CÉLULAS NORMALES
Y CÉLULAS CANCEROSAS
La célula es el elemento más simple, dotado de vida propia, que forma los tejidos organizados. Está compuesta por una masa rodeada de protoplasma que contiene un núcleo.
Una pared celular rodea la célula y la separa de su ambiente. Dentro del núcleo está el ADN, que contiene la información que programa la vida celular.
El hombre está compuesto de millones de células.
La célula se divide y al hacerlo sus estructuras se dividen también en otras exactamente iguales a las anteriores, con los mismos componentes y funciones que la originaria.
Las células normales crecen a un ritmo limitado y permanecen dentro de sus zonas correspondientes. Las células musculares se forman y crecen en los músculos y no en los huesos; las de los riñones no crecen en los pulmones, etc.
Estas funciones y este ritmo de crecimiento viene determinado por el ADN. Algunas células tienen menos tiempo de vida que otras, como por ejemplo las células del intestino que tienen un período de vida de dos semanas, mientras que los hematíes viven durante unos tres meses.
Otras células van a vivir el tiempo que viva la persona y sólo se dividen para sustituirse a sí mismas, éste sería el caso de las células óseas que actúan cuando hay que reparar una fractura.
La vida de cada grupo de células es distinta y funcionará según se lo dicte su ADN que es distinto para cada tipo de célula. Cada célula está bien diferenciada.
La sangre aporta el oxígeno y los nutrientes necesarios para la vida celular y recoge los productos de deshecho producidos por las células y los transporta a los órganos de filtrado y limpieza (riñones, hígado, pulmones).
La linfa es un líquido incoloro que se compone, en su gran mayoría, por linfocitos, un tipo de glóbulos blancos, y que recorre todo el organismo a través de vasos linfáticos.
El sistema inmunológico se encarga de la defensa del cuerpo a través de los leucocitos que buscan y destruyen a las bacterias y virus.
Los leucocitos viajan por la sangre y por la linfa y se acumulan en aquellos lugares donde hay infección para rodear y matar a las bacterias o virus y, más tarde, emigran por medio de los vasos linfáticos a los ganglios linfáticos.
Los ganglios linfáticos son como racimos de uvas situados en distintas partes del organismo.
Cada ganglio recibe los linfocitos y es en ellos donde se filtran y destruyen las bacterias, los desechos y los propios linfocitos desgastados.
Cuando se produce alguna infección, los ganglios linfáticos se pueden inflamar. Si la infección se produce en un diente, se inflamarán los del cuello. Si la infección es en una mano, estarán aumentados los de la axila correspondiente. Los ganglios también pueden estar inflamados cuando hay un tumor.
La célula normal pasa a convertirse en una célula cancerosa debido a un cambio o mutación en el ADN. A veces esas células, cuya carga genética ha cambiado, mueren o son eliminadas en los ganglios linfáticos. Pero, otras veces, siguen con vida y se reproducen.
Las células cancerosas tienen un aspecto diferente, bien porque su forma ha cambiado o porque contengan núcleos más grandes o más pequeños.
Estas células son incapaces de realizar las funciones que corresponden a las células pertenecientes a ese tejido.
Generalmente se multiplican muy rápidamente, porque les falta un mecanismo de control del crecimiento.
Con frecuencia, son inmaduras debido a que se multiplican de una forma muy rápida y no tienen tiempo suficiente para crecer plenamente antes de dividirse.
Al formarse un gran número de células cancerosas, se amontonan, presionan o bloquean a otros órganos y les impiden realizar su trabajo.
Como no se limitan al espacio originario donde se forman, y se extienden a otras zonas, se dicen que son invasivas.
Tienden a emigrar a otros lugares, a través de la sangre o de la linfa. Las células que se encargan de la defensa del organismo suelen destruirlas, así separadas, pero si sobreviven pueden producir un nuevo crecimiento en un lugar diferente, metástasis, y dañar a otros órganos.
CÁNCER DE MAMA
El cáncer de mama consiste en un crecimiento anormal y desordenado de las células de éste tejido.
La mama está formada por una serie de glándulas mamarias, que producen leche tras el parto, y a las que se les denomina lóbulos y lobulillos.
Los lóbulos se encuentran conectados entre sí por unos tubos, conductos mamarios, que son los que conducen la leche al pezón, durante la lactancia, para alimentar al bebé.
Las glándulas (o lóbulos) y los conductos mamarios están inmersos en el tejido adiposo y en el tejido conjuntivo, que, junto con el tejido linfático, forman el seno.
A modo de muro de contención, actúa el músculo pectoral que se encuentra entre las costillas y la mama.
La piel recubre y protege toda la estructura mamaria.
El sistema linfático está formado por recipientes y vasos o conductos que contienen y conducen la linfa, que es un líquido incoloro formado por glóbulos blancos, en su mayoría linfocitos. Estas células reconocen cualquier sustancia extraña al organismo y liberan otras sustancias que destruyen al agente agresor.
El cáncer de vejiga se produce cuando se desarrollan células malignas en el revestimiento de este órgano.
La orina pasa de los riñones a la vejiga a través de los uréteres que tienen forma de tubo.
Cancer de vejiga
La vejiga es una estructura circular musculosa que se abre para dejar paso a la orina. Va adaptando su tamaño a medida que se incrementa el volumen de orina y cuando se llena, envía señales nerviosas al cerebro que transmite la necesidad de orinar.
El cáncer de vejiga es más frecuente en el hombre que en la mujer, como tres veces más. Lo que refleja su estrecha relación con el tabaquismo.
En los últimos años, se ha visto un aumento del número de casos en las mujeres españolas, un fenómeno que se debe principalmente al incremento de las mujeres fumadoras y la incorporación de ésta al mundo laboral e industrial.
Es el segundo en frecuencia entre los cánceres urogenitales, siendo el primero el cáncer de próstata en varones. En la mujer ocupa el primer lugar.
El cáncer de vejiga representa el 2% de todos los cánceres. Es más frecuente en los países industrializados.
CÁNCER DE ESTÓMAGO
EL ESTÓMAGO Y EL APARATO DIGESTIVO
El estómago es un órgano hueco en forma de letra ‘J’ o de gaita que se sitúa en la zona más alta del abdomen y forma parte del aparato digestivo. Recibe el alimento que ingerimos por la boca a través del esófago.
Cuando penetra la comida en su interior, los músculos del estómago comienzan a contraerse rítmicamente y van poco a poco amasando y mezclando la comida para conseguir una pasta fluida. A este movimiento se añade la acción de los ‘jugos gástricos’: sustancias que son producidas por células especiales que tapizan el interior del estómago.
Estos líquidos contribuyen a transformar el alimento hasta conseguir una masa homogénea. Todo este proceso forma parte de la digestión de los alimentos. Cuando el contenido del estómago ha sido procesado y mezclado convenientemente como en una hormigonera, se abre una válvula llamada píloro que permite que la ‘mezcla’ pase al intestino delgado para continuar su tránsito a través del tubo digestivo.
CANCER DE PIEL
¿QUÉ ES?
El cáncer de piel es una enfermedad producida por el desarrollo de células cancerosas en cualquiera de las capas de la piel.
Existen dos tipos: el tipo no melanoma y el melanoma.
El cáncer de tipo no melanoma es el más frecuente y se denomina no melanoma porque se forma a partir de otras células de la piel que no son las que acumulan el pigmento (los melanocitos). Dentro de este tipo se encuentran todos los cánceres de piel menos el melanoma maligno que es menos frecuente y más maligno y que se explica más adelante.
El cáncer de piel se da más en las personas de piel blanca y que han pasado mucho tiempo expuestas a los rayos solares, sobre todo cuando la exposición solar tuvo lugar durante la infancia y se produjeron numerosas quemaduras solares. Aunque puede aparecer en cualquier parte de la piel, es más frecuente que se presente en la cara, cuello, manos y brazos.
Este cáncer es uno de los más frecuentes de todos los tipos de cáncer, y se calcula que se diagnostican dos millones de casos nuevos al año en el mundo.
En los últimos años, la incidencia del melanoma maligno ha aumentado espectacularmente, se ha multiplicado por 3,3 en varones y por 2,5 en mujeres, en los últimos veinte años en España. A pesar de esto, representa menos del 3% de todos los tumores y las campañas de diagnóstico precoz han permitido que la mortalidad se reduzca un 30% desde los años setenta.
Se puede reconocer por un cambio en el aspecto de la piel, como una herida que no sana o una pequeña protuberancia. También puede aparecer una mancha roja, áspera o escamosa con tendencia a crecer.
Ante cualquier cambio o anormalidad de la piel, hay que acudir al médico. Éste puede extraer una muestra y analizarla (biopsia) para comprobar si es un tumor maligno o no.
CANCER DE PRÓSTATA
¿QUÉ ES?
Se trata de un tumor maligno que se desarrolla en la glándula prostática. Consiste en un crecimiento descontrolado de las células prostáticas. Esto hace, entre otras cosas, que la próstata, por su situación, presione sobre la vejiga y la uretra impidiendo la salida normal de la orina.
La mayoría de los tumores cancerosos prostáticos crecen muy lentamente, aunque algunos lo hacen de forma rápida, incluso pueden propagarse.
La próstata es un órgano glandular, del tamaño de una nuez, presente en los hombres y situada alrededor del cuello vesical y parte de la uretra, por delante del recto. Secreta un líquido, blanquecino y viscoso, que se mezcla con el esperma en el momento de la eyaculación.
Existen vasos linfáticos que rodean la próstata y que desembocan en los ganglios linfáticos pélvicos.
Cuando aparece un cáncer en la próstata, existe la posibilidad de que las células cancerosas se diseminen a través de los vasos linfáticos y que afecten a los ganglios y de ahí a cualquier zona del cuerpo.
CANCER DE BOCA Y ESÓFAGO
UNA LECCIÓN DE ANATOMÍA
Labios, dientes, encías, mucosa bucal (revestimiento interior de labios y mejillas), el piso de la boca, el paladar y también la pequeña región situada detrás de las muelas del juicio. Todas estas zonas son las que componen la cavidad oral que, junto a la faringe (tercio posterior de la lengua y la garganta, y amígdalas) son las regiones que resultan afectadas por las células malignas. Por otro lado, entre la garganta y el estómago, el conducto por el que transitan, entre otras sustancias, la bebida y el alimento, es el esófago. Éste está localizado justo inmediatamente detrás de la tráquea y en un adulto tiene una longitud que ronda los 25 centímetros.
Los tumores que se localizan en esta zona suelen ser de dos tipos, en función del carácter de las células malignas: carcinomas y adenocarcinomas. Los primeros, carcinomas de células escamosas –por su forma planas y parecida a una escama–, se originan en la capa de células que revisten las paredes internas de la boca y el esófago. En las etapas más tempranas, estos tumores están localizados, y sólo cuando la enfermedad progresa y las células malignas se extienden puede hablarse de cáncer invasivo. Los adenocarcinomas, por su parte, son aquellos tumores que se localizan en las células glandulares (aquellas que segregan líquidos mucosos para el recubrimiento interno de las paredes de los órganos).
Cuando la enfermedad se extiende, las células malignas llegan al sistema linfático, una compleja red de vasos, válvulas, conductos, ganglios y órganos distribuidos por todo el cuerpo que ayudan a proteger el ambiente líquido del organismo mediante la producción, filtración y transporte de linfa, el fluido que contiene las células encargadas de luchar contra enfermedades e infecciones. Las células cancerosas, para su traslado, emplean precisamente los ganglios linfáticos, pequeñas acumulaciones de células defensivas. En el caso del cáncer oral, estos ganglios suelen viajar hasta el cuello, aunque también es posible que alcancen otras partes del cuerpo (hígado, pulmones, cerebro e incluso huesos), igual que ocurre con los tumores originados en el esófago.
CANCER DE HÍGADO
EL HÍGADO
El hígado, órgano de mayor tamaño del cuerpo humano sin contar la piel, se localiza debajo de las costillas, en lado derecho del abdomen.
Entre sus principales funciones destacan la filtración de la sangre y la eliminación de los desechos tóxicos, así como la fabricación de enzimas que ayudan a digerir los alimentos, convirtiéndolos en sustancias necesarias para el buen funcionamiento del organismo. Algunos nutrientes tienen que modificarse químicamente (metabolizarse) en el hígado antes de que el resto del cuerpo los pueda usar como fuente de energía. El hígado produce algunos de los factores de coagulación que evitan que la sangre esté demasiado líquida y segrega además bilis al intestino para ayudar a absorber los nutrientes.
El hígado se divide en tres lóbulos, el derecho, el izquierdo y uno más pequeño denominado cuadrado, que a su vez se subdividen en segmentos. Al contrario que la mayoría de los demás órganos del cuerpo, recibe sangre de dos fuentes. La arteria hepática suple al hígado con sangre rica en oxígeno mientras que la vena porta transporta sangre rica en nutrientes desde los intestinos. Toda la sangre procedente del tubo digestivo atraviesa el hígado antes de llegar al resto del organismo, lo que lo convierte en una especie de 'aduana' frente al mundo exterior.
CÁNCER DE ESTÓMAGO
EL ESTÓMAGO Y EL APARATO DIGESTIVO
El estómago es un órgano hueco en forma de letra ‘J’ o de gaita que se sitúa en la zona más alta del abdomen y forma parte del aparato digestivo. Recibe el alimento que ingerimos por la boca a través del esófago.
Cuando penetra la comida en su interior, los músculos del estómago comienzan a contraerse rítmicamente y van poco a poco amasando y mezclando la comida para conseguir una pasta fluida. A este movimiento se añade la acción de los ‘jugos gástricos’: sustancias que son producidas por células especiales que tapizan el interior del estómago.
Estos líquidos contribuyen a transformar el alimento hasta conseguir una masa homogénea. Todo este proceso forma parte de la digestión de los alimentos. Cuando el contenido del estómago ha sido procesado y mezclado convenientemente como en una hormigonera, se abre una válvula llamada píloro que permite que la ‘mezcla’ pase al intestino delgado para continuar su tránsito a través del tubo digestivo.
CANCER DE PÁNCREAS
¿QUÉ ES?
En los Estados Unidos cada año se diagnostican 29.000 nuevos casos de cáncer de páncreas cada año, una enfermedad que ocupa el quinto puesto de mortalidad por cáncer en todo el mundo. Se trata de uno de los tipos de tumores más difíciles de diagnosticar, debido a que los síntomas suelen aparecer cuando la enfermedad ya está en una fase demasiado avanzada. Además, la localización de esta glándula impide que los tumores más pequeños sean detectados durante las revisiones rutinarias.
El páncreas es una glándula situada en el abdomen, entre el estómago y la columna vertebral, y cercana a otros órganos como el intestino o el hígado. Con su peculiar forma de pera, el páncreas es el encargado de fabricar insulina y otras hormonas, que llegan al flujo sanguíneo y circulan por todo el organismo con el objetivo de emplear o acumular para más adelante la energía procedente de los alimentos. Además, esta glándula también segrega jugos pancreáticos, que contienen enzimas necesarias para digerir la comida.
Los tumores de páncreas pueden dividirse en dos grandes grupos, según su naturaleza, benignos o malignos. Los primeros no son cancerígenos, y los cirujanos pueden extirparlos sin mayor complicación. De hecho, la mayoría de las veces no vuelven a reaparecer después de la operación, y las células de estas tumoraciones no suelen propagarse más allá de su localización inicial. En el caso de los tumores malignos, la gravedad es mayor, y el riesgo para la vida del paciente aumenta. Las células malignas pueden llegar a invadir y dañar los tejidos colindantes, llegando a 'colarse' en el flujo sanguíneo e incluso en el sistema linfático. Éste, encargado de la defensa del organismo, es el que las células enfermas emplean como medio de trasporte para viajar desde el tumor hasta otras zonas del organismo.
Esta expansión es lo que se conoce como metástasis. Cuando las células enfermas alcanzan los ganglios linfáticos, donde se producen los glóbulos blancos (o células defensivas), es fácil que la enfermedad alcance otros ganglios y tejidos, como el hígado o los pulmones (lo que se conoce como metástasis a distancia). En otras ocasiones, la patología se propaga hasta el peritoneo, el tejido que recubre el abdomen, en estos casos se considera que la extensión es local.
Existe un tipo de cáncer pancreático muy raro, que comienza en las células que producen insulina y otras hormonas, de las que toma su nombre, cáncer de las células de los islotes pancreáticos. En estos casos, el organismo produce demasiada insulina.
Y CÉLULAS CANCEROSAS
La célula es el elemento más simple, dotado de vida propia, que forma los tejidos organizados. Está compuesta por una masa rodeada de protoplasma que contiene un núcleo.
Una pared celular rodea la célula y la separa de su ambiente. Dentro del núcleo está el ADN, que contiene la información que programa la vida celular.
El hombre está compuesto de millones de células.
La célula se divide y al hacerlo sus estructuras se dividen también en otras exactamente iguales a las anteriores, con los mismos componentes y funciones que la originaria.
Las células normales crecen a un ritmo limitado y permanecen dentro de sus zonas correspondientes. Las células musculares se forman y crecen en los músculos y no en los huesos; las de los riñones no crecen en los pulmones, etc.
Estas funciones y este ritmo de crecimiento viene determinado por el ADN. Algunas células tienen menos tiempo de vida que otras, como por ejemplo las células del intestino que tienen un período de vida de dos semanas, mientras que los hematíes viven durante unos tres meses.
Otras células van a vivir el tiempo que viva la persona y sólo se dividen para sustituirse a sí mismas, éste sería el caso de las células óseas que actúan cuando hay que reparar una fractura.
La vida de cada grupo de células es distinta y funcionará según se lo dicte su ADN que es distinto para cada tipo de célula. Cada célula está bien diferenciada.
La sangre aporta el oxígeno y los nutrientes necesarios para la vida celular y recoge los productos de deshecho producidos por las células y los transporta a los órganos de filtrado y limpieza (riñones, hígado, pulmones).
La linfa es un líquido incoloro que se compone, en su gran mayoría, por linfocitos, un tipo de glóbulos blancos, y que recorre todo el organismo a través de vasos linfáticos.
El sistema inmunológico se encarga de la defensa del cuerpo a través de los leucocitos que buscan y destruyen a las bacterias y virus.
Los leucocitos viajan por la sangre y por la linfa y se acumulan en aquellos lugares donde hay infección para rodear y matar a las bacterias o virus y, más tarde, emigran por medio de los vasos linfáticos a los ganglios linfáticos.
Los ganglios linfáticos son como racimos de uvas situados en distintas partes del organismo.
Cada ganglio recibe los linfocitos y es en ellos donde se filtran y destruyen las bacterias, los desechos y los propios linfocitos desgastados.
Cuando se produce alguna infección, los ganglios linfáticos se pueden inflamar. Si la infección se produce en un diente, se inflamarán los del cuello. Si la infección es en una mano, estarán aumentados los de la axila correspondiente. Los ganglios también pueden estar inflamados cuando hay un tumor.
La célula normal pasa a convertirse en una célula cancerosa debido a un cambio o mutación en el ADN. A veces esas células, cuya carga genética ha cambiado, mueren o son eliminadas en los ganglios linfáticos. Pero, otras veces, siguen con vida y se reproducen.
Las células cancerosas tienen un aspecto diferente, bien porque su forma ha cambiado o porque contengan núcleos más grandes o más pequeños.
Estas células son incapaces de realizar las funciones que corresponden a las células pertenecientes a ese tejido.
Generalmente se multiplican muy rápidamente, porque les falta un mecanismo de control del crecimiento.
Con frecuencia, son inmaduras debido a que se multiplican de una forma muy rápida y no tienen tiempo suficiente para crecer plenamente antes de dividirse.
Al formarse un gran número de células cancerosas, se amontonan, presionan o bloquean a otros órganos y les impiden realizar su trabajo.
Como no se limitan al espacio originario donde se forman, y se extienden a otras zonas, se dicen que son invasivas.
Tienden a emigrar a otros lugares, a través de la sangre o de la linfa. Las células que se encargan de la defensa del organismo suelen destruirlas, así separadas, pero si sobreviven pueden producir un nuevo crecimiento en un lugar diferente, metástasis, y dañar a otros órganos.
CÁNCER DE MAMA
El cáncer de mama consiste en un crecimiento anormal y desordenado de las células de éste tejido.
La mama está formada por una serie de glándulas mamarias, que producen leche tras el parto, y a las que se les denomina lóbulos y lobulillos.
Los lóbulos se encuentran conectados entre sí por unos tubos, conductos mamarios, que son los que conducen la leche al pezón, durante la lactancia, para alimentar al bebé.
Las glándulas (o lóbulos) y los conductos mamarios están inmersos en el tejido adiposo y en el tejido conjuntivo, que, junto con el tejido linfático, forman el seno.
A modo de muro de contención, actúa el músculo pectoral que se encuentra entre las costillas y la mama.
La piel recubre y protege toda la estructura mamaria.
El sistema linfático está formado por recipientes y vasos o conductos que contienen y conducen la linfa, que es un líquido incoloro formado por glóbulos blancos, en su mayoría linfocitos. Estas células reconocen cualquier sustancia extraña al organismo y liberan otras sustancias que destruyen al agente agresor.
El cáncer de vejiga se produce cuando se desarrollan células malignas en el revestimiento de este órgano.
La orina pasa de los riñones a la vejiga a través de los uréteres que tienen forma de tubo.
Cancer de vejiga
La vejiga es una estructura circular musculosa que se abre para dejar paso a la orina. Va adaptando su tamaño a medida que se incrementa el volumen de orina y cuando se llena, envía señales nerviosas al cerebro que transmite la necesidad de orinar.
El cáncer de vejiga es más frecuente en el hombre que en la mujer, como tres veces más. Lo que refleja su estrecha relación con el tabaquismo.
En los últimos años, se ha visto un aumento del número de casos en las mujeres españolas, un fenómeno que se debe principalmente al incremento de las mujeres fumadoras y la incorporación de ésta al mundo laboral e industrial.
Es el segundo en frecuencia entre los cánceres urogenitales, siendo el primero el cáncer de próstata en varones. En la mujer ocupa el primer lugar.
El cáncer de vejiga representa el 2% de todos los cánceres. Es más frecuente en los países industrializados.
CÁNCER DE ESTÓMAGO
EL ESTÓMAGO Y EL APARATO DIGESTIVO
El estómago es un órgano hueco en forma de letra ‘J’ o de gaita que se sitúa en la zona más alta del abdomen y forma parte del aparato digestivo. Recibe el alimento que ingerimos por la boca a través del esófago.
Cuando penetra la comida en su interior, los músculos del estómago comienzan a contraerse rítmicamente y van poco a poco amasando y mezclando la comida para conseguir una pasta fluida. A este movimiento se añade la acción de los ‘jugos gástricos’: sustancias que son producidas por células especiales que tapizan el interior del estómago.
Estos líquidos contribuyen a transformar el alimento hasta conseguir una masa homogénea. Todo este proceso forma parte de la digestión de los alimentos. Cuando el contenido del estómago ha sido procesado y mezclado convenientemente como en una hormigonera, se abre una válvula llamada píloro que permite que la ‘mezcla’ pase al intestino delgado para continuar su tránsito a través del tubo digestivo.
CANCER DE PIEL
¿QUÉ ES?
El cáncer de piel es una enfermedad producida por el desarrollo de células cancerosas en cualquiera de las capas de la piel.
Existen dos tipos: el tipo no melanoma y el melanoma.
El cáncer de tipo no melanoma es el más frecuente y se denomina no melanoma porque se forma a partir de otras células de la piel que no son las que acumulan el pigmento (los melanocitos). Dentro de este tipo se encuentran todos los cánceres de piel menos el melanoma maligno que es menos frecuente y más maligno y que se explica más adelante.
El cáncer de piel se da más en las personas de piel blanca y que han pasado mucho tiempo expuestas a los rayos solares, sobre todo cuando la exposición solar tuvo lugar durante la infancia y se produjeron numerosas quemaduras solares. Aunque puede aparecer en cualquier parte de la piel, es más frecuente que se presente en la cara, cuello, manos y brazos.
Este cáncer es uno de los más frecuentes de todos los tipos de cáncer, y se calcula que se diagnostican dos millones de casos nuevos al año en el mundo.
En los últimos años, la incidencia del melanoma maligno ha aumentado espectacularmente, se ha multiplicado por 3,3 en varones y por 2,5 en mujeres, en los últimos veinte años en España. A pesar de esto, representa menos del 3% de todos los tumores y las campañas de diagnóstico precoz han permitido que la mortalidad se reduzca un 30% desde los años setenta.
Se puede reconocer por un cambio en el aspecto de la piel, como una herida que no sana o una pequeña protuberancia. También puede aparecer una mancha roja, áspera o escamosa con tendencia a crecer.
Ante cualquier cambio o anormalidad de la piel, hay que acudir al médico. Éste puede extraer una muestra y analizarla (biopsia) para comprobar si es un tumor maligno o no.
CANCER DE PRÓSTATA
¿QUÉ ES?
Se trata de un tumor maligno que se desarrolla en la glándula prostática. Consiste en un crecimiento descontrolado de las células prostáticas. Esto hace, entre otras cosas, que la próstata, por su situación, presione sobre la vejiga y la uretra impidiendo la salida normal de la orina.
La mayoría de los tumores cancerosos prostáticos crecen muy lentamente, aunque algunos lo hacen de forma rápida, incluso pueden propagarse.
La próstata es un órgano glandular, del tamaño de una nuez, presente en los hombres y situada alrededor del cuello vesical y parte de la uretra, por delante del recto. Secreta un líquido, blanquecino y viscoso, que se mezcla con el esperma en el momento de la eyaculación.
Existen vasos linfáticos que rodean la próstata y que desembocan en los ganglios linfáticos pélvicos.
Cuando aparece un cáncer en la próstata, existe la posibilidad de que las células cancerosas se diseminen a través de los vasos linfáticos y que afecten a los ganglios y de ahí a cualquier zona del cuerpo.
CANCER DE BOCA Y ESÓFAGO
UNA LECCIÓN DE ANATOMÍA
Labios, dientes, encías, mucosa bucal (revestimiento interior de labios y mejillas), el piso de la boca, el paladar y también la pequeña región situada detrás de las muelas del juicio. Todas estas zonas son las que componen la cavidad oral que, junto a la faringe (tercio posterior de la lengua y la garganta, y amígdalas) son las regiones que resultan afectadas por las células malignas. Por otro lado, entre la garganta y el estómago, el conducto por el que transitan, entre otras sustancias, la bebida y el alimento, es el esófago. Éste está localizado justo inmediatamente detrás de la tráquea y en un adulto tiene una longitud que ronda los 25 centímetros.
Los tumores que se localizan en esta zona suelen ser de dos tipos, en función del carácter de las células malignas: carcinomas y adenocarcinomas. Los primeros, carcinomas de células escamosas –por su forma planas y parecida a una escama–, se originan en la capa de células que revisten las paredes internas de la boca y el esófago. En las etapas más tempranas, estos tumores están localizados, y sólo cuando la enfermedad progresa y las células malignas se extienden puede hablarse de cáncer invasivo. Los adenocarcinomas, por su parte, son aquellos tumores que se localizan en las células glandulares (aquellas que segregan líquidos mucosos para el recubrimiento interno de las paredes de los órganos).
Cuando la enfermedad se extiende, las células malignas llegan al sistema linfático, una compleja red de vasos, válvulas, conductos, ganglios y órganos distribuidos por todo el cuerpo que ayudan a proteger el ambiente líquido del organismo mediante la producción, filtración y transporte de linfa, el fluido que contiene las células encargadas de luchar contra enfermedades e infecciones. Las células cancerosas, para su traslado, emplean precisamente los ganglios linfáticos, pequeñas acumulaciones de células defensivas. En el caso del cáncer oral, estos ganglios suelen viajar hasta el cuello, aunque también es posible que alcancen otras partes del cuerpo (hígado, pulmones, cerebro e incluso huesos), igual que ocurre con los tumores originados en el esófago.
CANCER DE HÍGADO
EL HÍGADO
El hígado, órgano de mayor tamaño del cuerpo humano sin contar la piel, se localiza debajo de las costillas, en lado derecho del abdomen.
Entre sus principales funciones destacan la filtración de la sangre y la eliminación de los desechos tóxicos, así como la fabricación de enzimas que ayudan a digerir los alimentos, convirtiéndolos en sustancias necesarias para el buen funcionamiento del organismo. Algunos nutrientes tienen que modificarse químicamente (metabolizarse) en el hígado antes de que el resto del cuerpo los pueda usar como fuente de energía. El hígado produce algunos de los factores de coagulación que evitan que la sangre esté demasiado líquida y segrega además bilis al intestino para ayudar a absorber los nutrientes.
El hígado se divide en tres lóbulos, el derecho, el izquierdo y uno más pequeño denominado cuadrado, que a su vez se subdividen en segmentos. Al contrario que la mayoría de los demás órganos del cuerpo, recibe sangre de dos fuentes. La arteria hepática suple al hígado con sangre rica en oxígeno mientras que la vena porta transporta sangre rica en nutrientes desde los intestinos. Toda la sangre procedente del tubo digestivo atraviesa el hígado antes de llegar al resto del organismo, lo que lo convierte en una especie de 'aduana' frente al mundo exterior.
CÁNCER DE ESTÓMAGO
EL ESTÓMAGO Y EL APARATO DIGESTIVO
El estómago es un órgano hueco en forma de letra ‘J’ o de gaita que se sitúa en la zona más alta del abdomen y forma parte del aparato digestivo. Recibe el alimento que ingerimos por la boca a través del esófago.
Cuando penetra la comida en su interior, los músculos del estómago comienzan a contraerse rítmicamente y van poco a poco amasando y mezclando la comida para conseguir una pasta fluida. A este movimiento se añade la acción de los ‘jugos gástricos’: sustancias que son producidas por células especiales que tapizan el interior del estómago.
Estos líquidos contribuyen a transformar el alimento hasta conseguir una masa homogénea. Todo este proceso forma parte de la digestión de los alimentos. Cuando el contenido del estómago ha sido procesado y mezclado convenientemente como en una hormigonera, se abre una válvula llamada píloro que permite que la ‘mezcla’ pase al intestino delgado para continuar su tránsito a través del tubo digestivo.
CANCER DE PÁNCREAS
¿QUÉ ES?
En los Estados Unidos cada año se diagnostican 29.000 nuevos casos de cáncer de páncreas cada año, una enfermedad que ocupa el quinto puesto de mortalidad por cáncer en todo el mundo. Se trata de uno de los tipos de tumores más difíciles de diagnosticar, debido a que los síntomas suelen aparecer cuando la enfermedad ya está en una fase demasiado avanzada. Además, la localización de esta glándula impide que los tumores más pequeños sean detectados durante las revisiones rutinarias.
El páncreas es una glándula situada en el abdomen, entre el estómago y la columna vertebral, y cercana a otros órganos como el intestino o el hígado. Con su peculiar forma de pera, el páncreas es el encargado de fabricar insulina y otras hormonas, que llegan al flujo sanguíneo y circulan por todo el organismo con el objetivo de emplear o acumular para más adelante la energía procedente de los alimentos. Además, esta glándula también segrega jugos pancreáticos, que contienen enzimas necesarias para digerir la comida.
Los tumores de páncreas pueden dividirse en dos grandes grupos, según su naturaleza, benignos o malignos. Los primeros no son cancerígenos, y los cirujanos pueden extirparlos sin mayor complicación. De hecho, la mayoría de las veces no vuelven a reaparecer después de la operación, y las células de estas tumoraciones no suelen propagarse más allá de su localización inicial. En el caso de los tumores malignos, la gravedad es mayor, y el riesgo para la vida del paciente aumenta. Las células malignas pueden llegar a invadir y dañar los tejidos colindantes, llegando a 'colarse' en el flujo sanguíneo e incluso en el sistema linfático. Éste, encargado de la defensa del organismo, es el que las células enfermas emplean como medio de trasporte para viajar desde el tumor hasta otras zonas del organismo.
Esta expansión es lo que se conoce como metástasis. Cuando las células enfermas alcanzan los ganglios linfáticos, donde se producen los glóbulos blancos (o células defensivas), es fácil que la enfermedad alcance otros ganglios y tejidos, como el hígado o los pulmones (lo que se conoce como metástasis a distancia). En otras ocasiones, la patología se propaga hasta el peritoneo, el tejido que recubre el abdomen, en estos casos se considera que la extensión es local.
Existe un tipo de cáncer pancreático muy raro, que comienza en las células que producen insulina y otras hormonas, de las que toma su nombre, cáncer de las células de los islotes pancreáticos. En estos casos, el organismo produce demasiada insulina.