“Fue la cosa más loca que vi en mi vida”, ha explicado la madre del menor. La mujer vió como la enfermera apoyaba su boca en el hombro de su hijo mientras el practicante tomaba la muestra de sangre. “Oh, fue una mordida juguetona. No está lastimado” dijo la enfermera.
Luego comprobaron que le había dejado marcados los dientes y volvieron al hospital, el Saint Vincent de Indianápolis, probablemente bien pertrechados de cruces, ristras de ajos y demás elementos de protección anti-vampírica, en donde le administraron antibióticos.