Estaba preocupado. Intentaba saber por qué no se puede quemar la paja del arroz que se ha segado en las inmediaciones de la Albufera y por qué del hecho clave de que se queme o no esa materia vegetal depende que vivan o mueren los peces de la Albufera. Al final me lo aclaran:
- Es cosa de Europa.
Cada vez con más frecuencia ocurren a nuestro alrededor cosas extrañas que solo tienen esa contundente explicación: Europa. Son cosas tontas y de escaso interés, como soltar patos en el puerto de Sagunto, cazar tordos, fumar en las bodas o tirar petardos. Pero siendo como son asuntos sin especial relieve que jamás haremos la gente aburrida y convencional, llega Europa y las prohíbe. O las controla, que es una forma refinada de prohibir para dar la apariencia de que esa ingente masa de funcionarios y políticos que llamamos Europa tiene algún sentido práctico.
A mí, si soy sincero, nunca se me habría ocurrido quemar paja de arroz. Pero, amigo mío, llega Europa y me cohíbe. Y cuando imaginas que es por el humo, te dicen que no, que es por el Co2, un gas muy socorrido últimamente. A los políticos, que como a la mayoría que no tenemos fábricas de cemento les sale por un bledo todo eso de las emisiones, los asesores, en sus discursos, les meten siempre el Co2. Y es que viste, es moda electoral. Un concejal dice «ahorro de emisiones de Co2» y el pueblo se quita la gorra. Por eso los agricultores de la Albufera no pueden quemar la paja del arroz por orden de Bruselas.
El resultado -dice mi informante al oído- es que la paja se queda sin quemar, el agua de la Albufera sube de nivel, se corrompe toda la materia vegetal, las aguas pierden el oxígeno y las tencas de la Albufera se mueren por millones. Jobar.
¿Y no es eso una estúpida paradoja? ¿No es cruel, además de imbécil, matar peces para evitar emisiones de humo? Sí, me explican: pero en Europa hay comisiones contra las emisiones de Co2 y no se ha creado un departamento de defensa del oxígeno de los peces lacustres. ¿Comprenden?
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