InicioInfoLa Ciencia Frente a los Zombis
Los muertos vivientes- criaturas legendarias y catalépticas del ritual vudú- protagonizan el nuevo cine de terror. Y los científicos entran es escena para explicar su posible existencia en el mundo real.

El 12 de mayo de 1962 un hombre llamado Clairvius Narcisse fallecia en un hospital de Haití. Su muerte, causada por la desnutrición y acompañada de fiebre alta, dolores y problemas respiratorios, fue certificada por los médicos. La familia lo enterró en un pequeño cementerio, pero 18 años más tarde se le vio en el mercado de su pueblo semidesnudo y con la mirada perdida. Según contó la revista Time, Clairvius se acercó a su hermana y ella gritó aterrorizada.
“La creencia en los zombies se basa en la teoría de que algunos hechiceros haitianos tienen el poder de devolver a la vida a gente muerta y enterrada, escribió en 1945 Louis P.Mars, profesor de psiquiatría del instituto de etnología de Haiti. Se dice que a algunos granjeros ricos les ayudan seres misteriosos, que trabajan en sus granjas, roban dinero para ellos, viajan a velocidades fantásticas y vuelan como aviones. Se supone que se trata de hombres y mujeres que murieron y fueron devueltos a la vida gracias a potentes drogas. Y añadió: Nunca he encontrado a nadie en Haití que pudiera asegurarme que ha visto a un zombie. Sin embargo, muchas veces oigo hablar de alguno que vive en algún pueblo. Son vagabundos enfermos que no pueden decir ni su nombre ni dar información sobre su pasado o su estado actual.

En 1982 la historia de Clairvus movió al etbotanico de Hadvard Wade Davis a viajar a Haití. Encontró que existía una pócima llamada coup de poudre que se aplicaba de manera tópica e inducia al estado zombie. Tras hacerse con algunas muestras, Davis encontró que el ingrediente clave era la tetrodoxina, una toxina nerviosa que en cantidades minusculas,-menos de un miligramo, lo que cabe en la cabeza de un alfiler- es capaz de matar a un adulto. Sus efectos son conocidos en Japón, pues es producida por el hígado, y los órganos reproductores del pez globo-fugu-una de las delicatesen más apreciadas en el mundo nipón y que solo pueden preparar cocineros con licencia especial.

Los primeros síntomas de envenenamiento aparecen después de 20 minutos a tres horas después de haberlo consumido. Empieza con entumecimiento de los labios y la lengua, seguido de una sensación de estar flotando, dolor de cabeza, nauseas, vómitos y diarreas. La parálisis se extiende por todo el cuerpo a lo que hay que añadir dolor al respirar, convulsiones, alteraciones cognitivas y arritmia .Puede suceder que la víctima, totalmente paralizada, se mantenga lucida hasta su muerte, que puede llegar de media hora a ocho horas después de haber ingerido la tetrodixona.


Química y religión se unen para aniquilar conciencias.

Cuando Davis revelo sus descubrimientos en la serpiente y el arco iris (1985), un best seller que fue llevado a la gran pantalla por el director Wes Craven, surgió la controversia. En el aseguraba que gracias a la toxina se podía convertir a una persona en el clásico zombie sin conciencia. Muchos críticos afirmaron que había exagerado sobre las propiedades químicas del coup de poudre.
Tres años más tarde, Davis publico Passage of darkness, una obra menos sensacionalista, y mucho mas documentada. Su punto de partida era claro: “las pruebas sugieren que la zombificacion es una forma de sanción social impuesta por ciertos colectivos para mantener el orden y el control en las comunidades locales. Davis argumento que no tenía sentido convertir a la gente en esclava para trabajar en el campo, ya que un jornalero cobraba la mísera cantidad de un dólar al día. Del mismo modo, en una sociedad tan violenta como la haitiana, deshacerse de los enemigos por medios clásicos es mucho más sencillo y barato que la zombibificacion.
La creencia que la tetrodoxina es por si sola culpable del estado de los zombies constituye un error. De hecho, las facultades mentales de los intoxicados por fugu que sobreviven no se ven mermadas una vez se han recuperado. Davis afirma que la toxina es necesaria, pero no suficiente, y que el folklore vudú es vital para que funcione. En efecto, el mejunje no se elabora siguiendo una formula exacta, sino que parte de recetas mágicas que el hechicero bokor u houngan. Afina mediante la técnica de ensayo y error. Pocas de esas pócimas funcionan y, según este científico, el número de zombies es muy pequeño.


Los vampiros les abrieron las puertas a la fama

La adaptación cinematográfica de la serpiente y el arco iris fue un éxito de taquilla, aunque no era la primera vez que los resucitados protagonizaban un filme. La memorable película de Jacques Tourneur yo camine con un zombie (1934) popularizo la leyenda haitiana. Sin embargo, el mundo de los muertos vivientes dio un giro espectacular cuando el novelista Richard Matheson público soy leyenda, en 1954 : una pandemia bacteriana arrasa el planeta y convierte a la gente en vampiros. En una apocalíptico LA, el protagonista inmune a la bacteria- lucha en solitario contra hordas de chupasangres que pretenden acabar con él. A pesar de tratarse de una novela de vampiros, su planteamiento tuvo una enorme influencia en las películas de zombies. Dejaron de un lado el ritual vudú para convertirse, literalmente en muertos vivientes.
“Empezó a disparar las balas destrozaban el lugar.Vi una de esas cosas recibir 30 disparos. Tenía que estar muerto, pero continuo acercándose. Hasta que recibió un tiro en la cabeza. La única manera de detenerlos es dispararles en la cabeza
De esta forma explicaba Ben, uno de los protagonistas de la noche de los muertos vivientes, cinta pionera en este subgénero del cine de terror con alto contenido en sangre y vísceras. En ella , George A: Romero, ponía las bases de lo que sería el leitmotiv de de otras tan exitosas con resident evil, 28 días después, el amanecer de los muertos, la española REC o la comedia zombies party.
Lo que todo tenemos en mente cuando hablamos de zombies es un cadáver reanimado. Según Kim Paffenroth, estudioso de las religiones y autor del evangelio de los muertos vivientes, las características de estas criaturas son tres:
Se les puede matar de un tiro en la cabeza, suelen ser lentas-mental y físicamente- pero lo que pierden en velocidad lo ganan en fuerza, comen personas y transmiten su condición a mordisco limpio.


El mejor candidato para la pandemia seria un prion

Precisamente el contagio vía mordedura es un detalle fundamental para entender su expansión en el mundo terrorífico que plantea el cine, pero este tipo de transmisión limita a los guionistas cuando se trata de buscar el origen de la epidemia, que suele ser un virus o una bacteria. Lo curioso es que las películas recientes no hayan incluido como fuente de la enfermedad algún agente parecido a un prion, la proteína responsable del mal de las vacas locas o del CreutzfeldtJackob (ECJ) en humanos.
Recordemos que los priones producen trastornos que afectan al sistema nervioso central, una característica básica de la infección zombie. Además, esta rara enfermedad comparte muchos síntomas con los de un muerto viviente. En las etapas iniciales, los enfermos de ECJ sufren fallos de memoria, cambios de comportamiento, falta de coordinación y perturbaciones visuales. A medida que progresa, el deterioro mental se hace más pronunciado y pueden darse movimientos involuntarios, ceguera, debilidad de las extremidades y coma, culminado con la muerte del paciente.


Sus síntomas recuerdan a los de determinados virus

Pero parece ser que un virus da más juego que un prion en la gran pantalla. La infección viral ocurre por contacto con los fluidos corporales del zombie, lo que, además de la saliva, debería incluir la sangre y las secreciones del muerto viviente. Esto no suele tenerse en cuenta en el cine, sobre todo cuando le disparan a bocajarro y parte de la sangre salta a la cara del humano.
Si nos fijamos en cómo evoluciona un infectado en las películas del género, podemos extraer un patrón básico. Los primeros síntomas, que aparecen al poco tiempo del contagio, recuerdan a los de la gripe. Pero unas horas más tarde, la salud del infectado empieza a deteriorarse de forma acelerada, a la par que el agente viral invade el sistema nervioso. Evidentemente, los estadios finales de la infección conducen a la muerte, momento en el que el virus se ha hecho con el control del sistema nervioso central. El ya zombi, carece de conciencia y desarrolla unas actividades violentas. El movimiento lento y desacompasado podría ser debido a que el virus aún no ha logrado controlar los impulsos eléctricos que gobiernan las extremidades.
¿Pero hay algún virus que pueda desatar este cuadro clínico? Los aficionados a las películas de zombis señalan a los mononegavirales virus de ARN que causan enfermedades como la rubeola, la rabia o las peligrosas fiebres hemorrágicas-virus ebola y Marburgo-. Lo que resulta más difícil de justificar, es que el virus zombie sea fatal en el 100% de los casos. Unicamente el VIH se acercó a este porcentaje en los primeros años de la pandemia del sida; y el ebola puede causar excepcionalmente la muerte en el 90& de los infectados.


Colapso hepático y renal seguido de hipotermia

Mas inverosímil es que la vuelta a la vida del finado este orquestada por el propio virus, como sucede en las películas de George A.Romero y en la española de Jorge Grau no profanar el sueño de los muertos. No obstante, juguemos a la especulación científica para imaginar como podría suceder. Todo debe comenzar con un ataque masivo a los órganos vitales. La icteria coloración amarilla de la piel- podría deberse a daños en el hígado. Es posible que esta víscera, junto con los riñones los zombies no hacen pis- sea uno de los primeros objetivos del virus. Otro síntoma común es la hipotermia. El corazón rebaja drásticamente el ritmo de los latidos, lo que conlleva a la falta de riego y la muerte de gran parte de la masa cerebral para que el huésped perdía la conciencia y que el virus pueda tomar el control del organismo.
A medida que nos adentramos en el perfil biológico del zombie hollywoodiense las cosas se ponen más difíciles de explicar. Por ejemplo, su aparato circulatorio. Al dispararles no sangran, como mucho mana de ellos una sustancia negra muy viscosa los aficionados la llaman aceite de zombie-.Esto significa que su corazón dejo de latir y las arterias no reparten comida ni oxigeno a las células. Esta situación es insostenible. Para resolver la paradoja, algunos aficionados postulan que la sangre del zombie podría ser bombeada por los músculos esqueléticos, pero eso implicaría algún proceso desconocido. Otra posibilidad es que funcione a gran escala el mecanismo por el que se alimenta la córnea del ojo, que no tiene capilares y cubre sus necesidades de oxigeno con las lágrimas y el humor acuoso. ¿Podrían usar este recurso los guionistas? No, pues la fuerza de la gravedad jugaría en su contra. No hay manera de bombear hacia la cabeza la sangre que baja a los pies. El resultado sería que los pobres zombies sangrarían a chorros, algo no demasiado grave, pues es bien sabido que soportan grandes pérdidas de su aceite vital.


Su carne debería desprender un hedor pútrido

Los retos fisiológicos a los que se enfrenta un muerto viviente son insuperables. Aunque parece que aguanta mucho tiempo sin comer, su destino final debe ser la muerte por inanición, que es la manera de eliminarlo en la película 28 días después. Sin nada o poco- que echarse a la boca, los cadáveres andantes queman sus propias grasas corporales y luego las proteínas musculares. Todo esto tiene un efecto global que no se contempla en las películas: tarde o temprano, el zombie pierde su capacidad para moverse. Ahora bien, esto no es lo peor que puede ocurrirle. La casi inexistente actividad metabólica lo deja en lo que es, un cuerpo muerto y en procedo de descomposición. Esto lo convierte en un cobijo ideal para insectos y microorganismos necrófagos. En este sentido, resulta incomprensible que ninguna película mencione lo que seria la señal de identidad más característica de un muerto viviente, su repugnante olor, producto de sustancias como la putrescina o la cadavérica. Es más, por el grado de descomposición seriamos capaces de determinar su edad. Las infecciones de las heridas y las llagas, así como su incapacidad para calentarse en condiciones de bajas temperaturas, deberían hacer que fuese todo un milagro que cumplieran con un año de vida.
Hasta ahora a duras penas hemos podido justificarlo todo aludiendo al colapso global del sistema nervioso. Al tener cortocircuitados los receptores del dolor, no sienten las heridas abiertas, los huesos rotos o los miembros amputados.


Producen tanta endorfina que no sienten dolor

Los zombi maniacos argumentan que en el interior de los zombies se produce una descarga masiva de endorfinas guiadas por el virus. No está mal pensado, porque así también se explica su fuerza anormal. Del mismo modo, sin percepción del dolor no hay conciencia del daño que puede sufrir, por eso son capaces de forzar su cuerpo al máximo. En definitiva, si los zombies hollywoodienses han perdido la conciencia y tienen desconectado todo el sistema nervioso central salvo para mantener la actividad motora-, no es de extrañar que muchos paseen sin la mitad del cráneo para disfrute del espectador.
Llegados a este punto, parémonos en un asunto crucial ya mencionado: la pérdida de conciencia.
¿Cómo podemos justificarla? De partida, debemos fijarnos en el cortex o neocortex, la parte externa del cerebro donde se alojan las funciones superiores. Los animales que no poseen este casquete pensante presentan un “comportamiento instintivo y estereotipado, según el psicólogo Richard Gross. No obstante, esta carencia no quita que probablemente desarrollen algún tipo de conciencia propia.


¿Por qué solo les apetece carne humana?

En 2008, los biopsicologos alemanes Helmut Prior, de la universidad Goethe, Ariane Schwarz y Onur Gíntírkín, de la Ruhr Universitaet Bochum, descubrieron que las urracas son capaces de reconocerse ante un espejo. Es algo sorprendente, ya que las aves carecen de cortes. Por lo tanto, sin esta lámina neuronal propia de los mamíferos también puede haber conciencia. Eso sí, lo que resultaría imposible es que un miembro cortado tenga vida propia, como la mano de terroríficamente muertos. Con todo, un zombie con un cerebro seriamente dañado podría experimentar algún tipo de memoria. El fiambre sería capaz de reproducir comportamientos rutinarios, reconocer lugares cotidianos y orientarse. Así podemos justificar guiones como El amanecer de los muertos, donde acuden en masa a los centros comerciales, o la tierra de los muertos vivientes, en la que se repiten mecánicamente lo que hacían en vida.
Sigamos con nuestro razonamiento. La destrucción del cerebro conlleva un efecto demoledor sobre los órganos sensoriales, con la desaparición de los sistemas visual y auditivo. Aparte del tacto y el gusto, el zombie podría conservar el olfato, si mantiene intactas estructuras del sistema límbico como la amígdala, que controla la rabia, el miedo, la agresión y otras emociones. Esto explicaría porque no se devoran entre sí : si los zombies huelen la muerte e identifican su carne como apetecible.
“cuando el infierno esté lleno, los muertos caminaran sobre la tierra, decía la publicidad de la película Zombi . ¿Realmente podrían acabar dominando el planeta? El neurocientifico Anders Sandberg, de la Oxford University, ha hecho simulaciones sobre la evolución de una población de humanos y zombies en una versión del clásico programa ecológico de los zorros y los conejos. Teniendo en cuenta que su velocidad de desplazamiento es de unos pocos km al día, las plagas de zombies suelen estar autorreguladas. Empiezan con una extensión rápida y luego alcanzan un equilibrio para ir desapareciendo a medida que se termina la comida. Por supuesto, existe una presión evolutiva sobre ellos. Si matan pero no muerden acaban desapareciendo, por lo que están obligados a evolucionar de modo que hieran al mayor número posible de personas para mantener la población.


Pon los ojos en blanco y únete a la mega fiesta

Algunos aficionados mas sutiles opinan que eso de que los zombies devoren gente para alimentarse es algo que los guionistas deberían olvidar, porque si están muertos no lo necesitan. ¿Pero entonces a que obedecen sus ataques a los seres humanos? Podría deberse a un efecto envilecedor del virus : si se activa la necesidad de comer, se consigue que el muerto sea más violento.
Sean como sean estas criaturas, la mejor forma de disfrutar del espectáculo zombie, es acercarse a la fiesta The alive show que se celebra cada mes de octubre en Monroeville, Pensilvania, y que culmina con la caminata por el centro comercial de esta ciudad donde se desarrollo la segunda película de la saga Zombie de George A.Romero.
Como dicen los organizadores, si quieres convertirte en un muerto viviente, solo debes pintarte de negro alrededor de los ojos y elevar una mirada perdida al cielo.



Fuente: http://www.muyinteresante.es/resultados-busqueda?q=la+ciencia+frente+a+los+zombis&cx=partner-pub-8023226614373997%3A5w8v7rqe5v1&cof=FORID%3A11&ie=UTF-8&sa.x=0&sa.y=0


Os dejo otros post sobre Zombis:

Tipos de Zombis


Mitos y Verdades sobre los Zombis


Consejos útiles ante la Amenaza Zombi


El Virus Zombi no puede ser un Virus


Piramide Alimenticia de los Zombis


Kits de Emergencia Contra Zombis y Vampiros
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