El español -y, en esta ocasión, no castellano, como quieren algunos que se denomine- tiene caprichos motivados por la región del mundo, fuera de España, en la que se hable. Es el caso de Iberoamérica. Compartimos lengua española con nuestros vecinos del otro lado del Atlántico y los caprichos aparecen a cada instante.
Tenemos el caso de la palabra “Orto”. Si consultamos el diccionario de la Real Academia Española podremos encontrar esta definición:
“Salida o aparición del Sol o de otro astro por el horizonte”
En España así se entiende esta palabra. Vayan ustedes a Iberoamérica y hablen del orto, verán cómo reaccionan. En esas latitudes, “orto” significa culo, trasero, pandero, pompis, posaderas, nalgas, cachas… Busquen la palabra “orto” en “Google Imágenes” y verán.
Hace un par de meses encontré un libro a los pies de un contenedor de basura en Madrid. La biografía de María de Orozco, escrita por Isabel Barbeito Carneiro y perteneciente ¿saben a qué editorial?, sí, han acertado, a Ediciones del Orto.
Aquí la portada:
Detalle del nombre de la editorial en la portada:
Tenemos el caso de la palabra “Orto”. Si consultamos el diccionario de la Real Academia Española podremos encontrar esta definición:
“Salida o aparición del Sol o de otro astro por el horizonte”
En España así se entiende esta palabra. Vayan ustedes a Iberoamérica y hablen del orto, verán cómo reaccionan. En esas latitudes, “orto” significa culo, trasero, pandero, pompis, posaderas, nalgas, cachas… Busquen la palabra “orto” en “Google Imágenes” y verán.
Hace un par de meses encontré un libro a los pies de un contenedor de basura en Madrid. La biografía de María de Orozco, escrita por Isabel Barbeito Carneiro y perteneciente ¿saben a qué editorial?, sí, han acertado, a Ediciones del Orto.
Aquí la portada:
Detalle del nombre de la editorial en la portada: