La mujer mas cruel con los animales
Y aqui con su pareja
No se puede ser más cruel
Se llaman Dolores y Ainhoa. Pueden caerles 25 años por homicidio, delito contra la integridad moral, delito continuado de coacciones y extorsión. Desde hoy las juzgan en la Audiencia Provincial.
Según el relato de la Fiscalía, nos remontamos a primeros de 2007. Ainhoa y Dolores empezaron a vivir en casa de Concepción “con la idea de ir ganando poco a poco su confianza hasta minar su voluntad”. Entre febrero y marzo, empezaron a impedir a Concepción salir a la calle.
La encerraban en su cuarto, le prohibían salir, continuamente la vejaban. Concepción había empezado a hormonarse porque quería cambiar de sexo. Se hacía llamar Roberto. Con el lío de identidad sexual que tenía Concepción/Roberto, sus inquilinas la martirizaban. La convencieron de que no podía dejarse ver.
En una ocasión, dice el fiscal, “sabiendo la aversión que sentía por su cuerpo, la obligaron a desnudarse y la grabaron en vídeo vistiendo ropa femenina, cuando ella siempre quería llevar pantalones”. Luego empezaron los golpes.
Cuando Concepción las quiso echar de casa, le obligaron a firmar un documento que las autorizaba a quedarse hasta que tuvieran su propia vivienda, y además a darles 1.200 euros de la herencia de su padre.
El relato del fiscal sobrecoge. Concepción firmó otro documento en el que cedía su casa a una de sus extorsionadoras "en concepto de deuda". Los vecinos veían a la víctima cada vez más taciturna, deprimida, repleta de heridas mal curadas.
Fueron tantas las palizas y humillaciones que Concepción murió el 1 de septiembre. La encontraron tirada en el suelo, sobre un colchón mugriento, desnuda y sucia.
Su cabeza estaba llena de heridas graves.
El marco de la ventana y la persiana tenían marcas de sangre.
Y aqui con su pareja
No se puede ser más cruel
Se llaman Dolores y Ainhoa. Pueden caerles 25 años por homicidio, delito contra la integridad moral, delito continuado de coacciones y extorsión. Desde hoy las juzgan en la Audiencia Provincial.
Según el relato de la Fiscalía, nos remontamos a primeros de 2007. Ainhoa y Dolores empezaron a vivir en casa de Concepción “con la idea de ir ganando poco a poco su confianza hasta minar su voluntad”. Entre febrero y marzo, empezaron a impedir a Concepción salir a la calle.
La encerraban en su cuarto, le prohibían salir, continuamente la vejaban. Concepción había empezado a hormonarse porque quería cambiar de sexo. Se hacía llamar Roberto. Con el lío de identidad sexual que tenía Concepción/Roberto, sus inquilinas la martirizaban. La convencieron de que no podía dejarse ver.
En una ocasión, dice el fiscal, “sabiendo la aversión que sentía por su cuerpo, la obligaron a desnudarse y la grabaron en vídeo vistiendo ropa femenina, cuando ella siempre quería llevar pantalones”. Luego empezaron los golpes.
Cuando Concepción las quiso echar de casa, le obligaron a firmar un documento que las autorizaba a quedarse hasta que tuvieran su propia vivienda, y además a darles 1.200 euros de la herencia de su padre.
El relato del fiscal sobrecoge. Concepción firmó otro documento en el que cedía su casa a una de sus extorsionadoras "en concepto de deuda". Los vecinos veían a la víctima cada vez más taciturna, deprimida, repleta de heridas mal curadas.
Fueron tantas las palizas y humillaciones que Concepción murió el 1 de septiembre. La encontraron tirada en el suelo, sobre un colchón mugriento, desnuda y sucia.
Su cabeza estaba llena de heridas graves.
El marco de la ventana y la persiana tenían marcas de sangre.