Tras aparcar delante de una vivienda, los propietarios de los vehículos se encontraban un recordatorio inolvidable.
Después de varias semanas, el propietario de la casa contrató los servicios de un detective para que identificase al encargado. Estaban convencidos de que se iban a encontrar con unos adolescentes gamberros, todo lo contrario.
Es la sorpresa del detective y de los presentadores del programa ‘Tal cual lo contamos. La culpable en cuestión era una señora de 80 años, vecina del denunciante.
Intenta ser lo más profesional posible. Primero se cerciora de que nadie la vigila, y se detiene en el acto al notar cualquier movimiento, para que nadie la vea tomarse la justicia por su mano.
Tras comprobar las imágenes, el denunciante se puso en contacto con los familiares de la anciana, que rápidamente se hicieron cargo de los daños. Hubo que pintar de nuevo todos los vehículos que dañó, puesto que el recuerdo, además de imborrable, era bastante.
Después de varias semanas, el propietario de la casa contrató los servicios de un detective para que identificase al encargado. Estaban convencidos de que se iban a encontrar con unos adolescentes gamberros, todo lo contrario.
Es la sorpresa del detective y de los presentadores del programa ‘Tal cual lo contamos. La culpable en cuestión era una señora de 80 años, vecina del denunciante.
Intenta ser lo más profesional posible. Primero se cerciora de que nadie la vigila, y se detiene en el acto al notar cualquier movimiento, para que nadie la vea tomarse la justicia por su mano.
Tras comprobar las imágenes, el denunciante se puso en contacto con los familiares de la anciana, que rápidamente se hicieron cargo de los daños. Hubo que pintar de nuevo todos los vehículos que dañó, puesto que el recuerdo, además de imborrable, era bastante.