Los más grandes implantes de senos de Hollywood (antes y
después)
después)
La primera de la lista es la hermana de Kim, una de las chicas más hot del momento. Hablo de Kourtney Kardashian, quien no heredó de la naturaleza lo que sí favoreció a su hermana (no sé si las de Kim no son hechas, pero parecen más reales). ¿Cuántas tallas de bra se habrá aumentado? ¿10, 20? La verdad es que no puedo calcular a simple vista, pero sí reconozco que el cambio ha sido muy grande. Eso sí: Kourtney es de las que cambió su silueta y, de paso, se realizó algunas “mejoras” en su rostro.
Evidentemente, no podía faltar una pionera en la profesión “no-tengo-talento-pero-tengo-tetas-grandes”. Pamela ha hecho de los implantes de senos un culto y un fetiche para much@s. Y no es para menos, su tamaño es colosal. También modificó su cara, para peor
Esta es de las que se agregaron y después se quitaron. En las fotos podemos ver cómo lucía inicialmente y cómo quedó después, cuando infló sus pechos cual globos para convertirse en una conejita de Playboy hecha y derecha. La verdad es que se ve mucho mejor ahora, que de nuevo ya no tiene tanto…
Aunque la cantante se haya empecinado en negarlo, la diferencia en su talla de bra salta a la vista. A Kelly parece que le gusta generar misterio, pero la verdad es que creo que no hay nada para discutir. Pasó a ser otra famosa con _boob job_
Ella prácticamente no necesita presentación ni fundamento sobre por qué aparece en esta lista. Sus cirugías –específicamente sus implantes de senos– han sido uno de los temas más recurrentes en torno a la polémica de las transformaciones drásticas en las celebridades. Ella quería parecer una Barbie y lo logró, a costa de todo.
La ex de Hugh Hefner es otra que ha hecho cambios increíbles en su figura y en su rostro para parecer una muñeca de colección. Ella sí que ha hecho dinero con sus pechos siliconados, incluso después de que abandonó Playboy. ¿O acaso alguien le creyó que el lanzamiento de su video sexual fue sin su consentimiento.
Tara es otra de las que pasó de tener una delantera insignificante a absorber las miradas de todos con sus escotes. Pero no siempre las tuvo “bien” como ahora, porque la primera vez que se las agrandó le quedaron espantosas: una mucho más grande que la otra, y como si estuvieran en distintas direcciones.