Brian Wells
Esto ocurrio un caluroso día del año 2003, en Pennsylvania, concretamente en la ciudad de Erie.
Brian Douglas Wells es un repartidor de pizza, ya entradito en años, casi 50, y que lleva prácticamente 30 trabajando en la pizzeria “Mamma mia” de Erie. Aquel día, por la tarde, recibe un pedido un tanto extraño: tiene que repartir dos pizzas en una dirección a varios kilómetros de la pizzeria, algo poco habitual. Al poco rato de que Brian haya salido a repartir las pizzas, se presenta en un banco de la misma localidad, con una pistola fabricada artesanalmente, que tenía un cañón desproporcionado, una bomba enganchada a su cuello, y pide que le den 250.000 dólares extendiendo amablemente una nota a la cajera. Aquí ya se lía un Cristo considerable, llaman al 911, y cuando la policía se presenta en el banco y se encuentra el percal, llaman a los artificieros, pero pocos minutos antes de que estos llegasen, la bomba explota, y bueno, Brian ya no podrá repartir más pizzas.
El caso es que antes de que llegasen los artificieros, Brian les estuvo explicando a los policías que tres desconocidos le obligaron a punta de pistola a ponerse la bomba alrededor del cuello y que si no hacían lo que ellos le pedían, la harían explotar. El caso es que una vez muerto Brian, encontraron una nota en sus ropas con una “lista de tareas” que debería ejecutar, siendo la primera el conseguir dinero del banco, y por cada una que realizase bien, recibiría “tiempo extra” para que la bomba no explotase inmediatamente y se la pudieran desactivar. La “tarea” del banco, era la primera. Sin embargo, la policía determinó que Brian nunca conseguiría el tiempo suficiente para que se la desactivasen sus agresores por mucho que lo hiciera todo bien.
Bien, visto lo visto, os puede parecer que Brian es una víctima de un macabro plan ideado por algún loco, pero... con el tiempo, se demostró que Brian estaba metido en el ajo desde un principio, y que sus “compinches” detonaron la bomba para no dejar testigos. Al parecer, sus “amigos”, dos hombres y una mujer, Kenneth Barnes, William Stockton y Marjorie Diehl-Armstrong, idearon con él toda esta historia, aunque de entrada no se iba a usar una bomba de verdad. De entrada la bomba iba a ser de mentira y él le iba a decir a la policía que era una víctima de todo aquello, pero cuando llegó y vió que la bomba era de las que hacían pupita, se la obligaron a poner por la fuerza. Incluso la dirección que había anotado Brian en la pizzeria, y que llevaba hasta una torre de emisión de una cadena de televisión local en un camino abandonado, había estado cuidadosamente planeada.
Pero bien, ¿cuál era el móvil de todo aquello? Al parecer, Brian solía disfrutar de los servicios que ofrecía una prostituta, que usaba la casa de Kenneth Barnes para aquellos encuentros, y así se conocieron. La novia de Kenneth era Marjorie, y estos habían planeado matar al padre de ella para hacerse con la herencia, pero para hacerlo, necesitaban una considerable cantidad de dinero que pagarían a alguien para no estar implicados, y la manera de conseguirlo, era la descabellada idea de menear a Brian arriba y abajo con una bomba en el cuello. El cochino dinero.
Si queréis información fuera de la versión “oficial”, podéis visitar la página del hermano de Brian. En ella, se desvincula totalmente de la versión de la policía, afirma que su hermano era inocente, e implica a un sospechoso más, cuyo retrato robot tiene en la página. También podréis leer las notas que Brian llevaba encima, dibujos y mapas incluidos, todo en conjunto extrañísimo. En fin, una de aquellas historias en que probablemente nunca sabremos toda la verdad.
FUENTE: http://goringa.net/index.php/topic,933.html
PAGINA DEL HERMANO
javascript:void(0)
La Bomba
Asesino
El impactante momento en que estalla la bomba
Esto ocurrio un caluroso día del año 2003, en Pennsylvania, concretamente en la ciudad de Erie.
Brian Douglas Wells es un repartidor de pizza, ya entradito en años, casi 50, y que lleva prácticamente 30 trabajando en la pizzeria “Mamma mia” de Erie. Aquel día, por la tarde, recibe un pedido un tanto extraño: tiene que repartir dos pizzas en una dirección a varios kilómetros de la pizzeria, algo poco habitual. Al poco rato de que Brian haya salido a repartir las pizzas, se presenta en un banco de la misma localidad, con una pistola fabricada artesanalmente, que tenía un cañón desproporcionado, una bomba enganchada a su cuello, y pide que le den 250.000 dólares extendiendo amablemente una nota a la cajera. Aquí ya se lía un Cristo considerable, llaman al 911, y cuando la policía se presenta en el banco y se encuentra el percal, llaman a los artificieros, pero pocos minutos antes de que estos llegasen, la bomba explota, y bueno, Brian ya no podrá repartir más pizzas.
El caso es que antes de que llegasen los artificieros, Brian les estuvo explicando a los policías que tres desconocidos le obligaron a punta de pistola a ponerse la bomba alrededor del cuello y que si no hacían lo que ellos le pedían, la harían explotar. El caso es que una vez muerto Brian, encontraron una nota en sus ropas con una “lista de tareas” que debería ejecutar, siendo la primera el conseguir dinero del banco, y por cada una que realizase bien, recibiría “tiempo extra” para que la bomba no explotase inmediatamente y se la pudieran desactivar. La “tarea” del banco, era la primera. Sin embargo, la policía determinó que Brian nunca conseguiría el tiempo suficiente para que se la desactivasen sus agresores por mucho que lo hiciera todo bien.
Bien, visto lo visto, os puede parecer que Brian es una víctima de un macabro plan ideado por algún loco, pero... con el tiempo, se demostró que Brian estaba metido en el ajo desde un principio, y que sus “compinches” detonaron la bomba para no dejar testigos. Al parecer, sus “amigos”, dos hombres y una mujer, Kenneth Barnes, William Stockton y Marjorie Diehl-Armstrong, idearon con él toda esta historia, aunque de entrada no se iba a usar una bomba de verdad. De entrada la bomba iba a ser de mentira y él le iba a decir a la policía que era una víctima de todo aquello, pero cuando llegó y vió que la bomba era de las que hacían pupita, se la obligaron a poner por la fuerza. Incluso la dirección que había anotado Brian en la pizzeria, y que llevaba hasta una torre de emisión de una cadena de televisión local en un camino abandonado, había estado cuidadosamente planeada.
Pero bien, ¿cuál era el móvil de todo aquello? Al parecer, Brian solía disfrutar de los servicios que ofrecía una prostituta, que usaba la casa de Kenneth Barnes para aquellos encuentros, y así se conocieron. La novia de Kenneth era Marjorie, y estos habían planeado matar al padre de ella para hacerse con la herencia, pero para hacerlo, necesitaban una considerable cantidad de dinero que pagarían a alguien para no estar implicados, y la manera de conseguirlo, era la descabellada idea de menear a Brian arriba y abajo con una bomba en el cuello. El cochino dinero.
Si queréis información fuera de la versión “oficial”, podéis visitar la página del hermano de Brian. En ella, se desvincula totalmente de la versión de la policía, afirma que su hermano era inocente, e implica a un sospechoso más, cuyo retrato robot tiene en la página. También podréis leer las notas que Brian llevaba encima, dibujos y mapas incluidos, todo en conjunto extrañísimo. En fin, una de aquellas historias en que probablemente nunca sabremos toda la verdad.
FUENTE: http://goringa.net/index.php/topic,933.html
PAGINA DEL HERMANO
javascript:void(0)
La Bomba
Asesino
El impactante momento en que estalla la bomba