Vamos a dar un repaso a todos esos animales con fama de dormilones o que incluso hibernan para optimizar su existencia:
El oso
En otoño, el oso prepara su osera para dormir en invierno cuando la nieve cubre el suelo impidiéndole acceder a los alimentos que necesita. Lo mismo hacen otros animales. A este sueño invernal se le denomina hibernación y durante ella, se les reduce la temperatura y el ritmo de la respiración y de la circulación sanguínea; además el corazón les late más lento y no comen, aunque no pasan hambre.
Durante el resto del año, les encanta dar cabezaditas en los troncos y huecos de árboles.
El león
Los leones temen al calor, a las moscas y a los parásitos, por eso, “los reyes de la selva” se tiran casi todo el día descansando a la sombra subidos a un árbol o entre matorrales.
El murciélago
Los murciélagos tienen una manera muy peculiar de dormir, colgados del revés. Estos “vampiros” pasan unas 20 horas durmiendo con los ojos cerrados y no salen a comer hasta la noche. Para sobrevivir a las bajas temperaturas, hibernan como los osos.
El erizo
Los erizos hacen su vida por la noche, así que descansan de día. Se mantienen activos de marzo a octubre y después hibernan en sus madrigueras cubiertas de hojas hechos una bola de pinchos. Mientras duermen, aminoran su ritmo vital y solo respiran una vez cada 2 ó 3 minutos.
La morsa
Las morsas pueden dormir en el agua sin ahogarse gracias a unas bolsas de aire que tienen en la garganta. En las rocas, también consiguen estar toda una semana dormitando apretujadas junto a sus hermanos.
El koala
Los koalas pasan la mayor parte del día sesteando ya que su dieta de hojas de eucalipto no le proporciona muchas grasas y de esta manera conservan la energía. Duermen entre 20 y 22 horas al día, son unos perezosos de aúpa.
El canguro
Los canguros son marsupiales que gustan de ir a comer o pasear al atardecer, así que durante el día se pasan las horas tirados a la sombra. Pero si hay comida a la vista, los más jóvenes no dudan en salir a ramonear.
El oso
En otoño, el oso prepara su osera para dormir en invierno cuando la nieve cubre el suelo impidiéndole acceder a los alimentos que necesita. Lo mismo hacen otros animales. A este sueño invernal se le denomina hibernación y durante ella, se les reduce la temperatura y el ritmo de la respiración y de la circulación sanguínea; además el corazón les late más lento y no comen, aunque no pasan hambre.
Durante el resto del año, les encanta dar cabezaditas en los troncos y huecos de árboles.
El león
Los leones temen al calor, a las moscas y a los parásitos, por eso, “los reyes de la selva” se tiran casi todo el día descansando a la sombra subidos a un árbol o entre matorrales.
El murciélago
Los murciélagos tienen una manera muy peculiar de dormir, colgados del revés. Estos “vampiros” pasan unas 20 horas durmiendo con los ojos cerrados y no salen a comer hasta la noche. Para sobrevivir a las bajas temperaturas, hibernan como los osos.
El erizo
Los erizos hacen su vida por la noche, así que descansan de día. Se mantienen activos de marzo a octubre y después hibernan en sus madrigueras cubiertas de hojas hechos una bola de pinchos. Mientras duermen, aminoran su ritmo vital y solo respiran una vez cada 2 ó 3 minutos.
La morsa
Las morsas pueden dormir en el agua sin ahogarse gracias a unas bolsas de aire que tienen en la garganta. En las rocas, también consiguen estar toda una semana dormitando apretujadas junto a sus hermanos.
El koala
Los koalas pasan la mayor parte del día sesteando ya que su dieta de hojas de eucalipto no le proporciona muchas grasas y de esta manera conservan la energía. Duermen entre 20 y 22 horas al día, son unos perezosos de aúpa.
El canguro
Los canguros son marsupiales que gustan de ir a comer o pasear al atardecer, así que durante el día se pasan las horas tirados a la sombra. Pero si hay comida a la vista, los más jóvenes no dudan en salir a ramonear.