hoy nos duele como herida abierta la creciente criminalidad que azota fundamentalmente todo el país, en especial las grandes ciudades. Delito hubo siempre y en algunos países mucho más que en Argentina, suelen decir algunos. Es verdad. Sin embargo hoy aquí no se roba solamente: además se mata, se tortura, se secuestra. Son muchos los casos. Es de todos los días. Las víctimas no tienen derechos, ni siquiera a esperar protección de los gobernantes. En tal sentido, pareciera poca la autoridad moral que tienen quienes viven rodeados de escoltas y vigiladores día y noche, para dar peroratas sobre la “sensación” de inseguridad. Soy una persona que ha vivido otras épocas del país – algunas de triste recuerdo - y hoy observo una situación distinta a la que supe vivir en mi niñez, adolescencia y juventud. Creo que esta terrible e insoportable realidad de hoy tiene varias causas, sobre las cuales hay que poner atención: * La falta de trabajo, de educación, de vivienda digna y de oportunidades de progreso que tiene mucha gente. A ellos no siempre les llega ayuda, porque se pierde en los meandros de la burocracia y en los bolsillos de algunos “punteros”. * La falta de un Estado que se interese en el tema y cumpla con su deber de cuidar a la población. Con estupor escucho los irritantes planteos que, tanto el poder administrador cuanto el poder que debe legislar y el que debe impartir justicia, hacen sobre el tema de la delincuencia, que son dilatorios y discursistas y no aportan soluciones efectivas. * La falta de mano firme para actuar y juzgar, que no es lo mismo que “mano dura”. * El auge del consumo de drogas y la falta de punición a los que la trafican, lo cual parece echar un manto de sospecha sobre los funcionarios que tienen responsabilidades sobre el tema. * La falta de un servicio policial eficiente y eficaz. * También –me duele reconocerlo– la ausencia del servicio militar obligatorio. Cuando se dictó la ley 24429, que lo dejaba sin efecto, me alegré. Como madre, porque se evitaría una conscripción forzosa de jóvenes que podrían ser objeto de tratamiento ominoso (caso del soldado Carrasco), y porque irían a la guerra sólo quienes estaban preparados para ello por su formación ( me dolía el recuerdo de nuestros compatriotas, casi niños, muertos en y por Malvinas). Como ciudadana, creía sinceramente que eso evitaría el quiebre del orden constitucional, provocado siempre por fuerzas armadas que disponían de equipamiento suficiente y soldados obedientes. Hoy creo que estaba equivocada. No pude ver la otra cara de la realidad. La formación militar era una manera de educar al argentino más indigente, de los puntos más remotos del país. Era una forma de ayudarlo con vestimenta y alimento, una manera de socializar para que compartan ejercicios, techo y comida todos los jóvenes ciudadanos, desde el más humilde al más pudiente. Una manera de integrar a todos los compatriotas. Una forma- tal vez- de arrancarlos del circuito del consumo de drogas. Sobre estas palabras me dirijo –con todo respeto – a quienes tienen la responsabilidad de gobernar, para que analicen todos los factores que propenden a la criminalidad y trabajen para erradicarlos, para que el flagelo que hoy nos duele y nos impide vivir en paz, termine para siempre. Por favor, escuchen el clamor de toda la gente, incluidos los consorcistas de edificios de propiedad horizontal. Escribe Dra. Rita Sessa fuente...http://www.ligadelconsorcista.org/node/2837 Constitución de Argentina. Delitos, causas ¿Se pueden combatir los delitos? Todo parece indicar que el crimen obedece a muchas causas. Algunas de difícil resolución. Sin embargo, hay que definirlas y divulgarlas a modo de evitar aumentar las estadísticas criminales. A modo de enumerar algunas; podemos decir que, entre las causas se encuentran: la social, la política, la económica, la educativa y cultural. Sin dejar aquellas que mantengan un enfoque histórico dentro de las ciencias; como por ejemplo: de tipo psicológico -frustraciones, superyó débil o ausente, inexistencia de sentimiento de culpa, psiquiátrico, neurológico, endocrinológico o genético. Entre los muchos motivos podemos citar: · Deficiente distribución de riquezas - aumento de la pobreza a límites intolerables - desempleo masivo-. · Familia y sociedad desestructurada "se ha perdido transitoriamente la brújula". · Creencia -cierta en parte-, que estadísticamente, sólo un número, muy pequeño de delincuentes, terminan con sentencia y cumpliendo condena. · Sensación de corrupción política generalizada, con gran complicidad social, de tipo cultural - Ausencia de compromiso social y anomia. · Incumplimiento de las leyes. · Falta de reconocimiento y valor de la Democracia, de sus Instituciones y del Estado de Derecho y con lo que significa la división de los poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial - La hora de los relojes de los poderes del Estado no están sincronizadas con la hora del pueblo (Sztomka). · Sensación de ausencia de modelos a imitar en el orden institucional. · Ausencia temporaria y a veces crónica de modelos representativos en el orden político, policial, judicial y de las fuerzas armadas. · Desconfianza hacia instituciones como: la justicia y la policía - El ejemplo actual en los casos de denuncias, es hacerlo, primero a los medios de comunicación, y luego, pedir a través de estos; un Juez, a la policía, etc. · Abuso de la legítima protesta -derecho, poder-, que induce a delitos de ambas partes o al abuso del derecho. · Deficientes programas preventivos para la salud física y psíquica de personas en riesgo. Cómo en los casos, del control de alcohol y drogas "generadoras de delitos en todas las edades y sexos" - Las confesiones dan testimonio de esta expresión ¡Me drogo para robar y robo para drogarme!... · Como una gran mayoría de delitos no se denuncian por distintos motivos. Los delincuentes creen tener las leyes del azar y las instituciones a su favor. Las víctimas colaboran, sin querer, con los victimarios. Estos errores muchas veces son acompañados por otros errores y acciones de: periodistas, policías, políticos, religiosos, etc. La gente pierde la sana referencia social y cae en la desesperanza. Se resigna y acepta el caos como destino. · La pérdida de responsabilidad hacia el otro, hace que al delincuente le dé lo mismo, transitar, por lo que considera el abismo social y la libertad no aceptada, que, terminando en la cárcel. En suma; la crisis, primero altera patológicamente la conducta individual, luego, genera conflicto en el seno de la estructura familiar, para trasladarse más tarde a la sociedad en su conjunto, incluyendo a las instituciones, necesarias, como, la judicial y policial. Las personas en una sociedad en crisis aumentan la desconfianza y el miedo. No creen en las instituciones que están para brindar protección, por lo que, en lugar de disminuir la situación de crisis, ansiedad y angustia, la aumentan. El aumento de ataque de pánico se registra diariamente en el ámbito de la consulta médica. Los delincuentes viven una situación propicia y contraria, al común de la gente. El consumo de droga y la impunidad, aumentan los impulsos criminales y el número de víctimas amplía el mapa de inseguridad. El periodismo al evaluar en qué contexto se desenvuelve y desarrolla el crimen, no puede dar la espalda a la realidad. Debe tratar de informar los constantes cambios y problemas por los que se enfrenta el ser humano, la sociedad y las instituciones ante el crimen. Cuidando de no alterar por esto, las acciones de la policía o la justicia. Ni el periodista, ni la policía, ni el poder judicial, ni los políticos, deben con su accionar, aumentar la crisis. De rigor, lo correcto es, disminuirla en un trabajo conjunto, cooperador, eficiente y solidario. El periodista requerirá de la administración pública, información pública. Como profesional de la comunicación ofrecerá herramientas para solucionar problemas, no para crearlos. Debe trabajar para recuperar la plena vigencia de la ley. Le está permitido sólo manejarse en el Estado de Derecho. A lo único que no se tiene derecho es a no tener razón. Colaborará para mejorar, y si es necesario, reformar los poderes. Ayudará a fortalecer junto a otras instituciones el sistema democrático Tanta más justa y útil será la pena cuanto más pronta fuere y más vecina al delito cometido. fuente... http://www.mailxmail.com/ Conclusion... Hace ya varios años que venimos hablando de la delincuencia y violencia que rije en la Argentina pero nunca nos pusimos (y a mi parecer nunca podremos) ponernos de acuerdo en establecer un sistema que haga disminuir este gran problema que afecta a nuestro pais. Yo, a pesar de ser joven (16), y a pesar de que me han robado dentro de todo pocas veces (porque 2 es muy poco para muchos) me he dado cuenta de que hemos llegado a un punto tal que la muerte de alguien en las noticias es algo normal y que pasa a diario. Ya no nos afectan los asesinatos o la muerte de algun policia como seguramente (o por lo menos asi pienso yo) afectaba a los ciudadanos de hace algunos años atras. Ya no decimos: -Oh! Que horror! Decimos: -Ah! Mira cacho, otra caso mas para la lenta justicia! Argentina a llegado a un punto tal donde los derechos humanos no se aplican como deberian ser y la justicia a cambiado su balanza en favor de los delincuentes. Y no es que este siendo un extremista que quiere que esten todos los "negros" muertos, o que pongan granadas en todos los tachos. Sino que en cierto modo es cierto que la justicia no rinde frutos o por lo menos no es como deberia ser. Pero bueno hay que entender que esto es la Argentina y todos nos manejamos como podemos. O no? Y ahora el futuro siempre que no cambien las cosas sera igual que ahora o peor. Ni hablar con la presidente que tenemos que vive haciendo actos publicos sin sentidos en vez de ponerse a trabajar en establecer una politica definida la cual no tenemos hace añares. en este pais y con este gobierno y con esta sociedad deprimente que defiende a los delicuentes, nunca se podra detener el avance de la VIOLENCIA ni DELINCUENCIA. Pero con respecto al tema de las opiniones de Susana Gimenez. Debe ser la primera vez que una celebridad se anima a dar la cara y poner el pecho (o los) para demostrar lo que verdaderamente es la Delincuencia en la Argentina de Hoy! no ahora seguro que saltan los mismo imbeciles de los derechos humanos... los delicuentes no tienen derecho a nada.. pero Claro...ellos tienen derechos...pero que derecho de matar?...y tiene mas derecho si violan a tu nena y vos los queres matar?...en donde estamos parados? no se resuelven las CAUSAS del problema, las concecuancias volveran a aparecer, no importa cuantos policias haya en la calle, no importa cuanta marcha \"pro-seguridad\" haya o cuantos imbesiles reclamen bajar la edad de imputabilidad. Lo q pasa es que a nadie se le ocurre exigir la creacion real de miles y miles de puestos de trabajo como deberia haberlos, a nadie se le ocurre hacer una marcha por la inclucion social, o contra la pobreza y marginalidad de miles de ciudadanos. Creen que los ladrones crecen en los arboles...y encima exigen \"justicia\" cuando lo q menos hacen es entender el problema y exigir real justicia.
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