Probablemente muchos habran escuchado sobre el caso de Roberto Calvi, el Banquero de Dios. Hace mucho tiempo vi un documental respecto a esto, y hoy les traigo mi humilde investigacion a ustedes. Espero que disfruten el post. Gracias por entrar. El post es integramente mio, abajo adjunto las fuentes.
Supongo que algunos de ustedes han visto la pelicula (genial pelicula) El Padrino III. En donde se nombra el supuesto asesinato del Papa Juan Pablo I. Como ustedes saben Albino Luciani llego al pontificado en agosto de 1978 y murio misteriosamente el 28 de septiembre de 1978.
Albino Luciani
Cadaver de Juan Pablo I antes de su entierro.
Ahora. ¿Que pito toca todo esto? Segun el informe del Vaticano luego de su muerte, el Sumo Pontifice fallecio de un ataque al corazon mientras dormia, pero la verdad indica que es otra causa. Como las leyes vaticanas indican, esta prohibido realizar autopsias a los Papas, asi que las condiciones de su deseso no seran facilmente esclarecidas. La causa mas posible de su eventual asesinato es la siguiente: El sumo pontifice pretendia meterse aun mas en las reformas inciadas por su predecesor Juan XXIII. Su prioridad maxima era asegurar la autencididad y poner numeros verdaderos en las cuentas vaticanas. Mientras Albino Luciani era patriarca de venecia, el obispo Marcinkus (Recuerden ese nombre) vendio al Banco Ambrosiano (Recuerden ese nombre tambien) La Banca Católica del Veneto. Sin consultar al obispado, es decir, a Luciani. A partir de este hecho se genero una pelea entre el Jefe de la Banca Vaticana y el futuro sumo pontifice. El obispo Benelli (sustituto del Secretario de Estado Vaticano) le cuenta al Papa que existe un plan entre Roberto Calvi (Presidente del Banco Ambrosiano), Michele Sindona (jefe de las arcas vaticanas durante el pontificado de Pablo XI) y Marcinkus.
Paul Marcinkus.
Michele Sindona
Roberto Calvi
De acuerdo. Ahora que tenemos una idea de este hecho vamos a cambiar completamente de tema. Un tema que muchos de ustedes ni se imaginan al que se puede llegar a partir de todo esto.
No es la Iglesia
No es la mafia
Son
Si. Los Masones.
Los masones son una organizacion filantropica y filosofica. Sus miembros y simpatizantes sostienen que tiene como objetivo la búsqueda de la verdad y el fomento del desarrollo intelectual y moral del ser humano. Alrededor de ellos giran muchas conspiraciones, peliculas y hasta libros. Lo cierto es que muy pocas veces se los puede vincular tanto a un crimen, como en este caso. Sus miembros se agrupan en Logias. Las llamadas Logias Masonicas son hermandades las cuales realizan rituales y se encargan de ciertos propositos.
La Logia que nos interesa hoy es la Propaganda Due (P2 )
Propaganda Due
Propaganda Due fue una Logia Masonica que opero en Italia desde 1877 a 1981. Su auge fue en la decada de 1970 con la direccion de el gran maestre Licio Gelli. He aqui una lista de algunos de sus miembros. Les recomiendo que lean todos y se fijen que debe haber algun conocido.
Michele Sindona, banquero, vinculado a la Mafia
Roberto Calvi, Jefe del Banco Ambrosiano
Antonio D’Alì, dueño de la Banca Sicula (su hijo, Antonio D'Ali, senador de Trapani, presentado en las listas de Forza Italia)
Victor Emmanuel, Príncipe de Nápoles
Antonio Amato, de Cagliari
General Vito Miceli, jefe del SIOS (Servizio Informazioni), Servicio de espionaje del Ejército Italiano
Aldo Alasia, Buenos Aires
Luis Alberto Betti, Buenos Aires
Antonio Calvino, Buenos Aires
Cesar De la Vega, Argentina
Raúl Alberto Lastiri, presidente interino de Argentina desde el 13 de julio de 1973 al 12 de octubre de 1973
Emilio Massera, con Orlando Ramón Agosti y Jorge Rafael Videla, formó parte de 1976 a 1978 de la Primera Junta Militar durante el Proceso de Reorganización Nacional, en Argentina
José López Rega, ministro de Asistencia Social en Argentina durante el gobierno de Perón, fundador de la "Triple A" (Alianza Anticomunista Argentina)
Alberto Vignes, ministro de Argentina
Carlos Alberto Corti, almirante de Argentina
Franco Di Bella, director del Corriere della Sera
Angelo Rizzoli, el dueño del Corriere della Sera, actual productor de cine
Tassan Din, director general del Corriere della Sera
Massimo Donelli, director de TV Sole 24 h
Paolo Mosca, anterior director de "Domenica del Corriere"
Silvio Berlusconi, Presidente del Gobierno italiano
Angelo de Carolis, político
Mario Tedeschi, político
Enrico Manca, político socialista
Pierluigi Accornero, empresario
Mario Lebole, empresario
Jorge de Souza, Brasil
Pedro dos Santos, Brasil
A ese tal Massera lo escuche nombrar en algun lado, igual que a ese Lopez Rega o algo asi. Y Berlusconi? Creo que salio en Cronica el otro dia
Bueno. Ahora ya vieron la lista, muchos son conocidos, pero los que mas nos importan son los primeros dos. Empezemos por el primero:
Este texto no es de mi autoria. La autoria la adjunto al final del mismo.
Michele Sindona representa el ejemplo más alto de la internacionalización de los poderes mafiosos en el marco occidental que supo aprovechar durante años las alarmas y las consiguientes oportunidades de la Guerra Fría.
En Sindona se evidencia cómo la masonería se convirtió en un componente esencial de la mafia. No es casual que las actividades de Sindona dieran como fruto, con las de la logia masónica P2 de Licio Gelli, la existencia de un partido en la sombra de la CIA en Italia, una organización tan especulativa y funcional s los intereses de una amplia red de personajes a la caza del poder.
Tanto para Sindona como para Gelli, el mejor recurso a su disposición era el comunismo, en el sentido de que la lucha contra éste constituía la coartada de sus empresas, incluidas las de carácter criminal, y en el fundamento de las complicidades de las que pudieron disfrutar en Italia, a los niveles del enorme poder ejemplificado sobre todo por Giulio Andreotti, llegando incluso a los más exclusivos círculos de la administración norteamericana.
Sindona manejaba ingentes flujos de dinero sucio que culminaba en el control de grandes sociedades financieras (bancos, empresas) como la Banca Vaticana, Banca Unione, Banco Di Roma-Nassau, Bank of America y el Banco Ambrosiano de Milán.
Sindona había ascendido gracias a su capacidad masonicomafiosa de Sicilia a Milán y de Milán al mundo. En Italia, el mérito de Sindona fue financiar a la Democracia Cristiana con dinero de dudosa procedencia. Andreotti le había llamado incluso “el salvador de la lira”. El mismo Andreotti habría recomendado a Sindona a personalidades de la economía y política de Estados Unidos como Rockefeller.
Pero el nombre de Sindona comenzó a circular con demasiada frecuencia asociado con asuntos turbios, algo que no convenía a la particular naturaleza de sus negocios. Además, comenzaba a tener problemas con sus propios bancos. El dinero, fuera del entorno de las instituciones financieras nacionales, ni se crea ni se destruye, simplemente cambia de mano. Así pues, sí durante bastante tiempo Michele Sindona se dedicó a especular con sus propios bancos, la consecuencia no podía ser otra que la aparición de importantes agujeros económicos.
Cuando el desfalco es pequeño basta con unas pocas artimañas y una contabilidad creativa para disimularlo. Pero si el expolio continúa, el déficit se hará cada vez mayor y más difícil será de ocultar. El 1973 Sindona tenía gravísimos problemas económicos en sus dos principales bancos, Banca Unione y la Banca Privata Finanziaria. ¿Qué hacer? Intentó una audaz huida hacia adelante al fusionar ambos en uno nuevo: la Banca Privata. Sin embargo, el sentido común estaba en su contra. Si juntamos dos agujeros grandes, lo que obtenemos es uno enorme. En julio de 1974 el nuevo banco tenía un impresionante déficit de 200.000 millones de liras.
Un mes después, en agosto de 1974, prácticamente todo el mundo comenzó a tener claro que el imperio de Sindona se tambaleaba y se plantearon las primeras medidas desesperadas. En Italia, el Banco de Roma, habiendo recibido como garantía una gran parte de las propiedades de Sindona, colocó entre 128 y 200 millones de dólares en la Banca Privata intentando tapar la crisis. En Estados Unidos, temiendo que el desmoronamiento de las inversiones del banquero italiano en ese país, y muy concretamente una eventual quiebra del Franklin National Bank, pudiera desencadenar un efecto dominó de resultados imprevisibles, el gobierno concedió al banco de Sindona un acceso ilimitado a los recursos federales.
De hecho, los otros bancos del país empezaron a mostrar reticencias a la hora de operar con el Franklin National Bank, donde también había aparecido un enorme déficit fruto de las retiradas de fondos irregulares que periódicamente realizaba Sindona, que en apenas dos años se las ingenió para aligerar las arcas de la institución. El Franklin National Bank, el decimoctavo entre los principales bancos de la nación, con unos activos de más de tres mil millones de dólares, se vio súbitamente reforzado con más de dos mil millones de dólares procedentes de la Reserva Federal estadounidense.
Sin embargo, todos estos esfuerzos resultaron inútiles, el dinero no fue suficiente para salvar al agonizante banco, y en septiembre de ese mismo año, apenas tres meses después de su creación, la Banca Privata estaba al borde de la quiebra. Las pérdidas estimadas alcanzaban los trescientos millones de dólares, incluidos los 27 millones de dólares que constituían la participación del Vaticano en el Banco, según la Santa Sede. El propio Banco de Roma a punto estuvo de desaparecer como consecuencia del hundimiento del banco de Sindona.
El 3 de octubre los acontecimientos se precipitaron. Licio Gelli fue informado por miembros de la P2 infiltrados en la policía y la magistratura de que Sindona sería detenido al día siguiente. Gelli, haciendo bueno el juramento de fidelidad de los miembros de la logia, avisó a Sindona de la situación: Huye a algún sitio donde no puedan extraditarte. Si no lo haces, nuestros enemigos te torturarán. Puede que incluso te maten [...]. Todo esto es muy peligroso, Michele. Las cosas han cambiado. Quizá, si escapas, dentro de un tiempo pueda utilizar mi poder para ayudarte. Si no, si eres capturado, ya sabes lo que tienes que hacer.
Sí, Sindona sabía lo que tenía que hacer. Tras preparar apresuradamente la maleta se metió en el bolsillo de la chaqueta cuatro frascos de digitalina, un medicamento recomendado para ciertas afecciones cardíacas que tomado en la dosis adecuada resulta ser un veneno de altísima eficacia: provoca arritmia, fibrilación ventricular y, finalmente, la muerte. Lo que llevaba Sindona encima equivalía a cien veces la dosis que prescribiría un médico. Llegado el momento, Sindona no dudaría en usar el veneno. Su imperio financiero había desaparecido, su credibilidad y prestigio estaban arruinados, todo lo cual había contribuido a que la estabilidad emocional de Sindona no atravesara por sus mejores momentos.
Tal como avisaron los informantes de Gelli, al día siguiente se emitieron dos órdenes de detención contra Sindona, una por malversación de fondos y otra por quiebra fraudulenta. Sin embargo, ya era demasiado tarde, Sindona había huido del país.
El 8 de octubre los peores temores de las autoridades económicas estadounidenses se hicieron realidad: el Franklin National Bank se desmoronó. Las pérdidas de la Cámara Federal de Garantía de Depósitos se elevaban a más de dos mil millones de dólares. Michele Sindona podía anotarse un nuevo registro, el de la mayor quiebra bancaria de la historia estadounidense.
Cuando las autoridades pudieron acceder a los libros del banco descubrieron que lo más granado del crimen organizado de Estados Unidos mantenía sus cuentas allí. Es más, certificaron que el día antes de la quiebra Sindona se había llevado 45 millones de dólares. (El Vaticano perdió 55 millones tras el derrumbamiento del Franklin National Bank)
La economía estadounidense entró en una crisis bancaria —inédita desde los tiempos de la gran depresión— que obligó a modificar la legislación y los mecanismos de control financieros del país. Una docena de empleados del banco fueron a la cárcel acusados de diversos cargos, entre ellos el de modificar la contabilidad y los archivos.
Desde esa fecha hasta enero de 1975, el mundo financiero europeo se vio sacudido por las sucesivas quiebras de los bancos de Sindona. Uno a uno fueron cayendo el Bankhaus Wolff AG, de Hamburgo, el Bankhaus I.K. Herstatt, de Colonia, el Amincor Bank, de Zúrich y el Finabank, de Ginebra. Contando tan sólo este último, expertos independientes suizos estimaron que el Vaticano había sufrido un quebranto económico de 240 millones de dólares. La prensa italiana no tardó en bautizar este desastre como Il crack Sindona.
A pesar del control que P2 ejercía sobre grandes sectores de la política italiana, las autoridades estaban sumamente inquietas. Parecía poco probable que Sindona regresara a Italia por propia voluntad para responder por lo sucedido, así que se inició una larga batalla para conseguir su extradición. Esta vez Sindona no iba a contar con la ayuda del Vaticano, que se sentía cada vez más defraudado con su antiguo banquero y hombre de confianza.
Despues de este hecho, el Vaticano nescecitaba a un nuevo Banquero. A un nuevo administrador. Y este hombre era Roberto Calvi. El italiano transfirio secretamente el control del banco a organizaciones extranjeras. Llevando al banco a la deuda y a su posterior quiebra. ¿Que paso?
El 13 de noviembre de 1977, las calles de Milán amanecieron sembradas de octavillas en las que se acusaba a Calvi de evasión de capital, fraude contable, apropiación indebida y delitos fiscales. Se incluían los números de las cuentas secretas que Calvi tenía en Suiza y se daba toda clase de detalles respecto a diversas transacciones ilícitas. También se revelaba sus vínculos con la mafia.
El 24 de noviembre de 1977, Cavallo envió una carta al presidente del Banco de Italia, Paolo Baffi, en la que se reproducían todas y cada una de las acusaciones recogidas en los pasquines de Milán. La carta incluía, además, otra documentación, como fotocopias relacionadas con las cuentas suizas de Calvi y una velada amenaza de demandar al propio Banco de Italia por prevari cación y tráfico de influencias si no se abría una investigación contra Caivi y el banco que presidía, el Ambrosiano. Cavallo cometió un error. Escribió la carta sin contar con la autorización de Sindona, que lo último que deseaba era tener a las autoridades monetarias italianas investigando en los asuntos de sus antiguos socios. Calvi apareció ahorcado en un puente de Londres.
Además, se daba la circunstancia de que tanto Calvi como Baffi eran miembros de la P2, y aquellas disputas, sobre todo si incluían el aireamiento de trapos sucios, no favorecían a la logia. Licio Gelli se ofreció a mediar en el conflicto y consiguió que Calvi ingresara medio millón de dólares en la cuenta que Sindona mantenía en la Banca del Gottardo.
No obstante, en agosto de 1978 sucedería algo que iba a cambiar todo el panorama financiero vaticano. Pablo VI fallecía de un ataque al corazón en Castelgandolfo. Para sucederle fue elegido el cardenal Albino Luciani, aquel patriarca de Venecia que parecía no entender al arzobispo Marcinkus y su interés en mezclar los asuntos sagrados con los económicos. Había llegado el momento de limpiar la casa.
Juan Pablo I, dispuesto a poner las cartas boca arriba, moría en extrañas circunstancias el 28 de septiembre de 1978, unos dicen que de muerte natural, otros que no.
Lo que todo el mundo sabía desde hace mucho tiempo es, por fin, una verdad oficial con 21 años de retardo. Dos fiscales de los tribunales de Roma cerraron ayer la investigación y anunciaron que el "Banquero de Dios", Roberto Calvi, fue asesinado por orden directa de la mafia siciliana en 1982 y cuatro personajes de esta oscura historia están por ser acusados del crimen. Calvi fue uno de los protagonistas del más grande escándalo financiero de la posguerra en Italia, en el que quedó implicado también el Vaticano.
El escenario del crimen fue truculento. El viejo puente de los Monjes Negros de Londres, ciudad adonde Calvi había huido desesperado, buscado por la Justicia italiana por el "crack" del más importante banco privado de Italia, el Ambrosiano de Milán, instituto símbolo de la llamada finanza católica.
Los fiscales María Monteleone y Luca Tescaroli notificaron ayer al mediador de negocios turbios Flavio Carboni, al mafioso Pippo Caló, que está preso desde 1985, al pistolero de la temible "banda de la Magliana" (un barrio de Roma) Ernesto Diotallevi, y a una mujer, Manuela Kleinszig, que vive actualmente en Austria, que podrán ser imputados. La acusacion será de homicidio agravado y premeditado.
El primer detalle increíble de esta historia es que tanto en Londres como en Milán hubo pronunciamientos judiciales que afirmaron el suicidio de Calvi.
Calvi tenía 62 años y no era un atleta. Apareció pendiendo de una soga al cuello en un andamio de tubos de acero que había debajo del puente. Le habían afeitado el bigote y en sus bolsillos tenía un par de ladrillos. Un empleado de correos lo vio esa mañana mientras se bamboleaba bajo el puente y llamó a la policía.
La versión del suicidio suponía que se había movido como un trapecista hasta llegar al andamio, ponerse la cuerda y los ladrillos y lanzarse al vacío. Sin embargo, esta fue la versión oficial que resistió varios años, en medio de las protestas y las investigaciones privadas, incluidos los detectives contratados por la familia Calvi, que señalaban que semejante ejercicio gimnástico del "suicida" era imposible.
Los magistrados italianos afirman en sus conclusiones que Calvi fue estrangulado en una obra en construcción cercana al puente, llevado en un bote hasta el andamio y colocado allí para que lo hallaran.
Una muerte ritual. Los ladrillos evocaban a la masonería. El puente respondía al simbólico nombre de los Monjes Negros, con los colores de la Bandera argentina (ver Los vínculos...). El cadáver y las circunstancias eran un claro mensaje.
La muerte de Calvi hizo culminar un escándalo de dimensiones formidables: la bancarrota del Banco Ambrosiano. Un "crac" de 1.300 millones de dólares.
Cuando lo colgaron debajo del puente, Calvi no sabía ya por dónde y hacia dónde huir. "Todos me han abandonado", le dijo a su mujer por teléfono. En primer lugar fue rechazado en los santos muros del Vaticano, cuando acudió al banco del Papa, el Instituto para las Obras de Religión (IOR) para pedir ayuda. El presidente del IOR era el arzobispo norteamericano Paul Marcinkus, organizador de los viajes de Juan Pablo II, y el hombre que conseguía dinero para financiar a los grupos católicos del Este europeo en la lucha contra el comunismo. El Papa polaco lo tenía entre sus favoritos.
El cardenalato estaba ya casi al alcance de la mano de monseñor Marcinkus cuando estalló el escándalo que obligó a mandarlo de vuelta para siempre a Estados Unidos. Hoy vive retirado en Arizona.
Calvi era un modesto empleado del Banco Ambrosiano que con su ambición llegó a trepar hasta la presidencia y que quiso además comprarse el control del mayor instituto privado de crédito italiano. Para ello emprendió los peligrosos juegos de abracadabra con las divisas y encontró en Marcinkus un desenvuelto aliado.
Ambos crearon un cerrado bosque de sociedades financieras en los paraísos fiscales del Caribe, adonde volaban cientos de millones de dólares.
El castillo de naipes terminó derrumbándose ruinosamente. Calvi había recibido dinero de la mafia siciliana y de la camorra napolitana. Gente con la que es mejor no jugar. El poderoso presidente del banco del Papa le había firmado unas cartas cubriendo la solvencia de las financieras. Pero después Marcinkus escribió otras que decían lo contrario.
Calvi era un hombre muy reservado. Tuvo que ponerse en manos de los poderes ocultos, que también tenían misteriosas entradas en el Vaticano. Sobre todo la Logia P2 del "Venerable Maestro" Licio Gelli, que manejaba los hilos invisibles del poder en Italia.
Gelli y su socio, Umberto Ortolani, dueño de un banco en Uruguay y vinculado como Gelli a la Argentina, le sacaron mucha plata a Calvi.
La tesis oficial es que Pippo Caló recibió la orden del "capo de los capos" de la mafia, Salvatore Riina, de liquidar a Calvi porque no devolvió dinero que la mafia le había dado para lavar. También la "banda de la Magliana" intervino en el crimen. No se sabrá tal vez nunca si ayudó el MI5 británico por la historia que vinculaba a Gelli y Calvi con la guerra de Malvinas.
El escándalo salpicó la blanca sotana del Papa, que hasta el final quiso defender a monseñor Marcinkus. Intervino el inteligente y discreto secretario de Estado, el cardenal Agostino Casaroli, quien maniobró una negociación con los bancos acreedores del Ambrosiano. Al final el Vaticano pagó US$ 258 millones a esos bancos y evitó una ruinosa cadena de denuncias judiciales a nivel internacional.
La investigación del asesinato de Calvi dio vueltas durante 21 años. Ahora se levantan algunos velos de una verdad que muchos denunciaron.
Una especialidad italiana consiste en retardar las investigaciones y los procesos hasta que la verdad se pierde en las brumas del tiempo. Con Calvi parte de los misterios están siendo develados. Pero toda la verdad, la verdad inquietante de este caso histórico, no se conocerá jamás.
Roberto Calvi aparecio asesinado bajo el puente de los Monjes Negros en Londres. Con dos ladrillos en sus bolsillos, colgando sobre el rio. Se relaciono a la mafia con el hecho y con ellos (en el futuro) a los Masones. La iglesia paso uno de sus momentos mas comprometedores. Marcinkus, Calvi y Sindona, artifices de esta estafa multimillonario que ocasiono que terminara muerto el director del Banco Ambrosiano y el Papa de turno, Juan Pablo I.
Roberto Calvi es conocido como el Banquero de Dios. Ya que por el, casi quiebra La Banca Vaticana. Este es un humilde resumen que quize hacer del caso, seguramente ustedes podran averiguar mucho mas. Si este post tiene exito, hare otro sobre la Operacion Gladio y la influencia de la Propaganda Due en la epoca negra de la Argentina.

