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12 platos para comer al menos una vez

Info12/18/2009


Muchos argumentarán que una contundente milanesa no tiene nada que envidiarle a una ostra en jalea de mar. Pero no es así. Obviamente, en el día a día, uno puede a ir a un bodegón, buscando comida simple y rica, que llene el estómago por pocos pesos. Pero sería muy triste que la propuesta culinaria porteña se agote en eso.

Esta vez, nos fuimos para arriba, y apuntamos a lo mejor. A la crème de la crème. Doce platos argentinos que compiten con los de cualquier gran restaurante en el mundo. Platos que, después de comerlos, quedan en la memoria por varios días. A su manera, son revolucionarios. Utilizan los mejores ingredientes y suman una técnica perfecta. Doce platos; los doce mejores del actual circuito gastronómico. Aunque algunos sean caros, aunque sean algo snob; si sos (o te creés) un sibarita, es tu obligación moral probarlos al menos una vez.



1. Foie Gras en THYMUS
Es difícil conseguir en la Argentina un buen foie. No uno que venga en lata (incomparable) sino fresco. Lo tienen algunos hoteles cinco estrellas y algún que otro restaurante. Siempre está en la carta de Thymus. Allí, Fernando Mayoral lo corta en tajadas de unos 100 gramos, lo sartenea unos segundos y lo acompaña con una guarnición de autor que cambia cada tanto. Ahora mismo lo está sirviendo con un sorbete de higos y vinagre de vino Cabernet. ¿Cómo explicarlo? Si nunca probaste foie, podríamos decirte que tiene cierta relación con la molleja. Pero no, nada que ver. Es delicado, grasoso, untuoso. Se derrite en la boca, la colma. Empalaga de tan rico, pero siempre se quiere más. Podrá sonar exagerado, y no lo es. Por su lado, la guarnición de Mayoral logra su cometido: refrescar y sumar. Por 80 pesos, 100 gramos de placer garantizado.
(Lerma 525, Villa Crespo / T. 4772-1936)



2. Atún rojo con chimichurri en TEGUI
Germán Martitegui es un genio porque sabe generar productos. Olsen, Casa Cruz, Tegui, son –a su modo– muy buenos productos. Lugares que le hicieron bien al mapa gastronómico de la ciudad. Elegir un plato del todavía flamante Tegui no es fácil, ya que cambian todo el tiempo (salvo el lomo con chimi, que perdura para los extranjeros sedientos de carne). Pero hay un plato que, aunque no esté siempre, expresa la idiosincrasia de Martitegui. El bife de atún rojo (servido apenas sellado) con el chimichurri casero, al que puede sumar caracú y moras. Juguetón, de tintes autóctonos y muy cool. Su precio es el mismo de todos los platos de Tegui: 80 pesos.
(Costa Rica 5852, Palermo Hollywood / T. 5291-3333)



3. Corte Especial en LA BRIGADA
Para empezar, ya es lindo que no te digan qué corte es. No es ojo de bife, ni lomo, ni picanha. Es el famoso “corte especial” de Hugo Echevarrieta, dueño de esta mítica parrilla, que comenzó como humilde lugar y que hoy, agrandado y renovado, ejerce hace ya una década el papel protagónico en el escenario de la mejor parrilla argentina. La Brigada es cara y el servicio, si bien profesional, resulta mucho más amigable cuantos más Euros gasta la mesa. Pero la carne..., ahí no hay discusión: es la mejor. Fantástica molleja, increíbles chinchulines de cordero, y el corte especial, que sale sí o sí sangrante. A $130, podrá ser un robo. Pero qué rico que sale.
(Estados Unidos 465, San Telmo / T. 4361-5557)



4. Chernia en OVIEDO
Nos gustaría decir que recomendamos Oviedo porque su dueño, Emilio Garip, es fanático de Planeta JOY (¡lo es!). Pero lo hicimos por ser uno de grandes restaurantes nacionales. En su historia cuenta con highlights increíbles. El cochinillo, el pulpo, la tortilla. Pero a la hora de elegir un plato, habrá que ir por el pescado. Y si bien el atún rojo sale siempre perfecto, nos inclinamos por la argentinísima chernia con cualquiera de sus guarniciones (ideal, los ñoquis de oliva). Eso sí: su aparición en la carta depende de lo que se consiga fresco en plaza. Su precio ronda los 80 pesos.
(Beruti 2602, Barrio Norte / T. 4821-3741/4822-5415)



5. Bizcocho en RESTO
Es el postre más famoso de la Argentina; plato que sobrevive desde sus inicios en este pequeñísimo y anticomercial restaurante escondido en la Sociedad Central de Arquitectos. El “bizcocho de chocolate que fluye” es una herencia traída por Guido Tassi (actual dueño y chef) y María Barrutia (quien fuera su socia) de las enseñanzas de Michel Bras. En Restó cambian el acompañamiento (hoy viene con helado de vainilla de Tahití y dulce de leche entero), pero la estrella siempre es el coulant. Un volcán de chocolate venezolano Carenero Superior 70% (de Fénix) que, al romperlo, deja caer lava del mismo chocolate derretido. Pobres imitaciones, abstenerse. Cuesta 22 pesos.
(Montevideo 938, Barrio Norte / T. 4816-6711)



6. Gigot de cordero en TOMO 1
Ningún otro restaurante logra lo que Tomo 1: elaborar platos que parecen y que son simples, y que aún así se destacan sobre el resto de la gastronomía nacional. El truco está en los detalles, invisibles pero vitales en el sabor final. Dejemos de lado los ravioles de espinaca (que merecerían lugar en la lista), y vayamos por el cordero. No importa cómo lo hagan, el cordero es “el” plato de Tomo 1. Por algo, fue el primer restaurante de la ciudad en prepararlo como plato de alta cocina. Con más de cincuenta platos de cordero distintos a lo largo de los últimos años, hoy Tomo 1 lo ofrece en forma de gigot con vegetales horneados y alcaucil ($80). Suena simple. Es simple. Y es el mejor.
(Carlos Pellegrini 521, Centro / T. 4326-6695)



7. Tiradito Nikkei en OSAKA
Osaka es un restaurante discutido: caro, fashion, ruidoso y una atención que no siempre es la mejor. Pero este lugar porteño (con casa matriz en Lima) supo desarrollar la moda peruano japonesa en la ciudad. El tiradito Nikkei es la quintaescencia de la fusión del Pacífico. El pescado (suele ser lenguado) se corta al modo de sashimi, y se lo condimenta con una mezcla de sabores peruanos (limón, cilantro, ají) y japoneses (shoyu y wasabi). Intenso, sabroso, liviano. Una mezcla perfecta.
(Soler 5608, Palermo Hollywood / T. 4775-6964)



8. Sushi en YUKI
Hay muchos tipos de sushi en la Argentina. Modernos o tradicionales. Buenos y malos. Entre todos, debés ir al menos una vez a Yuki. Espacio japonés de escenografía despojada, con dueño sushiman que prepara sashimis, niguiris y algunos rolls, en base a –según disponibilidad salmón, atún rojo, lenguado, pulpo, langostinos, huevas de salmón, además de sopas y algunos platillos. A veces decepciona llegar y que no quede casi nada (tip: ir a las 20hs). El precio dependerá de qué se coma, pero la relación con la calidad es muy razonable. Una cena anda por los 120 pesos.
(Pasco 740, Congreso / T. 4942-7510)



9. Ostras en jalea de agua de mar en LE SUD
Este plato cruzó de un restaurante a otro siguiendo a su chef. Nació en el Hotel Madero, cuando Olivier Falchi trabajaba allí. Y hoy está en Le Sud, Hotel Sofitel Arroyo, donde el mismo Falchi fue nombrado chef ejecutivo. Estas ostras logran mantener el delicado equilibrio entre la frescura de la materia prima y una técnica que le hace ganar en sabor. Es comer un bocado del mar de las costas bretonas, con su aroma a yodo, sal, viento y libertad. Precio: 35 pesos.
(Arroyo 841, Recoleta / T. 4131-0130)



10. Quesos en LA BOURGOGNE
Recomendar la mesa de quesos de La Bourgogne no busca desmerecer la impecable cocina de Jean Paul Bondeaux, uno de los más grandes (y caprichosos) chefs del país. Todos los platos de Jean Paul merecerían formar parte de este listado, pero la mesa de quesos es fantástica y muy superior a la de otros restaurantes (sólo le compite la del Palacio Duhau, donde es algo avasallante). En La Bourgogne, la mesa de quesos está a la vista, y se le acerca al comensal para que elija los que quiere. No sabemos cómo hacen, pero cada queso está siempre en su madurez justa. Sea nacional o importado, blando o duro, de proveedor pequeño y o grande. Se nota la cuidada selección, el equilibrio entre variedades. Diez puntos.
(Ayacucho 2027, Recoleta / T. 4808-2100)



11. Risotto negro en CHILA
El caso de Chila es fantástico. Comenzó como una propuesta de precio medio alto, y con Soledad Nardelli en la cocina, una joven chef poco conocida. Al año de abrir, era uno de los mejores restaurantes de Buenos Aires, y “Sole” se encaminaba a una merecida fama. Su plato estrella es el risotto negro con langostinos, mejillones, vieyras y huevas de salmón. Una cocción perfecta (demora 25 minutos en salir de la cocina), mariscos fresquísimos, sabores complejos. Un plato sin fisuras, a 95 pesos.
(Alicia Moreau de Justo 1160, Puerto Madero / T. 4343-6067)



12. Puchero en el PLAZA GRILL
Los domingos, el puchero campero llega al tradicional salón del Plaza Grill, en el subsuelo del Marriot Plaza. Allí, no es un plato de pobres (cuesta $125) y resulta un festín. Carnes de todo tipo, embutidos, legumbres, verduras, caldo, grasa, salsas varias. Todo bajo los maravillosos ventiladores de techo. Lo único malo de este puchero (aparte del precio) es que desmerece al que hacían en tu casa de chico.
(Florida 1005, Centro / T. 4318-3074)

http://www.planetajoy.com/?12_platos_que_tenes_que_probar_al_menos_una_vez_en_tu_vida&page=ampliada&id=1067


Homero fue una vez, y así quedó.

SI, MENOS MAL QUE ES SOLO UNA VEZ, SI VAS 2 VECES, TE FUNDÍS DE POR VIDA !!!

IGUAL, SI QUERÉS, DEJÁ TU COMENTARIO, AL MENOS ASÍ SABÉS ADÓNDE NO IR.
GRACIAS !!!
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