dijo:
Una emocionante como dolorosa carta de lectores, publicada en este matutino el 27/12/09, narra la triste experiencia vivida por una familia argentina que debió soportar, en el Aeropuerto Internacional de Barajas en Madrid, España, una triste humillación al no permitirles, a pesar de tener todos sus papeles en regla, ingresar a ese país, al que viajaron desde el nuestro para visitar a sus dos hijos residentes en España y conocer a su nieto. La dolorosa experiencia puso en evidencia una indisimulada discriminación -al más puro estilo nazi-fascista- en perjuicio de todos los ciudadanos latinoamericanos, y en especial argentinos, a quienes peyorativamente se les apoda "sudacas" y se les humilla al negarles el derecho a ingresar al país, para luego de soportar vejámenes intolerables e inhumanos deportarlos al país de origen, perdiéndolo todo.
La insólita afrenta viola flagrantemente pactos y convenciones internacionales suscriptos por España, donde se expiden en contra de toda clase de discriminación ya sea por raza, religión, clase social, color de la piel, país de origen, ideología política, etcétera. Y ello es así, como lo certifican los damnificados y tantas otras personas de origen latinoamericano y, en especial argentinos, que padecieron y padecen iguales o mayores vejámenes al ser maltratados, privados ilegítimamente de libertad, alojados en la cárcel del aeropuerto sin atención alguna, sin agua, soportando en condiciones infrahumanas el tiempo -desconocido- hasta que llegue el momento de ser deportados a sus países de origen y despojados de lo poco que llevaban (pulseras, billeteras, relojes, aros, cadenas, etcétera), perdiéndolo todo.
No cabe la menor duda de que el inhumano tratamiento dado a viajeros y turistas argentinos (y/o latinoamericanos) que prodiga el gobierno español resulta deleznable y repudiable desde todo punto de vista. La xenofobia española resulta absolutamente repudiable y lesiva de la secular tradición que imponía un mutuo respeto entre ambos pueblos. La soberbia europea, puesta de relieve en España, nos duele y afecta profundamente al obligarnos a retrotraernos en el tiempo y, revisando la historia, no creo que el gobierno y principalmente el pueblo español hayan olvidado la tradicional solidaridad argentina ante la tragedia vivida por España durante la Primera Guerra Mundial, su dolorosa Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, que la sumieron en el hambre y la muerte, convirtiéndose nuestro país en el oasis de salvación para más de un millón de refugiados españoles que fueron recibidos por el pueblo argentino con el corazón y brazos abiertos para cobijarlos y asistirlos generosamente restañando sus heridas, sin interesarnos quiénes eran ya que bastaba su origen y estirpe españoles.
Más aún, tampoco el gobierno y pueblo argentino olvidaron a los que quedaron en la península soportando las angustias de la posguerra hacia España navegaron barcos y volaron aviones argentinos portando alimentos y víveres de toda clase, mientras que en nuestro país consumíamos "pan negro" para que España pudiera saborear la harina blanca de nuestros trigales. Y por esta actitud, unida a otras (como la neutralidad), debimos soportar sanciones dispuestas por los aliados al excluimos del Plan Marshall (de asistencia mutua entre las naciones europeas y la promesa de ayuda americana).
Se impone entonces intentar, en primer lugar y por la vía diplomática, persuadir al gobierno español para que derogue las discriminantes medidas inmigratorias que, a no dudarlo, ponen en riesgo las tradicionales como seculares relaciones amistosas entre ambos países. Y si ello no resulta positivo, es obligación moral y legal del gobierno argentino aplicar el principio de reciprocidad e imponer severos requisitos a imagen y semejanza de los implementados en España para todos los ciudadanos españoles o residentes en aquel país que pretendan ingresar al territorio argentino.
Eves Omar Tejeda - Roca
Carta de lectores publicada en diario Río Negro Online .