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Paso a paso Paso a paso
1.
Paso 1 Concentración.
Concéntrese en lo que va a leer. Mire la página como si fuera una foto. Una vez tenga la foto de la página en la cabeza, busque palabras destacadas en negrita, en cursiva, subtítulos... Esto le ayudará a saber, de un vistazo, lo más relevante de lo que va a leer.
2.
Paso 2 No leemos en alto.
No leemos en voz alta ni susurrando. La mente va más deprisa que el sonido y leer en voz alta le obligará a detenerse en más de una palabra para pronunciarla correctamente y eso le hará perder tiempo.
3.
Paso 3 Utilice el dedo para leer.
Lea siempre siguiendo el dedo. Es una técnica para no volver a mirar atrás y leer dos veces lo mismo.
4.
Paso 4 No lea en `línea recta´.
Empezamos a leer, pero no en línea. Echamos un vistazo en ‘U’ subiendo y bajando la vista por la página. Lea los párrafos en diagonal o lea en forma de ‘Z’. Así consigue que la mente esté muy despierta porque se mueve la vista por toda la página y se retienen mejor las palabras. Esto le dará una idea más detallada del contenido del informe.
5.
Paso 5 Vamos por delante de lo que leemos.
Podemos empezar a leer la primera frase de cada párrafo, sin detenernos demasiado y saltando las líneas de dos en dos. Si algún concepto no lo entendemos en un primer vistazo, seguro que viene explicado nuevamente, pero con otras palabras, más adelante
6.
Paso 6 Subrayamos.
Aprovechamos esta lectura para ir, al mismo tiempo, subrayando los conceptos que consideres el centro de interés del párrafo para su posterior lectura rápida. Sólo con ellos deberías saber la esencia del texto.
Cómo enseñamos a leer?
Es evidente que no todos los componentes implicados en la lectura reciben el mismo tratamiento educativo. Podríamos decir, en términos generales, que los procecesos de nivel inferior (reconocimiento de palabras) reciben una instrucción más explícita y formal que los de mayor nivel (comprensión). Así pues, cuanto más complejos son los procesos, más difusa es la enseñanza. En ese mismo sentido, también cabría decir que cuanto más se ve la escritura como un (simple) sistema de representación del lenguaje oral, mejor definido y organizado está el esfuerzo educativo; y cuanto más la concebimos como un lenguaje, en menor medida podemos describir lo que hacemos en las aulas para facilitar su dominio. Esto, dentro de ciertos límites, es comprensible, pero en la medida en que se ha ampliado la educación obligatoria hasta los 14 o 16 años, resulta cada vez menos justificable.
Paso a paso Paso a paso
1.
Paso 1 Concentración.
Concéntrese en lo que va a leer. Mire la página como si fuera una foto. Una vez tenga la foto de la página en la cabeza, busque palabras destacadas en negrita, en cursiva, subtítulos... Esto le ayudará a saber, de un vistazo, lo más relevante de lo que va a leer.
2.
Paso 2 No leemos en alto.
No leemos en voz alta ni susurrando. La mente va más deprisa que el sonido y leer en voz alta le obligará a detenerse en más de una palabra para pronunciarla correctamente y eso le hará perder tiempo.
3.
Paso 3 Utilice el dedo para leer.
Lea siempre siguiendo el dedo. Es una técnica para no volver a mirar atrás y leer dos veces lo mismo.
4.
Paso 4 No lea en `línea recta´.
Empezamos a leer, pero no en línea. Echamos un vistazo en ‘U’ subiendo y bajando la vista por la página. Lea los párrafos en diagonal o lea en forma de ‘Z’. Así consigue que la mente esté muy despierta porque se mueve la vista por toda la página y se retienen mejor las palabras. Esto le dará una idea más detallada del contenido del informe.
5.
Paso 5 Vamos por delante de lo que leemos.
Podemos empezar a leer la primera frase de cada párrafo, sin detenernos demasiado y saltando las líneas de dos en dos. Si algún concepto no lo entendemos en un primer vistazo, seguro que viene explicado nuevamente, pero con otras palabras, más adelante
6.
Paso 6 Subrayamos.
Aprovechamos esta lectura para ir, al mismo tiempo, subrayando los conceptos que consideres el centro de interés del párrafo para su posterior lectura rápida. Sólo con ellos deberías saber la esencia del texto.
Cómo enseñamos a leer?
Es evidente que no todos los componentes implicados en la lectura reciben el mismo tratamiento educativo. Podríamos decir, en términos generales, que los procecesos de nivel inferior (reconocimiento de palabras) reciben una instrucción más explícita y formal que los de mayor nivel (comprensión). Así pues, cuanto más complejos son los procesos, más difusa es la enseñanza. En ese mismo sentido, también cabría decir que cuanto más se ve la escritura como un (simple) sistema de representación del lenguaje oral, mejor definido y organizado está el esfuerzo educativo; y cuanto más la concebimos como un lenguaje, en menor medida podemos describir lo que hacemos en las aulas para facilitar su dominio. Esto, dentro de ciertos límites, es comprensible, pero en la medida en que se ha ampliado la educación obligatoria hasta los 14 o 16 años, resulta cada vez menos justificable.