La súbita desaparición de la tripulación completa del Mary Celeste: uno de los misterios más fascinantes de la historia de la navegación.
La desaparición de la tripulación del Mary Celeste es la más llamativa y misteriosa de sus desgracias, ya que antes de esto, el barco se incendió, tuvo que ser reparado, cambió de nombre, fallecieron en distintos accidentes sus capitanes, etc.
A continuación, la historia de la desaparición de la tripulación del Mary Celeste, uno de los misterios más intrigantes de la historia naval.
A continuación, la historia de la desaparición de la tripulación del Mary Celeste, uno de los misterios más intrigantes de la historia naval.
La desaparición
El 5 de diciembre de 1872, el vigía de la nave británica Dei Gratia avistó un barco que parecía tener problemas. Tres tripulantes bajaron la chalupa del Dei Gratia y remaron hasta el barco en peligro para ofrecerle ayuda... Pero cuando llegaron a la cubierta; salvo por el sonido del viento en las velas y el inquietante crujido del maderamen, no se oía nada. La tripulación había desaparecido sin dejar rastro... ¿Pero qué había pasado antes?
A primera hora del 5 de noviembre un barco piloto remolcó al Mary Celeste hasta la bahía de Staten Island, Nueva York. El Atlántico estaba muy tormentoso... Pero aunque el Mary Celeste realizaría aún muchos viajes, esa fue la última vez que alguien vio a aquella tripulación.
El 15 de noviembre de 1872, ocho días después de que el Mary Celeste zarpara de Nueva York, el Dei Gratia salió rumbo a Gibraltar. Su capitán, David Reed Morehouse, y el primer oficial, Oliver Deveau eran buenos marinos -como demostrarían los hechos subsiguientes- y sólo los sensacionalistas y los malintencionados han hablado mal de ellos.
El 5 de diciembre, poco antes de la 1 del mediodía, un miembro de la tripulación del Dei Gratia, que estaba al timón, avistó un barco a unos 8 km a estribor. A causa del mal estado de las velas fue a buscar al capitán Morehouse. Después de observarlo con su largavista, Morehouse dio orden de ofrecerle ayuda.
A las 3 de la tarde, cuando se hallaban a menos de 400 m del barco misterioso, Morehouse llamó varias veces pero, al no obtener respuesta, decidió enviar algunos hombres a investigar. Algunos tripulantes remaron hasta el barco en peligro, y vieron que el Mary Celeste estaba desierto.
Revisaron el Mary Celeste de proa a popa. El estado de las velas era malo pero, con no grave como para no poder repararse. El timón giraba libremente y la bitácora había sido golpeada y estaba rota. La escotilla principal estaba cubierta por un encerado y sujeta, pero algunos de los encerados habían sido retirados y fueron hallados cerca de las escotillas. En el suelo de la cocina el agua alcanzaba una altura inferior a los 30 cm, y las provisiones para seis meses apenas se habían estropeado. Había abundante agua dulce.
Para abreviar: el Mary Celeste estaba en mejores condiciones que muchos de los barcos que cruzaban regularmente el Atlántico. Y, aparte de algunos signos que indicaban que el barco había soportado recientemente una tormenta, resultaba inexplicable que su tripulación lo hubiese abandonado.
En la mesa del camarote del capitán Briggs, encontraron el diario provisional de a bordo. Decía: "Lunes 25. A las 5 llegamos a la isla de St Mary, en dirección ESE. A las 8, la punta este estaba al SSO, a 3 km de distancia." En el camarote del primer oficial, se encontró un mapa que mostraba el rumbo del barco hasta el 24 de noviembre.
En el barco no se encontraron el cronómetro, el sextante, el libro de navegación y un pequeño bote que había estado amarrada a la escotilla principal. Un trozo de barandilla había sido arrancado para lanzar el bote al agua. Esto, por lo menos, aclaraba la forma en que había desaparecido la tripulación: había abandonado el barco. Pero, ¿por qué? ¿Qué razones pudo tener un marino experimentado como Briggs para abandonar un barco en perfectas condiciones metiendo a su mujer y a su hijita, con los siete miembros de la tripulación, en un bote pequeño y poco estable? Abandonar un barco es una medida desesperada, algo que sólo se hace cuando no hay otra alternativa; sin embargo, como declaró después uno de los tripulantes del Dei Gratia, el Mary Celeste estaba en condiciones de dar la vuelta al mundo. Entonces, ¿por qué fue abandonado?
A primera hora del 5 de noviembre un barco piloto remolcó al Mary Celeste hasta la bahía de Staten Island, Nueva York. El Atlántico estaba muy tormentoso... Pero aunque el Mary Celeste realizaría aún muchos viajes, esa fue la última vez que alguien vio a aquella tripulación.
El 15 de noviembre de 1872, ocho días después de que el Mary Celeste zarpara de Nueva York, el Dei Gratia salió rumbo a Gibraltar. Su capitán, David Reed Morehouse, y el primer oficial, Oliver Deveau eran buenos marinos -como demostrarían los hechos subsiguientes- y sólo los sensacionalistas y los malintencionados han hablado mal de ellos.
El 5 de diciembre, poco antes de la 1 del mediodía, un miembro de la tripulación del Dei Gratia, que estaba al timón, avistó un barco a unos 8 km a estribor. A causa del mal estado de las velas fue a buscar al capitán Morehouse. Después de observarlo con su largavista, Morehouse dio orden de ofrecerle ayuda.
A las 3 de la tarde, cuando se hallaban a menos de 400 m del barco misterioso, Morehouse llamó varias veces pero, al no obtener respuesta, decidió enviar algunos hombres a investigar. Algunos tripulantes remaron hasta el barco en peligro, y vieron que el Mary Celeste estaba desierto.
Revisaron el Mary Celeste de proa a popa. El estado de las velas era malo pero, con no grave como para no poder repararse. El timón giraba libremente y la bitácora había sido golpeada y estaba rota. La escotilla principal estaba cubierta por un encerado y sujeta, pero algunos de los encerados habían sido retirados y fueron hallados cerca de las escotillas. En el suelo de la cocina el agua alcanzaba una altura inferior a los 30 cm, y las provisiones para seis meses apenas se habían estropeado. Había abundante agua dulce.
Para abreviar: el Mary Celeste estaba en mejores condiciones que muchos de los barcos que cruzaban regularmente el Atlántico. Y, aparte de algunos signos que indicaban que el barco había soportado recientemente una tormenta, resultaba inexplicable que su tripulación lo hubiese abandonado.
En la mesa del camarote del capitán Briggs, encontraron el diario provisional de a bordo. Decía: "Lunes 25. A las 5 llegamos a la isla de St Mary, en dirección ESE. A las 8, la punta este estaba al SSO, a 3 km de distancia." En el camarote del primer oficial, se encontró un mapa que mostraba el rumbo del barco hasta el 24 de noviembre.
En el barco no se encontraron el cronómetro, el sextante, el libro de navegación y un pequeño bote que había estado amarrada a la escotilla principal. Un trozo de barandilla había sido arrancado para lanzar el bote al agua. Esto, por lo menos, aclaraba la forma en que había desaparecido la tripulación: había abandonado el barco. Pero, ¿por qué? ¿Qué razones pudo tener un marino experimentado como Briggs para abandonar un barco en perfectas condiciones metiendo a su mujer y a su hijita, con los siete miembros de la tripulación, en un bote pequeño y poco estable? Abandonar un barco es una medida desesperada, algo que sólo se hace cuando no hay otra alternativa; sin embargo, como declaró después uno de los tripulantes del Dei Gratia, el Mary Celeste estaba en condiciones de dar la vuelta al mundo. Entonces, ¿por qué fue abandonado?
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