En el corazón de la colonia Nápoles hay un sitio donde se congregan seres llenos de maldad que se retuercen gozando con el sufrimiento ajeno. Me refiero a la plaza de toros. Estas personas, perfectos ejemplos del típico hijo de puta (hipócritas pusilánimes fascistas ignorantes clasemedieros con aspiraciones a más), celebran cada año una fecha de suma importancia. El 5 de febrero es el aniversario de la plaza de mierda y con fidelidad religiosa, se apresuran a conseguir botas de cuero y sombrero de charro y los miras a los gachupines ahí parados con el pecho para afuera comprando boletos con sus hijos que aprenden desde pequeños que no hay nada malo en torturar a un toro y reír de su agonía. Tampoco faltan las estrellas de la farándula y alguna que otra figura de la vida política, que encuentran erudita y onerosa esta clase de pasatiempo. Creo que no tiene sentido argumentar si es buena o mala la tauromaquia. Está claro como el agua que sólo una mierda insensible es capaz de maltratar a un animal por diversión o ver cómo lo maltratan y divertirse. Si crees que hay algo de bueno en la tauromaquia o de valentía en el oficio de torero, pues te comento que eres un hijo de puta y te recomiendo que revises en google “corridas de toros y tortura previa a la fiesta” o que te leas Toros sí, toreros no de Rius. También te suplicaría que no intentes huir si algún día alguien llega a darte estocadas en la espalda y a cortarte las orejas, porque bien sabes que el que se lleva se aguanta.
toreros de mierda