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Triangulo de las bermudas

Info3/22/2011
Todos cuando eramos chicos pensábamos en el triangulo de las bermudas y decíamos estarán llenos de bermudas, como estas.


Ahora Si Va Encerio


Debido a la congestión de las rutas aéreas, resulta posible ver hasta otros aviones pasando de largo a alturas estratosféricas. El que esto escribe tuvo la oportunidad de mirar por la ventanilla y ver, desde una perspectiva de treinta mil pies, un buque de carga surcando las aguas del Atlántico. Si el observador fortuito llega a ver semejantes cosas, podemos esperar que las tripulaciones de los aviones de línea lleguen a ver objetos aún más inesperados.

El 13 de abril de 1963, la tripulación de un Boeing 707 viajando desde San Juan hasta Nueva York presenció algo totalmente inesperado: luego de haber despegado normalmente del aeropuerto de Isla Verde y ascendido a la altura de crucero de 30,000 pies media hora después de haber dejado Puerto Rico, el copiloto advirtió a sus compañeros de vuelo que se producía un fenómeno desconocido debajo del reactor: una enorme "burbuja" que se formaba en la superficie del Atlántico.

Los hombres en la cabina de vuelo del 707 no daban crédito a lo que estaban viendo. La burbuja aumentaba de tamaño, y los cálculos posteriores realizados por el piloto indicaron que el fenómeno tenía casi una milla de ancho por media milla de alto. ¿Habían presenciado, acaso, una detonación submarina, una erupción volcánica, o uno de los fenómenos característicos de la zona? Treinta y ocho años después, "la burbuja" sigue siendo un misterio. Algunos han aventurado la posibilidad de que la tripulación del 707 pudo haber presenciado la explosión submarina de un dispositivo termonuclear, o una prueba artificial siendo realizada en el fondo del mar.

Las manifestaciones de alta extrañeza no resultan fuera de lo común en esta región del Atlántico, aunque, a veces, su explicación resulta prosaica. El 21 de agosto de 1969, los ciudadanos de la República Dominicana presenciaron una enorme nube blanca que se expandió a dimensiones prodigiosas, formando círculos concéntricos antes de disiparse. El pánico cundió entre los testigos, quienes temían que "el fin del mundo" había llegado, o que la nube presagiaba algún evento de significado oculto. No obstante, resultó ser parte de una operación denominada "proyecto Stormfury", cuya meta consistía en acribillar a los huracanes con yoduro de plata para disminuir su potencia. Semejantes experimentos, realizados a alturas estratosféricas, a menudo resultan visibles a cientos de millas de distancia.
bermudas

"Atención, les habla el capitán..."


El 11 de junio de 1998, el vuelo 1844 de la US Airways con destino a Filadelfia desde San Juan de Puerto Rico, se encontró con una turbulencia considerable en pleno vuelo: una perturbación lo suficientemente fuerte como para suspender el servicio de bebidas y comida inmediatamente. El capitán se disculpó profusamente con los pasajeros, indicando que el aparato se encontraba "fuera del alcance de cualquier radar basado en tierra" y por consiguiente, no podía solicitar el cambio a una menor elevación. Mientras que el Boeing 737 seguía siendo juguete de las corrientes de aire, algunos pasajeros comentaron abiertamente sobre el Triángulo de las Bermudas, omitiendo las consecuencias sufridas por los aviones que entran en dicha zona. Después de varias horas, la turbulencia se redujo y el avión llegó a su destino sin percances. La turbulencia y los bolsones de aire pueden resultar atemorizantes, pero los viajes que parecen carecer de incidentes pueden ser igual de espeluznantes, como veremos a continuación

Características del triangulo de las bermudas:


Espacio también conocido como el Triángulo del Diablo y el Limbo de los Perdidos.
Es un área geográfica de 3.900.000 kilómetros cuadrados entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Melbourne (Florida) (situado de 55°O a 85°O y de 30°N a 40°N), en la que se han producido numerosas desapariciones inexplicables de barcos y aviones.

triangulo
PELIGRO EN VUELO
El avión C-119 Flyying Boxer, de la USAF, que desapareció en junio de 1965 mientras volaba sobre el fatídico triángulo, cerca de Miami, con 10 personas a bordo.

Inesperadamente, no se sabe por qué, el comandante de Vuelo 19 le pidió a su segundo, el capitán George Stivers, que tomara el mando. En la torre, el jefe de controladores le rogó al piloto que se serenase y le contara con detalles lo que estaba ocurriendo.
-Son las 16.25- dijo Stivers-... no estamos seguros de dónde nos hallamos... debemos estar a unos 350 kilómetros al nordeste de la base... parece como si estuviéramos...-. Una fuerte estática impidió que se escuchara el resto de la frase. Al rato la comunicación se restauró y el diálogo fue así:
-Parece como si estuviéramos en aguas blancas. ¡Estamos completamente perdidos!-.
Fue lo último que se le oyó decir a Stivers. Después la radio se sumió en un completo silencio y nunca más se supo nada del Vuelo 19 y de los 14 hombres que lo integraban. Había pasado dos horas y diecisiete minutos desde que despegaran de Fort Lauderdale, cerca de Miami.
Inmediatamente se inició una búsqueda que sólo iba a producir una nueva tragedia. En ella participó un hidroavión Martín Mariner PBM, una de las máquinas más perfectas de su época.
Nunca volvió a su base y jamás se supo que le había pasado. No se hallaron restos del aparato ni de los 13 hombres que lo tripulaban, todos expertos es operaciones de rescate naval. En 1991, el Deep See -un barco norteamericano de exploración submarina que buscaban los restos de un galeón español hundido en la zona- encontró, a 180 metros de profundidad y a 18 kilómetros de la costa, varios aviones del tipo Avenger clavados en el fondo del mar. Se los podía ver claramente en un video captado por una de las hondas robotizadas del barco. Al principio, los investigadores creyeron que estaban ante un hecho inusitado: si se trataba de la Patrulla Perdida (como se llamó más tarde al Vuelo 19) sería la primera vez que se hallaban restos de aviones accidentados en esos peligrosos mares.
Sin embargo, al examinar un nuevo video se tuvo la certeza de que no se trataba de la escuadrilla de Taylor.
Ninguna de las matrículas de las máquinas filmadas coincidía con las de los aviones del Vuelo 19. Con lo cual el misterio no sólo siguió siendo un misterio sino que el enigma se duplicó: en los archivos navales no había ningún registro de que los Avenger encontrados hubiesen desaparecido o se hubieran estrellado en el mar. ¿Desde cuándo yacían allí? ¿Por qué estaban en ese sitio, situados a sólo 18 kilómetros de Miami y de Fort Lauderdale? La marina de los Estados Unidos no dijo nunca nada y tampoco intentó una exploración del sitio para analizar detalladamente esos restos. ¿Por qué? No hubo respuesta.
No era la primera vez, sin embargo, que la marina de los Estados Unidos permanecía en silencio.
En 1964, el investigador Vincent Gadis publicó un libro en el cual recopilaba decenas de misteriosos desaparecidos en esa área, que él bautizó con el nombre de "Triángulo de las Bermudas", sin que la marina diera ninguna explicación. Ese nombre usado por Gadis habría de popularizarse en 1974, cuando el escritor Charles Berlitz, en su libro El triángulo de las Bermudas, relacionó las enigmáticas desapariciones con las oleadas de ovnis que se observaban periódicamente sobre la península de Florida.
Y agregaba una hipótesis sorprendente. Según él, en ese lugar del océano están los restos de la Atlántida, la mítica civilización sumergida cuyas ruinas creyó descubrir en el fondo del lecho marino. Allí habría un gran cristal energético -escribió Berlitz-, que obraría como una suerte de gran imán, capaz de enloquecer las brújulas y los aparatos electrónicos. Según la historiadora Adi-Kent Thomas Jeffrey, entre 1609 y 1814 se produjeron 10 misteriosas desapariciones de barcos en el triángulo. Pero la lista no es segura y se basa en información muy difusa.
En 1840 empiezan los registros que podían ser llamados "oficiales", donde cada dato está plenamente verificado.
Un bergantín norteamericano de 30 metros de eslora, llamado Mary Celeste , protagonizó el caso más interesante. Fue encontrado navegando con todas sus velas desplegadas, sin ninguna persona que lo tripulaba. Todo a bordo estaba en orden: la cama del capitán, que viajaba con su esposa y una hija, estaba tendida, su escritorio perfectamente arreglado, había abundante comida y agua potable, los botes salvavidas estaban en su lugar y las bombas de achique funcionaban perfectamente. Jamás se encontró la tripulación. El 4 de marzo de 1918 -un poco más al sur- se desvaneció el Cyclops, un barco cargonero de la armada norteamericana que llevaba 309 personas a bordo. Ese día el tiempo era perfecto. En abril de 1925 el mercante japonés Raifuku Maru lanzó por radio un frenético S.O.S. Una voz dijo en inglés: "¡Es como una daga! De prisa. Vengan a buscarnos... no podemos escapar... vengan rápido". Nada se supo de este mercante, que ese día navegaba por aguas tranquilas en el Triángulo de las Bermudas.
Después del Vuelo 19, decenas de aviones y cientos de tripulantes y pasajeros se perdieron en el fatídico sitio.
En el mes de octubre de 1954 un moderno avión Super Constelliation de la marina estadounidense desapareció en el norte del triángulo con 42 personas a bordo.
Estaba equipado con los transmisores más avanzados de la época, pero nunca nadie recibió un mensaje ni un pedido de auxilio. Pero el más dramático desastre ocurrió en la zona se registró en mayo de 1968, justo cuando Europa ardía en medio de las rebeliones estudiantiles que cambiaron el signo de la época en todo el mundo.
En circunstancia opacó la noticia, que sin embargo era de una gravedad extrema. El día 21 a la noche, luego de pasar por los Azores, el submarino nuclear norteamericano Scorpion con 99 hombres a bordo, comunicó a su base de Norfolk que navegaba sin novedad. Fue su último mensaje. ¿Qué le pasó?.
Algunos años después se lo localizó hundido a 4000 metros de profundidad. Estaba aparentemente intacto y hasta ahora no se detectó un aumento de radiactividad en las aguas en las cuales está sepultado.
Pensar en un rescate es poco menos que imposible. Pero en sus entrañas de acero el reactor atómico aún debe seguir activo y los científicos dicen que los restos del Scorpion son como una bomba de tiempo que -si llega a estallar- podría contaminar todos los mares de esa parte del mundo, afectando también al Mediterráneo y al Caribe. Nadie quiere pensar en esa diabólica posibilidad.

misterio

PUERTA MORTAL
En este triángulo confluyen algunas de las corrientes marinas más poderosas del planeta.
La principal es la corriente del Golfo, de aguas cálidas, que marcha de sur a norte. Desde el norte circula hacia el sur la corriente Africana. De este a oeste hace sentir su influencia la corriente Norte Ecuatorial.
Esas tres corrientes forman un remolino de agua. Ahí se forman ciclones en pocos minutos.

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