
Fue durante la realización de un documental en aguas del océano Atlántico al sureste de las Bermudas. La filmación fue inmediatamente rechazada por la comunidad científica y calificada de fraude pero, ¿Qué necesidad tiene un documentalista consolidado de divulgar esto si es un fraude?
Para la comunidad científica es mucho más fácil dar carpetazo a un asunto como este, incluso si tiene como consecuencia la condena de este prestigioso documentalista, que admitir que en los océanos existen objetos que se escapan a sus conocimientos.
Juzguen ustedes.
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