En Tucumán, el Fiscal Alfredo Terraff pidió detener al periodista Manuel Acuña.
Carlos Manuel Acuña, testigo de la defensa del General Luciano Benjamín Menéndez, se presentó en el Tribunal Oral Federal de Tucumán. La querella y el Fiscal Alfredo Terraf se enfurecieron con sus declaraciones y, tras un largo interrogatorio, Terraff, en nombre del Ministerio Público pidió la inmediata detención del testigo. El Tribunal no hizo lugar al pedido.
Carlos Manuel Acuña
Carlos Manuel Acuña llegó a la Sala de audiencias acompañado del abogado Horacio Guerineau, defensor de Luciano Benjamín Menéndez. Llevaba tres libros de su autoría - 'Por Amor al Odio' y 'Verbitsky De La Habana a la Fundación Ford' - que luego dejó de regalo para la Justicia Federal de Tucumán.
Luego de Jurar por Dios y los Santos Evangelios, hizo una detallada introducción sobre el proceso del terrorismo desde 1959 en adelante, aclarando que uno de los factores que lo marcó en ese tema es el de tener uno de sus hermanos desaparecido.
Luego puntualizó pormenorizadamente y fundamentando siempre con ejemplos concretos la evolución del terrorismo en Argentina, hablando de los Uturungos, de la presencia extranjera en Orán y aseguró que las FFAA no pelearon sólo contra una invasión interna sino también contra fuerzas externas.
Provocó las primeras quejas del poco público presente, cuando dijo que en Argentina habrá un proceso reaccionario y que se está gestando un nuevo grupo terrorista en el sur, con los que se dicen mapuches.
Tambien habló sobre el Che, refiriéndose siempre a él como Ernesto Guevara Lynch, mencionó a Mario Roberto Santucho, guerrillero santiagueño, y dijo una y otra vez con contundencia y convencimiento, que hubo una guerra.
Criticó duramente a Verbitsky , quien cobraba un sueldo del Gobierno de Onganía y aclaró que él también perteneció al Gobierno de Onganía gracias a lo cual se contactó y conoció a muchas personas, entre ellas, manifestó, a Nilda Garré.
Mostró el acta de Montoneros, firmada en 1989, en la que se comprometían a pacificar el país y terminar con las divisiones, acto que nunca se concretó.
Habló de la inseguridad que asola al país, de los ataques y dijo que esta escalada de violencia es progresiva. En ese momento se levantó una señora y a los gritos pidió que hagan callar a este señor de la derecha mientras acusaba al tribunal de permitirle explayarse. El Tribunal ordenó que la retiraran del recinto.
El tribunal pidió respeto para el testigo y les recordó a los abogados querellantes que sus testigos habían sido escuchados en silencio. Hubo muchas quejas que no prosperaron.
Con tono pausado Carlos Manuel Acuña expresó: cuando digo que habrá una reacción contestataria me equivoco, ya empezó, acá mismo en la sala hay personas intolerantes que no permiten la libertad de expresión.
Preguntas y respuestas
- Horacio Guerineau: ¿Cuántos guerrilleros estima que actuaron en el país?
- Acuña: Alrededor de 20.000, divididos en combatientes, simpatizantes y aspirantes que usaban grados similares a los de los Militares. En la selva tucumana pelearon cerca de 3.000 y eligieron Tucumán por su topografía. Había gente que iba y venía y relevos en la zona del monte.
- Guerineau: ¿Cuál es su concepto sobre la CONSADEP o la comisión Bicameral creada en Tucumán?
- Acuña: No conozco demasiado la actuación de la Bicameral, pero si pude intuir, en base a investigaciones, que no fueron creíbles. Esas organizaciones fueron creadas posteriormente a los grandes acontecimientos bélicos del 70 y concurrieron quienes se creían víctimas. Todos los que declararon allí tuvieron la suerte alguna vez de correrse la venda de los ojos y ver situaciones que no existieron. Han dicho disparates y han incurrido en mentiras que no distorsionan la realidad.
-Abogado de Menéndez: ¿Que sabe acerca de los centros clandestinos de detención?
- Acuña: Los militares cumplían órdenes. En esos centros se operaba en función a eso. No corresponde en absoluto el término clandestino.
Abogado de Menéndez: ¿Y de las cárceles del pueblo?
- Acuña: Existieron demasiadas. Allí prisioneros militares y civiles permanecieron en condiciones inhumanas, tratados salvajemente como en el caso del coronel Larrabure. Si, existieron y tengo fotos.
El general Cattáneo desde su domicilio y acompañado por uno de sus abogados defensores pidió hacer uso de la palabra. La querella protestó diciendo que se había convenido en que los imputados no pudiesen interrogar, a lo que el Juez Jiménez Montilla respondió que se trataba de un testigo ofrecido por la defensa y que no hacía lugar por lo tanto al reclamo.
Cattáneo desde su silla de ruedas y con su mochila de oxígeno le preguntó a Acuña: ¿El decreto firmado por María Estela Martínez de Perón, ordenando aniquilar al enemigo era una declaración de guerra?
- Acuña: Sí, era una orden clara y precisa.
- Cattáneo: Las tropas, las fuerzas de seguridad, los militares que realizaban maniobras, ¿atacaban a la población civil ó quien las atacaba?
Acuña: He investigado muchísimo al respecto y puedo asegurar que fueron los terroristas los que atacaron a los civiles para amedrentarlos e intentar convertirlos en informantes. Los militares en cambio actuaban en defensa de los ciudadanos como en la batalla de Manchalá.
- Cattáneo: ¿A su criterio quien cometió crímenes de lesa humanidad?
El Tribunal respondió que esa pregunta no correspondía con lo que Cattáneo dio por terminada su intervención.
- Ezequiel Ávila Gallo (h): ¿Conoce alguna organización denominada OLAS?
-Acuña: Con precisión, tenía base en Cuba y representación en tres continentes. Tenía como objetivo el cono sur, y en especial la Argentina.
- Ávila Gallo: ¿Participaban en la misma ciudadanos argentinos?
- Acuña: Sí, desde 1964 comandados por Santucho viajaban contingentes a formarse ideológica y militarmente.
- Avila Gallo: ¿Con referencia al grupo guerrillero que se había instalado en Orán (Salta) recuerda un argentino de nombre Mascetti?
- Acuña: Esa persona estaba dentro de ese grupo terrorista y escribió un interesante libro en el que cuenta su experiencia en el ERP. Mascetti dejó un hijo en Cuba, luego se casó con la hija de un prestigioso general cubano que trabajó mucho tiempo para los servicios de Inteligencia de la Habana. Luego desertó, y vino a la Argentina en donde fue amparado.
- Casas: No lo considero un testigo de causa, sino más bien un estudioso - y agregó - señor Acuña, acá un militar dijo en su testimonio que las fuerzas guerrilleras no tenían dimensión suficiente para resistir una guerra con las FFAA.
- Acuña: Si hubiesen tenido fuerza suficiente y paralelamente hubiesen encontrado incapacidad profesional en las fuerzas militares, de seguridad y policiales, entonces hubiesen vencido, pero encontraron todo lo contrario, señor.
- Casas: ¿Usted considera que hubo una guerra, los bandos cumplieron con los pactos de Ginebra?
- Acuña: Las FFAA si, dentro de los límites posibles, los otros no…era una guerra nueva, la guerrilla del siglo XX fue diferente.
- Casas: Usted sabe que muchos consideran que los delitos cometidos por las FFAA son de lesa humanidad. ¿Considera que los actos de la guerrilla son de lesa humanidad.
- Acuña: Efectivamente, señor.
- Casas: ¿Los crímenes de guerra, son delito de lesa humanidad?
- Acuña: No lo sé señor, no soy abogado. Son delitos de guerra.
El abogado de Menéndez, Horacio Guerineau, le solicita al testigo una reflexión final.
- Acuña: Mi investigación literaria me permite sacar como conclusión que la historia se repite y que hoy existe terrorismo en contra de quienes defendieron a la Patria y lucharon contra el enemigo de la República. La perspectiva que se abre en Argentina es dolorosa. La esencia del derecho está rota, se incorporan elementos ideológicos que deforman la realidad, concluyó Acuña.
Mañana: Interrogatorio de Fiscal Alfredo Terraff y conclusiones finales.
Sobre un artículo de Luz García Hamilton en: periodismodeverdad.com.ar
Fotografía: María Stefani
FUENTE: http://elsuecoramos.blogspot.com/2010/04/primera-parte-por-amor-al-odio-en.html
comenten, y si quieren, dejen puntos.




Carlos Manuel Acuña, testigo de la defensa del General Luciano Benjamín Menéndez, se presentó en el Tribunal Oral Federal de Tucumán. La querella y el Fiscal Alfredo Terraf se enfurecieron con sus declaraciones y, tras un largo interrogatorio, Terraff, en nombre del Ministerio Público pidió la inmediata detención del testigo. El Tribunal no hizo lugar al pedido.
Carlos Manuel Acuña
Carlos Manuel Acuña llegó a la Sala de audiencias acompañado del abogado Horacio Guerineau, defensor de Luciano Benjamín Menéndez. Llevaba tres libros de su autoría - 'Por Amor al Odio' y 'Verbitsky De La Habana a la Fundación Ford' - que luego dejó de regalo para la Justicia Federal de Tucumán.
Luego de Jurar por Dios y los Santos Evangelios, hizo una detallada introducción sobre el proceso del terrorismo desde 1959 en adelante, aclarando que uno de los factores que lo marcó en ese tema es el de tener uno de sus hermanos desaparecido.
Luego puntualizó pormenorizadamente y fundamentando siempre con ejemplos concretos la evolución del terrorismo en Argentina, hablando de los Uturungos, de la presencia extranjera en Orán y aseguró que las FFAA no pelearon sólo contra una invasión interna sino también contra fuerzas externas.
Provocó las primeras quejas del poco público presente, cuando dijo que en Argentina habrá un proceso reaccionario y que se está gestando un nuevo grupo terrorista en el sur, con los que se dicen mapuches.
Tambien habló sobre el Che, refiriéndose siempre a él como Ernesto Guevara Lynch, mencionó a Mario Roberto Santucho, guerrillero santiagueño, y dijo una y otra vez con contundencia y convencimiento, que hubo una guerra.
Criticó duramente a Verbitsky , quien cobraba un sueldo del Gobierno de Onganía y aclaró que él también perteneció al Gobierno de Onganía gracias a lo cual se contactó y conoció a muchas personas, entre ellas, manifestó, a Nilda Garré.
Mostró el acta de Montoneros, firmada en 1989, en la que se comprometían a pacificar el país y terminar con las divisiones, acto que nunca se concretó.
Habló de la inseguridad que asola al país, de los ataques y dijo que esta escalada de violencia es progresiva. En ese momento se levantó una señora y a los gritos pidió que hagan callar a este señor de la derecha mientras acusaba al tribunal de permitirle explayarse. El Tribunal ordenó que la retiraran del recinto.
El tribunal pidió respeto para el testigo y les recordó a los abogados querellantes que sus testigos habían sido escuchados en silencio. Hubo muchas quejas que no prosperaron.
Con tono pausado Carlos Manuel Acuña expresó: cuando digo que habrá una reacción contestataria me equivoco, ya empezó, acá mismo en la sala hay personas intolerantes que no permiten la libertad de expresión.
Preguntas y respuestas
- Horacio Guerineau: ¿Cuántos guerrilleros estima que actuaron en el país?
- Acuña: Alrededor de 20.000, divididos en combatientes, simpatizantes y aspirantes que usaban grados similares a los de los Militares. En la selva tucumana pelearon cerca de 3.000 y eligieron Tucumán por su topografía. Había gente que iba y venía y relevos en la zona del monte.
- Guerineau: ¿Cuál es su concepto sobre la CONSADEP o la comisión Bicameral creada en Tucumán?
- Acuña: No conozco demasiado la actuación de la Bicameral, pero si pude intuir, en base a investigaciones, que no fueron creíbles. Esas organizaciones fueron creadas posteriormente a los grandes acontecimientos bélicos del 70 y concurrieron quienes se creían víctimas. Todos los que declararon allí tuvieron la suerte alguna vez de correrse la venda de los ojos y ver situaciones que no existieron. Han dicho disparates y han incurrido en mentiras que no distorsionan la realidad.
-Abogado de Menéndez: ¿Que sabe acerca de los centros clandestinos de detención?
- Acuña: Los militares cumplían órdenes. En esos centros se operaba en función a eso. No corresponde en absoluto el término clandestino.
Abogado de Menéndez: ¿Y de las cárceles del pueblo?
- Acuña: Existieron demasiadas. Allí prisioneros militares y civiles permanecieron en condiciones inhumanas, tratados salvajemente como en el caso del coronel Larrabure. Si, existieron y tengo fotos.
El general Cattáneo desde su domicilio y acompañado por uno de sus abogados defensores pidió hacer uso de la palabra. La querella protestó diciendo que se había convenido en que los imputados no pudiesen interrogar, a lo que el Juez Jiménez Montilla respondió que se trataba de un testigo ofrecido por la defensa y que no hacía lugar por lo tanto al reclamo.
Cattáneo desde su silla de ruedas y con su mochila de oxígeno le preguntó a Acuña: ¿El decreto firmado por María Estela Martínez de Perón, ordenando aniquilar al enemigo era una declaración de guerra?
- Acuña: Sí, era una orden clara y precisa.
- Cattáneo: Las tropas, las fuerzas de seguridad, los militares que realizaban maniobras, ¿atacaban a la población civil ó quien las atacaba?
Acuña: He investigado muchísimo al respecto y puedo asegurar que fueron los terroristas los que atacaron a los civiles para amedrentarlos e intentar convertirlos en informantes. Los militares en cambio actuaban en defensa de los ciudadanos como en la batalla de Manchalá.
- Cattáneo: ¿A su criterio quien cometió crímenes de lesa humanidad?
El Tribunal respondió que esa pregunta no correspondía con lo que Cattáneo dio por terminada su intervención.
- Ezequiel Ávila Gallo (h): ¿Conoce alguna organización denominada OLAS?
-Acuña: Con precisión, tenía base en Cuba y representación en tres continentes. Tenía como objetivo el cono sur, y en especial la Argentina.
- Ávila Gallo: ¿Participaban en la misma ciudadanos argentinos?
- Acuña: Sí, desde 1964 comandados por Santucho viajaban contingentes a formarse ideológica y militarmente.
- Avila Gallo: ¿Con referencia al grupo guerrillero que se había instalado en Orán (Salta) recuerda un argentino de nombre Mascetti?
- Acuña: Esa persona estaba dentro de ese grupo terrorista y escribió un interesante libro en el que cuenta su experiencia en el ERP. Mascetti dejó un hijo en Cuba, luego se casó con la hija de un prestigioso general cubano que trabajó mucho tiempo para los servicios de Inteligencia de la Habana. Luego desertó, y vino a la Argentina en donde fue amparado.
- Casas: No lo considero un testigo de causa, sino más bien un estudioso - y agregó - señor Acuña, acá un militar dijo en su testimonio que las fuerzas guerrilleras no tenían dimensión suficiente para resistir una guerra con las FFAA.
- Acuña: Si hubiesen tenido fuerza suficiente y paralelamente hubiesen encontrado incapacidad profesional en las fuerzas militares, de seguridad y policiales, entonces hubiesen vencido, pero encontraron todo lo contrario, señor.
- Casas: ¿Usted considera que hubo una guerra, los bandos cumplieron con los pactos de Ginebra?
- Acuña: Las FFAA si, dentro de los límites posibles, los otros no…era una guerra nueva, la guerrilla del siglo XX fue diferente.
- Casas: Usted sabe que muchos consideran que los delitos cometidos por las FFAA son de lesa humanidad. ¿Considera que los actos de la guerrilla son de lesa humanidad.
- Acuña: Efectivamente, señor.
- Casas: ¿Los crímenes de guerra, son delito de lesa humanidad?
- Acuña: No lo sé señor, no soy abogado. Son delitos de guerra.
El abogado de Menéndez, Horacio Guerineau, le solicita al testigo una reflexión final.
- Acuña: Mi investigación literaria me permite sacar como conclusión que la historia se repite y que hoy existe terrorismo en contra de quienes defendieron a la Patria y lucharon contra el enemigo de la República. La perspectiva que se abre en Argentina es dolorosa. La esencia del derecho está rota, se incorporan elementos ideológicos que deforman la realidad, concluyó Acuña.
Mañana: Interrogatorio de Fiscal Alfredo Terraff y conclusiones finales.
Sobre un artículo de Luz García Hamilton en: periodismodeverdad.com.ar
Fotografía: María Stefani
FUENTE: http://elsuecoramos.blogspot.com/2010/04/primera-parte-por-amor-al-odio-en.html
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