Un ejecutivo en Cuba con ideas de derecha y madre de izquierda
Pese a ser de derecha y oponerse al régimen castrista, Roberto Baudrand valoraba su cargo en La Habana como gerente de Río Zaza. Su madre, Francisca Valdés (PS), fue una conocida figura del exilio chileno en Argentina.
"Viernes día de trabajo, por suerte mañana es sábado". El 9 de abril, el último comentario que Roberto Baudrand hizo en Facebook apenas reflejaba los difíciles momentos que el gerente general de Río Zaza pasaba en La Habana. Pero su esposa, Elena Cavagnola, sabía que ya lo había interrogado tres veces la fiscalía cubana y el sábado viajó de Cuba a Santiago, para asistir al cumpleaños de su hija, profundamente preocupada.
Tras conocer la noticia de su fallecimiento, Cavagnola partió de inmediato con su hijo Nicolás (33) de regreso a La Habana para recuperar el cuerpo. Las otras dos hijas se quedaron recibiendo las condolencias. Otros parientes del ejecutivo salieron a rechazar la tesis del suicidio y pidieron que la causa de muerte se aclare cuanto antes.
Pero la otra misión delicada para la familia fue informar a la madre de Baudrand, Francisca Valdés, de 80 años, quien se encontraba en Argentina. Para ello, uno de sus hijos viajó especialmente a buscarla.
Francisca Valdés, quien años antes ya había perdido un hijo en trágicas circunstancias, fue una persona decisiva en la vida de Baudrand. Durante la Unidad Popular, pese a provenir de una familia DC, se volvió una activa militante de la Izquierda Cristiana y se casó con un cineasta argentino afín al gobierno de Salvador Allende.
Luego del golpe y tras ser perseguidos por el régimen militar, la pareja se fue a Buenos Aires, dejando acá a los hijos mayores de su anterior matrimonio, entre ellos, Roberto, quien ya bordeaba los 25 años.
Su madre se volvió una figura del exilio en Argentina, recibiendo a chilenos en su residencia de San Telmo y formando un núcleo con personeros como Jaime Gazmuri y Denisse Pascal, además de establecer amistad con Miria Contreras, "la Payita", la ex pareja de Allende.
Baudrand, en cambio, al igual que la mayoría de sus hermanos suscribieron las ideas de la derecha y defendía los principios económicos del régimen. Admirador del senador UDI Pablo Longueira, era además católico practicante y cercano a los Legionarios.
Pese a la distancia y a las marcadas diferencias políticas, madre e hijo mantuvieron una buena relación y él solía ayudarla económicamente, incluso cuando Francisca Valdés volvió a Chile y se desempeñó como secretaria del ex ministro Luis Maira en Mideplán.
Expertise en lácteos
Cuando era alumno del Saint George's, de donde egresó en 1967, el "Jeringa", como le decían sus compañeros, era conocido por su afición al fútbol y su facilidad para la biología. En su anuario de la época se señala que era un seductor entre las mujeres del Sagrados Corazones.
Estudió ingeniería química en la Universidad de Santiago, donde se titulo en 1972. Uno de sus familiares recuerda que en esos años generó una explosión que le dejó una cicatriz para el resto de su vida.
Baudrand se especializó en el rubro de los lácteos. En la década de los 80 trabajó en la empresa Nestlé, para renunciar en los 90 e irse a Parmalat, como jefe de planta en Llanquihue. Allí creó y lideró el primer proceso de envío de leche a México y Cuba, por lo que le tocaba visitar la isla todos los meses. Fue entonces cuando se afianzó su relación con el empresario Max Marambio.
El 2004 debió enfrentar una crisis debido a la quiebra de la empresa. Entonces era el principal encargado de negociar con los proveedores de leche, a quienes la firma les adeudaba altas cantidades de dinero.
Según el ex presidente de Fedeleche Ricardo Michaelis, negociar y llegar a acuerdos con Baudrand era "muy fácil", debido a su personalidad afable y empática.
Luego de que Parmalat pasara a manos del grupo Bethia, Baudrand comenzó a hacer trabajos en el exterior. Fue en Honduras donde fue contactado hace dos años por Marambio para asumir como gerente general de alimentos Río Zaza.
Infarto y religión
Hace cerca de 10 años Baudrand tuvo un infarto, que lo tuvo tres semanas internado. Entonces conoció al sacerdote legionario John O'Reilly quien lo acompañó en todo el proceso. Estrecharon una profunda amistad y el sacerdore quien ayer visitó a la familia, oficiará la misa en el funeral. "Los visité esta tarde un momento para acompañarlos y rezar junto a la familia", comentó.
Durante sus últimos meses en Cuba, vivía en un departamento con vista al mar. Solía comer pescados y mariscos y realizar trotes matinales. Sus cercanos dicen que no le complicaba sus clara oposición al régimen castrista, ya que él estaba allí por su expertise profesional.
Pese a su carácter alegre y sociable -lo retratan como un gran contador de chistes- en los últimos meses se volvió reservado y andaba estresado e inquieto.
"Fue un hombre excepcional"
Ayer, Max Marambio envió un comunicado a los medios donde señala que recibió "con dolor y consternación la noticia del fallecimiento (...) Roberto fue un hombre excepcional, comprometido con su trabajo y dueño de aptitudes humanas y profesionales que lo llevaron a emprender con éxito y entusiasmo su carrera profesional en Chile y desde hace dos años en la isla(...) Aquellos que estuvimos cerca de él fuimos testigos de su calidad moral irreprochable y honestidad a toda prueba. Como vicepresidente de Río Zaza y en nombre de todos sus trabajadores van nuestras
http://diario.latercera.com/2010/04/15/01/contenido/13_24073_9.shtml
Pese a ser de derecha y oponerse al régimen castrista, Roberto Baudrand valoraba su cargo en La Habana como gerente de Río Zaza. Su madre, Francisca Valdés (PS), fue una conocida figura del exilio chileno en Argentina.
"Viernes día de trabajo, por suerte mañana es sábado". El 9 de abril, el último comentario que Roberto Baudrand hizo en Facebook apenas reflejaba los difíciles momentos que el gerente general de Río Zaza pasaba en La Habana. Pero su esposa, Elena Cavagnola, sabía que ya lo había interrogado tres veces la fiscalía cubana y el sábado viajó de Cuba a Santiago, para asistir al cumpleaños de su hija, profundamente preocupada.
Tras conocer la noticia de su fallecimiento, Cavagnola partió de inmediato con su hijo Nicolás (33) de regreso a La Habana para recuperar el cuerpo. Las otras dos hijas se quedaron recibiendo las condolencias. Otros parientes del ejecutivo salieron a rechazar la tesis del suicidio y pidieron que la causa de muerte se aclare cuanto antes.
Pero la otra misión delicada para la familia fue informar a la madre de Baudrand, Francisca Valdés, de 80 años, quien se encontraba en Argentina. Para ello, uno de sus hijos viajó especialmente a buscarla.
Francisca Valdés, quien años antes ya había perdido un hijo en trágicas circunstancias, fue una persona decisiva en la vida de Baudrand. Durante la Unidad Popular, pese a provenir de una familia DC, se volvió una activa militante de la Izquierda Cristiana y se casó con un cineasta argentino afín al gobierno de Salvador Allende.
Luego del golpe y tras ser perseguidos por el régimen militar, la pareja se fue a Buenos Aires, dejando acá a los hijos mayores de su anterior matrimonio, entre ellos, Roberto, quien ya bordeaba los 25 años.
Su madre se volvió una figura del exilio en Argentina, recibiendo a chilenos en su residencia de San Telmo y formando un núcleo con personeros como Jaime Gazmuri y Denisse Pascal, además de establecer amistad con Miria Contreras, "la Payita", la ex pareja de Allende.
Baudrand, en cambio, al igual que la mayoría de sus hermanos suscribieron las ideas de la derecha y defendía los principios económicos del régimen. Admirador del senador UDI Pablo Longueira, era además católico practicante y cercano a los Legionarios.
Pese a la distancia y a las marcadas diferencias políticas, madre e hijo mantuvieron una buena relación y él solía ayudarla económicamente, incluso cuando Francisca Valdés volvió a Chile y se desempeñó como secretaria del ex ministro Luis Maira en Mideplán.
Expertise en lácteos
Cuando era alumno del Saint George's, de donde egresó en 1967, el "Jeringa", como le decían sus compañeros, era conocido por su afición al fútbol y su facilidad para la biología. En su anuario de la época se señala que era un seductor entre las mujeres del Sagrados Corazones.
Estudió ingeniería química en la Universidad de Santiago, donde se titulo en 1972. Uno de sus familiares recuerda que en esos años generó una explosión que le dejó una cicatriz para el resto de su vida.
Baudrand se especializó en el rubro de los lácteos. En la década de los 80 trabajó en la empresa Nestlé, para renunciar en los 90 e irse a Parmalat, como jefe de planta en Llanquihue. Allí creó y lideró el primer proceso de envío de leche a México y Cuba, por lo que le tocaba visitar la isla todos los meses. Fue entonces cuando se afianzó su relación con el empresario Max Marambio.
El 2004 debió enfrentar una crisis debido a la quiebra de la empresa. Entonces era el principal encargado de negociar con los proveedores de leche, a quienes la firma les adeudaba altas cantidades de dinero.
Según el ex presidente de Fedeleche Ricardo Michaelis, negociar y llegar a acuerdos con Baudrand era "muy fácil", debido a su personalidad afable y empática.
Luego de que Parmalat pasara a manos del grupo Bethia, Baudrand comenzó a hacer trabajos en el exterior. Fue en Honduras donde fue contactado hace dos años por Marambio para asumir como gerente general de alimentos Río Zaza.
Infarto y religión
Hace cerca de 10 años Baudrand tuvo un infarto, que lo tuvo tres semanas internado. Entonces conoció al sacerdote legionario John O'Reilly quien lo acompañó en todo el proceso. Estrecharon una profunda amistad y el sacerdore quien ayer visitó a la familia, oficiará la misa en el funeral. "Los visité esta tarde un momento para acompañarlos y rezar junto a la familia", comentó.
Durante sus últimos meses en Cuba, vivía en un departamento con vista al mar. Solía comer pescados y mariscos y realizar trotes matinales. Sus cercanos dicen que no le complicaba sus clara oposición al régimen castrista, ya que él estaba allí por su expertise profesional.
Pese a su carácter alegre y sociable -lo retratan como un gran contador de chistes- en los últimos meses se volvió reservado y andaba estresado e inquieto.
"Fue un hombre excepcional"
Ayer, Max Marambio envió un comunicado a los medios donde señala que recibió "con dolor y consternación la noticia del fallecimiento (...) Roberto fue un hombre excepcional, comprometido con su trabajo y dueño de aptitudes humanas y profesionales que lo llevaron a emprender con éxito y entusiasmo su carrera profesional en Chile y desde hace dos años en la isla(...) Aquellos que estuvimos cerca de él fuimos testigos de su calidad moral irreprochable y honestidad a toda prueba. Como vicepresidente de Río Zaza y en nombre de todos sus trabajadores van nuestras
http://diario.latercera.com/2010/04/15/01/contenido/13_24073_9.shtml