entrevista con claudio Villarruel y Bernarda Llorente
“Ya se terminó la televisión tal como la conocimos todos”Un día después de trascender sus renuncias en Telefe, el gerente de Contenidos y su asesora histórica hablaron sobre su decisión, los próximos pasos y los rumores del canal y el Gobierno.
Tiraron la bomba y fueron directo a placa roja de Crónica TV: “Claudio Villarruel dejó la conducción de Telefe”. No debe haber muchos países en el mundo en donde un cambio en la dirección de contenidos de un canal de televisión sea considerado tema nacional. Pero bueno, no hay muchos países como el nuestro. Por eso el anuncio espectacular en la fiesta de fin de año del canal es el marco en el que se realizó ayer a la tarde esta charla entre Crítica de la Argentina y Villarruel y Bernarda Llorente, asesora histórica del gerente de Contenidos y su nueva socia en el emprendimiento por el cual dejaron su trabajo dependiente del canal de Telefónica, la productora ON TV. La nota, pautada con anterioridad, es la primera que los directivos de Telefe dan a este diario, justo cuando dejaron de ser directivos de Telefe.
–¿Cómo llegamos hasta acá?
–No tengo la más mínima idea –ríe Villarruel y cuenta: los diez años de gestión en el canal, en donde se ocuparon de la producción y programación de los programas, más el manejo siempre conflictivo con las grandes estrellas del canal –de Marcelo Tinelli, Susana Giménez, Mario Pergolini, Guillermo Francella, Florencia Peña y siguen las firmas– los desgastaron. El año pasado se habían fijado la fecha “diez años” para quemar las naves, pero pretendían dejar el canal en el lugar que lo encontraron: primero en la preferencia del público argentino. Anunciaron la idea en marzo de este año a las autoridades del canal y la hicieron efectiva el jueves a la noche, después de haber tomado la decisión final hace veinte días. Una cláusula de confidencialidad corporativa hizo que no pudieran decir nada ni a los íntimos, que ahora se los reprochan.
–Si fuese mal pensado, que por supuesto no es mi caso, diría “venían trabajando para Telefe, se cansaron de darle las ideas al canal y ahora recuperan las ideas para ustedes…”
Villarruel: –No, porque no pasa por una cuestión económica, porque de hecho todos los programas que hagamos en la Argentina los producimos para Telefe, que los va a comercializar y vender.
Llorente: –No es una decisión de negocios, es mucho más vital. Tuvimos diez años de gestión, que englobaba todo, la pantalla, programar, producir, pero además formar parte del directorio de un canal, había muchas cosas que nos interesaban menos, la solución permanente de problemas, un nivel de responsabilidad que hacía que cada decisión englobara el futuro de la empresa. Es la parte que menos nos interesaba, aprendimos a hacerlo, pero te va gastando, nunca te podés relajar. Nos cuestionábamos: “Somos lo suficientemente jóvenes para decir ‘no me puedo quedar en un lugar hasta retirarme’ y lo suficientemente grandes como para pensar ‘si no empezamos ahora, ¿cuándo?”
La productora –que aún no tiene oficinas y por lo tanto atiende en el restaurante que funcionó como usina creativa de Telefe durante diez años, en Lafinur al 3200, hasta tanto aparezcan las paredes, los sillones los televisores del caso– estará focalizada hacia afuera. Más de la mitad de la producción estará dirigida a México, España y los países de Europa del Este con los que trabaron relación en esta década. Para Argentina hay ya preparada una serie de cuatro telefilmes, el primero protagonizado por Hugo Arana y Laura Novoa sobre el problema de la agresión en los colegios, con el título de Los otros, inspirado en las teorías del pensador lituano Emmanuel Lévinas sobre la responsabilidad hacia “los otros” y después del Mundial encararán la producción de una tira que tendrá como protagonista exclusivo a Facundo Arana.
Una característica que tendrá ON TV es que va a contemplar no sólo la pantalla de televisión, sino también ese primo que le ha salido en las computadoras, internet.
Ll.: –Tenemos la oportunidad de pensar para adelante. Se ha verseado mucho de cómo será la televisión que viene. La tecnología está avanzando y lo lejano está cerca. Por eso pensamos concebir proyectos desde cero para adaptarlos a distintos formatos. Han fracasado las opciones que intentaron reproducir iguales formatos en diferentes plataformas.
–No se puede hacer televisión para internet como si fuera para televisión.
Ll.: –No tiene sentido.
V.: –La plataforma define el contenido siempre, ya lo dijo McLuhan.
Ll.: –Y eso retroalimenta la tele. Hoy, etariamente, los que están en la nueva plataforma son los televidentes del futuro. A partir de cómo recibís los contenidos será cómo se define la televisión de los próximos años. Se terminó la televisión tal como la conocimos todos.
–¿Los canales se van a convertir en dinosaurios?
Ll: –No si sos capaz de ofrecer un contenido atractivo. Una de las grandes ventajas que tiene la televisión es que es ociosa, podés recibir contenidos atractivos sin tener que realizar otra actividad. El cine, el teatro, internet no te permiten el ocio de apretar un botón y listo.
–¿Para este nuevo escenario, la productora que están lanzando tiene ya estrategias con Telefónica, con Terra?
V.: –No hay nada de eso aún.
–La presidenta Cristina de Kirchner dio una sola entrevista este año, en Telefe…
V.: –¡Cómo les gusta en Crítica hablar de eso, eh? (risas)
–…que no se la dio a un periodista, se la dio a Solita Silveyra. Yo fui muy crítico de esa entrevista, ¿qué les pareció a ustedes?
V.: –Te voy a contar la verdad cuando nos dijeron (del programa Parece que fue ayer) que tenían a la Presidenta me pareció genial porque no daba notas en ningún lado. Estaba buena, a mí me gustó.
Ll.: –La entrevista fue tramitada por la productora Endemol.
V.: –No la gestionamos nosotros, ¿viste que decían que en un momento éramos kirchneristas, el canal oficial?
–¿No hay relación entre Telefe y el kirchnerismo?
V.: –No hay relación entre Telefe y el kirchnerismo. Cero, cero. Bernarda (Llorente) diferenció totalmente su condición de esposa del canciller (Jorge Taiana) y su trabajo artístico en el canal. Nunca hubo nada en el canal que tuviera que ver con eso, por respeto a la profesión de ella, un respeto como profesional y responsable de un medio de comunicación. Cuando Endemol nos comunica que había gestionado la entrevista les dije “¿en serio? ¡Vamos para adelante!”. Y la pusimos en el primer capítulo, a mí me pareció buenísimo; después se armó toda una cosa de que el canal era kirchnerista.
–¿Los perjudicó en algo todo lo que se armó?
V.: –No, para nada. También después de diez años te curtís. Debemos haber sido los ejecutivos de una compañía que fuimos más “renunciados” en un mes.
Ll.: –Ayer decían que a lo mejor no habíamos renunciado, sino nos habían echado y que eso tenía que ver con la política, porque soy la esposa del canciller. Hace veinte años que soy la esposa del canciller y hace como cinco años que es canciller, ¿como lográs unir la renuncia con eso?
–Será porque hace quince años el canciller ya sabía… (risas)
V.: –Sería bueno recordar la libertad con la que trabajamos en estos diez años.
–Se comentó que fue el Gobierno el que les dijo que no podía salir Susana Giménez todos los días.
V.: (Muchas risas) –¡Pero no! Creo que la mejor decisión que tomó Susana fue esa, de elegir el domingo, fue genial.
–Hace veinte años que vienen trabajando en comunicación, ¿qué cambio puede esperar el espectador común después de la ley de medios?
Ll.: –Depende muchísimo de cómo sea el proceso y el financiamiento. Me parece bien que existan distintas voces, siempre el pluralismo es bueno. Lo que me da miedo es que si no existe el financiamiento necesario aparezca un fenómeno parecido al de las FM truchas. Cuando éramos tan jóvenes, pululaban por todos lados, pero cuando no tenés financiamiento para sostenerlo más allá de que tengas un proyecto bienintencionado, se cae. Espero que exista una red lo suficientemente importante para sostener a estos actores que, en principio, van a estar muy desamparados. Es muy difícil que puedan desarrollarse y competir. Si tu pantalla es como la década del 60, no conseguís espectadores.
Acerca de los dos grandes fracasos
Con la tranquilidad de los éxitos conseguidos, Villarruel y Llorente se dan el lujo de analizar los errores cometidos. Dos de sus grandes fracasos fueron El deseo, la tira con Natalia Oreiro y El Capo con Miguel Ángel Rodríguez. “Era una obviedad que El deseo no iba a funcionar –contestan a dúo, sonriendo con autocompasión– el protagonista no era un ser humano, ¡era el agua! Agarramos viaje porque veníamos muy cebados con Resistiré. En términos visuales fue lo mejor que hicimos, pero detrás del vidrio no había nada, con todo respeto a los autores. Nos sentimos tan rupturistas que no respetamos cosas obvias de cualquier historia. No teníamos una pareja definida, teníamos tres galanes y no teníamos a ninguno. Y es el abecé de una historia de amor. La estética era pura cáscara vacía. Claro que es fácil decirlo con el resultado en el diario”.
Con respecto a El Capo, dicen: “Veníamos de hacer el éxito de Montecristo y los autores dijeron ‘tenemos una buena historia’. Pero era un híbrido genérico, no sabías si era comedia, aparecía la sangre. El mayor error que cometimos ahí, además de ponerlo al mediodía, fue no darle el tiempo suficiente. Eso nos sirvió para aprender, hay que darle tiempo. Ahora nos pasa con Botineras: estamos pensando para dónde tiene que ir y el 1 de enero hay un relanzamiento, va a ser mucho más romántico”.
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=35721
“Ya se terminó la televisión tal como la conocimos todos”Un día después de trascender sus renuncias en Telefe, el gerente de Contenidos y su asesora histórica hablaron sobre su decisión, los próximos pasos y los rumores del canal y el Gobierno.
Tiraron la bomba y fueron directo a placa roja de Crónica TV: “Claudio Villarruel dejó la conducción de Telefe”. No debe haber muchos países en el mundo en donde un cambio en la dirección de contenidos de un canal de televisión sea considerado tema nacional. Pero bueno, no hay muchos países como el nuestro. Por eso el anuncio espectacular en la fiesta de fin de año del canal es el marco en el que se realizó ayer a la tarde esta charla entre Crítica de la Argentina y Villarruel y Bernarda Llorente, asesora histórica del gerente de Contenidos y su nueva socia en el emprendimiento por el cual dejaron su trabajo dependiente del canal de Telefónica, la productora ON TV. La nota, pautada con anterioridad, es la primera que los directivos de Telefe dan a este diario, justo cuando dejaron de ser directivos de Telefe.
–¿Cómo llegamos hasta acá?
–No tengo la más mínima idea –ríe Villarruel y cuenta: los diez años de gestión en el canal, en donde se ocuparon de la producción y programación de los programas, más el manejo siempre conflictivo con las grandes estrellas del canal –de Marcelo Tinelli, Susana Giménez, Mario Pergolini, Guillermo Francella, Florencia Peña y siguen las firmas– los desgastaron. El año pasado se habían fijado la fecha “diez años” para quemar las naves, pero pretendían dejar el canal en el lugar que lo encontraron: primero en la preferencia del público argentino. Anunciaron la idea en marzo de este año a las autoridades del canal y la hicieron efectiva el jueves a la noche, después de haber tomado la decisión final hace veinte días. Una cláusula de confidencialidad corporativa hizo que no pudieran decir nada ni a los íntimos, que ahora se los reprochan.
–Si fuese mal pensado, que por supuesto no es mi caso, diría “venían trabajando para Telefe, se cansaron de darle las ideas al canal y ahora recuperan las ideas para ustedes…”
Villarruel: –No, porque no pasa por una cuestión económica, porque de hecho todos los programas que hagamos en la Argentina los producimos para Telefe, que los va a comercializar y vender.
Llorente: –No es una decisión de negocios, es mucho más vital. Tuvimos diez años de gestión, que englobaba todo, la pantalla, programar, producir, pero además formar parte del directorio de un canal, había muchas cosas que nos interesaban menos, la solución permanente de problemas, un nivel de responsabilidad que hacía que cada decisión englobara el futuro de la empresa. Es la parte que menos nos interesaba, aprendimos a hacerlo, pero te va gastando, nunca te podés relajar. Nos cuestionábamos: “Somos lo suficientemente jóvenes para decir ‘no me puedo quedar en un lugar hasta retirarme’ y lo suficientemente grandes como para pensar ‘si no empezamos ahora, ¿cuándo?”
La productora –que aún no tiene oficinas y por lo tanto atiende en el restaurante que funcionó como usina creativa de Telefe durante diez años, en Lafinur al 3200, hasta tanto aparezcan las paredes, los sillones los televisores del caso– estará focalizada hacia afuera. Más de la mitad de la producción estará dirigida a México, España y los países de Europa del Este con los que trabaron relación en esta década. Para Argentina hay ya preparada una serie de cuatro telefilmes, el primero protagonizado por Hugo Arana y Laura Novoa sobre el problema de la agresión en los colegios, con el título de Los otros, inspirado en las teorías del pensador lituano Emmanuel Lévinas sobre la responsabilidad hacia “los otros” y después del Mundial encararán la producción de una tira que tendrá como protagonista exclusivo a Facundo Arana.
Una característica que tendrá ON TV es que va a contemplar no sólo la pantalla de televisión, sino también ese primo que le ha salido en las computadoras, internet.
Ll.: –Tenemos la oportunidad de pensar para adelante. Se ha verseado mucho de cómo será la televisión que viene. La tecnología está avanzando y lo lejano está cerca. Por eso pensamos concebir proyectos desde cero para adaptarlos a distintos formatos. Han fracasado las opciones que intentaron reproducir iguales formatos en diferentes plataformas.
–No se puede hacer televisión para internet como si fuera para televisión.
Ll.: –No tiene sentido.
V.: –La plataforma define el contenido siempre, ya lo dijo McLuhan.
Ll.: –Y eso retroalimenta la tele. Hoy, etariamente, los que están en la nueva plataforma son los televidentes del futuro. A partir de cómo recibís los contenidos será cómo se define la televisión de los próximos años. Se terminó la televisión tal como la conocimos todos.
–¿Los canales se van a convertir en dinosaurios?
Ll: –No si sos capaz de ofrecer un contenido atractivo. Una de las grandes ventajas que tiene la televisión es que es ociosa, podés recibir contenidos atractivos sin tener que realizar otra actividad. El cine, el teatro, internet no te permiten el ocio de apretar un botón y listo.
–¿Para este nuevo escenario, la productora que están lanzando tiene ya estrategias con Telefónica, con Terra?
V.: –No hay nada de eso aún.
–La presidenta Cristina de Kirchner dio una sola entrevista este año, en Telefe…
V.: –¡Cómo les gusta en Crítica hablar de eso, eh? (risas)
–…que no se la dio a un periodista, se la dio a Solita Silveyra. Yo fui muy crítico de esa entrevista, ¿qué les pareció a ustedes?
V.: –Te voy a contar la verdad cuando nos dijeron (del programa Parece que fue ayer) que tenían a la Presidenta me pareció genial porque no daba notas en ningún lado. Estaba buena, a mí me gustó.
Ll.: –La entrevista fue tramitada por la productora Endemol.
V.: –No la gestionamos nosotros, ¿viste que decían que en un momento éramos kirchneristas, el canal oficial?
–¿No hay relación entre Telefe y el kirchnerismo?
V.: –No hay relación entre Telefe y el kirchnerismo. Cero, cero. Bernarda (Llorente) diferenció totalmente su condición de esposa del canciller (Jorge Taiana) y su trabajo artístico en el canal. Nunca hubo nada en el canal que tuviera que ver con eso, por respeto a la profesión de ella, un respeto como profesional y responsable de un medio de comunicación. Cuando Endemol nos comunica que había gestionado la entrevista les dije “¿en serio? ¡Vamos para adelante!”. Y la pusimos en el primer capítulo, a mí me pareció buenísimo; después se armó toda una cosa de que el canal era kirchnerista.
–¿Los perjudicó en algo todo lo que se armó?
V.: –No, para nada. También después de diez años te curtís. Debemos haber sido los ejecutivos de una compañía que fuimos más “renunciados” en un mes.
Ll.: –Ayer decían que a lo mejor no habíamos renunciado, sino nos habían echado y que eso tenía que ver con la política, porque soy la esposa del canciller. Hace veinte años que soy la esposa del canciller y hace como cinco años que es canciller, ¿como lográs unir la renuncia con eso?
–Será porque hace quince años el canciller ya sabía… (risas)
V.: –Sería bueno recordar la libertad con la que trabajamos en estos diez años.
–Se comentó que fue el Gobierno el que les dijo que no podía salir Susana Giménez todos los días.
V.: (Muchas risas) –¡Pero no! Creo que la mejor decisión que tomó Susana fue esa, de elegir el domingo, fue genial.
–Hace veinte años que vienen trabajando en comunicación, ¿qué cambio puede esperar el espectador común después de la ley de medios?
Ll.: –Depende muchísimo de cómo sea el proceso y el financiamiento. Me parece bien que existan distintas voces, siempre el pluralismo es bueno. Lo que me da miedo es que si no existe el financiamiento necesario aparezca un fenómeno parecido al de las FM truchas. Cuando éramos tan jóvenes, pululaban por todos lados, pero cuando no tenés financiamiento para sostenerlo más allá de que tengas un proyecto bienintencionado, se cae. Espero que exista una red lo suficientemente importante para sostener a estos actores que, en principio, van a estar muy desamparados. Es muy difícil que puedan desarrollarse y competir. Si tu pantalla es como la década del 60, no conseguís espectadores.
Acerca de los dos grandes fracasos
Con la tranquilidad de los éxitos conseguidos, Villarruel y Llorente se dan el lujo de analizar los errores cometidos. Dos de sus grandes fracasos fueron El deseo, la tira con Natalia Oreiro y El Capo con Miguel Ángel Rodríguez. “Era una obviedad que El deseo no iba a funcionar –contestan a dúo, sonriendo con autocompasión– el protagonista no era un ser humano, ¡era el agua! Agarramos viaje porque veníamos muy cebados con Resistiré. En términos visuales fue lo mejor que hicimos, pero detrás del vidrio no había nada, con todo respeto a los autores. Nos sentimos tan rupturistas que no respetamos cosas obvias de cualquier historia. No teníamos una pareja definida, teníamos tres galanes y no teníamos a ninguno. Y es el abecé de una historia de amor. La estética era pura cáscara vacía. Claro que es fácil decirlo con el resultado en el diario”.
Con respecto a El Capo, dicen: “Veníamos de hacer el éxito de Montecristo y los autores dijeron ‘tenemos una buena historia’. Pero era un híbrido genérico, no sabías si era comedia, aparecía la sangre. El mayor error que cometimos ahí, además de ponerlo al mediodía, fue no darle el tiempo suficiente. Eso nos sirvió para aprender, hay que darle tiempo. Ahora nos pasa con Botineras: estamos pensando para dónde tiene que ir y el 1 de enero hay un relanzamiento, va a ser mucho más romántico”.
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=35721