Isabel Perón nació el 4 de Febrero de 1931 en La Rioja. Perteneció a una familia de clase media. Conoció a Perón entre 1955 y 1956 y, dejando su carrera de bailarina, se convirtió en su secretaria personal, acompañándolo en su exilio de Madrid, donde se casaron en 1961. Isabel visitó Argentina varias veces en la década de 1960 y en los primeros años de 1970, consiguiendo apoyo para Perón. Cuando Juan Perón regresó finalmente a Argentina para postularse a la presidencia en 1973, Isabel fue elegida como Vicepresidenta ante la sugerencia de José López Rega. La enfermedad de Perón la elevó varias veces al cargo de Presidente sucediéndolo el 1 de Julio de 1974 cuando éste falleció.
Su régimen heredó serios problemas de inflación, malestar en los trabajadores y violencia política. Trató de resolver los problemas a través de un nuevo gabinete de Ministros, imprimiendo billetes para pagar la deuda externa, e imponiendo el estado de sitio en Noviembre de 1974. Las controversias alrededor de su Ministro de Bienestar Social, López Rega, no la ayudaron en la coyuntura general. Algunos militares le recomendaron la renuncia de la Presidente, pero ella no la acepto; la situación económica y política del país continuaron empeorando, y el 24 de Marzo de 1976, fue detenida por oficiales de la fuerza aérea y mantenida en su casa bajo arresto por cinco años. En 1981 fue condenada por actividades de corrupción, pero fue puesta en libertad bajo palabra en el verano de ese año, viajando a España. Indultada a finales de 1983, resignó la titularidad del Partido Justicialista, desde su hogar en Madrid en 1985.
Gobierno
Su gobierno se desarrolló en el marco internacional de la llamada crisis del petróleo y de una extrema violencia política interna, con actuación de varios grupos armados.
Al parecer Perón antes de morir le había aconsejado acercarse al líder de la oposición, el radical Ricardo Balbín, pero ella finalmente no siguió el consejo y se apoyó principalmente en su ministro de Bienestar Social y secretario personal de Perón, José López Rega, conocido como Daniel por sus allegados y el Brujo por sus adversarios políticos. López Rega ejerció una importante influencia sobre Martínez en esta fase del gobierno, fortaleciendo la presencia en el gobierno de los sectores de derecha sobre los distintos movimientos sociales, y organizó desde el gobierno una fuerza parapolicial conocida como Alianza Anticomunista Argentina o Triple A que emprendió acciones de hostigamiento a figuras destacadas de la izquierda que acabarían en atentados, secuestros, torturas y asesinatos.
Desde el gobierno la actitud de control fue también rigurosa, interviniendo varias provincias disidentes, universidades, sindicatos, los canales de televisión privados, y reforzando la censura contra libros,4 diarios y revistas. Durante este período se vivieron situaciones marcadas por un notorio oscurantismo y una casi completa inoperancia administrativa en todos los niveles del gobierno.
a economía argentina también sufrió daños graves, con una inflación galopante, una paralización de las inversiones de capital, la suspensión de las exportaciones de carne a Europa y el inicio del crecimiento incontrolable de la deuda externa. La solución de corte monetarista intentada por el ministro Alfredo Gómez Morales, un histórico del peronismo, no tuvo éxito, y provocó una fuerte retracción de la liquidez, iniciando un complicado proceso de estanflación. La suspensión de las compras de carne argentina por el Mercado Común Europeo empeoró la situación.
En junio de 1975, el nuevo ministro de Economía, Celestino Rodrigo, auspiciado por López Rega, aplicó una violenta devaluación de la moneda acompañada de aumentos de tarifas; el llamado Rodrigazo, parte del plan de López Rega para debilitar las presiones sindicales a través del desprestigio de sus principales operadores, provocó sin embargo la primera huelga general contra un gobierno peronista. En julio de 1975, ante la huelga general y la presión callejera de la CGT y, en especial de la Unión Obrera Metalúrgica de Lorenzo Miguel, López Rega se vio obligado a renunciar a su cargo en el gobierno y abandonar el país.
Ante la creciente actividad de los grupos de izquierda —tanto los que actuaban dentro del peronismo, los Montoneros, como otros de corte marxista, el Ejército Revolucionario del Pueblo— y de extrema derecha, Martínez decidió fortalecer la acción de gobierno. La renovación de la cúpula militar, que incluyó entre otras medidas la designación de Jorge Rafael Videla al frente del ejército, fue parte de un programa de endurecimiento del control, que incluyó también el cierre de publicaciones opositoras. La decisión de recurrir a la fuerza militar desembocó en la firma en 1975 del decreto que da inicio al Operativo Independencia, la intervención de las fuerzas armadas en la provincia de Tucumán que dio inicio a la guerra sucia. Martínez pidió licencia del cargo por razones de salud y sus funciones fueron ejercidas por el presidente provisional del Senado Ítalo Lúder entre el 13 de septiembre y el 16 de octubre de 1975. En un momento de especial tensión, amenazó en un discurso pronunciado desde el balcón de la Casa Rosada con convertirse en la mujer del látigo.
A pesar de la creciente presión militar, expresada en un levantamiento controlado a duras penas de la Fuerza Aérea, Martínez se negó reiteradamente a renunciar, aunque anunció el adelanto de las elecciones presidenciales para fines de 1976.
Golpe de estado
El 24 de marzo de 1976 año un golpe de estado encabezado por los comandantes en jefe del ejército, marina y aeronáutica la destituyó y la sustituyó por una junta militar al mismo tiempo que se disolvía el Congreso. La ex presidente fue enjuiciada por malversación de fondos públicos por haber utilizado para pagar una deuda personal fondos pertenecientes a una fundación, que luego reintegró. La dictadura mantuvo detenida a María Estela Martínez de Perón durante más de cinco años, primero en la residencia de El Messidor, Neuquén y luego en una quinta en la localidad de San Vicente, ubicada en el conurbano de Buenos Aires.
Una vez liberada, en julio de 1981, se radicó en Puerta de Hierro (Madrid) y abandonó en forma casi total la actividad política, aunque regresó ocasionalmente a la Argentina. El plebiscito sobre el Canal de Beagle fue ocasión de su última aparición como figura histórica del peronismo, cuyos sectores más ortodoxos mantenían su respeto por ella en su carácter de viuda de Perón.
Su régimen heredó serios problemas de inflación, malestar en los trabajadores y violencia política. Trató de resolver los problemas a través de un nuevo gabinete de Ministros, imprimiendo billetes para pagar la deuda externa, e imponiendo el estado de sitio en Noviembre de 1974. Las controversias alrededor de su Ministro de Bienestar Social, López Rega, no la ayudaron en la coyuntura general. Algunos militares le recomendaron la renuncia de la Presidente, pero ella no la acepto; la situación económica y política del país continuaron empeorando, y el 24 de Marzo de 1976, fue detenida por oficiales de la fuerza aérea y mantenida en su casa bajo arresto por cinco años. En 1981 fue condenada por actividades de corrupción, pero fue puesta en libertad bajo palabra en el verano de ese año, viajando a España. Indultada a finales de 1983, resignó la titularidad del Partido Justicialista, desde su hogar en Madrid en 1985.
Gobierno
Su gobierno se desarrolló en el marco internacional de la llamada crisis del petróleo y de una extrema violencia política interna, con actuación de varios grupos armados.
Al parecer Perón antes de morir le había aconsejado acercarse al líder de la oposición, el radical Ricardo Balbín, pero ella finalmente no siguió el consejo y se apoyó principalmente en su ministro de Bienestar Social y secretario personal de Perón, José López Rega, conocido como Daniel por sus allegados y el Brujo por sus adversarios políticos. López Rega ejerció una importante influencia sobre Martínez en esta fase del gobierno, fortaleciendo la presencia en el gobierno de los sectores de derecha sobre los distintos movimientos sociales, y organizó desde el gobierno una fuerza parapolicial conocida como Alianza Anticomunista Argentina o Triple A que emprendió acciones de hostigamiento a figuras destacadas de la izquierda que acabarían en atentados, secuestros, torturas y asesinatos.
Desde el gobierno la actitud de control fue también rigurosa, interviniendo varias provincias disidentes, universidades, sindicatos, los canales de televisión privados, y reforzando la censura contra libros,4 diarios y revistas. Durante este período se vivieron situaciones marcadas por un notorio oscurantismo y una casi completa inoperancia administrativa en todos los niveles del gobierno.
a economía argentina también sufrió daños graves, con una inflación galopante, una paralización de las inversiones de capital, la suspensión de las exportaciones de carne a Europa y el inicio del crecimiento incontrolable de la deuda externa. La solución de corte monetarista intentada por el ministro Alfredo Gómez Morales, un histórico del peronismo, no tuvo éxito, y provocó una fuerte retracción de la liquidez, iniciando un complicado proceso de estanflación. La suspensión de las compras de carne argentina por el Mercado Común Europeo empeoró la situación.
En junio de 1975, el nuevo ministro de Economía, Celestino Rodrigo, auspiciado por López Rega, aplicó una violenta devaluación de la moneda acompañada de aumentos de tarifas; el llamado Rodrigazo, parte del plan de López Rega para debilitar las presiones sindicales a través del desprestigio de sus principales operadores, provocó sin embargo la primera huelga general contra un gobierno peronista. En julio de 1975, ante la huelga general y la presión callejera de la CGT y, en especial de la Unión Obrera Metalúrgica de Lorenzo Miguel, López Rega se vio obligado a renunciar a su cargo en el gobierno y abandonar el país.
Ante la creciente actividad de los grupos de izquierda —tanto los que actuaban dentro del peronismo, los Montoneros, como otros de corte marxista, el Ejército Revolucionario del Pueblo— y de extrema derecha, Martínez decidió fortalecer la acción de gobierno. La renovación de la cúpula militar, que incluyó entre otras medidas la designación de Jorge Rafael Videla al frente del ejército, fue parte de un programa de endurecimiento del control, que incluyó también el cierre de publicaciones opositoras. La decisión de recurrir a la fuerza militar desembocó en la firma en 1975 del decreto que da inicio al Operativo Independencia, la intervención de las fuerzas armadas en la provincia de Tucumán que dio inicio a la guerra sucia. Martínez pidió licencia del cargo por razones de salud y sus funciones fueron ejercidas por el presidente provisional del Senado Ítalo Lúder entre el 13 de septiembre y el 16 de octubre de 1975. En un momento de especial tensión, amenazó en un discurso pronunciado desde el balcón de la Casa Rosada con convertirse en la mujer del látigo.
A pesar de la creciente presión militar, expresada en un levantamiento controlado a duras penas de la Fuerza Aérea, Martínez se negó reiteradamente a renunciar, aunque anunció el adelanto de las elecciones presidenciales para fines de 1976.
Golpe de estado
El 24 de marzo de 1976 año un golpe de estado encabezado por los comandantes en jefe del ejército, marina y aeronáutica la destituyó y la sustituyó por una junta militar al mismo tiempo que se disolvía el Congreso. La ex presidente fue enjuiciada por malversación de fondos públicos por haber utilizado para pagar una deuda personal fondos pertenecientes a una fundación, que luego reintegró. La dictadura mantuvo detenida a María Estela Martínez de Perón durante más de cinco años, primero en la residencia de El Messidor, Neuquén y luego en una quinta en la localidad de San Vicente, ubicada en el conurbano de Buenos Aires.
Una vez liberada, en julio de 1981, se radicó en Puerta de Hierro (Madrid) y abandonó en forma casi total la actividad política, aunque regresó ocasionalmente a la Argentina. El plebiscito sobre el Canal de Beagle fue ocasión de su última aparición como figura histórica del peronismo, cuyos sectores más ortodoxos mantenían su respeto por ella en su carácter de viuda de Perón.