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Me robaron parte de la infancia

Info5/27/2010
Me acabo de enterar que la revista "Anteojito" no se publica más.

Justo yo, que soy un nostálgico irremediable!!!

Sé que muchos dirán "y éste recién se entera?"

Lo que ocurre, es que en el jardín de infantes, a mi hijo le pidieron que lleve recortes de colmos, adivinanzas, trabalenguas y fui a la revistería para comprar una publicación afín y cuando pedí la Anteojito, el kiosquero me miró como si le preguntara si tenía una tablilla con escritura fenicia y me dijo "noooo, esa revista no sale hace rato!".

En ese momento, sentí que algo en mí, hizo "crac" y sobrevino la estúpida pregunta "como que no sale más?".


El hombre me miró como mira un padre a su hijo, luego de haberle confesado que los reyes magos no existen y luego de una pausa, como respetando mi duelo, me dijo "si, hace años dejó de salir".

Es por eso, que hago este humilde homenaje a una publicación que acompañó mi infancia.


Anteojito fue una revista infantil que sirvió de referencia a varias generaciones de argentinos. Su contenido solía centrarse en temas escolares y en una serie de personajes que se convertirían en referentes de la historieta y el cine de animación local.

Creada por Manuel García Ferré, Anteojito planteaba una interacción permanente con su empresa Producciones García Ferre, productora de series de TV como "Las Aventuras de Hijitus" y "El Libro Gordo de Petete" y exitosas películas como Mil Intentos y un Invento (1972, reestrenada en 2001), Las Aventuras de Hijitus (1973), Petete y Trapito (1975), Ico, el caballito valiente (1981), Manuelita (1999) y Las Alegrías de Pantriste (2000).

Por las páginas de la revista circularon entrañables personajes como el Profesor Neurus, Pucho, Hijitus, Cachavacha, Largirucho, Pelopincho y Cachiurula, Calculín y, por supuesto, el propio Anteojito.

La crisis de Anteojito sobrevino en los últimos dos años con la aparición de la revista Genios. Ésta, además de contar con el apoyo del megapulpo comunicacional del Grupo Clarín, tenía una propuesta -visual, temática e ideológica- mas moderna, mientras que Anteojito mantenía las mismas características que la hicieron popular en los ´70.


A pesar de la feroz competencia, Anteojito lograba vender la nada despreciable cantidad de 33.000 ejemplares semanales -en sus épocas mas exitosas ese número llegaba a 200.000- contra los 76.000 de Genios y los 26.000 de Billiken, la tercera en discordia (datos oficiales del Insituto Verificador de Circulaciones correspondientes a Octubre de 2001).

Sin embargo, la crisis económica de los últimos meses, habría bajado significativamente esa cifra y habría empujado al cierre definitivo.

En las páginas del último número se lee: "las actuales circunstancias determinan ahora el tiempo de despedirnos. La intensa y rica trayectoria cumplida nos entibia el corazón. Sabemos que la huella de nuestro paso por el mundo de los niños permanecerá en el recuerdo. Como dijo el poeta, puedo estar apartado pero no ausente". García Ferré recalcó que "los temas que trató (la revista) buscan salir de la actualidad, el esnobismo o tendencias que sé que al cabo de tres o cuatro años mueren. Generalmente recalcó los valores universales y eternos", dijo en su día García Ferré, quien consideraba que "Anteojito" cumplía una función en los hogares argentinos debido al empobrecimiento de la enseñanza pública.

Aventuras de Pi Pío: Reedición de las viejas sagas de Pi Pío (se caracterizaban por un dibujo paródico y por la esquematización comprensiva de ciertas escenas que describían ingenios de guerra, buques, aparatos varios, etc.). Un invitado usual eran Calculín. El caballo de Pi Pío era Ovidio. El enemigo usual contra quien debía luchar Pi Pío era Paco Pum. Pueden leer una tira de estos personajes en la sección de Telecomics


Anteojito y Antifaz: Se publicaron en dos formatos levemente distintos. El primero, viñetas numeradas sin globos de diálogos, con un texto inferior de dos líneas en verso, la viñeta final de este estilo de historieta, era siempre el "¡Intríngulis-Chíngulis! ¡Uh! ¡Uh! ¡Uh!", la historia concluía siempre en la viñeta 23; el segundo viñetas comúnes, con globos de diálogo, episodios continuados, solo el título era en verso.


Desventuras de Largirucho: Presentó además del "re-tonto" de Larguirucho, al pequeño Oaky. Largirucho tuvo durante un tiempo su propia revista, con un formato muy parecido a Condorito (tiras cómicas de una página que finalizaban casi siempre en un "Plop!".

Pelopincho y Cachirula: Son una creación de Geoffrey Foladori (Fola) quien nació y vivió hasta los once años en Inglaterra, pero su obra es inconfundiblemente uruguaya. Se hizo famoso con sus personajes en el Río de la Plata, de Pelopincho y Cachirula. Son dos niños-grandes, que son capaces de escribir libros, pintar cuadros, y de darse besos infantiles entre ellos. Pelopincho tiene un ingenio superior, Cachirula ("Cachita" para los amigos) es irascible y más de una vez termina en la última viñeta persiguiendo a Pelopincho para romperle un palo por la cabeza. Son uno de los pocos personajes de la revista que son concientes de su propia naturaleza de historieta. Sus rostros de tres cuartos de perfil tienen tres estadíos (enojados, descansado y alegres). Pueden leer una tira de estos personajes en la sección de Telecomics.

Don Fulgencio: Reedición del clásico personaje creado en los años '30 por Lino Palacios.

Sonoman: Fue creado por Oswal en 1966, y fue publicado hasta 1976. Era un superhéroe que podía dominar el sonido a voluntad y que peleaba en un mundo de villanos casi surrealistas. Tenía una óptica "camp", similar al Batman de Adam West.

La Vaca Aurora: Invención de Mirco (Mirco Repetto), la publicó a partir de 1940 en la revista Cara Sucia. La Vaca Aurora fue reeditada en Anteojito durante años. Aurora era la vaca de un boticario, el Chief, que la utilizaba para diversos experimentos. El ayudante de la farmacia era el eterno joven Floripondio.


Los Terribles Ye-Yes: Eran una pandilla de niños (Silvestre, Inesita...) cuyas travesuras nunca llegaban a ser peligrosas y que solían ser presas de confusiones y diálogos de doble sentido.

¡Intríngulis-Chíngulis!: Más que una tira era una serie de tres viñetas con un gag supuestamente gracioso o con alguna alusión a una fecha patria o al día de la madre. Indefectiblemente terminaba con esta frase: "¡Intríngulis-Chíngulis! ¡Uh! ¡Uh! ¡Uh!"


La Pícara Sandrita: El personaje de Goyo Mazzeo aparecía publicada en la última página de la revista, en la sección "Los Chuf-Chuf de Anteojito"

Personajes publicitarios: Recordamos al Superchico Stiko, un alumno de primaria que se convertía en un superhéroe cuyas principales acciones eran arreglar con cinta adhesiva Stiko cualquier util o papel roto. Una firma de embutidos llamada Tres Cruces tenía una marca de salchichas, Vieníssima. El Misterioso País de Ali-Babandia presentó a tres perritas salchichas en una página de historietas ambientada en la Legión Extranjera. Las Aventuras de Febito era una tira protagonizada por un chico que calzaba zapatillas Febo.


Tiras de Aventuras: Steve Warson en Al Rugir de los Motores planteaba la historia de un corredor de Fórmula Uno, en un marco realista (en varias viñetas con escenas de carreras se nombraban a Lauda, Hunt, corredores de la vida real). Probablemente fue la tira más adulta de la revista, ya que incluía conflictos románticos y mostraba escenas de coches de carrera de gran calidad artística. Peligro en Fórmula Uno intentó atraer a niños crecidos que seguían Al Rugir de los Motores, aunque sus dibujos eran de menor calidad. Rinkel el Ballenero, de Tulio Lovato, relataban aventuras marítimas al estilo Nordhoff-Hall (Motín a Bordo). Espirú apareció a doble página, era una historieta de aventuras (se recuerda la saga "Espirú en Tora Torapa" con dibujos paródicos. Bernard Prince fue una interesante saga de aventuras en el Tibet, de gran calidad. No figuraba su autor. Aventuras en Alaska mostró el exótico panorama helado de Alaska como fondo de diversas aventuras. Cloro y Mínimo eran dos ratitas que tenían que luchar contra una serpiente hipnotizadora.
Una escena típica en ¡Al Rugir de los Motores!

Adaptaciones clásicas: En Veinte Años Después Franz W. Guzmán adaptaba de una versión condensada, el clásico de Dumas. Era presentado en viñetas sin globos de diálogo con un cuadro de descripción y diálogo. Simbad el Marino presentó una adaptación del cuento de las Mil y Una Noches, en el mismo formato, viñetas sin globos de diálogo. Piel de Asno, en tanto, se volcaba hacia el ambiente de la Francia previa a la Revolución, con el mismo formato anterior.
Otras tiras: El Libro Encantado y La Casa del Bosque fueron historias de magia y fantasía para niños, en el mismo estilo de Simbad. Valentina Chiquilina era una tira que apuntaba a niñas y jovencitas.

Este fue el primer número de Anteojito (1964)









Y este fue el último número de Anteojito (año 2002)




















Fuentes:

http://www.quintadimension.com/noticias252.html

http://www.quintadimension.com/televicio/index.php?id=59&pag=2

http://es.wikipedia.org/wiki/Revista_Anteojito


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