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Conoce tu Cuerpo

Info2/7/2010


El cuerpo humano




El cuerpo humano posee unos cincuenta billones de células. Éstas se agrupan en tejidos, los cuales se organizan en órganos, y éstos en ocho aparatos o sistemas: locomotor (muscular y óseo), respiratorio, digestivo, excretor, circulatorio, endocrino, nervioso y reproductor. Sus elementos constitutivos son fundamentalmente el Carbono (C), Hidrógeno (N) Oxígeno (O) y Nitrógeno (N), presentándose otros muchos elementos en proporciones más bajas.



Sistema Respiratorio



El sistema respiratorio proporciona oxígeno a la sangre y expulsa dióxido de carbono. Cuando inhalamos a través de la nariz o la boca, el aire pasa a los pulmones mediante un conducto llamado tráquea y a continuación a través de una de las dos ramificaciones principales, los bronquios. Los bronquios se dividen en ramificaciones cada vez más pequeñas que terminan en unos divertículos con forma de bolsa llamados alveolos. A través de los aproximadamente 700 millones de alveolos las moléculas de oxígeno pasan al torrente sanguíneo, donde se intercambian por dióxido de carbono, que a continuación se exhala. Si no estamos practicando un ejercicio enérgico utilizamos solo una veinteava parte de la capacidad de los pulmones para intercambiar gases. Durante un periodo de 24 horas, el hombre respira una media de 20.000 veces. Con cada respiración, inhalamos y exhalamos aproximadamente medio litro de aire. El pulmón izquierdo es más pequeño que el derecho para dejar espacio al corazón. El cáncer de pulmón es el tipo de cáncer que más muertes provoca en los Estados Unidos, y el tabaquismo es la causa del 87% de estos casos. El daño se produce por la inhalación de los agentes químicos del humo del tabaco, entre los que hay más de 60 que provocan cáncer. Es difícil dejar de fumar porque con cada calada la nicotina, una droga extremadamente adictiva, pasa rápidamente al torrente sanguíneo y de ahí al cerebro.




Los ojos




El parpadeo lubrica y limpia los ojos. El ser humano parpadea unas 10 veces por minuto; si se pasan unas 16 horas al día despierto, eso suponen casi 10.000 parpadeos diarios. Nuestros ojos pueden ser capaces de diferenciar casi 10 millones de tonos de colores. Aproximadamente un tercio de nuestro cerebro participa en el procesamiento de la visión. La melanina, la misma sustancia que da color a la piel, es la que nos da a cada uno un tono de ojos particular. La mayor parte del ojo está formada por el humor vítreo, una sustancia gelatinosa. Las pequeñas manchas que vemos a veces, llamadas moscas volantes, se producen cuando se forman grumos en el humor vítreo. Son las manchas que se ven al mirar una pared blanca o al cielo despejado. Las moscas volantes pueden tener forma de puntitos, círculos, etc. Unos receptores llamados bastones y conos convierten la luz en impulsos eléctricos que se envían al cerebro. Mirar directamente al sol durante un eclipse, o en cualquier otro momento, puede provocar ceguera porque las terminaciones nerviosas de la retina son sensibles a la luz y los rayos del sol pueden dañarlas



El oído




El oído conforma los órganos de equilibrio y audición. También se le denomina órgano vestibulo coclear dentro del estudio de las ciencias médicas. Es un órgano que se encuentra superdesarrollado principalmente en mamíferos inferiores terrestres y acuáticos, tal es el caso de los félidos y los grandes cetáceos en donde, gracias a su evolución fisioanatómica, se han hiperdesarrollado mecanorreceptocitos especializados en destacar el sentido de equilibrio y audición en perfecta armonía. En el caso del ser humano esta evolución no está tan desarrollada. En conjunto el estudio histoanatómico del oído se divide en tres partes, oído externo, oído medio y oído interno.



El olfato



El olfato u olfacción es el sentido encargado de detectar y procesar los olores. Es un quimiorreceptor en el que actúan como estimulante las partículas aromáticas u odoríferas desprendidas de los cuerpos volátiles, que ingresan por el epitelio olfativo ubicado en la nariz, y son procesadas por el sistema olfativo. La nariz humana distingue entre más de 10.000 aromas diferentes. El olfato es el sentido más fuerte al nacer. Las sustancias odorantes son compuestos químicos volátiles transportados por el aire. Los objetos olorosos liberan a la atmósfera pequeñas moléculas que percibimos al inspirar. Estas moléculas alcanzan la mucosa olfativa, que consta de tres tipos característicos de células: las células olfativas sensoriales, las células de sostén y las células basales, que se dividen aproximadamente una vez al mes y reemplazan a las células olfativas moribundas. Los 20 o 30 millones de células olfativas humanas contienen, en su extremo anterior, una pequeña cabeza con cerca de 20 pequeños filamentos sensoriales (cilios). El moco nasal acuoso transporta las moléculas aromáticas a los cilios con ayuda de proteínas fijadoras; los cilios transforman las señales químicas de los distintos aromas en respuestas eléctricas.


El sistema reproductor




El sistema reproductor garantiza la continuidad de la especie. El potencial de una nueva vida comienza cuando la célula sexual femenina, el óvulo, se une con la masculina, el espermatozoide. Cada minuto nacen aproximadamente 260 seres humanos. Eso hace un total de 374.000 al día y más de 130 millones de bebés al año. El óvulo es la célula más grande del organismo. El espermatozoide, a su vez, es la más pequeña. Cada segundo del día el hombre produce más de 1.000 espermatozoides. Eso da un total de 60.000 espermatozoides por minuto, o 14 millones durante una tarde. Hace siglos, los sabios pensaban que cada espermatozoide contenía una persona diminuta y completamente formada llamada «homunculus». Una niña nace con aproximadamente un millón de óvulos. Al llegar a la pubertad el número se reduce a los 250.000. Las mujeres ovulan unas 400 veces a lo largo de su vida. Un óvulo necesita 24 horas para ser fertilizado. Si no resulta fertilizado, simplemente se disuelve. Una vez el óvulo ha sido fertilizado, solo son necesarias unas 20 horas para que empiece a dividirse. El feto aumenta de tamaño unas 5.000 veces durante los nueve meses del embarazo. A las cuatro semanas, el embrión tiene un corazón diminuto. A las ocho semanas, sus rasgos faciales empiezan a desarrollarse. A las doce semanas, el feto mide aproximadamente 8 centímetros y ya puede cerrar el puño; a las 20 semanas, la madre ya nota cómo se mueve; a las 28 semanas su cerebro se desarrolla rápidamente; a las 37 semanas, el bebé se considera completamente desarrollado. Cada una de nuestras células contiene todo nuestro código genético ordenado en 23 pares de cromosomas. Pero el espermatozoide y el óvulo tienen solo la mitad de este ADN. Por eso solo cuando fusionan su ADN se crea una nueva célula que puede dar lugar a una vida humana.



La piel




La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, con una superficie de unos dos metros cuadrados. Transporta hasta un tercio de la sangre del organismo. El ser humano desprende al menos 600.000 partículas de piel cada hora. Eso supone unos tres cuartos de kilo al año, o casi 50 kilos de piel a lo largo de nuestra vida. Las partículas de piel que desprendemos conforman hasta el 80 por ciento del polvo que se forma en una casa. En la piel del ser humano hay aproximadamente 75 kilómetros de nervios. Nuestro cuerpo tiene unos 5 millones de folículos pilosos. Solo unos 100.000 están en la cabeza. Si el tamaño de las partes del cuerpo dependiera de la sensibilidad de su piel, los labios, la lengua, las manos y los pies serían enormes y las piernas serían tan flacas como las de un pollo. Un trabajo enérgico puede hacer aumentar la temperatura corporal en unos pocos grados, lo cual sería mortal si no sudásemos. Nuestros 2 millones de poros pueden liberar hasta dos litros de líquido en una hora. Las gotitas de sudor caliente se evaporan y así nos enfriamos. La piel se regenera por completo aproximadamente cada cuatro semanas. Que el chocolate provoque acné es un mito. Los granos se forman cuando el exceso de sebo (una sustancia que forman las glándulas sebáceas) y la piel muerta taponan los poros. Las bacterias entran en el poro y lo irritan, lo que provoca enrojecimiento e hinchazón. Nos bronceamos porque el cuerpo produce melanina extra (la sustancia que da a la piel su color) para protegernos de los rayos ultravioleta. Cada centímetro cuadrado de nuestra piel está cubierto con cientos de miles de bacterias.



El sistema nervioso



El sistema nervioso central está formado por el cerebro y la médula espinal. El complejo sistema de nervios llamado sistema periférico envía actualizaciones al cerebro y reenvía sus órdenes a todas las partes del cuerpo. El cerebro, nuestro órgano más irremplazable, es tan blando y tan delicado que la menor presión puede dañarlo. El cerebro de un recién nacido contiene unos cien mil millones de neuronas, todas las neuronas que va a necesitar a lo largo de su vida. El cerebro está formado en su mayor parte por grasa y agua, y pesa aproximadamente un kilo y medio. El cerebro de la mujer es de media un 12% menor que el del hombre, pero tiene más superficie. Las neuronas reciben y transmiten señales a unos 320 kilómetros por hora. Los científicos creen que el dolor es un flujo de actividad neuronal entre distintas regiones del cerebro. Mediante las resonancias magnéticas, los científicos pueden señalar el punto exacto del cerebro en el que se originan los pensamientos conscientes. Los estudios indican que la meditación puede reducir los niveles de hormonas de estrés en el cerebro y aumentar la capacidad inmune. El cerebro consume aproximadamente el 20% de nuestro oxígeno. Si el cerebro se queda sin oxígeno durante solo 10 segundos, nos quedamos inconscientes. Tras cuatro minutos, el daño puede ser permanente. El cordón nervioso que forma la médula espinal es aproximadamente del ancho de un pulgar. La médula espinal hace de enlace entre los nervios de todo el cuerpo y el cerebro. Si se produce una lesión en la médula espinal, todas las partes del cuerpo relacionadas con zonas de la médula situadas por debajo de la lesión quedan aisladas del cerebro y dejan de funcionar. El cerebro está cubierto por una fina capa de materia gris llamada córtex cerebral. Allí se localizan las funciones cerebrales superiores como la personalidad y la memoria.




Los músculos



El sistema muscular contribuye a dar a cada cuerpo su forma particular. Hay más de 600 músculos importantes en el cuerpo humano. Los músculos suponen aproximadamente el 40 por ciento del peso corporal. Los tres tipos de músculos más importantes son los cardíacos, los estriados y los lisos, que se encuentran en los órganos internos. Los músculos estriados, o del esqueleto, están unidos a los huesos, sobre todo en las piernas, los brazos, el abdomen, el pecho, el cuello y la cara. Estos músculos mantienen el esqueleto unido, dan forma el cuerpo y lo ayudan a moverse (se conocen como músculos voluntarios porque podemos controlar su movimiento). Se pueden contraer rápido y con fuerza, pero se cansan con facilidad y tienen que descansar entre esfuerzos. Algunos ejemplos son el bíceps, el tríceps y los gemelos. Los músculos lisos, o involuntarios, están formados por fibras pero su aspecto es liso, no estriado. En general, no somos capaces de controlar conscientemente los músculos lisos, sino que los controla el sistema nervioso de forma automática (por eso también se llaman involuntarios). Algunos músculos lisos son los de las paredes del estómago y los intestinos, que ayudan a digerir la comida y la mueven a lo largo del aparato digestivo. Los músculos cardiacos están en el corazón. Las paredes de las cavidades del corazón están formadas casi por completo por fibras musculares. Los músculos cardiacos también son del tipo involuntario. Sus contracciones, rítmicas y muy potentes, impulsan la sangre fuera del corazón. Además, los músculos pueden ser voluntarios, como los que nos permiten hablar o caminar, o involuntarios, como los del sistema cardiovascular y el aparato digestivo.




El aparato digestivo



El aparato digestivo transforma los alimentos que comemos en combustible para las funciones vitales del organismo. El proceso comienza cuando la comida que ingerimos pasa al esófago, un conducto por el que avanza el bolo alimenticio como si se tratara de un tubo de pasta de dientes. A continuación el estómago digiere la comida y la envía al intestino delgado. En el intestino delgado se extraen elementos nutricionales muy importantes y se introducen en el torrente sanguíneo y en el hígado, donde se procesan aún más. Las sobras pasan al intestino grueso, donde las bacterias se encargan de descomponerlas. Al final, todo lo que no podemos digerir es expulsado de nuestro cuerpo. Comemos más de un kilogramo de alimentos al día, y más de 450 kilogramos en un año. Comer tan solo 15 calorías de más al día puede aportarnos tres cuartos de kilo de grasa a lo largo de un año. Hacen falta 30 horas para digerir por completo una comida. Si la comida tiene mucha grasa el tiempo necesario para la digestión puede aumentar. Al día podemos producir más de medio litro de saliva. Este líquido está repleto de enzimas que ayudan a los dientes a desmenuzar la comida que ingerimos. Al contrario de lo que nuestras madres puedan decir, no se tarda siete años en digerir un chicle. La parte no digerible del chicle pasa sin más por el aparato digestivo. En la lengua hay aproximadamente 10.000 papilas gustativas, cada una de las cuales alberga unas 50 células receptoras que le dicen al cerebro qué es lo que estamos comiendo. Estas células se renuevan aproximadamente cada 10 días, pero el proceso se ralentiza con la edad, lo que significa que los ancianos tienen menos papilas gustativas.



El sistema circulatorio




El sistema circulatorio está formado por el corazón y los vasos sanguíneos. Las arterias transportan la sangre oxigenada desde el corazón a todo el cuerpo. Las venas devuelven al corazón la sangre sin oxígeno. Nuestro corazón de 300 gramos de peso late unas 100.000 veces al día, lo que suma unos dos mil millones de latidos en 70 años. La fuerza de los latidos de un solo día podría levantar un coche unos nueve metros en el aire. Tenemos unos 97.000 kilómetros de arterias, venas y capilares, lo que duplica la circunferencia de la Tierra. La sangre circula por este sistema en menos de un minuto. Tenemos casi cuatro litros de sangre en nuestro organismo. Podemos permitirnos perder aproximadamente medio litro. La sangre puede ser de tipo A, B, AB o O. El grupo sanguíneo lo determina la versión del antígeno de las proteínas de nuestra sangre. En grupo sanguíneo también se clasifica como positivo o negativo según la presencia o ausencia del antígeno Rh, una sustancia que puede estimular una respuesta inmune. La prevalencia de cada grupo sanguíneo varía en las distintas partes del mundo. Cada una de las clases de células de la sangre tiene una misión: los glóbulos blancos luchan contra las infecciones; los glóbulos rojos reciben el oxígeno de los pulmones y lo distribuyen a los tejidos; las plaquetas forman coágulos sanguíneos. Cada minuto se crean unos 120 millones de glóbulos rojos en nuestro organismo. Los infartos no siempre se producen tan rápido como en las películas. A menudo comienzan con un dolor suave en el pecho, o en otras partes del cuerpo como los brazos, el cuello, la mandíbula o el estómago.




El esqueleto




El esqueleto humano es el conjunto total y organizado de piezas óseas que proporciona al cuerpo humano una firme estructura multifuncional (locomoción, protección, contención, sustento, etc.). A excepción del hueso hioides —que se halla separado del esqueleto—, todos los huesos están articulados entre sí formando un continuum, soportados por estructuras conectivas complementarias como ligamentos, tendones, músculos y cartílagos.

El esqueleto de un ser humano adulto tiene, aproximadamente, 206 huesos, sin contar las piezas dentarias, los huesos suturales o wormianos (supernumerarios del cráneo) y los huesos sesamoideos. El esqueleto humano participa con el 12 por ciento del peso total del cuerpo, así una persona que pesa 75 kilogramos, 9 kilogramos de ellos son por su esqueleto.

El conjunto organizado de huesos —u órganos esqueléticos— conforma el sistema esquelético, el cual concurre con otros sistemas orgánicos (sistema nervioso, sistema articular y sistema muscular) para formar el aparato locomotor.

El esqueleto óseo es una estructura propia de los vertebrados. En Biología, un esqueleto es toda estructura rígida o semirrígida que da sostén y proporciona la morfología básica del cuerpo, así, algunos cartílagos faciales (nasal, auricular, etc.) debieran ser considerados también formando parte del esqueleto.




Fuente: 20minutos

Y el esqueleto de la Wikipedia




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