Hola Taringueros! Aqui les traigo una pequeña historia que encontre en una revista, la escribio un tal Rafael Osío Cabrices, es Venezolano. Trata sobre una gata, pero deja una pequeña reflexion. Espero que les guste... Lolita La noche en que la conocí estaba muy sucia. La acababan de sacar de debajo de un carro y se la habían llevado a mi mujer, que por entonces buscaba un gato. Al revés de lo que esperábamos, se subió a la cama y recorrió el apartamento con el desparpajo de un nuevo rico. Pocas semanas mas tarde ya era un princesa negriblanca con el pelo brillante, una delgada y sinuosa belleza que cuando quería te impregnaba de cariño, y cuando le provocaba se zampaba en segundos un pobre pájaro que había tenido la mala idea de entrar por la ventana. Pasaron tres años y llego la hora de esterilizarla. La llevamos a un veterinario en la calle Páez de Chacao que me caía muy bien y que ya había operado a mi gato con éxito, años atrás. Rodríguez la intervino una mañana e informo que prefería quedarse con ella esa noche pues no había perdido el efecto de la anestesia. Cuando al día siguiente volvió a casa, Lolita seguía drogada y tenía unos extraños raspones en los costados. Dos días después, Rodríguez dijo que una insuficiencia renal le impedía soltar la anestesia y que los raspones eran una irritación que le causo a Lolita su propio orine. Finalmente, con suero, ella se libero de la anestesia, pero las manchas de los costados se extendieron y oscurecieron. Un día, descubrimos que una de ellas se había convertido en una horrenda zanja. Rodríguez dijo esta vez que había contraído un germen en la piel. Pocas noches después, Lolita empezó a brincar, a gruñir y a morderse a si misma, enloquecida por el dolor. La llevamos a otra clínica, Mordiscos, en Las Mercedes, antes de que se matara. Y allá nos dijeron que, sin duda, tenía quemaduras, muy probablemente provocadas por un descuido del otro veterinario, que dejo a la gata en una jaula con calefacción. Lolita perdió sangre y líquido, sufrió varios días de dolor y estuvo cerca de morir. Para el momento que escribo esto, ha sido operada dos veces y se recupera con rapidez. Los veterinarios de Mordiscos hicieron un informe en el que certifican el diagnostico de las quemaduras. Rodríguez todavía niega, a tres semanas de haberla tratado que ella salió quemada de su consultorio. Cometió un error, como le pasa a cualquiera. Pero lo oculto, poniendo en peligro a un ser inocente. Y esa es la tragedia. No que haya cometido el error, que ya es terrible, sino que lo haya disfrazado durante dos semanas críticas. A diferencia de muchas otras mascotas que mueren a manos de quienes fueron formados para salvarlas, Lolita se salvó. Pero aquí emerge una ecuación de irresponsabilidad, seriedad y humanidad que resulta elocuente sobre el estado de nuestra nación. Un profesional establecido fue lo suficiente descuidado para esconder un error grave y negarse a dar la cara; pero luego otros médicos capaces y responsables la rescataron. Estas cosas pasan todo el tiempo, pero a veces sin final feliz, y no solo con los animales que criamos y queremos -en una sociedad en la que tanta gente los desprecia y los maltrata-, sino con los niños, los ancianos, las mujeres embarazadas. Pasa que uno pone a sus seres queridos al cuidado de alguien presuntamente calificado y sucede lo peor. Alguien hace las cosas mal y se hace el loco, creyendo que uno no se dará cuenta. Como se ha hecho tantas veces con el país entero. Informacion: Revista Todo en Domingo Imagen: La busque en Google... DEJA UN COMENTARIO...
Lolita
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