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No nos olvidemos nunca de ellos...

Info1/30/2011
No nos olvidemos nunca de ellos...



ESTE POST ES PARA TODOS LOS QUE VALORAMOS A LA CULTURA NACIONAL Y ESTAMOS ORGULLOSOS DE ELLA.
NUNCA NOS OLVIDEMOS DE ESTOS GRANDES, APRENDAMOS DE ELLOS...POR UNA ARGENTINA MEJOR!





RAUL SOLDI




Inició sus estudios en la Academia Nacional de Bellas Artes, y en el año 1921 viaja a Europa. Estuvo en Alemania hasta 1923 en que se traslada a Italia, ingresando en la Real Academia de Brera (Milán) donde permaneció hasta el año 1932. En Italia se relaciona con un grupo de artistas de vanguardia. En 1933 regresa a la Argentina y es becado por la Comisión Nacional de Cultura y recorre Estados Unidos, trabaja como escenógrafo en Hollywood. Desde 1930 presenta obras en el Salón Nacional de Cultura, y en diversos Salones provinciales, en la Exposición Internacional de París (1937), en Nueva York (1941-1943) y a partir de 1934 comienzan sus muestras individuales.

Los temas que trató son variados, paisajes, retratos, temas relativos al teatro y al circo, naturalezas muertas. En el año 1953 pinta los famosos frescos de Ia Iglesia de Santa Ana de Glew. En 1966 realizó la decoración de la Cúpula del Teatro Colón de Buenos Aires , cuya técnica es la tela pintada al óleo y luego adherida al muro.

Sus obras figuran en muchos museos entre ellos, el de Arte Moderno de Nueva York y los de Florencia y Milán. Fue uno de los artistas argentinos que donó gran parte de su obra, que sería muy extenso detallar. 1947, Obtiene el Primer Premio en el Salón Nacional. 1948, Primer Premio de Ia Bienal de San Pablo. 1951, Premio Palanza otorgado por La Academia Nacional de Bellas Artes, de la que fue miembro. 1960, Mención de Honor en la II Bienal de México. Ilustró también libros de poesía. En 1968 viaja a Israel, pinta en la Basílica de Ia Anunciación en Nazaret, un mural inspirado en el milagro de In Virgen de Luján. El Museo del Vaticano en Roma incorpora en 1987 una obra suya titulada "La Virgen y el Niño" con esta última suman dos los cuadros que posee La Santa Sede, la anterior se titula "Santa Ana y La Virgen Niña" A partir de este último año hasta la fecha de su fallecimiento, realizó varias exposiciones, la más destacada en el Museo Arte Decorativo.

La Galería de Arte Moderno de Milán incorpora a su colección un autorretrato. Ademas de su talento, el destino le había reservado otros privilegios, haber conocido en vida La fama y La gloria y participar en 1993, un año antes de su fallecimiento, de una mega exposición que mostró en el Salón Nacional de Exposiciones "Palais de Glace" La maravilla de su obra, convocando a millares de visitantes que disfrutaron incansablemente el refinado e incomparable espectáculo de su obra. Quizás nada más Justo, que también él pudiera llevar en su retina, semejante acontecimiento.

Raúl Soldi Obras 1905 Nace el 27 de Marzo en Buenos Aires . 1923 Viaja a Alemania e Italia. 1924 Vuelve a Italia y comienza estudios en la Academia de Brera, Milán. 1932 Regresa a la Argentina . 1933 Primera exposición individual. Premio al conjunto en el Salón de Acuarelistas. 1934 Trabaja como escenógrafo cinematográfico. 1935 Primer Premio en el Salón de Acuarelistas. 1937 Interviene en la Exposición Internacional de París. 1939 Exposición en San Francisco y en la Internacional de Nueva York. 1940 Participa en la Exposición Latinoamericana del River Side Museum de Nueva York. 1942 Beca de perfeccionamiento en escenografía cinematográfica. Exposición de dibujos y témperas en Nueva York. 1948 Primer Premio en el Salón Nacional. 1951 Premio "Augusto Palanza" otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes, de la cual es miembro. 1953 Empieza la decoración de la capilla de Santa Ana de Glew y de la Galería Santa Fe. 1958 Exposición retrospectiva con 110 obras en Witcomb. Premio en la Bienal de San Pablo, Brasil. 1960 Invitado de honor en la Segunda Bienal de México. 1966 Inauguración de la cúpula del Teatro Colón. 1968 Frescos para una capilla de la Basílica de la Anunciación en Nazaret. Expósición retrospectiva en Art Gallery International, Buenos Aires . 1979 Se crea la Fundación Santa Ana de Glew, centro cultural y retrospectiva permanente.




historia



JULIO ARGENTINO ROCA




Julio Argentino Roca influyó durante casi 60 años en la política nacional, ya que su hijo Julito fue vicepresidente del General Justo hasta 1938 y firmante del famoso tratado Roca -Runciman -después que su padre canceló el empréstito de la Baring Brothers contraído por Rivadavia un siglo antes-, para consolidar la "granja del imperio", según sus propias palabras. Para lo cual se valieron también del no menos célebre "fraude patriótico".

Julio Argentino Roca fue dos veces presidente de los argentinos. Héroe militar en la "Conquista del Desierto". Político de fuste, personaje discutido, fiel exponente de la "generación del ochenta". Fue uno de los hombres más polémicas de nuestra historia y paradójicamente, uno de los menos conocidos.

Roca nació en Tucumán, el 17 de julio de 1843. Siendo muy joven luchó en la Batalla de Pavón, en el Ejército de la Confederación comandado por Urquiza. Años después, se alistó en la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay. También combatió los levantamientos de el gobierno central. Coincidencia o no, Roca aparece siempre del lado del poder.

En 1872, siendo presidente Domingo F. Sarmiento, Roca es ascendido a Coronel y trasladado a Río Cuarto, como jefe de frontera en la lucha contra el indio. Allí contrae matrimonio con Clara Funes. Este acontecimiento 'social significó su ingreso a la aristocracia cordobesa y la plataforma para su despegue. Otra de las claves de su ascenso político fue su prestigio militar. Con 31 años, en 1874, Roca ya era General, y desde la Comandancia de Frontera del Interior, criticaba el Plan del Ministro Alsina para luchar contra los indios y adelantaba las bases de lo que sería su plan de campaña para conquistar el desierto. Por entonces, Roca le escribía al Ministro de Guerra: "A mi juicio, el mejor sistema para concluir con los indios, ya sea extinguiéndolos o arrojándolos al otro lado del Río Negro, es el de la guerra ofensiva".

Muerto Alsina en 1877, el presidente Nicolás Avellaneda designó a Roca Ministro de Guerra. Éste, preparó una caballería con 6.000 hombres y desde julio de 1878 realizó una verdadera "razzia" en el desierto, que dio como resultado 4 caciques presos, 1.250 indios muertos y más de 3.000 prisioneros. La segunda campaña se realizó en 1879, como fotógrafo y corresponsal periodístico incluido. Cuando la expedición finalizó, la amenaza del indio había sido extinguida y se habían capturado 20.000 leguas de tierras aptas para la agricultura y la ganadería. Con la Campaña del Desierto Roca ganó popularidad y allanó su camino a la presidencia, cargo al que accedería con tan sólo 37 años.

La primera presidencia transcurre entre 1880 y 1886. En ese período se crea el Banco Hipotecario Nacional, se sancionan los Códigos Penal y de Minería y se dictan las leyes de Registro Civil, de Matrimonios y de Educación. Esta última (ley 1.420) establecía la enseñanza laica, gratuita y obligatoria y además incorporaba la educación rural, la enseñanza para adultos, las escuelas para sordomudos y la modificación de programas y métodos de enseñanza. El objetivo era bajar los índices de analfabetismo y contribuir a la construcción de un "ser nacional" en una sociedad fuertemente marcada por el aporte inmigratorio. Los resultados fueron asombrosos. En pocos años, el sistema de enseñanza primaria de la Argentina se ubicaba entre los mejores del mundo.

Por esa época se incorporan al territorio nacional las regiones del Chaco, Formosa, La Pampa y la Patagonia. La expansión geográfica fue acompañada de un incremento poblacional, ya que la libertad de cultos y la igualdad de derechos civiles estimularon la llegada de nuevas corrientes inmigratorias. En materia de infraestructura, se comenzó la construcción del puerto de Buenos Aires . Durante la primera presidencia de Roca Aires y se extendieron los ferrocarriles. El comercio exterior alcanzó cifras no registradas hasta entonces. El país se desarrolló en pocos años de una manera notable.

Roca , en una carta dirigida a Miguel Cané al promediar su mandato, escribía: "Por fin tenemos un gobierno dotado de todos los instrumentos necesarios para conservar el orden y la paz; sin menoscabo de la libertad y los derechos legítimos de todos. Éste ha sido mi principal objetivo desde los primeros días. La revolución, el motín o el levantamiento ya no son ni serán un frase lo pinta a Roca de cuerpo entero."

La primera presidencia de Roca arrojó como saldo una vasta obra de gobierno, más allá de las objeciones que se le puedan hacer al modelo de país impulsado por esa "generación del '80",que por ser exclusivamente agroexportador, nos puso en desventaja y en relación de dependencia con respecto a los países industrializados.

Al finalizar su mandato, Roca usó su influencia para que el sucesor fuera su concuñado, Miguel Juárez Celman, de quien no dudó en despegarse cuatro años después, cuando la revolución de 1890. Comenzó su segunda presidencia en 1898, en circunstancias muy distintas a las de su primer mandato, que pusieron a prueba su temple y capacidad de conducción. El conflicto limítrofe con Chile obligó en 1901 a la sanción de la Ley Richieri, que establecía el servicio militar obligatorio. Como respuesta a las fuertes huelgas y al activismo permanente de anarquistas y socialistas, Roca implementó la "ley de residencia extranjera" que permitía expulsar del territorio nacional a todo extranjero que derecho sagrado de los pueblos". La que el presidente Roca era un caudillo cometiese delitos de derecho común, perturbara el orden público o comprometiese la seguridad nacional. A esta ley le siguió la declaración del estado de sitio.

En 1904, lejos de los tiempos de "Paz y administración", Roca concluye su mandato. La Ley Sáenz Peña, el triunfo del radicalismo y la presidencia de Hipólito Irigoyen, marcarían una nueva etapa. Roca no alcanzó a ser testigo de esos cambios. Murió el 19 de octubre de 1914.

La mayoría de los historiadores dicen pragmático, un hábil político, un conservador inteligente y un conocedor sagaz de las debilidades ajenas. Y que por eso la gente se acostumbró a llamarlo "el zorro".

Cualquier semejanza de este retrato histórico con algún dirigente político de actualidad es pura coincidencia.





CESAR MILSTEIN


No nos olvidemos nunca de ellos...


Nació en Bahía Blanca ( Buenos Aires ) el 8 de octubre de 1927 y es considerado uno de los científicos argentinos de mayor prestigio a nivel internacional. En 1984 obtuvo el Premio Nobel de Medicina y Farmacología por sus trabajos para perfeccionar el sistema de defensa inmunológica con el que naturalmente cuentan los seres humanos.

Milstein permaneció en Bahía Blanca hasta 1945, cuando se trasladó a la Capital Federal para estudiar en la Universidad de Buenos Aires y cuatro años más tarde, en 1956, recibir su doctorado en Química y un premio especial por parte de la Sociedad Bioquímica Argentina .

En 1957 se presentó y fue seleccionado por concurso para desempeñarse como investigador en el Instituto Nacional de Microbiología Carlos Malbrán, que atravesaba por entonces una época de esplendor de la mano de su director, Ignacio Pirosky. Al poco tiempo de haber ingresado a dicho Instituto, Milstein partió rumbo a Cambridge,

Inglaterra, beneficiado por una beca. El lugar elegido era nada menos que el Medical Center Research, uno de los centros científicos mundialmente reconocidos por su excelencia, y donde trabajaba Frederick Sanger - Premio Nobel de física catorce años más tarde-, que fue su director de investigaciones. Una vez concluida la beca, las autoridades de aquel centro de investigaciones solicitaron a Buenos Aires una prórroga por dos años más, que fue aceptada de inmediato por las autoridades del Malbrán.

Al volver a la Argentina , en 1961, Milstein fue nombrado jefe del recientemente creado Departamento de Biología Molecular del Instituto Malbrán. En el desempeño de este cargo, además de dedicarse al trabajo propiamente científico, quiso servir al mantenimiento físico del propio Instituto Malbrán, fabricando él mismo parte del mobiliario que se necesitaba para llevar a cabo las distintas prácticas, o reciclando muebles viejos y ya inservibles; obviamente, las dificultades presupuestarias se relacionaban en forma directa con este hecho.

Tras el golpe militar de 1962, el instituto Malbrán fue intervenido y el trabajo de Milstein, perjudicado: diversos inconvenientes político-institucionales, que incluyeron numerosas cesantías, perturbaron a su equipo en la etapa crucial de un programa de estudios muy avanzados para el contexto de entonces, incluso a nivel mundial. Milstein era uno de los que no había sido directamente damnificado, aunque ya estaba cansado de las gestiones y las estratagemas, de las intrigas y de los comentarios a hurtadillas: todo esto le sacaba la energía que deseaba dedicar a sus actividades científicas. Y así, Milstein y su esposa hicieron las valijas y partieron, otra vez, rumbo a Gran Bretaña. En 1964 estaba nuevamente en el Medical Research Council de Cambridge, y fue durante ese mismo año que consiguió los primeros resultados que dos décadas más tarde lo harían merecedor del Premio Nobel de Medicina.

Hacia fines del siglo XIX, se logró establecer que los principales causantes de las enfermedades son microorganismos (virus y bacterias). Poco después se lograron identificar una serie de elementos minúsculos que viajaban por el torrente sanguíneo persiguiendo a las bacterias, a los virus -ambos agentes infecciosos provenientes del ambiente exterior-, e incluso a pequeñas porciones celulares pertenecientes al propio organismo. Esta resistencia natural que todos los seres humanos llevan consigo sería muchos años más tarde rebautizada con el nombre de respuesta inmunitaria del organismo.

Los principales protagonistas de la lucha son, por el lado del organismo humano, las células macrófagas, los comúnmente conocidos como anticuerpos, denominadas "T helper" o cooperadoras, y las "T killer" o asesinas. Estas clases de conformaciones celulares deberán vérselas con el antígeno (el agente extraño que se introduce en el cuerpo y desata la respuesta inmune). No siempre el sistema inmune triunfa, y hay veces en que los microorganismos se salen con la suya, burlando al sistema inmunológico y ocasionándole al individuo una serie de trastornos orgánicos que pueden llevarlo a la muerte.

Al cabo de siglos, los microorganismos han demostrado ser buenos conocedores de las grietas que ofrece este sistema defensivo, y lo suficientemente sagaces como para desaprovecharlas.

Las células T llamadas T helper o cooperadoras, se encargan de reconocer y codificar las propiedades del invasor y luego dejan el campo a otro tipo de células, las "T killer" (asesinas), que serán las encargadas de destruir al virus o bacteria. Esta operación se repite cuantas veces sea necesario, hasta vencer al último de los microorganismos.

Una vez destruido el antígeno, o agente invasor, la información correspondiente queda archivada en el sistema inmunológico, de modo que el organismo quede bien pertrechado para una posible segunda incursión. Las especialistas en este trabajo son las llamadas "T memoria", otra variedad que se encarga de acumular, procesar y clasificar información de modo que el organismo pueda responder de inmediato a un nuevo ataque sin necesidad de tener que atravesar todas y cada una de las etapas del proceso anterior.

Aunque estos procesos se producen todos los días, a toda hora y en cualquier lugar sin que nadie tome debida nota, en más de una ocasión provocan malestares de índole variada, dolores, debilidad repentina, e incluso pueden dejar de por vida huellas visibles sobre la propia conformación de la piel. Esto es, ni más ni menos, lo que ocurre cuando las personas enferman.

El período que corresponde al desarrollo de las hostilidades entre el antígeno invasor y el sistema inmune, coincide con el tiempo que transcurre desde el momento en que se incuba la enfermedad, hasta que ésta se rinde ante las defensas inmunológicas. Cuando la primacía entre los bandos no está bien definida, es el momento en que las vacunas y los antibióticos empiezan a jugar un rol decisivo dentro del organismo.

En la mayoría de los casos, la función que cumplen las vacunas es la de incentivar al sistema inmunológico para que fabrique con un margen de tiempo razonable los anticuerpos necesarios para posibilitar que las posibles invasiones sean detenidas en la frontera que separa el cuerpo humano del mundo externo.

A pesar de que el mecanismo de respuesta inmunitaria no ha sido totalmente aclarado por la ciencia, en 1940 Pauling sugirió una teoría según la cual el organismo poseería una proteína capaz de amoldarse a cualquier agente invasor. Si esta suposición es correcta, los anticuerpos específicos que naturalmente fabrica el cuerpo humano serían algo así como trajes especialmente diseñados para determinadas ocasiones, aunque sin una medida uniforme, cuyos talles, sizas y anchos de manga habrán de confeccionarse en el momento de la acción. Como las poblaciones de células defensoras están integradas por una clase variada de anticuerpos que se hallan naturalmente capacitadas para atacar distintos puntos del antígeno invasor, han sido denominados policlonales.

El sistema tiene sus bemoles, tal como sucede habitualmente con cualquier sistema, y particularmente con los sistemas defensivos. Su flanco débil está dado precisamente por su gran capacidad de adaptación: esto constituye una limitación para el sistema inmunológico, puesto que por esa misma razón carecen de la afinidad necesaria como para enfrentarse con los agentes invasores de una forma contundente. En determinados casos, la falta de especificidad de los anticuerpos policlonales es comparable a la supuesta virtud de aquellos jugadores de fútbol que tienen la capacidad de amoldarse a cualquier puesto, pero que en realidad terminan por no jugar del todo bien en ninguno. Claro que esto sólo queda evidenciado cuando el rival que tienen enfrente resulta superior.

Hace varias décadas que la ciencia aplicada viene intentando con diferente fortuna fabricar líneas de anticuerpos puros en forma artificial, es decir, inmunosueros capaces de detectar y enfrentarse a una parte específica del antígeno con la esperanza de poder vencerlo. Para Milstein, esta posibilidad se fue convirtiendo de a poco en una obsesión que llevó consigo durante años, hasta que finalmente pudo convertirla en hipótesis, primero, y en un logro concreto, después, en los laboratorios de Cambridge y en colaboración con su colega George Köehler.

Milstein y Köhler debieron ingeniárselas entre 1973 y 1975 para lograr configurar los llamados anticuerpos monoclonales, de una pureza máxima, y por lo tanto mayor eficacia en cuanto a la detección y posible curación de enfermedades.

El gran hallazgo que le valió a Milstein el Premio Nobel produjo una revolución en el proceso de reconocimiento y lectura de las células y de moléculas extrañas al sistema inmunológico. Los anticuerpos monoclonales pueden dirigirse contra un blanco específico y tienen por lo tanto una enorme diversidad de aplicaciones en diagnósticos, tratamientos oncológicos, en la producción de vacunas y en campos de la industria y la biotecnología.

En cuanto a sus posibilidades de diagnosis para la realización de trasplantes, el uso de los monoclonales permitiría establecer el grado de afinidad entre los órganos y el organismo receptor, de tal modo de diagnosticar de antemano si el órgano trasplantado sufrirá o no rechazo.

En 1983, Cesar Milstein se convirtió en Jefe y Director de la División de Química de Proteínas y Ácidos Nucleicos de la Universidad de Cambridge.

Para entonces, Inglaterra lo había adoptado como ciudadano y científico, por lo que iba a compartir con la Argentina el honor del Premio Nobel que Milstein obtuvo en 1984 - compartido con Köhler- , por el desarrollo de los anticuerpos monoclonales.

En la actualidad, Cesar Milstein continúa trabajando en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, aunque con visita la Argentina con bastante frecuencia. En 1987 fue declarado ciudadano ilustre de la Ciudad de Bahía Blanca y recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional del Sur.

El 24 de marzo de 2002, falleció los 74 años de una afección cardíaca en Cambridge.




CARLOS MONZON




Carlos Monzón vino al mundo el 7 de agosto de 1942. Roque Monzón y Amalia Ledesma traían así al quinto de sus 13 hijos en el seno de una familia que intentaba escapar de la miseria. Los albores de su vida los pasó en San Javier (provincia de Santa Fe), donde subsistió en una infancia caracterizada por la pobreza.

En 1951 su familia se trasladó al barrio de Barranquita. Carlos, debido a la situación familiar, dejó los estudios y comenzó a ayudar a sus padres desempeñando las profesiones más variopintas: limpiabotas, vendedor de diarios, de leche, etc.

Para salir adelante comenzó su vida dentro del boxeo; todos los hermanos pelearon, pero Carlos demostró una aptitud especial. Monzón empezó entonces a disfrutar con el entreno, golpear el saco o la pera se convirtió en un vicio para él. Debutó en su primer enfrentamiento, con José Cardozo, con el que empató en 3 asaltos (en una pelea con “formato” callejero).

Debido a desfalcos de los “managers”, Carlos se vio en la obligación de buscar alguien en quien confiar y lo encontró en la persona de Amílcar Brusa, un curtido preparador que aglutinaba las funciones de padre y entrenador. Desde ese momento Brusa comenzó a forjar al gladiador que daría tardes de dicha al boxeo argentino. Un tifus en la infancia había debilitado las piernas de Monzón , pero él lo compensaba con envergadura y pegada. Malencarado, disciplinado y encajador, “el gaucho de hierro” caminaba con paso firme.

En 1962 Monzón abandonó el campo amateur, tras derrotar a Bienvenido Cejas por puntos, en 5 asaltos. Como aficionado ganó 78 peleas, perdió 8 y empató 6. La falta de dinero lo precipitó a dar el salto al campo profesional. El boxeo de pago esperaba al espigado púgil santafesino.

En 1963 debutó en el profesionalismo devastando a Ramón Montenegro en 2 asaltos. Con una disciplina espartana, Carlos luchaba por hacerse un hueco en el más duro de los deportes. Vivía por y para el boxeo. Entrenaba como un poseso. La codicia económica pudo originar sus 3 únicas derrotas como profesional a causa de un saturado calendario de 22 combates en 2 años. Sus compatriotas, Antonio Aguilar y Alberto Massi, y el brasileño Felipe Campeiro, fueron sus verdugos entre los años 63 y 64. Pero Monzón saldó las deudas en las respectivas revanchas.

El mítico Luna Park iba a convertirse entonces en el escenario de sus proezas. En un torneo organizado por Tito Lectoure, Monzón se hizo un nombre derrotando a importantes boxeadores argentinos y consiguió la oportunidad de medirse al monarca mediano Jorge Fernández. El 13 de Septiembre de 1966 Monzón se proclamó campeón argentino de los medios, tras vencerlo, por puntos, en 12 soberbios asaltos. A la vista del talento emergente, Lectoure, con miras a un mundial, comenzó a traerle rivales foráneos como Briscone, Hountely o Bethea; entre estas peleas Monzón sometió nuevamente, esta vez por el título sudamericano, a Jorge Fernández.

En 1970 se ganó el derecho de disputarle el título mundial al italiano Nino Benvenutti en Roma. Con una bolsa de 15.000 dólares, Monzón asoló a Benvenuti, noqueándolo en el round 12. A su vuelta a la Argentina fue recibido como un héroe. Amparado en su mestizaje y apostura, la dictadura militar argentina se fijó en él como medio de propaganda.

La negativa de sus rivales a pelear en Argentina debido a las bajas bolsas, obligó a Monzón a realizar una gira mundial: Montecarlo, París, Copenhague o Roma.

Cambió su nivel de vida, se hizo famoso y las mujeres lo sitiaron; el chaval pobre se había transformado en el galán de la farándula argentina . Beatriz, su novia de la infancia, tras un ataque de celos le disparó en un brazo. Una bala quedó allí alojada durante el resto de su vida.

A los 4 meses, con bala incluida, Monzón volvió a boxear y derrotar por segunda vez a Emile Griffith. Un año después, se midió a otro virtuoso del cuadrilátero, José “Mantequilla” Nápoles. El actor Alain Delon, amigo personal del argentino, fue el promotor del choque disputado en París. Nápoles era el monarca welter y había subido de categoría para enfrentarse a Monzón . Ágil y veloz, el apodo de Mantequilla hacía referencia a su condición de púgil resbaladizo, no a su debilidad. Sin embargo, el cubano, quebrantado ante la potencia de Monzón , no acudió a la llamada del 8 asalto. Tras él, cayeron Mundine, Licata (tras besar 7 veces la lona) y Tonna.

A diferencia de sus éxitos en el ring, la vida privada del argentino fue un tormento. Abandonó a su mujer y se unió a la artista argentina , Suzana Giménez; fueron la pareja de moda, el objetivo de los paparazzis, copando portadas en la prensa; abriéndole esto incluso las puertas del cine.

En 1974 el CMB lo despojó del título por no medirse al colombiano Rodrigo Valdez. Dos años después Monzón y Valdez lidiaron en Montecarlo. Desde Buenos aires se fletaron aviones de aficionados para ver en vivo la pelea. Tras 15 reñidos asaltos Monzón venció a los puntos y tras apuntarse la revancha, colgó los guantes tras 14 años como profesional y permanecer invicto en 14 peleas con título mundial en juego.

Retirado ya del boxeo, se casó con la modelo Alicia Muñiz, con quien tuvo un hijo, Maximiliano Roque. En principio le esperaba una vida sibarítica, pero duró hasta 1988. En la noche de San Valentín, Carlos discutió con Alicia, la empujó y ella cayó por el balcón resultando muerta. En el juicio Monzón declaró no recordar nada; un indigente, “el cartonero Báez”, afirmó haber visto como Monzón empujaba a su esposa. A pesar de que provocó un debate nacional en prensa, el ex campeón acabó condenado a 11 años de cárcel.

Su buen comportamiento le sirvió para conseguir un trato especial, disponiendo de permisos de fin de semana, en uno de ellos se apagó su vida. El 8 de enero de 1995 Carlos Monzón pereció, a los 52 años de edad, en un accidente de tránsito. Miles de personas asistieron a su funeral y en la Argentina son pocos los que lo han olvidado.

En palabras del preparador Ángelo Dundee: “ Monzón sabía boxear, sabía pegar, sabía pensar e iba siempre a por todas”.

“El templo de la amistad”, en Santa Fe, provincia natal de Monzón , es el negocio de Chiquito. Restaurador y pescador, este individuo era el más viejo amigo de Monzón . Singular personaje, fue testigo de excepción del desarrollo y caída del mito santafesino y describe sus andares al lado del afamado boxeador.

Con una inmensa sonrisa en la boca, mucha satisfacción y cierta nostalgia habla acerca de los primeros años juntos al que fuera gran campeón mediano: “Fue una persona fuera de serie. Un muchacho humilde, bonachón. Cuando iba a casa en los comienzos, que yo estaba por la isla pescando, él me esperaba. Dormía en mi cama cuando venía , yo le despertaba y comíamos asado”.

Chiquito comenta las cualidades que caracterizaban al “gaucho de hierro”; capacidades innatas y dureza que fraguaron su personalidad: “Creo que no había otro; son personas que ya nacen, era un tipo de mucha virtud arriba del ring, de mucha inteligencia. Aparte era un boxeador esquivador y demoledor, porque donde pegaba dolía. Incluso en el saludo no se daba cuenta, cuando daba una palmada tenía los brazos tan duros que dolía”.

El restaurador expresa la forma en la que se enteró de la trágica muerte de la mujer del campeón y de cómo en un principio no dio crédito: “Cuando vinimos a las 4 de la mañana, vimos el diario y me dijo mi compañero: “¡Carlos mató a la señora!”, “¿qué accidente tuvo?” -conteste yo-. Pensé en un accidente con el auto; pero empezamos a leer, nos levantamos y nos fuimos a Mar del Plata”.

Da su punto personal acerca del fallecimiento del púgil argentino; explica que lo más adecuado hubiera sido alguien que guiara al campeón en su paulatina reinserción social: “Yo pienso que Carlos debía de tener un compañero, no dejarlo solo pues estar tantos años sin manejar la práctica de la calle se pierde, yo calculo eso”. “Fue una cosa muy triste para toda la Argentina y para otros lugares donde también le conocían. En fin, una lástima, joven, morir por la vía rápida”.




ANTONIO BERNI




Delesio Antonio Berni nació en la ciudad de Rosario (Provincia de Santa Fe, República Argentina ), el 14 de mayo de 1905.

Su padre, Napoleón Berni, italiano de origen y sastre de profesión, fue uno de los tantos inmigrantes europeos que se instalaron en esa populosa e importante ciudad.

Su madre se llamaba Margarita Picco, argentina de origen pero hija de italianos radicados en Roldán, un pueblo de la Provincia de Santa Fe que tendrá gran importancia en la vida de Berni.

En 1914 ingresó como aprendiz en el taller de vitrales Buxadera y Cía. Allí recibió las enseñanza de su fundador, N. Bruxadera, un artesano catalán. Poco tiempo estará en este taller, ya que entre 1914 y 1915 su padre volvió a Italia.

Berni, entonces es enviado a la casa de sus abuelos en Roldán.

Napoleón Berni murió durante la Primera Guerra Mundial, no se sabe ni cómo, ni cuándo, ni dónde.

A pesar de que Antonio se alojó en Roldán, estudió pintura en el Centro Catalá de Rosario con los maestros Eugenio Brunells y Enrique Minné.

En 1920, a los 15 años expuso sus cuadros por primera vez, en el Salón Mari. La muestra constó de 17 óleos (paisajes suburbanos y estudio de

flores).

Expuso otra vez en 1921, en 1922 y en 1924. En 1923, también lo hizo, pero en Galería Witcomb de Buenos Aires .

Ya por entonces recibió los halagos de los críticos de arte, en artículos publicados el 4 de noviembre de 1923, tanto de los diarios La Nación y La Prensa.

Sus primeros cuadros respondieron al impresionismo y al paisajismo.

En 1925 consiguió una beca otorgada por el Jockey Club de Rosario para estudiar en Europa.

Llegó en noviembre de ese año a Madrid. Eligió la capital española ya que en Buenos Aires la pintura de los españoles estaba de moda, especialmente la de Sorolla, la de Zuloaga (1870-1945), quien plasmó en sus lienzos las imágenes de una España dramática y al mismo tiempo pintoresca, la de Anglada Camarasa (1874-1959), representante del modernismo, la de Julio Romero deTorre (1880-1930), cuya pintura fue de inspiración esencialmente literaria.

En el Salón de Madrid (febrero de 1926) expuso "Puerta cerrada", es un paisaje madrileño que llamó mucho la atención, como si nadie antes hubiera pintado así la ciudad.

Más tarde pintó otros temas españoles, "Toledo o el religioso" (1928), y "El Torero calvo" (1928).

Pero estando en esta ciudad advirtió que, en realidad, era París la cuna de la pintura española. Por eso decidió instalarse allí.

En París estaban también otros argentinos, entre ellos Butler, Aquiles Badi, Alfredo Bigatti, Xul Solar, Héctor Basaldúa y Spilimbergo, con quien inició una sólida amistad.

Y en 1929, han de llegar a París Pedro Domínguez Neira, Juan del Prete y Raquel Forner.

En la "ciudad luz" asistió a los cursos de los pintores franceses André Lothe y Othon Thon Faiesz, en la Academia libre de la calle Grande Chaumiere. En realidad sólo estudió unos meses allí. Su influencia se dejó sentir en una serie de desnudos figurativos.

Hacia 1927 se instaló en Arcueil, a 6 km. al sur de París, en el valle del río Biévre. Se conocen dos paisajes de Arcueil de 1927, reproducidos en la revista Ars ( Buenos Aires 1941).

De ese año hay un "Paisaje de París". También de esa época son los óleos: "El

mantel amarillo", "Desnudo", "La casa del crimen", "Naturaleza muerta con guitarra".

Terminada la beca, Berni volvió por unos meses a Rosario, pero al poco tiempo retornó a París, ahora con un subsidio del Gobierno de la provincia de Santa Fe.

A fines del invierno de 1928 hizo una exposición individual en la Galería Nancy de Madrid.

También en ese año participó con el Grupo de París (Badi, Basaldúa, Berni, Butler, Spilimbergo), de una muestra que organizó Butler y trajo a Buenos Aires con destino a la Asociación Amigos del Arte.

La exposición recibió el beneplácito del público e inclusive se vendió una obra de cada expositor. Además fue invitado el entonces presidente de la República, Marcelo T. de Alvear. Berni concurrió personalmente a la Casa de Gobierno de Argentina para cursar dicha invitación. Tiempo después comentaba que, en aquella ocasión, de pronto decidió dejar la audiencia y salió como "un ladrón de escalera", a lo que agregó " si me vieran mis compatriotas de París!". Esta alusión era porque el grupo ya tenía tendencias políticas izquierdistas.

En 1929 Berni presentó una muestra individual en Amigos del Arte y luego en el Museo Municipal de Bellas Artes de Rosario. Además intervino en el XVIII Salón Nacional ( Buenos Aires ), allí exhibió su obra "Toledo o el religioso".

En 1928 conoció a Louis Aragón, poeta, novelista y ensayista francés, uno de los líderes del movimiento dadaista y del surrealismo.

Aragón lo acercó al surrealismo y también a André Bretón (1896-1966), poeta y crítico de arte. Por otra parte Berni en ese año se relacionó con el joven pensador Henri Lefebvre, uno de sus mejores amigos franceses, quien lo iniciará en la lectura de Marx. También conoció a Max Jacob, con quien aprendió la técnica del grabado.

Pero, sin lugar a dudas la retrospectiva de Giorgio de Chirico, en 1927 y el conocimiento de las obras de Magritte, quien por entonces vivía en París, serán los elementos fundamentales que llevarán a Berni a ingresar al surrealismo. Conoció al Grupo surrealista en el café Cyrano de París, por entonces Bretón había ingresado al partido comunista.

Para Berni el surrealismo "es una visión nueva del arte y del mundo, la corriente que representa a toda una juventud, su estado de ánimo, su situación interna, después de terminada la Primera Guerra Mundial. Era un movimiento dinámico y realmente representativo".

No sólo conocer al Grupo implicó el ingreso al surrealismo, sino también a la acción política. Berni ayudó a Aragón en su lucha antiimperialista, en un París donde abundaban los chinos, africanos, vietnamitas,... Berni ayudó a distribuir un periódico para las minorías asiáticas y colaboró con ilustraciones para otros diarios y revistas.

Estudió las obras surrealistas, leyó a los poetas y escritores de este movimiento y también a Freud.

En 1930 conoció al ensayista y poeta francés Tristán Tzara (1896-1963), quien tendrá mucho que ver para que Berni considerara que todo el Grupo surrealista estaba formado por monstruos sagrados.

Berni iniciará su pintura surrealista, pero no pertenecerá, ni al automatismo de Miró, ni al onirismo de Dalí. En realidad tomó la pintura de Chirico y le dio un contenido propio.

"La Torre Eiffel en la Pampa" (1930) es un ejemplo de ello. Nunca se supo si esta obra la hizo en Rosario o en París.

Por entonces, la noticia de una revolución en Buenos Aires lo dejó consternado. Ya casado y con una hija decidió volver a la Argentina . No podía quedarse en un París tan distante, con escasas noticias de su país, que vivía una situación de tal magnitud.

Al regresar, vivió por unos meses en una chacra de la provincia de Santa Fe, para luego instalarse en Rosario y trabajar como empleado municipal.

Tomó parte activa de la vida cultural de la ciudad, organizó la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos y se adhirió por un tiempo al partido comunista.

En 1932, en Amigos del Arte expuso sus obras surrealistas de París, y algunos óleos como "Toledo o el religioso". Esa muestra fue la primera exposición de ese movimiento en América Latina y también la primera en exponer collage. Se tituló Primera exposición de Arte de Vanguardia. El público no estaba acostumbrado y la muestra resultó difícil. La crítica en pleno la rechazó.

Tanto Europa como América, por entonces sufrían la crisis del 29 de E.E.U.U. y Argentina con la revolución del 30 había comenzado la llamada "década infame".

Rosario es un lugar especialísimo en esos años: ahí se asentó la mafia, la de Chicho Grande y la de Chicho Chico y la prostitución que tuvo su imperio en el barrio de Pichincha (hoy Gral. Richieri). Berni, en 1932 se internó en ese universo para colaborar como fotógrafo en una nota periodística encargada a Rodolfo Puiggrós, futuro dirigente comunista. Era una zona de garitos y varités, que desaparecerán en 1937.

Y fuera de esta miseria humana que observó Berni estaba la otra, la del hombre que vivía en las zonas rurales entre los chacareros. Este mundo era totalmente distinto al de París de los años 20 y de los artistas surrealista.

No pudo dejar de sentir una gran conmoción interior. De alguna manera dejó en parte el surrealismo ya que sufría la desazón, la desesperanza de la gente. Decidió asumir un compromiso con su país.

"El artista está obligado a vivir con los ojos abiertos y en ese momento (década del 30) la dictadura, la desocupación, la miseria, las huelgas, las luchas obreras, el hambre, las ollas populares crean una tremenda realidad que rompían los ojos", diría por el año 1976.

Así comenzó la etapa del "realismo social".

Berni era un hombre con gran sentido del humor y sentía una gran necesidad del mundo de los justos. Luchó por ello siempre, pero lo hizo con gran ternura y con un trasfondo casi épico. Se identificó y se integró a ese mundo del que nunca se desligó.

De París trajo una gran carga política, influida sin duda por su intensa vinculación con los artistas surrealistas. Ese mundo de decadencia pintado casi de fantasía ahora le era real; lo tenía ahí en su pueblo, en su país. Bretón decía "lo imaginario es lo que tiende a convertirse en real". Y Berni lo tenía ahí en los hechos cotidianos, a cada momento le pasaba a su alrededor.

Berni comenzó en 1934 a mostrar la problemática social de la década del 30. De ese año son "Desocupados" y "Manifestación".

No sólo la Argentina está en crisis, el mundo vibra. La desocupación, la pobreza, el comienzo de los regímenes totalitarios; nazismo y fascismo, la Guerra Civil en España, espantan a Berni.

En "Medianoche en el mundo" una madre llora a su hijo, como en las tantas Piedad de Miguel Angel. La sorpresa, el desencanto, el desconsuelo, la angustia, se ve reflejado en esos rostros, en esa noche de tormentosos presagios, iluminada sólo por la luz del farol.

El arte de Berni es abarcante.

El retrato es una de las formas más importantes del realismo humanista de todos los tiempos. En Berni predomina el retrato humano, tanto en la década del 30 como en la del 40.

"Figura" fue Primer Premio del XXX Salón Nacional ( Buenos Aires , 1940) y "Lily", el Gran Premio Adquisición XXXIII Salón Nacional ( Buenos Aires , 1943). Esto significó obtener el máximo galardón de entonces.

También pintó "La mujer del sweater rojo" (1935), "La muchacha del libro" (1936), "Nancy" (1941), "La chica del balón" (1934), "La niña de la guitarra" (1938), "Figura de chico" (1941).

Además hizo sus autorretratos, uno en 1938, otro en el 34 y el último en 1945. En "Paula y Lily" (1941) pinta a su esposa de entonces y a su hija.

En "Retrato" (1946), muestra dos chicos de clase media acomodada, antítesis de sus personajes posteriores, Juanito y Ramona.

Ese arte abarcante lo hizo recorrer todos los distintos aspectos de la vida del hombre argentino. Así el fútbol y el tango formaron parte de sus temas.

En 1937 presentó "Club Atlético Nueva Chicago" y en 1954 "Team de fútbol o Campeones de barrio".

Respecto al tango, pintará "Orquesta típica" en 1939, para recrearla en 1974 y 1975.

Otros aspectos tienen que ver con la vida cotidiana, como por ejemplo en "Primeros pasos" (1937). Berni inicia sus representaciones en Argentina de lo que será típico de la década del 50: "La siesta" y "La fogata de San Juan".

Berni, en la década del 30 tuvo su experiencia muralista al intervenir en la construcción de "Ejercicio Plástico". Ya él había fundado el grupo "Nuevo Realismo".

Hay un lapso de tiempo entre 1939 y 1944 en el que Berni aparecerá con otra orientación. Entre diciembre de 1941 y mayo de 1942 recorrió Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia, a fin de realizar estudios precolombinos por pedido de la Comisión Nacional de Cultura. Su obra "Mercado indígena" (1942), la basó en fotos que tomó durante este viaje.

El mundo de la década del 40 será tan conflictivo como el del 30. Una gran guerra sellará sus días. En América, en Costa Rica se produjo una guerra civil: en Panamá se instaló una dictadura, en Venezuela se derrocó al presidente Rómulo Gallegos y surgió la dictadura de Laureano Gómez, en Bogotá hubo una insurrección popular por el asesinato del dirigente liberal izquierdista Jorge Gaitán. Argentina no queda al margen de este tipo de acontecimientos. Se produjo en 1943 el golpe militar, con la destitución del presidente Castillo.

Berni de exquisita sensibilidad, observará y reflejará en su pintura esa realidad. Pero no se alineará con la Vanguardia argentina de entonces. En 1944 apareció la revista Arturo, que desatará un gran cambio, ya que introdujo definitivamente el arte geométrico adelantado por Pettoruti. Por entonces, surgieron tres tendencias, "Arte concreto" (Asociación de Arte concreto-invención) en 1946; "Arte Madí" en 1946 y "Arte perceptista" en 1947.

Estos grupos de vanguardia, en general izquierdistas, pero con una visión distinta a la de Berni lo atacaron en varias ocasiones, a pesar de que Berni era amigo Arden Quin, uno de los directores de la revista Arturo y uno de los fundadores del arte Madí. Inclusive Berni escribió un artículo en el "Universitario", periódico que editaba Quin.

Pero Berni también manifestó su dasagrado por la situación del 45. Con un grupo de artistas decidió exponer sus pinturas en el subsuelo del edificio de la Sociedad Rural, en Florida al 400. En el Catálogo explicaban que las obras estaban destinadas al XXXV Salón Nacional, pero que había decidido hacer una muestra al margen del Salón, en adhesión a los anhelos democráticos del los intelectuales del país.

Berni mientras tanto pintará "Masacre", 1948 y "El obrero muerto", 1949. En 1951 hizo otra "Manifestación". Mujeres y niños llevan un lienzo blanco en el que está dibujada la paloma de la paz, con un ramo de olivo en el pico. Ese año es el del primer ensayo de la bomba de hidrógeno, por parte de E.E.U.U., en el Pacífico. Por otra parte Argentina , asumió la obtención de reacciones termonucleares en la isla Huemul.

Todo esto influye en el ánimo de Berni. Por otra parte todavía estaban en él los ecos de la 2º Guerra Mundial.

Durante 1951, 1952, 1953 Berni se fue a Santiago del Estero (provincia del noroeste argentino). Allí realizó la serie "Motivos santiagueños". Santiago del Estero sufrió la tala indiscriminada de sus bosques: ya por 1942, 20 firmas obrajeras eran dueñas de 1.500.000 ha. Pero la situación venía desde muchos años atrás, ya que la madera como la del Chaco sirvió para los durmientes de las vías del ferrocarril y como combustible vegetal, también para los ferrocarriles. La depredación ecológica existió, pero también, la social. Los beneficios obtenidos por los empresarios no volvieron a los trabajadores. La tierra,poco a poco se agotó y también el hombre.

Esta realidad la palpó Berni y como lo hizo siempre, la expresó a través de su pintura. Así aparecerán "Los hacheros" (1953); "La marcha de los cosecheros", "La comida", "Escuelita rural" (1956); "Migración", "Salida de la escuela", "El mendigo", "Hombre junto a un matrero" y "El almuerzo".

En el período 1955-1956, hará la serie "Chaco". Estas pinturas las expondrá en París, Berlín, Varsovia y Bucarest. Aragón inclusive lo presentó en Moscú en la Galería Creuze, en 1955.

Por entonces Berni pintó algunos paisajes del suburbano: "Villa Piolín", "La casa del sastre" (1957); "La iglesia", "El tanque blanco", "La calle", "La res" "Carnicería" (1958), "La luna y su eco" (1960) y "Mañana helada en el páramo desierto". También de esa época son "Negro y blanco" (1958); "Utensilios de cocina sobre un muro celeste" (1958) y "El caballito" (1956).

Mientras el mundo sufría la guerra de Corea (1953), la invasión a Hungría por parte de la U.R.S.S. (1954) y en Argentina caía Perón, el mundo interior de Berni se componía de nuevas imágenes.

A su vuelta de Santiago del Estero comenzó a hurgar hasta que en 1958 surgió claramente su nuevo personaje, Juanito Laguna. Poco tiempo después aparecerá también, Ramona Montiel.

La historia de estos dos seres lo envolverán por tiempo y con ellos trascenderá mucho más. Tanto los "Juanitos" como las "Ramonas" se cotizaron en el mercado exterior a precios incalculables.

En 1976 Berni se va a Nueva York. Allí pintó, hizo grabados, collage, y presentó en la Galería Bonino una muestra titulada "La magia de la vida cotidiana". Durante su estadía en esa ciudad, hizo 58 obras que quedaron en la Galería para una muestra en Texas que nunca se realizó. En 1982, después de su muerte, llegaron a Buenos Aires .

En esa época también pintó tres óleos referidos a Juanito y a Ramona, "Juanito en la calle", "Juanito Laguna going to the factory", "El sueño de Ramona".

Pero, preocupado por el mundo que lo rodeaba, en Nueva York quiso conocer a su gente, saber de sus costumbres, de sus posibles necesidades. Así fue como salió a la calle, observó y pintó. Entonces conoció una sociedad opulenta, consumista, donde la publicidad es la mejor vendedora, donde él siente que hay riqueza material y pobreza espiritual, muy distante de la de Juanito, o de la de Santiago del Estero. Entonces decidió hacer un arte social con ironía.

De esta época es "Aeropuerto", "Los hippies", "Calles de Nueva York", "Almuerzo", "Chelsea Hotel" y "Promesa de castidad".

Entre abril y mayo de 1981 Berni tocó el tema del Apocalipsis al exhibir los murales realizados para la capilla del Instituto de San Luis Gonzaga en Gral. Las Heras, Provincia de Buenos Aires .

También ese año da testimonio del gran tema de su vida: "el destino del hombre". "Cristo en el garage" es un hombre común, que ocupa el centro del espacio. En el techo hay una claraboya por donde se ve el cielo, a la derecha una ventana abierta permite ver el paisaje de las fábricas y al otro lado se observa la motocicleta. Berni posiblemente quiso alegar a las torturas y las matanzas del mundo.

Por otra parte, en 1981, año de su muerte, Berni pintó una mujer desnuda en la arena, contemplando el cielo de una noche de luna. Es la mujer y la Naturaleza, tal cual los creó Dios. Sólo que un avión, objeto del hombre, pasa por el lugar para invadir el momento de paz y de armonía.

Estos fueron sus últimos óleos, ya que el 13 de octubre de 1981, Antonio Berni dejaba este mundo.

Unos días antes de su muerte, Berni en una entrevista decía: "El arte es una respuesta a la vida. Ser artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura es una forma de amor, de transmitir los años en arte."




LUIS LELOIR




Bioquímico argentino, nació el 6 de septiembre de 1906 en París, donde sus padres pasaban las vacaciones. Se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires y fue discípulo de otro premio Nobel argentino: Bernardo Houssay.

En los años 40 se acercó al Instituto dirigido por Houssay. Por ese entonces, Leloir compartía su trabajo como docente (profesor externo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales) con sus trabajos en el laboratorio.
También estuvo en Cambridge y en el Enzime Research Laboratory, de Estados Unidos, entre otros importantes centros de investigación.

A principios de 1948, el equipo de Leloir identificó los azúcarnucleótidos, que tienen un importante rol en el metabolismo de los hidratos de carbono.
Esta investigación abrió el camino para el control de una enfermedad que resultaba fatal para los recién nacidos. Antes de obtener el Nobel, en 1970, Leloir fue distinguido con el Premio de la Sociedad Científica Argentina (1955), entre muchos otros galardones como los otorgados por la Comisión Nacional de Cultura (1944), Bunge y Born (1965), Fundación Gaidner de Canadá (1966) y por la Asociación Química Argentina (1969). Para entonces, ya era director del Instituto de Bioquímica de la Fundación Camponar, creada en 1947.

También fue autor de más de 200 trabajos sobre su especialidad, titular de la Academia Nacional de Ciencias Exactas y de la Asociación Argentina para el Progreso de la Ciencia y doctor "honoris causa" de la Universidad de París.

Poco después de ser elegido premio Nobel, una serie de fotos recorrieron el mundo. Las imágenes mostraban al científico, usando un guardapolvo gris y sentado en una vieja banqueta. Era un símbolo de su permanente humildad y de su lucha por lograr el avance de investigaciones en un contexto de dificultades económicas. Otra foto, publicada en Clarín el 11 de diciembre de 1970, registró el momento en que Leloir recibía el Nobel de manos del rey Gustavo Adolfo de Suecia. Leloir murió el 15 de Diciembre de 1987.




JUAN MANUEL FANGIO


cultura


Nacido el día 24 de junio de 1911 en Buenos Aires , Argentina . Fue un gran piloto de F1 logrando ganar cinco campeonatos mundiales. Pese a la oposición de sus padres, puso de manifiesto una gran pasión y enorme entrega por el mundo del automovilismo, en 1939, los vecinos de su localidad hicieron una colecta y consiguieron dinero suficiente para comprarle un Chevrolet, con el cual compitió en una carrera nacional.

Ganó una etapa y luego se impuso en los 1.000 kilómetros de la Republica Argentina . Se corono campeón argentino dos años consecutivos. A la edad de 38 años compró su primer Maserati. En el año 1950 entró en la escudería Alfa Romeo; y en el primer mundial disputado quedó en el primer puesto en tres grandes premios y acabó segundo en la competición. Un año después se proclamó por vez primera campeón del Mundo. En los dos años posteriores corrió con Ferrari, BRM, y Maserati. La desgracia le jugo una mala pasada y en el año 1953 sufrió un grave accidente en Monza, lo que lo obligo a abandonar toda la temporada. De regreso a la actividad en el año 1954, corriendo para Maserati y Mercedes, Juan Manuel Fangio logró su segundo campeonato del mundo. El tercero llegó a con Mercedes, y el cuarto, con Ferrari. En 1957, regreso a la escuderia Maserati, y con esta consiguió su quinto y último título, forjando todo un record y convirtiendose en leyenda del automovilismo internacional.

Luego abandono la actividad a la edad de 47 años. En el año 1995 dejo de vivir pero continua vigente su enorme trayectoria como deportista y calidad de persona.




BERNARDO HOUSSAY




Médico y fisiólogo argentino que fue el primer premio Nobel hispanoamericano, concedido en 1947 junto al matrimonio Cori, por sus descubrimientos sobre el papel que juegan las hormonas de la glándula pituitaria en la regulación de la cantidad de glucosa de la sangre en los animales, estudios que posibilitaron nuevos avances en el tratamiento de la diabetes.
Obtuvo el título de Farmacia por la Universidad de su ciudad natal en 1904 y, siete años más tarde, se licenció en Medicina. Fue en esta institución donde más tarde ejercería como profesor y donde dieron comienzo sus investigaciones; observó que sus pacientes diabéticos, que carecían de insulina, tenían una glándula pituitaria hiperactiva. Así pues, dedujo que era ésta la responsable de regular los niveles de azúcar en sangre y, acto seguido, empezó a experimentar con perros. Al extraer a éstos parte de la glándula pituitaria, aumentaba la producción de insulina, mientras que si les inyectaba la hormona, aquella decrecía.

Además, consiguió demostrar que podía inducir la enfermedad en animales sanos inyectándoles extractos de pituitaria, ya que se incrementaban en éstos los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo, lo que indicaba que las secreciones de la glándula se oponían a las de la insulina. Los resultados de estos experimentos le llevaron a dos postulados: por una parte, que la función del lóbulo anterior de la pituitaria (localizado debajo del cerebro) en la metabolización de los azúcares contenidos en la sangre se movía en dirección contraria a la de la insulina; y, en segundo lugar, que existía la posibilidad de controlar el metabolismo si se equilibraban dichas hormonas.






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