Isabel Menéndez: "La felicidad total es de tontos"
Equilibrio Emocional" es el nuevo libro de la psicóloga Isabel Menéndez, en el que da las pautas para conquistar una vida “razonablemente feliz”.
El objetivo de Equilibrio Emocional es ayudarnos a dirigir nuestro destino y sentirnos satisfechos con nosotros mismos. Según la psicóloga, es algo que todos merecemos aunque algunos tienen que trabajar más que otros; “Ser feliz sin tristezas no existe, hay que aceptar que la vida tiene tropiezos y que es inevitable tener momentos tristes”.
En la Luna en COPE, Isabel Menéndez destaca que, recuperar el equilibrio emocional después de haberlo perdido, “nos hace sentir más fuertes”. La felicidad como un éxtasis continuo no existe: “la felicidad total es de tontos” asegura Isabel Menéndez, “el trabajo y el amor son los dos pilares fundamentales para estar bien en la vida”, por lo que si alguno de los dos falla, aparece ese sufrimiento.
Reconocer nuestra propia debilidad es sinónimo de valentía. Es el primer paso para solucionar los problemas: “Poner palabras a las emociones es la mejor manera de solucionarlos”. La autora explica que la mujer tiene una mayor capacidad de pedir ayuda, mientras que el hombre sólo va a la consulta cuando ha llegado al límite; “ esto resulta peligroso ya que puede volverse crónico y puede conllevar cierta medicación”.
Fuente:cope.es
El objetivo de Equilibrio Emocional es ayudarnos a dirigir nuestro destino y sentirnos satisfechos con nosotros mismos. Según la psicóloga, es algo que todos merecemos aunque algunos tienen que trabajar más que otros; “Ser feliz sin tristezas no existe, hay que aceptar que la vida tiene tropiezos y que es inevitable tener momentos tristes”.
En la Luna en COPE, Isabel Menéndez destaca que, recuperar el equilibrio emocional después de haberlo perdido, “nos hace sentir más fuertes”. La felicidad como un éxtasis continuo no existe: “la felicidad total es de tontos” asegura Isabel Menéndez, “el trabajo y el amor son los dos pilares fundamentales para estar bien en la vida”, por lo que si alguno de los dos falla, aparece ese sufrimiento.
Reconocer nuestra propia debilidad es sinónimo de valentía. Es el primer paso para solucionar los problemas: “Poner palabras a las emociones es la mejor manera de solucionarlos”. La autora explica que la mujer tiene una mayor capacidad de pedir ayuda, mientras que el hombre sólo va a la consulta cuando ha llegado al límite; “ esto resulta peligroso ya que puede volverse crónico y puede conllevar cierta medicación”.
Fuente:cope.es