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¿Cómo se descubrió que la Tierra era Redonda?

Info4/6/2010
Los hombres que creían que la Tierra era plana



Los primeros hombres que trataron de estudiar la estructura de la tierra, creerían, naturalmente, que había, cuando menos, dos o tres hechos fundamentales que podían tomarse como otros tantos puntos de partida y acerca de los cuales no cabía duda alguna. Para empezar, parecía muy claro que, aunque hubiese montes y valles, subidas y bajadas, la tierra era, en conjunto, plana. Los montes y valles parecían simples subidas y bajadas, comparativamente, como las que causan los baches en las carreteras. Por mucho que caminemos, conservamos siempre la cabeza hacia arriba y los pies hacia abajo. No llegaremos jamás a parte alguna en la cual no podamos sostenemos. Andar por la tierra, bien a pie, en ferrocarril, o de cualquier otro modo, no es lo mismo que caminar encima de una bola, como hacen en los circos.

Pues bien: los antiguos creyeron que eso era incontrovertible. En primer lugar, había esta tierra tan dilatada, que nos daba el plano sobre el cual vivimos y que se extendía en todas direcciones. Los hombres inteligentes de entonces empezaron a considerar todo lo demás que constituye este mundo, como situado en el mismo plano en que ellos vivían, o encima de ese plano, como el firmamento, o debajo de ese plano. No les fué posible penetrar a gran profundidad, a causa de las dificultades que ofrecían las excavaciones; pero, ya que existía un encima, supusieron que lógicamente debía existir un debajo.




¿Podría la gente caerse de la tierra?



Creían también que no era posible que hubiese otras gentes en el lado inferior de esta gran bola, pues si allí estuviesen, caerían; y que si fuese una verdadera bola, cualquiera que intentase caminar encima de ella y fuera demasiado lejos en una misma dirección, se hallaría con que llegaría un momento en que no podría sostenerse (como le sucedería a un muñeco colocado encima de una naranja), y al fin caería despeñado. Parecíales todo esto un gran jeroglífico; y los que decían que la tierra tenía la forma de bola eran reputados por locos.

Pero ellos no cesaban por eso de defender su opinión, exponiendo argumentos de todas clases, con tanta convicción y tan razonadamente, que la gente acabó por creer que lo que decían era la pura verdad. Uno de sus mejores argumentos era que si se dirige la vista hacia un buque mientras marcha hacia alta mar, después de salir del puerto, no se le ve como se le vería si el mar fuese plano. En el supuesto de que el mar fuera como un campo llano y arado, podríamos contemplar al buque navegando, navegando horas y horas, disminuyendo de tamaño cada vez más, hasta que se divisara como un punto, y luego desaparecería de la vista. Pero eso no es en modo alguno lo que ocurre cuando un buque se dirige hacia alta mar. Si lo contemplamos con atención veremos que empieza a dejarse de ver de una manera extraña. El casco, es decir, la parte inferior del buque, desaparece primero; y parece que el buque va sumergiéndose paulatinamente, hasta que no vemos más que los topes de los palos y, finalmente, el del palo mayor; después de lo cual desaparece del todo. Cuando ya ha desaparecido el buque, no está muy lejos de nosotros, pues si sólo fuese por la distancia, podríamos verlo perfectamente; pero está oculto por alguna cosa, algo que primeramente oculta la parte más baja y después lo oculta todo.



¿Cómo aparecen los buques a nuestra vista?



Supongamos ahora que el buque regresa: ¿qué veremos? Será primeramente una especie de forma borrosa que se presenta cada vez más clara? De ningún modo. Parece que el buque se levanta de alguna parte, y mientras se levanta aparece más y más cerca, de modo que vemos los topes de los mástiles primero, y el casco después. Sucede exactamente lo mismo que si nos hallásemos a la mitad de la subida de una colina redonda, y un amigo nos dejase allí para ir él solo a la cumbre. A medida que fuera subiendo, se nos iría ocultando el cuerpo, y llegaríamos a ver solamente la cabeza, hasta que también ésta desapareciera del todo.

Si baja hacia donde estamos nosotros, le vemos primeramente la cabeza, y después los pies. Lo propio ocurre con el buque y en cuantos casos se presentan de esta naturaleza. El buque, como si dijéramos, ha dado la vuelta al recodo aunque más sobre éste que alrededor de éste. No podemos verlo porque la tierra (aqui es el mar, pero da lo mismo) se halla entre nosotros y el buque.



Los primeros hombres que intentaron navegar alrededor de la tierra



Perfectamente: si la tierra es realmente redonda como una bola y hay agua suficiente, navegaremos alrededor de ella. Saldremos de un extremo de la tierra con nuestras mejores naves y gran cantidad de provisiones, y nos dirigiremos siempre en linea recta, aunque no veamos más que agua ante nosotros: y si es cierto que la tierra es redonda, y navegamos bastante, y no se nos acaban las provisiones, daremos la vuelta a la bola y regresaremos al punto de partida, llegando a él por el extremo opuesto de la tierra.

Y esto es lo que aquellos marinos trataron de hacer. Diéronse a la vela en varias embarcaciones; pusieron proa a la mar y despidiéronse de sus desconsolados amigos, que creían no volverían a verles más. España, que en aquella época era una de las más famosas naciones del mundo, fué el punto de partida. Al verlos desaparecer en la inmensidad del mar, fuerza será que nos imaginemos cuántas veces esos marinos (que no tenían certeza de lo que se afirmaba de la tierra: que era redonda) querrían volver la proa hacia su patria. Sentirían cómo se iban alejando cada vez más, y preguntaban: ¿y si no había otra ruta para el regreso, que la misma por la cual navegaban? ¿Y si se agotaban las provisiones…?

Pero no se volvieron atrás. Todos los días el vigía de servicio en cada una de las naves trataba de descubrir tierra, tierra que jamás se habla visto, pero que creían había de ser el extremo opuesto de la que dejaron en España. Y casi encontraron lo que buscaban. No era una gran extensión de tierra lo que vieron, sino algunas pequeñas islas; pero esto bastaba. Porque pensaron que donde hay islas, seguramente hay tierra firme detrás de ellas.




¿Cómo se descubrió que la Tierra era Redonda?




En aquellos días los españoles y, en general, todos los europeos occidentales, solían dar a la tierra que se extiende hasta el extremo Oriente el nombre de Indias, plural de India. Así es que cuando los marinos encontraron aquellas islas creyeron que, dando la vuelta por la ruta opuesta, habían arribado a algunas de aquellas mismas Indias que habían visto antes, viajando por el Oriente, y dieron a éstas el nombre de Indias Occidentales, y a las que habían dejado atrás el de Indias Orientales. Poco podían pensar esos valientes marinos que en vez de dar toda la vuelta habían recorrido solamente la cuarta parte del camino. Pero habían hecho una gran cosa: habían cruzado el mar hacia el Oeste y habían hallado tierra.

Esto era el principio y, ciertamente, un principio grandioso. Tras ellos fueron otros marinos, valientes como ellos, y finalmente lograron navegar alrededor de toda la tierra, con lo cual desechóse para siempre la idea de que la tierra era plana.

En estos viajes se descubrió lo que aun hoy llamamos el Nuevo Mundo, lo cual fué un acontecimiento de grandísima trascendencia. Pero lo más importante fué el haber probado que esta maravillosa tierra que pisamos es una esfera colosal.






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