine norteamericano ha ido configurando con los años una ruta que se aleja de los cánones estéticos y temáticos de Hollywood, una ruta que nos muestra el rostro más alternativo de la industria cinematográfica. El cine independiente norteamerircano se ha caracterizado por abordar una serie de temas que el cine "mainstream" o de masas no tuvo en miras: la mentira del sueño norteamericano, los homosexuales, las drogas, la prostitución, la decadencia de la familia, etc. Sin embargo, la etiqueta de cine independiente no deja de ser controvertida. Para unos la independencia de este cine reside en la cuestión presupuestaria, cuando no hay apoyo de los grandes estudios de Hollywood. Para otros reside más en las temáticas alternativas (aquellas que por su controversia o aceptación social no aparecen en las películas comerciales). Y para casi todos depende de la factura artística del filme (innovaciones y creatividad en el tratamiento de los planos, la interpretación, la fotografía, el guión...).
Presentamos pues, un cine que alejado del convencional cine de masas, plantea una ruta alternativa por la sociedad norteamericana. Un cine que parte de una mirada crítica y reflexiva de la sociedad norteamericana, un cine que no entiende ni comprende el tan elogiado "sueño americano". En ésta exposición puedes encontrar la filmografía esencial de cuatro de los directores referentes de ésta corriente: John Cassavetes, Hal Hartley, Jim Jarmusch y Gus Van Sant. Así como numerosos títulos de directores igualmente importantes: John Waters, Todd Solondz, Gregg Araki o Larry Clark entre otros.