
La razón de que el bostezo sea tan intensamente contagioso estriba, a nuestro entender, en su misma naturaleza. La primera y más urgente necesidad de la vida del hombre es respirar, y el bostezo no es, en definitiva, otra cosa más que una inspiración muy profunda. Depende, por regla general, de que por una causa cualquiera, unas veces porque estamos aburridos, otras porque nos aqueja alguna enfermedad, nuestra respiración se ha debilitado, y el bostezo es una tentativa instintiva para vigorizarla.
Ahora bien, es un hecho conocido que los seres humanos pueden ejercer influencia unos sobre otros, en virtud de lo que se llama sugestión. Un niño ve que otro está comiendo chocolate, y se le antoja a él también; una persona observa que otra tiene miedo, y siente temor igualmente; si todos los que nos rodean están risueños y alegres, nos regocijamos con ellos, apenándonos, por el contrario, si en nuestro derredor contemplamos semblantes afligidos. De aquí podemos deducir que la sugestión es tanto más poderosa, cuanto la cosa sugestionada afecta más a las necesidades de la vida. Por eso, por ejemplo, es tan grande la sugestión del miedo, como vemos cuando entra el terror pánico en un rebaño de animales, que todos salen de estampía. Y el bostezo es más poderosamente transmitido por la sugestión, que casi ninguna otra cosa, porque afecta a la necesidad más urgente y constante de la
vida, que es la respiración.
Ahora bien, es un hecho conocido que los seres humanos pueden ejercer influencia unos sobre otros, en virtud de lo que se llama sugestión. Un niño ve que otro está comiendo chocolate, y se le antoja a él también; una persona observa que otra tiene miedo, y siente temor igualmente; si todos los que nos rodean están risueños y alegres, nos regocijamos con ellos, apenándonos, por el contrario, si en nuestro derredor contemplamos semblantes afligidos. De aquí podemos deducir que la sugestión es tanto más poderosa, cuanto la cosa sugestionada afecta más a las necesidades de la vida. Por eso, por ejemplo, es tan grande la sugestión del miedo, como vemos cuando entra el terror pánico en un rebaño de animales, que todos salen de estampía. Y el bostezo es más poderosamente transmitido por la sugestión, que casi ninguna otra cosa, porque afecta a la necesidad más urgente y constante de la
vida, que es la respiración.
