Las mujeres y los hombres somos dos culturas diferentes. La identidad cultural supone una manera de ver el mundo, una manera de interpretar la realidad y también unos miedos incorporados a esa percepción. Las mujeres que aprenden los modelos de liderazgo conocidos aprenden formas que no le son propias y es entonces cuando las mujeres comunican desde la impostura.
El libro “Miedo a ser” plantea la búsqueda del auténtico liderazgo femenino, un liderazgo para todas las mujeres, no para unas cuantas que están destinadas a ocupar cargos en la empresa o en los gobiernos. Es el liderazgo que aparece cuando identificas el miedo a no responder a los estereotipos y te das permiso a ser como eres.
Miedo a ser es un ensayo de clara exposición que nos adentra en una cuestión controvertida y actual: el miedo a ser, con el que las mujeres se han enfrentado durante toda su existencia y hoy, en pleno siglo XXI, se hace aún más patente. Cabe preguntarnos si en estos años de lucha, el sexo femenino no ha extraviado su verdadera identidad al verse obligado a ceñirse un traje que no es el suyo ni se adapta a su naturaleza.
Ese 'miedo a ser' existe y limita la capacidad de ser de las mujeres, lastra su inteligencia y su suficiencia y por tanto, impide que la sociedad se beneficie de todo su saber. Es una enorme barrera en el camino de las mujeres que cuesta mucho levantar, a veces porque el precio que debe pagarse por saltarse esa barrera es demasiado alto y otras porque como ese 'miedo a ser' no se reconoce es imposible aceptar que existe. García Ribas nos permite, con este libro, identificar el "miedo a ser" y nos invita, simple y llanamente, a 'ser sin miedo'.
Muchas son las motivaciones profundas por las que, a menudo, las mujeres aceptan situaciones que no les son favorables como seres humanos libres que, por inconscientes y arraigadas, son tan difíciles de modificar.
Por otra parte, en el libro “Miedo a ser. Las imposturas de le feminidad” la autora comenta que las mujeres de todas las culturas han recibido siempre el mensaje de que, para ser amadas por un hombre y aceptadas en el grupo, han de ser humildes, recatadas e invisibles. “Y esta creencia está tan integrada en el ancestro femenino que una se siente una intrusa cuando ocupa el éxito profesional, como si ocupara un sillón del que, en algún momento, alguien la echará”.
El modelo mental de sumisión femenina las empuja a no destacar profesionalmente, a no valorarse, a ser ‘buenas’ y a complacer siempre, “creando a su alrededor una red de devaluación que les conduce al estado de perpetua insignificancia y les impide valorarse, expresar su identidad y obtener el respeto que merecen”.
Son las propias mujeres quienes se devalúan a sí mismas y a sus compañeras, “aceptando condiciones que nuestra razón madura nos alerta de que son inaceptables, pero que nuestro corazón, sumiso, igualitario y bondadoso nos lleva a complacer, otra terrible palabra anexa al comportamiento femenino”.
¿Y cómo solucionar todas estas situaciones? La autora asegura que no hay recetas universales, pero que cada mujer ha de tener su propia estrategia de vida e identificar fortalezas y debilidades. Y ser estratégica, a su juicio, consiste en: Identificar la situación; No invertir cariño allí donde no te lo dan; Buscar grupos de pertenencia y apoyo; Seducir mostrando tu poder (por ese camino llegará el amor); Huir de los entornos amor-sumisión; Aprender del miedo; Autorizarte para tener poder; Autorizarte a SER; No ser nunca una intrusa en el mundo, ni comportarte como una impostora (vivir la vida como si fueras otra) “Y, una vez asumida tu estrategia, confía, atrévete, respira y sonríe”.
Ser mujer es ser verdadera.
Nada que ocultar, nada que tapar, nada que explicar, nada que justificar, nada de falsificar, nada de copiar, nada de ser otra de la que es.
Cuando todavía no se es mujer se es necesario mentir. Ocultarse es un acto de cobardía e inmadurez.
La realización de la mujer pasa por su maduración física, emocional y psicológica. Una mujer madura se muestra tal como es, donde sea, cuando sea y con quien sea porque es autentica, sincera y espontánea.
Ser mujer es ser poderosa.
Nada de pedir limosnas, nada de quejarse, nada de suplicar, nada de ocultar debilidades.
Cuando todavía no se es mujer se necesitan excusas para argumentar el porqué no se hace lo que se siente. La sensibilidad supone una gran fuerza interior capaz de superar cualquier aparente debilidad.
La realización de una mujer pasa por la utilización de sus poderosos recursos interiores.
Ser mujer es estar abierta.
Nada de rechazar, nada de dudar, nada de desconfiar, nada de esconderse, nada de decir no sin sentido.
Cuando todavía no se es mujer es necesario cerrarse para no permitir que entre la luz, el amor, el placer, el descontrol. La realización de una mujer pasa por el valor que pone ante situaciones peligrosas que la descontrolan. Lo conocido aburre a una mujer, su ámbito de desarrollo esta en lo desconocido. La inseguridad externa le produce seguridad interna. El riesgo es su lenguaje de vida.
El placer, el disfrute, la intensidad, la pasión… pero sin culpa, sin miedo, sin vuelta atrás.
Ser mujer es ser sabia.
Nada de no se, nada de no lo entiendo, nada de yo no estoy de acuerdo, nada de hacer parecer que se es una tonta, nada de quedar como una estúpida sometida al hombre.
Cuando todavía no se es mujer es necesario mostrar una cierta ignorancia y desconocimiento de las cosas como son. La realización de una mujer pasa por reconocer, rescatar y liberar la sabiduría que ya se tiene y se trae desde el nacimiento. Una mujer sabe lo que hay y lo que tiene que hacer.
Ser mujer es sensible.
Nada de dureza, nada de agresividad, nada de reproches, nada de acusaciones, nada de juicios.
Cuando todavía no se es mujer se necesita manifestar la agresividad a través de infinitos actos violentos, más o menos sutiles o evidentes. Gritos, malos tratos, venganza, negación… son estrategias de una mujer que todavía no es mujer de verdad.
Una mujer, mujer, es suave y cariñosa, acaricia el aire con sus movimientos de amor
Fuentes:
Libro “Miedo a Ser Mujer”
http://www.liderazgofemenino.com/upload/file/mujeres-del-siglo-xxi-del-e2809cmiedo-a-sere2809d-a-e2809cser-sin-miedoe2809d-_-___.pdf
http://www.hoymujer.com/trabajo/noticias-trabajo/Mujeres,siglo,miedo,...
Libro “Miedo a Ser”. Las imposturas de la feminidad de Carmen Garcia Ribas
Miedo a Ser Mujer
El libro “Miedo a ser” plantea la búsqueda del auténtico liderazgo femenino, un liderazgo para todas las mujeres, no para unas cuantas que están destinadas a ocupar cargos en la empresa o en los gobiernos. Es el liderazgo que aparece cuando identificas el miedo a no responder a los estereotipos y te das permiso a ser como eres.
Miedo a ser es un ensayo de clara exposición que nos adentra en una cuestión controvertida y actual: el miedo a ser, con el que las mujeres se han enfrentado durante toda su existencia y hoy, en pleno siglo XXI, se hace aún más patente. Cabe preguntarnos si en estos años de lucha, el sexo femenino no ha extraviado su verdadera identidad al verse obligado a ceñirse un traje que no es el suyo ni se adapta a su naturaleza.
Ese 'miedo a ser' existe y limita la capacidad de ser de las mujeres, lastra su inteligencia y su suficiencia y por tanto, impide que la sociedad se beneficie de todo su saber. Es una enorme barrera en el camino de las mujeres que cuesta mucho levantar, a veces porque el precio que debe pagarse por saltarse esa barrera es demasiado alto y otras porque como ese 'miedo a ser' no se reconoce es imposible aceptar que existe. García Ribas nos permite, con este libro, identificar el "miedo a ser" y nos invita, simple y llanamente, a 'ser sin miedo'.
Muchas son las motivaciones profundas por las que, a menudo, las mujeres aceptan situaciones que no les son favorables como seres humanos libres que, por inconscientes y arraigadas, son tan difíciles de modificar.
Por otra parte, en el libro “Miedo a ser. Las imposturas de le feminidad” la autora comenta que las mujeres de todas las culturas han recibido siempre el mensaje de que, para ser amadas por un hombre y aceptadas en el grupo, han de ser humildes, recatadas e invisibles. “Y esta creencia está tan integrada en el ancestro femenino que una se siente una intrusa cuando ocupa el éxito profesional, como si ocupara un sillón del que, en algún momento, alguien la echará”.
El modelo mental de sumisión femenina las empuja a no destacar profesionalmente, a no valorarse, a ser ‘buenas’ y a complacer siempre, “creando a su alrededor una red de devaluación que les conduce al estado de perpetua insignificancia y les impide valorarse, expresar su identidad y obtener el respeto que merecen”.
Son las propias mujeres quienes se devalúan a sí mismas y a sus compañeras, “aceptando condiciones que nuestra razón madura nos alerta de que son inaceptables, pero que nuestro corazón, sumiso, igualitario y bondadoso nos lleva a complacer, otra terrible palabra anexa al comportamiento femenino”.
¿Y cómo solucionar todas estas situaciones? La autora asegura que no hay recetas universales, pero que cada mujer ha de tener su propia estrategia de vida e identificar fortalezas y debilidades. Y ser estratégica, a su juicio, consiste en: Identificar la situación; No invertir cariño allí donde no te lo dan; Buscar grupos de pertenencia y apoyo; Seducir mostrando tu poder (por ese camino llegará el amor); Huir de los entornos amor-sumisión; Aprender del miedo; Autorizarte para tener poder; Autorizarte a SER; No ser nunca una intrusa en el mundo, ni comportarte como una impostora (vivir la vida como si fueras otra) “Y, una vez asumida tu estrategia, confía, atrévete, respira y sonríe”.
Ser mujer es ser verdadera.
Nada que ocultar, nada que tapar, nada que explicar, nada que justificar, nada de falsificar, nada de copiar, nada de ser otra de la que es.
Cuando todavía no se es mujer se es necesario mentir. Ocultarse es un acto de cobardía e inmadurez.
La realización de la mujer pasa por su maduración física, emocional y psicológica. Una mujer madura se muestra tal como es, donde sea, cuando sea y con quien sea porque es autentica, sincera y espontánea.
Ser mujer es ser poderosa.
Nada de pedir limosnas, nada de quejarse, nada de suplicar, nada de ocultar debilidades.
Cuando todavía no se es mujer se necesitan excusas para argumentar el porqué no se hace lo que se siente. La sensibilidad supone una gran fuerza interior capaz de superar cualquier aparente debilidad.
La realización de una mujer pasa por la utilización de sus poderosos recursos interiores.
Ser mujer es estar abierta.
Nada de rechazar, nada de dudar, nada de desconfiar, nada de esconderse, nada de decir no sin sentido.
Cuando todavía no se es mujer es necesario cerrarse para no permitir que entre la luz, el amor, el placer, el descontrol. La realización de una mujer pasa por el valor que pone ante situaciones peligrosas que la descontrolan. Lo conocido aburre a una mujer, su ámbito de desarrollo esta en lo desconocido. La inseguridad externa le produce seguridad interna. El riesgo es su lenguaje de vida.
El placer, el disfrute, la intensidad, la pasión… pero sin culpa, sin miedo, sin vuelta atrás.
Ser mujer es ser sabia.
Nada de no se, nada de no lo entiendo, nada de yo no estoy de acuerdo, nada de hacer parecer que se es una tonta, nada de quedar como una estúpida sometida al hombre.
Cuando todavía no se es mujer es necesario mostrar una cierta ignorancia y desconocimiento de las cosas como son. La realización de una mujer pasa por reconocer, rescatar y liberar la sabiduría que ya se tiene y se trae desde el nacimiento. Una mujer sabe lo que hay y lo que tiene que hacer.
Ser mujer es sensible.
Nada de dureza, nada de agresividad, nada de reproches, nada de acusaciones, nada de juicios.
Cuando todavía no se es mujer se necesita manifestar la agresividad a través de infinitos actos violentos, más o menos sutiles o evidentes. Gritos, malos tratos, venganza, negación… son estrategias de una mujer que todavía no es mujer de verdad.
Una mujer, mujer, es suave y cariñosa, acaricia el aire con sus movimientos de amor
Fuentes:
Libro “Miedo a Ser Mujer”
http://www.liderazgofemenino.com/upload/file/mujeres-del-siglo-xxi-del-e2809cmiedo-a-sere2809d-a-e2809cser-sin-miedoe2809d-_-___.pdf
http://www.hoymujer.com/trabajo/noticias-trabajo/Mujeres,siglo,miedo,...
Libro “Miedo a Ser”. Las imposturas de la feminidad de Carmen Garcia Ribas
Miedo a Ser Mujer