InicioInfoEmpresas y Negocios: explotación y trabajo esclavo mundial
Armé este post a raíz de las noticias de estos días sobre el trabajo esclavo en Argentina, una de las cuales se reproduce aquí. Busqué un poco en internet y encontré demasiadas noticias al respecto que resumo en las siguientes: El modo de producción mundial actual se puede definir como una verdadera exacerbación de este proceso de explotación del hombre sobre el hombre por medio de la desigual distribución de bienes y servicios entre comarcas, países y continentes, la cual no es sino la consecuencia de la muy deliberada y consciente producción de subdesarrollo (en términos de A. Gunder Frank), que convierte y debilita a los países y zonas de la periferia en inmensas fincas de monocultivo a disposición de los grupos capitalistas de acción transnacional, con la consiguiente destrucción de la sociedad civil (incluida su débil clase media) y soberanía en la mayor parte del planeta, que no adquiere posiciones centrales. Carlos X. Blanco Rebelión El trabajo esclavo, un pilar de la explotación capitalista por Soledad Rodríguez Lunes, 05 de abril de 2010 En 1948, en el momento álgido del capitalismo, terminada la Segunda Guerra Mundial, se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la ONU, por la que "la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas"; a pesar de ello, según informes de organizaciones dedicadas a denunciar la esclavitud, hoy en día hay al menos 27 millones de esclavos en el mundo. Compárese esta cifra con los 12 millones de africanos que fueron enviados a América en 400 años de comercio libre de esclavos. ¿Por qué ahora hay más esclavos que en los siglos XVI, XVII o XVIII juntos? Las multinacionales y la esclavitud En la era esclavista clásica, eran los estados quienes reclutaban mano de obra esclava cuando se conquistaba un territorio, esto ha cambiado. Según Roger Plant, responsable en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del programa contra el trabajo forzoso, actualmente no son los estados, sino las empresas privadas las responsables del 80% de casos de esclavitud laboral. Generalmente el trabajo forzado se realiza en zonas selváticas y rurales muy periféricas, como la Amazonia, el Sudeste asiático y África Occidental y son las empresas privadas las que determinan las reglas económicas de la producción. El proceso de deslocalizaciones industriales que tuvo su auge en la última década del siglo XX y la primera del XXI, tiene como objetivo aprovecharse precisamente de las ventajas que proporcionan el atraso en el desarrollo de los medios de producción y, vinculado a él, las situaciones sociales de pobreza, marginación, atomización; en definitiva, de absoluta indefensión frente al capital. El desembarco en esas tierras de grandes corporaciones como Apple, Nike, Coca Cola, Nestlé, McDonald's y otras muchas para fabricar sus productos allí, es una demostración de que el boom económico, que recientemente terminó de forma abrupta, se ha debido en buena parte a la sobreexplotación de la mano de obra, a abusar de la contradicción entre una forma primitiva de extraer la materia prima y una forma sofisticada de distribuir y comercializar el producto acabado. Un ejemplo de ello es, por ejemplo, el cultivo de la caña de azúcar en El Salvador, donde el trabajo de niños es aprovechado por la gigantesca Coca Cola Company. Dentro de los trabajos agrícolas, el cultivo y recolección de la caña de azúcar está considerado como uno de los más peligrosos porque la zafra (corte de la caña) sólo se puede realizar de forma manual con afilados machetes y otros cuchillos, no admite maquinaria industrial moderna. Las cuatro plantaciones que suministran azúcar a Central Izalco, que es a su vez quien provee de azúcar a la empresa embotelladora local de Coca Cola Company, utilizan de forma continuada el trabajo infantil según informes de la asociación Human Rights Watch, a partir de entrevistas a cientos de trabajadores que explican de primera mano las condiciones salariales, las jornadas, la convivencia con riesgos laborales muy altos como el uso de herramientas cortantes y la exposición a productos químicos, que comienzan alrededor de la edad de 10 años, que es la edad normal de iniciarse en el mundo del trabajo en este sector. El ejemplo del cacao Gran parte del tremendo desarrollo y éxito de la industria de la alimentación occidental en las últimas décadas se debe a que el sector agrario bajo ciertas condiciones es muy propenso a utilizar medios anticuados de producción, lo que ha beneficiado a los grandes pesos de la alimentación en Europa Occidental y Estados Unidos. La división mundial del trabajo hace posible la vieja idea de una gran fábrica mundial; por ejemplo, los métodos de producción de cacao en África tienen mucho que ver con el boom de los snacks, batidos, cereales y todos los productos chocolateados que se comercializan diariamente en el mundo. Los principales productores de esta preciada mercancía son Costa de Marfil, Ghana, Nigeria y Camerún que producen el 67% del cacao mundial y donde cientos de miles de niños trabajan en su cultivo en vastas extensiones de selva. Las relaciones de esclavitud y las técnicas agrícolas de siglos pasados son las aliadas perfectas de las necesidades imperiosas de la industria europea y norteamericana de procesamiento y distribución de alimentos, siempre tan competitivas. Durante décadas se han aprovechado de una permisividad legal para beneficiarse de la diferencia de precios y costes del producto y mano de obra entre ambos continentes; otra consecuencia de ello es la ruina de los productores locales en beneficio de las grandes empresas. Ninguna medida de "comercio justo" ha sido capaz de romper con esta tendencia, ya que el difícil acceso a los cultivos, la permisividad de la legislación, pero sobre todo, la anarquía de la producción y la crisis del sistema capitalista que obligan a pervertir cada vez más la forma de extraer estas plusvalías tan necesarias para mantener los beneficios, hacen imposible ningún control por asociaciones pequeñas, voluntaristas, que no tienen apenas ningún efecto real a la hora de contrarrestar la perniciosa acción de las multinacionales. El problema de la esclavitud es, por lo tanto, un problema socioeconómico, tanto como un problema moral y humanitario. Las grandes empresas encuentran la forma de desvincularse formalmente de la producción "hecha con esclavos". Nestlé, por ejemplo, compra la materia prima en los "mercados internacionales", mezcla variedades y así hace imposible su catalogación y procedencia exacta. En septiembre de 2001, para guardar mejor las apariencias ante la opinión pública, las principales multinacionales y explotadoras del cacao de África occidental firmaron el "Protocolo del Cacao", que rechaza las peores formas de trabajo infantil y trabajo forzado de adultos en las plantaciones de cacao en África Occidental. Nestlé y otras muchas compañías firmaron el acuerdo, que les trajo múltiples beneficios en forma de subvenciones y lavados de imagen. Este protocolo obligaba a que en 2005 todos los mercados deberían estar regularizados con normas de certificación y etiquetado claras; pero ninguna compañía cumplió los plazos, sino que se pidieron prórrogas y más prórrogas haciendo uso de su poderío económico. Globalización y destrucción de derechos para los trabajadores La economía globalizada y la división mundial del trabajo, en el marco del sistema capitalista, no hace sino destruir los derechos laborales y sindicales y profundizar las desigualdades económicas y sociales. La industria textil es una de las más globalizadas, las grandes marcas como Leviss, Guess o Nike llevan la parte de la producción que requiere mano de obra menos cualificada a zonas de Centroamérica, donde la industria maquilera les proporciona mano de obra semiesclava en abundancia, así como legislaciones que facilitan la inversión extranjera por medio de exenciones aduaneras y fiscales para estas marcas si producen dentro de sus zonas francas. La industria de confección textil en Centroamérica (maquilas), que funciona como subcontratista de las grandes multinacionales del sector, ha logrado tener un enorme peso económico, llegando a suponer hace pocos años el 33% de las exportaciones totales y el 10% del PIB de la región. Así se funciona en México, Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador o Costa Rica. En estas plantas entre un 60% y un 90% de los trabajadores son mujeres y la degradación de sus condiciones es esperpéntica: no se pueden quedar embarazadas, ni orinar más de dos veces al día (con jornadas a veces de más de 12 horas de lunes a sábado), por lo tanto también está restringido el consumo de agua; en las plantas el hacinamiento es la norma; el salario recibido no llega para la canasta básica, tampoco pueden quejarse de la jornada laboral o faltar por enfermedad a riesgo de ser despedidas, muchas veces se ven obligadas a ceder a presiones de todo tipo (sobre todo presión sexual) para no ser despedidas, en una situación en que la sobreproducción, la crisis de la demanda mundial y la competencia china están provocando cierres de muchas maquilas: en 2008 cerraron nueve maquilas en Nicaragua dejando sin empleo a 19.000 personas, 4.000 en El Salvador, otras 4.000 en Guatemala, 3.500 en Honduras y 3.000 en Costa Rica, ¿qué futuro aguarda a estos trabajadores? Parte de una misma clase, la clase obrera Los niños son las primeras víctimas de esta práctica, llegando a representar el 10% de la mano de obra mundial, aportan aproximadamente 13.000 millones anuales al PIB mundial. El informe de la OIT de 2009, El coste de la coacción, publicado en mayo, dice que las víctimas de trabajo forzoso en el mundo -excluyendo la explotación sexual- pierden unos 14.000 millones de euros al año en salarios no recibidos. Pero además de la ventaja económica directa, hay otras indiscutibles ventajas para el capitalista: el trabajador esclavizado no tiene recursos para luchar contra la explotación como hacemos el resto de los trabajadores asalariados, no tienen posibilidad de asociarse, sindicarse y presionar económicamente a las empresas, no pueden mantener una lucha contra el patrón y a duras penas se preocupan de sobrevivir. Sus condiciones de vida le hacen mantenerse aislado del resto de la clase obrera, desclasado. La coacción, el sometimiento tanto económico como psicológico sobre la población más vulnerable con todo tipo de privaciones sociales, alejan a estos trabajadores esclavizados del resto de su clase. Si el arma principal del proletariado es su concentración y organización, el trabajo forzoso es una forma de desarmar al proletariado. Sin embargo, paralelamente al trabajo esclavo se ha extendido el trabajo asalariado "normal", la forma principal de explotación y de la que más plusvalía obtiene el capitalista. Por lo tanto, con el desarrollo del proletariado en todo el mundo, el capitalismo ha fortalecido también las condiciones de su destrucción. La lucha contra la esclavitud no puede desvincularse de la lucha contra el capitalismo, no sólo porque el capitalismo implica necesariamente esclavitud y otras formas extremas de explotación sino porque el trabajo asalariado "legal", reconocido como justo por la ideología burguesa oficial, es también una forma de esclavitud; la frontera entre la esclavitud ilegal y la esclavitud asalariada legal es bastante difusa. La única forma de acabar con la esclavitud es acabando con cualquier tipo de explotación del hombre por el hombre y por lo tanto, defendiendo el único sistema social que puede garantizarlo: el socialismo. FUENTE: http://www.elmilitante.net/content/view/6293/29/ En el campo, las espinas son para los trabajadores rurales La Justicia allanó una estancia en San Pedro, donde 69 trabajadores eran presuntamente reducidos a condiciones de servidumbre. Detuvieron a un directivo de la empresa y a cuatro capataces. Por Leonardo Rossi “Estamos prácticamente abandonados, esto no es justo”, dijo con rabia uno de los 69 hombres que trabajaba a destajo en la estancia La Luisa, ubicada en el paraje Beladrich, en San Pedro. En este campo de 400 hectáreas residía en forma temporal un grupo de campesinos santiagueños sometidos a condiciones de insalubridad, presumiblemente reducidos a servidumbre. El caso se enmarca en la investigación por hechos conexos con el delito de trata de personas en establecimientos rurales, que desde diciembre pasado encabeza el fiscal de la UFI 6 de San Nicolás, Rubén Darío Giagnorio. A partir de este trabajo del fiscal fue descubierta la explotación de obreros rurales efectuada por la multinacional Nidera –como reveló Página/12 el domingo pasado–. En este caso, la empresa infractora es Southern Seeds Production SA (SSP), con sede en Arrecifes. Uno de los dueños de la compañía, Alfredo Montealegre, quedó demorado, junto a cuatro capataces. Los cinco serán indagados hoy por el fiscal. Por su parte, el Ministerio de Trabajo bonaerense dejó clausurado el establecimiento. Los trabajadores, que llegaron en dos tandas el 15 y el 29 de diciembre pasado, desfloraban maíz todos los días, durante 12 horas. Según constató Página/12 durante el operativo, para dormir contaban con unas 30 camas cuchetas ubicadas dentro de una carpa de lona. Además, no tenían baños ni luz. Los alimentos perecederos eran conservados a la intemperie. El agua para bañarse la trasladaban en tachos de agrotóxicos. “Desde que están allí jamás vieron un médico. Varios sufrieron diarrea y a uno lo afecta un tumor. Además, no sabían en qué lugar geográfico se encontraban”, dijo el fiscal a este diario. Todos habían sido traídos desde sus pueblos, en Santiago del Estero, con la promesa de buenas condiciones de trabajo, en comparación con las que los tienen acostumbrados. Los campesinos no podían salir de la estancia porque corrían riesgo de que todos perdieran el empleo. Si utilizaban más alimentos de los que tenían asignados –una bolsa de 25 pesos por día, les decían los capataces– se les descontaba el excedente del sueldo, que era de 1100 pesos por hectárea desflorada. Los cálculos de los trabajadores indican que eso requiere de ocho días de trabajo. Pero dicen que entre los descuentos alcanzarían a sacar entre 500 y 800 pesos por hectárea. Todo eso según los cálculos, ya que hasta ahora no habían cobrado nada. También debían pagarse los pilotos, guantes o calzado que necesitan para realizar su tarea. link: http://www.youtube.com/watch?v=EXiBqPFISeQ El fiscal se acercó al establecimiento poco antes de las seis de la mañana. Alertados por los procedimientos previos, los dueños se llevaron del lugar a dos menores que estaban en la actividad –que ya estarían en sus casas, en Santiago, según sus familiares–. “También pusieron, en la madrugada (de ayer) un baño químico y compraron faroles a kerosene”, relataron los trabajadores a Página/12. Todo el resto se mantuvo igual. Abrumado por el cuadro que encontró, el funcionario judicial sostuvo: “El objetivo es que la gente se vaya a Santiago con la plata que le deben”. Y recalcó: “La víctima no debe seguir trabajando con el victimario”. Con la llegada de Giagnorio comenzó a intervenir un equipo de la Policía de Investigaciones bonaerense, que se dedicó a recabar datos de los empleados y empleadores. Además se dispusieron móviles para llevar a las personas con afecciones de salud a un centro sanitario de San Pedro. Por su parte, el Ministerio de Trabajo provincial también hizo sus actas, en las que dejó constancia de las irregularidades en materia sanitaria. Organizados en ronda, los trabajadores agrarios hablaron con este diario. “La empresa se aprovecha. Ni siquiera nos dan pilotín para trabajar los días de lluvia. Si querés uno te lo venden a 160 pesos”, precisó Carlos. “Allá (en Santiago del Estero), cuando te contratan, te prometen de todo; llegas acá y no hay nada”, se quejó otro. También aseguraron que no pueden irse de la finca. “Si se escapa uno, paga la cuadrilla”, era la amenaza patronal. Más allá de los cuatro capataces que coordinaban los grupos de trabajo, nunca veían a los dueños de la empresa. Sólo iba todos los días un proveedor a llevar las bolsas con comida, que incluían fideos, arroz, salsa de tomate, pan, cebollas y papas. También les daban carne, que debían mantener en antiguas fiambreras, que sólo sirven de protección ante las moscas. Los capataces que ahora se encuentran demorados son Víctor Barreto, Elio Ullua, Héctor Herrera e Isamel Ibarra. Ellos trabajaban en el campo, pero eran el aparente nexo con los dueños de SSP, ya que por los relatos de los campesinos estas personas los reclutaban en sus lugares de residencia. Estos hombres les prometieron trabajo en la desflora de maíz, pero con condiciones más dignas de las que resultaron. El viceministro de Trabajo de la provincia, Carlos Molina, encabezó el procedimiento de esa cartera en La Luisa. “Esto se tiene que cortar”, manifestó el funcionario. Admitió, sin embargo, que la operatividad del ministerio es insuficiente para esa campaña. “Somos conscientes de que con nuestra capacidad es muy difícil llegar a descubrir estos casos. Hay que estimular las denuncias.” Molina atribuyó la proliferación de esta modalidad de empleo precario a los “muchos años en los que todo se libró al mercado”. Luego de que Trabajo relevara a los empleados precarizados, el establecimiento quedó clausurado “porque incumple las normas de seguridad e higiene”. Respecto del registro de los trabajadores, la empresa tiene hasta el jueves de la semana próxima para presentar toda la documentación al ministerio. Hoy se realizará una audiencia en la sede regional de San Pedro de la cartera laboral para intentar que la empresa pague a los trabajadores los salarios por lo realizado hasta la fecha. Luego el ministerio se encargará de que los jornaleros cuenten con un micro que los traslade a su provincia. Por otra parte, el fiscal avanza en la causa penal que involucra a los dueños de la empresa y a los reclutadores. “Las penas para este tipo de delito van de tres a quince años de prisión”, explicó Giagnorio. Con el operativo casi consumado, se hizo presente Mario Bentolila, un abogado que dijo representar a SSP. “Los trabajadores están todos legalmente registrados y sus salarios están por encima del convenio sindical”, le dijo a Página/12 el letrado. Bentolila intentó negociar con el fiscal y el viceministro de Trabajo la continuidad de las actividades de La Luisa. “En cuatro días se pierde la siembra. Necesitamos con urgencia la mano de obra.” De forma contundente, el fiscal le respondió: “Me parece importante la pérdida económica para que no vuelva a ocurrir. La empresa tiene una enorme ganancia superior a lo que debiera por la explotación que realizan de los trabajadores. Si el negocio no les sirve, que cierren”. FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-159886-2011-01-05.html Brasil contabiliza 220 empresas que se sirven de mano de obra esclava Por Agencia EFE Brasilia, 3 ene (EFE).- El Gobierno de Brasil elevó hoy a 220 el número de empresas incluidas en la "lista negra" de compañías que se sirven de mano de obra sometida a condiciones análogas a la esclavitud, informó hoy una fuente oficial. El Ministerio de Trabajo incluyó 88 nuevas empresas en la lista publicada hoy, en el que ha sido el mayor aumento desde que se comenzó a elaborar en 2003, según un comunicado. La relación es actualizada semestralmente y hoy se excluyeron definitivamente de ella a catorce compañías que han mejorado sus prácticas y a una decimoquinta, de forma temporal, por decisión judicial. A los integrantes de la lista negra se les somete a cuantiosas multas, se les veta el acceso a las líneas de crédito de los bancos públicos y se les prohíbe vender su producción a organismos oficiales. El Gobierno mantiene a las empresas en la relación por un mínimo de dos años y, para borrar su nombre, los interesados deben pagar las multas correspondientes y demostrar que han corregido las irregularidades. Entre las 220 empresas explotadoras de mano de obra esclava figuran principalmente haciendas, ingenios azucareros, además de carbonerías, madereras, constructoras y de la industria textil, entre otras. Las haciendas que acaban en la lista negra suelen ser acusadas de explotar a sus trabajadores con horarios excesivos, pagas inferiores al salario mínimo y pésimas condiciones de seguridad, higiene y alojamiento. En muchos casos los trabajadores contraen deudas abusivas con los empleadores por el transporte desde sus ciudades de origen hasta las haciendas o por el alquiler del alojamiento, cuya cuantía puede superar incluso el salario que perciben. FUENTE: http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5ibD-oTGkYlmKg-q0KQJcRPSQK-Ew?docId=1436265 Esclavitud en Sabadell Desmantelado un taller de confección en el que 18 trabajadores chinos eran explotados - Algunos vivían en unas condiciones insalubres en la misma nave JESÚS GARCÍA - Barcelona - 24/12/2010 El submundo de los talleres textiles clandestinos sale a la superficie de vez en cuando. Y cuando lo hace, pone de manifiesto que la explotación laboral de cientos de trabajadores del sector -en su mayoría, de origen chino- es una realidad vigente en Cataluña. El Cuerpo Nacional de Policía (CNP) ha desmantelado un local de confección ilegal que operaba en Sabadell (Vallès Occidental). La policía ha detenido a sus dos propietarios. En el almacén, situado en las afueras de la ciudad, trabajaban -y en algunos casos vivían- 18 hombres y mujeres en condiciones insalubres, según explicaron fuentes de la investigación. Los trabajadores cobraban sueldos que en China pueden ser razonables, pero que para los estándares europeos resultan miserables. Para algunas de las víctimas que ha localizado la policía, disponer de un techo bajo el que dormir ya era una forma de pago. Los operarios, además, cubrían largas jornadas de trabajo. La investigación que ha acabado con el cierre del taller clandestino se inició el pasado mes de mayo. Agentes del municipio tuvieron conocimiento de la existencia de una nave industrial en la que entraban y salían trabajadores a todas horas. El local resultó ser propiedad de una empresa registrada legalmente en la Seguridad Social, pero el número de asalariados que acreditaron los dos gestores de la empresa de confección era netamente inferior al número de trabajadores reales que sacaban el trabajo. Para eludir la acción policial, los empresarios organizaban turnos dispares e irregulares, que cambiaban con relativa frecuencia. Así, el trabajador que el lunes empezaba su jornada a las seis de la mañana podía iniciarla, al día siguiente, a las diez. Lo cierto es que buena parte de los extranjeros explotados ni siquiera tenían necesidad de abandonar el almacén, porque también vivían allí. La primera planta de la nave industrial funcionaba como un hotel improvisado. Los trabajadores dormían hacinados en colchones colocados en hilera y situados en los más diversos rincones del local, según constataron los agentes de Sabadell. Las condiciones higiénicas allí dentro eran lamentables, subrayaron las mismas fuentes. Durante el registro, los policías también inspeccionaron a conciencia la planta baja, donde se ubica un clásico taller de confección. El taller disponía de 36 máquinas de coser, centros de planchado industrial, una máquina remachadora y metros y metros de telas de diversos colores para elaborar las prendas. El local estaba iluminado únicamente con tubos fluorescentes y el espacio para cada operario era muy reducido. En el momento del registro, algunos de los trabajadores asiáticos se encontraban en el taller y otros en la vivienda. La policía detuvo a los dos propietarios del taller por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores. Los investigadores deberán analizar ahora el destino del material que se confeccionaba en el taller de forma ilegal. Como han demostrado anteriores operativos policiales en diversas ciudades catalanas, los talleres clandestinos fabrican prendas para otras firmas, que actúan como intermediarios de mayoristas de moda o tiendas de ropa. En ocasiones -cuando las necesidades del mercado requieren más mano de obra para acabar las piezas- también trabajan directamente para cadenas de fama acreditada, aunque el intermediario siempre está presente. El seguimiento policial no es sencillo. Por duras que sean sus condiciones, los trabajadores lamentan este tipo de operativos, porque les dejan sin trabajo. En la redada, los agentes se presentaron en el taller acompañados por personal de Inspección de Trabajo y de la Seguridad Social, y por un intérprete chino, que facilita la tarea de recoger los testimonios de las víctimas. FUENTE: http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Esclavitud/Sabadell/elpepuespcat/20101224elpcat_10/Tes 27 extranjeros mueren por trabajo esclavo 09 de julio 2010 El gobierno de Japón ha sido acusado por permitir un régimen de trabajo esclavo después de que murieran 27 cursillistas extranjeros que habían realizado labores por más de 16 horas diarias. La denuncia publicada en el diario británico Telegraph, edición web, señala que organizaciones de derechos humanos y un grupo de abogados que representan a decenas de internos que buscan una indemnización de sus antiguos empleadores acusan al Estado de permitir esta forma de trabajo y no proteger los derechos de las víctimas. La mayoría de los que perecieron tenían entre 20 y 30 años de edad y eran parte de los 200 mil técnicos del programa de la Organización de Cooperación para la Capacitación Internacional en Japón (JITCO-Japan International Training Cooperation Organization). Muchos trabajaban más de 100 horas extras mensuales. Lila Abiko, abogado de la familia de un hombre chino que perdió la vida en 2008 por exceso de trabajo, dijo “Esta cifra puede ser una mejora con respecto a las 35 muertes en 2008, pero sigue siendo demasiado alta y completamente innecesaria“. Abiko pertenece a la Red de Abogados de estudiantes extranjeros. Del total, nueve murieron de enfermedades cerebrales o problemas de corazón, cuatro en accidentes de trabajo, tres se suicidaron y otros cuatro en accidentes de tráfico. Según el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social, el resto murió por causas desconocidas. Veintiuno de los muertos procedían de China, tres de Vietnam, dos de Filipinas y uno de Indonesia. Un funcionario del ministerio, cuya identidad no ha sido revelada por Telegraph, manifestó que el gobierno ha aceptado que existe el problema y que la situación es muy seria. Esta semana una oficina de normas laborales de la prefectura de Ibaraki ha indicado que reconocen la muerte de un hombre chino en junio de 2008 por exceso de trabajo. La familia de Jiang Xiaodong serán los primeros en recibir un pago del seguro de trabajo, de unos 10 millones de yenes. Jiang tenía 31 años cuando murió de paro cardíaco mientras dormía en el alojamientos proporcionados por la empresa de procesamiento de metales Denka Fuji Kogyo, en la ciudad de Itako, prefectura de Ibaraki. Había trabajado hasta 109 horas extraordinarias en los meses antes de su muerte. Sin embargo, los grupos de derechos humanos no ven con optimismo que lleguen a conseguir que las empresas japonesas afectadas por la recesión mundial permitan que sus pasantes trabajen menos horas y les paguen más. FUENTE: http://japonenlinea.com/27-extranjeros-mueren-por-trabajo-esclavo/ La Cosecha de la Vergüenza. Trabajo esclavo en los Estados Unidos. 19 de diciembre de 2007 Trabajo Esclavo que avergüenza a los Estados Unidos. Ésta fue la imagen que aparecio en la portada principal del rotativo británico, The Indepent (El Independiente) publicada el día 19 de diciembre del 2007. El artículo escrito por el periodista Leonard Doyle, recoge el relato de tres trabajadores inmigrantes mantenidos en cautiverio, brutalizados a golpes y encadenados por sus empleadores por mas de un año. Los trabajadores ilegales quienes lograron escapar a través de la rendija de un ventilador ,al parecer de la caravana, donde se les mantenían prisioneros; lograron encontrar refugio en un santuario un domingo por la mañana. Los tres ex prisioneros esclavos mostraban golpes alrededor de la cabeza y el resto del cuerpo. Uno de los trabajadores que se dedicaba a recoger fruta y verdura, presentaba una grave herida aun abierta producida con cuchillo en uno de sus brazos. De acuerdo al artículo del independent, la policía se enteró que uno de los trabajadores había sido sido encadenado de sus brazos en la espalda, durante las noches para prevenir que se escapara. Los esclavos inmigrantes no solo fueron forzados a trabajar en condiciones sub-humanas, si no también forzados a caer en una deuda, al tener que pagar por la mala alimentación que se les daba mientras se encontraban en cautiverio, asi como a pagar $5 por el uso del agua para bañarse y pagar la "renta" por el lugar donde eran encerrados por las noches despues de regresar de sus labores. De acuerdo a la descripción de documentos presentados en los tribunales, los inmigrantes fueron forzados a golpes para trabajar en las granjas de la Florida, asi como también en el norte y sur del estado de Carolina. Los detectives que han seguido el caso, descubrieron el paradero de otros 11 inmigrantes que han sido forzados con brutalidad a trabajar en contra de su voluntad, en algunas granjas de la Florida. Los once inmigrantes fueron encontrados en un bungalow abandonado esta misma semana. La operación de trabajo esclavo ha sido llevada a cabo por los Navarettes, una conocida familia de esa área. Los trabajadores esclavizados por mas de un año por los Navarettes, estuvieron trabajando en condiciones de extremo calor, algunas veces por siete días, condicionados a vivir en la parte trasera de la caravana en el cual fueron obligados a vivir; forzandolos dormir sobre decrepitas cobijas en medio del costado de un terreno lleno de basura en la que se encontraba estacionada dicha "celda-caravana". De acuerdo a uno de los testimonios escuchados en la corte, uno de los trabajadores esclavos enfermó, y al no querer ir a trabajar, Cesar y Martín Navarettes lo golpearon y patearon, al grado de hacerlo escupir sangre por la boca, posteriormente lo montaron en el camión para llevarlo de forma forzada a trabajar. Por otra parte, se revelaron que los trabajadores esclavos fueron forzados a pagar una renta de $20 a la semana por dormir en la caravana que era cerrada por las noches. Sin servicio de letrina, los esclavos por tenían que orinar y defecar en una de las esquinas del vehículo estacionario en el que se encontraban prisioneros. Los trabajadores tenían que pagar $50 a la semana por la comida, un plato de arroz con frijoles, y un pedazo de carne cada dos semanas si tenían suerte. Dentro de la caravana en la que eran encerrados era compartida con otros 15 inmigrantes, lo cual hace la suma exhorbitante de una renta de $2,400 al mes, más de lo que se paga por la renta de un pie cuadrado por un apartamento de la ciudad de Nueva York. Esta historia de esclavismo y abuso en los campos agrícolas de zona sub-tropical de la Florida, parece haber conmocionado un poco al mostrar el poco respecto a los derechos humanos en Estados Unidos y sobretodo por exponerse esto al resto de los países. De acuerdo al artículo, entre los meses de mayo a diciembre, la Florida produce virtualmente la producción total de tomates, verduras y frutas tropicales que son recogidas y vendidas a los grandes supermercados para ser servidas en los mejores restaurantes, se considera que son esto contribuye a la producción de toneladas de comida rápida que se vende en los supermercados. Sin embargo, las condiciones laborales de la industria agrícola se mantiene sobretodo de la explotación forzada laboral. Cerca de diez mil hombres, mujeres y niños son excluidos de las leyes laborales estadounidenses; y no se les es permitido crear uniones sindicales para protegerse y obtener mejores condiciones salariales, por las leyes que se han mantenido por 30 años. El artículo de Leonard Doyle, hace un recordatorio de los llamados para ayudar a mejorar las condiciones salariales de los trabajadores agrícolas presentadas por el ex-presidente Jimmy Carter, las cuales no han sido escuchadas hasta ahora, sin embargo, pueden existir esperanzas de introducirse algunos cambios, si los candidatos Demócratas Barack Obama y John Edwards ganaran la batalla en el estado de la Florida. Actualmente, los trabajadores del campo, ganan cerca de $200 por semana, como parte del des-regulado sistema designado para mantener bajos precios de la comida en el consumo de platillos de las obesas familias estadounidenses que ahora se incrementa. Los inmigrantes que en su mayoría Latinoamericanos, provienen sobretodo de México, (seguro que también de Centroamérica) forman parte de la cadena de explotación y abusos, sobretodo como victimas de esa cadena. Se les paga 45 centavos de dólar por llenar cada contenedor con tomates que alcanza el peso máximo de 32 libras. Un trabajador agrícola tiene que lograr recoger cerca de media tonelada de tomate para lograr alcanzar el salario mínimo, lo cual es una tarea imposible. Son tan malas las condiciones laborales y de vida, que el departamento de trabajo muy conocido por sus simpatías para no monitorear el trabajo esclavo, considera a estos sectores laborales como una fuerza laboral en condiciones estresantes. El Estado de la Florida, tiene un largo historial de explotación de inmigrantes, en las granjas donde no existe, para los trabajadores ilegales, protección alguna de la leyes. Estas condiciones no han cambiado mucho desde 1960, desde que el periodista Edward R. Murrow mostró por primera vez, la cosecha de la vergüenza, a través de un programa televisivo en el que se mostraba las condiciones deplorables de trabajo y la vida de los trabajadores que les colocan los platos de comida en sus mesas. Las palabras de Murrow: “Nosotros teníamos nuestros propios esclavos, ahora justamente los rentamos”, son palabras que aun resuenan en los Estados Unidos; un país de origen inmigrante, sin moral y sin vergüenza en un plato de comida. FUENTE: http://chichicaste.blogcindario.com/2007/12/00778-la-cosecha-de-la-verguenza-trabajo-esclavo-en-los-estados-unidos.html POR SI QUIEREN VER LA NOTA EN INGLÉS LES DEJO EL LINK: http://www.independent.co.uk/news/world/americas/slave-labour-that-shames-america-765881.html Les dejo un video sobre Perú referido al tema: http://www.pluralia.tv/showvideo/1227/
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