Me chifla devolver agua helada por la espalda a la Iglesia de Roma, así como la aplaudo cuando menos pretenciosos miembros de su jerarquía se saltan el guión y hablan desde aquello que más alto predican pero más mienten: La Verdad.
Hoy hemos sabido que el Arzobispo de Nueva York, un tontín de esos que ha subido muy alto por quedarle de escándalo los zapatos prestados, ha concedido una entrevista a la cadena de televisión NY1 News en donde ha declarado que está agradecido porque el matrimonio gay no fue aprobado por el Senado Neoyorkino el pasado año y que los gays no deberían formar parte del Desfile del Día de San Patricio que se celebra este mes de marzo.
Timothy Dolan, que así se llama, aún no se ha dado cuenta desde dónde habla. Es lo que tiene haber ejercido de vividor purpurado primero en Missouri y luego en Milwaukee, nada menos. Que llegas a Nueva York, sigues predicando como si los cowboys reverenciaran cada una de tus palabras y toda la ciudad y el país se hacen eco y lo que antes eran flatulencias silenciosas y hasta aplaudidas, ahora son pedos sonoros y con mancha.
Así que ya sabéis, si estáis estos días en Nueva York y se respira un tufo a judías pasadas por la trituradora, alejáos lo más posible de la Catedral St. Patrick. De ahí viene el olor.
F!
un perrito obispo