Hace unos días me encontraba caminando en una zona comercial de Buenos Aires, cuando escuche que un chico de unos 15 años le decía a un otro: “bancame 10 gambas”.
Tuve que darme vuelta para mirar la situación en detalle. Me resultó evidente que eran amigos, y sospeche que a quien pedía le faltaba algo de dinero para completar el pago de lo que quería comprar. Por supuesto, esto no fue lo que me llamó la atención, sino el horible sonido que aún llevo grabado: “10 gambas”.
Que quede bien claro, “10″ y “gambas” son dos palabras que no se usan juntas. Para eso esta “luca”.
Evidentemente, el muchacho necesitaba que su amigo le prestara 10 pesos, o lo que es lo mismo, “10 mangos”.
Atribuí este pésimo uso de los términos a su corta edad, y a modo de reparación universal estoy escribiendo este post.
En lunfardo básico, las equivalencias son las siguientes:
* Guita: un centavo
* Mango: un peso
* Gamba: cien pesos
* Luca: mil pesos
* Palo: un millón de pesos
También puede usarse “Diego”, para referirse a 10 pesos, pero es un término considerado “no-canónico” por los puristas.
Algunas aclaraciones importantes:
* Estrictamente hablando, los términos refieren a cantidades y no a monedas en concreto. Si bien se da por sentado que a falta de indicación explícita o de contexto que sugiera lo contrario, las cantidades se aplican a la moneda de curso legal en Argentina. Cuando la moneda vigente era el Austral, 10 mangos eran 10 australes, y en estos momentos 10 mangos son 10 pesos.
* Si se desea referir a monedas extranjeras, se debe agregar un calificador apropiado. Los más comunes son “verde” y “euro”. De este modo “3 lucas verdes” son 3.000 dolares y “15 palos euros” son quince millones de euros (como era de suponer).
* Las unidades no son combinables. No puede decirse “2 gamba lucas” para referirse a 200.000 pesos.
* Siempre debe usarse para expresar una cantidad, la mayor de las unidades divisoras. Siguiendo con el ejemplo, 200.000 pesos son “200 lucas”. No corresponde decir “2.000 gambas” ni “20.000 diegos”.
* La excepción a la regla viene por el lado de la unidad. Es válido decir 200.000 mangos (aunque es un desperdicio). Sin embargo, en cualquier cantidad por encima del millón, su uso es considerado una excentricidad poco argentina (Ej.: 14.000.000 de mangos).
* Por el carácter polémico de la expresión “diego”, solo es bien visto su uso sin multiplicadores. Es decir: 1 diego está bien para expresar 10 pesos, pero se favorece ampliamente el uso de “20 mangos” al de “2 diegos”, para expresar 20 pesos.
Realizando una breve análisis de frecuencia en el discurso del argentino promedio, resultan apreciables los efectos de la inflación. Cuando se han creado nuevas monedas (práctica muy habitual en la Argentina), la ocurrencia de las unidades descriptas en el vocabulario, es relativamente uniforme.
Cuando comienzan a experimentarse los efectos inflacionarios, los términos que representan unidades de menor valía, empiezan a mermar en su frecuencia. Se usa mucho menos “guita”, y algo menos “mango”, en favor de unidades más grandes como “gamba” y “luca”.
Se reciben sugerencias para próximas entregas de terminología vernácula.
http://calurososesquimales.wordpress.com/