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Bueno gente, el tema que me trae esta vez es: La Marihuana.
Realmente no encontré en Taringa un post que hable de este tema, al menos no seriamente. Y considero una hipocresía el ignorarlo, ya que todos sabemos que está entre nosotros y, créanme, la gente que consume es mucha más de la que se imaginan.

Como Taringa es un espacio en el que se promueve la libertad de expresión, siempre y cuando se respeten ciertas reglas, me aseguré de no incumplirlas. Esta información fue extraída íntegramente de Wikipedia (dejo la fuente al final del post), y todos sabemos que dicha web se maneja de acuerda a una política en que toda información está chequeada y fundamentada para lograr la mayor neutralidad posible. Por ende, lo que sigue a continuación es una transcripción de la información documentada en esta web.

Por último, y como realmente no deseo tener problemas protocolares veamos la definición de "apología" según la Real Academia Española.

Apología: Discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo.

Yo no estoy defendiendo ni alabando nada, simplemente facilitando información.

Dicho esto, vamos con el post...


La Marihuana




Historia

La marihuana más antigua que se conoce relacionada con los humanos esta datada en 2700 años de antigüedad. 789 gramos aparecieron en la tumba de una momia caucásica al oeste de China, en Yanghai, desierto del Gobi, cerca de Turpán. Se trataba de un chamán de la cultura Gushi, vinculada con los Tocarios. No consta que en esa zona se utilizara el cáñamo como alimento o para confección. Se cree que era cultivada y utilizada de modo terapéutico o adivinatorio.

En la región de Mustang (Nepal) se encontraron semillas de entre 2200 y 2500 años, y en Pazyryk (Siberia) de entre 2400 y 2500 años, desconociendo en ambas el uso que se las daba.

De hace 1700 años son otros restos encontrados en Judea, donde se usaba como sedante en los partos inhalándola.


Consumo

Se trata de una sustancia psicoactiva, es decir, es un agente químico que actúa sobre el sistema nervioso central, lo cual trae como consecuencia cambios temporales en la percepción, ánimo, estado de conciencia y comportamiento. Se suele consumir por vía respiratoria (fumando), en forma de cigarrillo, aunque también es posible su consumo por vía oral (pero es altamente advertido su efecto al ser más alto el nivel de riesgo de intoxicación).

La forma más habitual de consumo es en forma de cigarrillo armado a mano: en estos casos se usan directamente los cogollos, secos y desmenuzados, o bien el hachís (resina) mezclado con tabaco rubio o negro. Otros métodos incluyen el uso de pipas comunes y pipas de agua, para fumar el cannabis mientras se enfría el humo o en el caso de los bongs, quitando el alquitrán o las impurezas no deseadas. Actualmente es común el consumo por vaporización, el cual consiste en vaporizar los cogollos secos y curados, a una temperatura tal que solo extrae los cannabinoides y no aquellos productos nocivos que se generan con la combustión.

El Cannabis se usa también en la cocina, para la preparación de tortas o brownies. La ingestión por vía oral debe ser siempre bien medida, ya que de esta forma se ingresa más porcentaje de THC que fumado o vaporizado. Además, al ser ingerido, el THC pasa por el hígado antes de llegar al cerebro, teniendo leves cambios en el hígado, que convierten al THC en otra sustancia distinta, con más poder psicodélico y que puede provocar ataques de pánico en personas susceptibles a ello. También puede ser tomado disolviéndolo en copas de café.

La posología es variable, como es natural, y depende del género consumido y de la persona, si bien algunos expertos en su consumo informan que no se registra intoxicación letal alguna (ni siquiera intoxicación aguda) por vía respiratoria. La intoxicación aguda por vía digestiva requiere grandes cantidades del producto.


Síntomas y efectos derivados del consumo

La literatura acerca de los efectos psicoactivos del cannabis no es unánime, y la descripción de los síntomas que produce su consumo, así como la valoración de las consecuencias a corto, medio y largo plazo varía enormemente en función de la actitud general que se toma ante esta droga. Así mismo, el análisis de tales posiciones debe inscribirse en la polémica prohibición/legalización que rodea a esta sustancia psicotrópica y a otras. Desde esta perspectiva, los supuestos efectos negativos descritos son discutidos por la experiencia cotidiana de aquellos consumidores que tras largos periodos de consumo habitual no ven su salud afectada.

Los efectos subjetivos inmediatos varían dependiendo de las expectativas del sujeto, de la concentración del principio activo y del ambiente en que la sustancia sea consumida. Los efectos suelen aparecer de manera inmediata, y alcanzan su apogeo a la media hora y terminando en aproximadamente dos horas.

Según los defensores del consumo de marihuana, no sería una droga solamente euforizante, si no más bien visionaria, y en ocasiones los sujetos describen estados de exaltación. Como norma general el sujeto se ve envuelto en un estado de ensoñación placentero. El tiempo subjetivo se ralentiza y la memoria a corto plazo empeora. Quienes defienden su consumo recreativo afirman que los colores, los sonidos y las percepciones espaciales pueden distorsionarse y “mostrar aspectos de lo cotidiano hasta el momento desapercibidos”. El apetito aumenta, los colores pueden parecer más brillantes, los sonidos más intensos. La marihuana generalmente alivia la tensión y aporta una sensación de bienestar en muchos de los que la consumen; aunque en otros casos la experiencia es desagradable, y el sujeto puede padecer náuseas o reacciona vomitando (sin que por ello se reduzca así el principio activo), en cuyo caso la experiencia, lejos de ser buena, resulta negativa. Otro efecto es la generación de suspicacia hacia uno mismo. Desde un punto de vista social, produce desinhibición e hilaridad, aunque los estados de ánimo tienden al contagio y puede provocar silencio general y amodorramiento, siendo utilizada también para las actividades sexuales o la introspección.

El cannabis es psicoactivo, esto quiere decir que cambia el funcionamiento del cerebro, dependiendo de la cantidad de THC contenida. Puede inducir a la sociabilidad, así como al recogimiento; de cualquier manera, puede generar la sensación de incremento de la percepción visual y auditiva, dependiendo de la variedad e incluso de la planta en concreto ingresada al organismo.

Los autores críticos con el consumo de esta sustancia afirman que las personas que consumen grandes cantidades de marihuana pueden volverse confusas y desorientadas. Según sus detractores puede producir enfermedades mentales graves como psicosis tóxicas en las que aparecen síntomas como alucinaciones y delirios graves.
Los esquizofrénicos están especialmente predispuestos a estos efectos, existe probada evidencia de que la esquizofrenia puede empeorar con el uso de marihuana. Según los detractores del consumo, los consumidores de marihuana son más propensos a presentar anhedonia (incapacidad de experimentar placer) y desorganización cognitiva, algo que rara vez coincide con la realidad y la experiencia de los usuarios de esta droga. Pueden producirse reacciones de pánico, sobre todo en los consumidores novatos.

Es controvertida la afirmación de que el consumo intenso y prolongado de marihuana pueda tener efectos similares a los del tabaco sobre los pulmones. Un estudio reciente de un laboratorio de la Universidad de California (UCLA) concluyó que el hábito de fumar marihuana no aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. Otros autores opinan que, aunque el riesgo de cáncer de pulmón sí se incrementa, al no contener alquitrán el riesgo es notablemente inferior que el del cigarrillo estándar.


Cuadro adictivo

Nuevamente existen discrepancias en los análisis acerca del potencial adictivo de esta sustancia. Quienes realizan análisis más sombríos afirman que algunas personas devienen dependientes de la marihuana por razones psicológicas. Los estudios de Nettler y Hyman (2001) demuestran que la periodicidad y cronicidad del consumo de substancias psicotrópicas provocan una alteración sobre la neuroplasticidad cerebral, afectando especialmente al circuito de recompensa y reforzamiento cerebral.

Una periodicidad mensual (el sólo fumar un “cigarrillo de marihuana” por mes) alcanza para que se ocasionen alteraciones estables y crónicas. La abstinencia es un cuadro altamente complejo en el cual se encuentran intercorrelacionados síntomas psicológicos y conductuales constituyendo un registro subjetivo. Este estudio presenta graves deficiencias metodológicas y ha sido ampliamente criticado.

La postura antiprohibicionista afirma que si bien el consumo de marihuana desarrolla tolerancia, es decir, que en posteriores tomas inmediatas es necesario aumentar la dosis para conseguir los mismos efectos, los efectos de la abstinencia son muy leves en comparación con otras drogas, lo que permite revertir esa tolerancia y hacer que el consumo de marihuana sea controlable por el sujeto, siendo su potencial adictivo escaso. Desde esta perspectiva también se afirma que la dependencia física de la marihuana no ha sido demostrada de modo fehaciente, y que al igual que el alcohol, la marihuana puede ser usada de modo intermitente por muchas personas sin que les cause una disfunción aparente social o psicológica, ni tampoco adicción, incluso después de treinta años de consumo diario.


Efectos físicos del consumo

Un estudio finalizado en 2007 concluyó que el humo de las hojas secas de esta droga reduce el número de las pequeñas ramificaciones en los pulmones responsables del transporte de oxígeno a la sangre y evacuación de sustancias nocivas, concluyen que por esto los fumadores de marihuana suelen poseer más flema, tos y suelen experimentar la sensación de que se les cierra el pecho.

De los efectos secundarios, es el incremento del apetito momentos después de ser dosificado, incluyendo una necesidad de azúcares y alimentos dulces, esto producido por la baja de presión tras el consumo. Este efecto es aprovechado, por ejemplo, en los pacientes tratados con quimioterapia, a los que les retira los vómitos y devuelve el apetito.

Uno de los efectos más conocidos es el incremento de la sensibilidad de las papilas gustativas por lo cual muchos alimentos (y más los que contienen azucares) suelen parecer más dulces de lo que realmente son. El aumento en los sentidos no solamente es en el gusto sino que se ven afectados el tacto, en donde parece que todo el tejido tegumentario posee sensibilidad, los sonidos se escuchan más claramente y hasta se identifican algunos que antes parecían apagados. Esto no es más que la simple alteración del funcionamiento normal de las neuronas, que si bien no es de gran peligro, cualquier abuso o uso prolongado puede traer consecuencias no deseadas.

Otro efecto secundario conocido es una ligera pérdida de la memoria a corto plazo. La memoria en sí no se ve afectada, horas o días después se recuerda todo lo olvidado bajo los efectos del Cannabis. Si se usa en combinación con bebidas alcohólicas puede producir náuseas. El consumo prolongado e intenso, según algunos estudios, provoca una pérdida en la capacidad de aprendizaje, memorización y en la capacidad de fijar la atención.
Los efectos a largo plazo de la marihuana requieren más estudios, pero algunos afirman que cuando se fuma en la forma de resina (hachís) mezclada con tabaco, el alto contenido de alquitrán de éste puede incrementar el riesgo de cáncer de pulmón. Se afirma que el riesgo de cáncer pulmonar de la marihuana resulta mayor que el producido por el tabaco, a causa de la mayor retención del humo con componentes carcinógenos; por supuesto, dicho riesgo de cáncer pulmonar sería solo si se fumase en las mismas cantidades en que un fumador fuma tabaco, extremo éste difícilmente alcanzable. Contradiciendo estas afirmaciones, un estudio reciente de un laboratorio de la Universidad de California en Los Ángeles concluyó que el hábito de fumar marihuana no aumenta la incidencia de cáncer de pulmón.


Uso médico o terapéutico

Actualmente se investigan los usos médicos de la marihuana para diversas enfermedades. Muchos estudios afirman que es eficaz frente a las náuseas producidas por tratamientos de quimioterapia o de tratamiento contra el SIDA, su efecto estimulante del apetito ayuda a combatir la inapetencia, así como la anorexia. También puede ayudar a reducir la presión ocular asociados a glaucoma.

Debido al papel inmunomodulador, neuroprotectror y antiinflamatorio de la marihuana se han realizado cientos de estudios sobre enfermedades neurológicas y autoinmunes así como se ha demostrado que ayuda en el dolor neurológico.

Hay numerosos estudios acerca de la esclerosis múltiple que han demostrado que puede ayudar a reducir el miedo, los temblores, el insomnio, la espasticidad, relajar los músculos, reducir la presión intraocular o mejorar el control de esfínteres. Existen estudios que hacen suponer que puede ralentizar otras enfermedades neurológicas como el Alzheimer; se ha demostrado que uno de los componentes de la marihuana ralentiza el avance de esta destructiva enfermedad neurológica en animales, consiguiendo reducir la muerte de células nerviosas al 50%. Hoy en día se esta probando en humanos.

Una investigación llevada a cabo por la Universidad Complutense de Madrid ha demostrado que el cannabis puede tener efectos muy beneficiosos contra el cáncer. El principio activo del hachís se ha mostrado capaz de acabar con las células cancerígenas, de matarlas, y al mismo tiempo mantener vivas las que están sanas.


Aspectos sociales y uso recreativo

El consumo de cannabis está altamente extendido y su uso aumenta y disminuye por épocas. La tolerancia social y estatal a su consumo varía también de un lugar a otro. Desde diversas instancias se viene reclamando la liberalización del consumo de cannabis. A una crítica hacia los estudios que demonizan el cannabis (argumentando que los informes médicos presentados son sesgados e inexactos, y que sus efectos son en conjunto beneficiosos) se suma una corriente de opinión (en la que destaca el escritor español Antonio Escohotado) que afirma que su prohibición es un atentado contra la libertad de elección del ciudadano responsable y una forma de control estatal sobre el individuo.





Con respecto a los aspectos legales de la marihuana en la Argentina, quisiera aclarar que la tenencia de marihuana para consumo personal no es penada. El máximo tribunal considera inconstitucional condenar a un adulto cuya conducta no ponga en riesgo a terceros. De todas maneras, el fallo tiene un alcance limitado, ya que solo rige en casos de tenencia mínima.

El juez de la Primera Corte Eugenio Zaffaroni declaró que “tener una plantita en casa no va contra la constitución”, en referencia al Artículo 19 de la Constitución Nacional que expresa lo siguiente:

“Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.”






Bueno, comenten, pero con seriedad. Los comentarios malintencionados o descalificadores o cualquiera que tenga la intención de armar forobardo serán eliminados.



Fuente: Wikipedia.org











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