
►El romano Marco Licinio Craso (114 a.C – 53 a.C.), es considerado el hombre más rico de la historia. Su fortuna no provenía de la familia aristocrática donde nació, sino de su ingenio para los negocios (la especulación y el tráfico de esclavos). Su capital llegó a alcanzar los 170 millones de sestercios, lo que equivale a unos 900.000 millones de euros. Su codicia era tal que los sirios, según cuenta la leyenda, tras capturarlo, le cortaron la cabeza, la rellenaron de oro y exclamaron: “Bebe oro, ya que sediento fuiste de él”.

►El general macedonio Alejandro Magno (356 a.C. – 323 a.C.) se sitúa en el segundo puesto de los más ricos de todos los tiempos. El rey de Grecia, que llegó a conquista Asia y Egipto, obtuvo su riqueza personal de los botines de guerra, principalmente, tras la victoria sobre el Imperio Persa. El poder económico del amo del mundo civilizado es similar al de Craso.

►El magnate John D. Rockefeller (1839 – 1937), ocupa el tercer lugar del ranking. Se calcula que era poseedor de bienes valorados en 900 millones de dólares, equivalentes hoy a unos 180.000 millones de euros, provenientes de la Standard Oil y del monopolio que creó en la industria petrolera de finales del siglo XIX.

►Andrew Carnegie (1835-1919), un escocés que llego a ganar 298,3 millones de dólares. Migro a Estados Unidos cuando era un niño y se convirtió un gran negociante gracias al acero, con su empresa Carnegie Steel Company. Al final de su vida se convirtió en un filántropo, dedicó principalmente a iniciativas ligadas a la educación.

►Nicolás II de Rusia (1868-1918), el último zar de Rusia pertenecía a la dinastía Romanov, que gobernó el país por más de cien años y acumuló una fortuna gigantesca (253.500 millones de dólares). Nicolau fue depuesto y acabo siendo asesinado con su familia por la Revolución Rusa.
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