InicioInfoEpic Mickey

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Antes que nada les comento que el siguiente post va a ser un rejunte de todo lo que encuentren (imagenes, videos, analisis) sobre este juego que promete, y mucho...

La nueva entrega del dibujo mas conocido sobre la faz de la Tierra promete no llegar solo a un publico infantil, sino, todo lo contrario, a un grupo mas amplio ya que el juego está dotado de tintes bastantes oscuros tal como la musica, que la podemos hacer que esta se vuelva sombria solamente con pintar el escenario con colores oscuros. Y es que de esto se trata el juego, de colorear el escenario para ir avanzando.


Analisis

Postearé tres analisis de tres importantes paginas, IGN, Meristation y 3Djuegos

IGN

Puntuación: 8.0



Lo más preocupante de Epic Mickey es lo que el juego se hace únicamente el derecho a ser deshecho por las fallas fundamentales que amenazan con dañar gran parte de sus logros notables. Estos defectos críticos se exponen en dos áreas clave: el control y la cámara. Es muy probable que mueren innecesariamente en este juego a causa de estas fallas. Como el diseño de niveles es más complicado y requiere un control más preciso, estos defectos empiezan a apilar hasta, por lo que para algunos muy, muy frustrante secuencias. En verdad, los grandes desafíos del juego proviene de negociación de sus defectos, no cualquier dificultad planteada por los enemigos.

control de Disney Epic Mickey luchas de dos maneras. En primer lugar es el fluido, de manera similar a pintura en la que Mickey se mueve y salta. En el más abierto 3D segmentos esto podría no ser tal problema, pero hay muchas secuencias en 2D que requiere un poco de precisión de la vieja escuela por parte del jugador. Pero los controles del juego no son lo suficientemente sensibles o precisa.

Curiosamente, Mickey tiene una calidad resbaladizo para él y una animación tramo molesto para su salto. El razonamiento es perfectamente racional: Mickey ha sido infectado por la mancha blanca / negra y tiene cualidades como la pintura, que se puede ver a través del juego. Pero de dibujos animados o no, simplemente saltando y corriendo a través de un nivel que no debe ser drásticamente afectados por los adornos estilísticos. Al deslizar el borde de una plataforma o no puede dar la vuelta rápida, realmente no me importa ser recordado Mickey está infectado por la Mancha Negra.





Control en Epic Mickey puede ser molesto, pero en relación con la cámara es casi insoportable. Con demasiada frecuencia, la cámara tiene una mente propia, vagando en posiciones incómodas o, peor aún, quedarse atascado detrás de los edificios. Para ayudar al jugador, punto de unión se incluyen la capacidad para centrar la cámara, así como manipular manualmente la cámara. El problema? El juego, por la razón que sea, siempre que el jugador no utilizar estas funciones, ya sea eliminando los botones 'utiliza la totalidad o sólo teniendo en cuenta ajustes de menor importancia. Diviértete mirando a una pared.

Los problemas pueden afectar a combatir la cámara también. En sentido estricto, Epic Mickey no es la intención de ser un juego orientado al combate. Recorrer a través de entornos de ancho, hurgando en los edificios, y ayudar a los habitantes Wasteland es increíblemente divertido. Es una explosión de descubrir los rincones del mundo que se puede borrar, con un tesoro escondido detrás de sus muros aparentemente inocentes. La lucha contra los enemigos, en particular en cualquier tipo de cantidad, sin embargo, no es mucho más divertido porque el juego simplemente se esfuerza por realizar un seguimiento preciso de su carácter, a menudo, cuando más se necesita.

Aunque el punto de conexión incluye un bloqueo mecánico para el combate, el juego es rápido sin saber qué hacer en situaciones más caóticas. Cuando la lucha contra los enemigos de base o tal vez un solo enemigo, más avanzados (incluyendo jefes), no hay ningún problema significativo. Si Mickey tiene que enfrentarán contra varios villanos, la incapacidad de la cámara para retratar de manera competente combate es ridículamente agravantes. En comparación con otras áreas del juego, la cámara, y su efecto en la lucha contra los enemigos, parece marcadamente mediocre.

Al igual que con el control, las deficiencias de la cámara de forma incremental a construir con el tiempo, en verdad la crianza de su cabeza en las últimas etapas del juego. Lo que comienza como una molestia menor, excusable se basa en una prueba del furor de la paciencia que desafía la capacidad del jugador para presionar los botones a la vez y da lugar a muertes innecesarias. En varios casos un ángulo fijo podría haber evitado la cámara de interferir en las secuencias que requieren movimientos precisos. Cómo se pasa por alto es un poco desconcertante.





Afortunadamente, fuera de todo lo de la cámara y el control brilla mucho más brillante. Epic Mickey es gráficamente impresionante. Los diseñadores tomaron una página de Super Mario Galaxy , la búsqueda de un estilo que es muy expresiva, mientras que la contabilidad para Wii de los límites. En este caso, la estética minimalista asociadas a dibujos animados ayuda mucho, y la recreación imaginativa de conocer las atracciones del parque temático Disney recorrer un largo camino para distraer la atención de cualquier texturas planas. inconsistencia velocidad de fotogramas es un desafortunado efecto secundario de algunos de la arquitectura inteligente. Cuando en algunos de los centros más benigna o zonas libres de combate, le espera una experiencia suave como la seda. Una vez que varios enemigos entrar en una batalla o de productos demasiado grandes ... prepárate para un cambio muy notable a la baja.

Mientras que la mayoría del juego existe en la extravagante y salvaje Wasteland, punto de unión estaba ansioso por abrazar la historia de dibujos animados amplia negro y blanco de Mickey y Oswald. Estas piezas clásicas se manifiestan como niveles de plataformas en 2D que unen las principales secciones del juego, ya sea de la media del área del centro de la calle EE.UU. a lugares como OsTown o el Big Easy. Aunque el concepto es muy bueno, y es una explosión de ver algunas de estas piezas icónicas trajo a la vida, son extrañamente perturbador. No hay nada como estar completamente absorto en una pieza excepcional conjunto sólo para ser trasladado a una experiencia radicalmente diferente. Además, no hay ninguna opción para omitir estos niveles, incluso después de ser golpeado. Prepárese para repetir algunas de ellas hasta una docena de veces en función de la cantidad que está ayudando a los ciudadanos Wasteland.

Mickey compromiso de Epic a la rica historia de Disney no termina con los personajes, efectos visuales y de diseño. Incluso su selección musical abarca el pasado, mientras que la búsqueda de una dirección que es única por sí solo. Compositor Jim Dooley, que ha trabajado en una amplia gama de proyectos, incluyendo la película de Los Simpson , Pushing Daisies , y la tercera de Piratas del Caribe película con Hans Zimmer, la artesanía un puntaje sólido que, sin duda, impresionar a los aficionados de Disney por su capacidad de giro clásico temas en un sonido que se siente más se adapte a los Wasteland Oswald. La dedicación por completo la realización de la visión de Disney Interactive para un mundo de personajes olvidados es verdaderamente notable, y del punto de unión absolutamente dirigida todos los ángulos.


COMENTARIOS FINALES
¿Puede una historia estelar, personajes fantásticos, escenas increíbles, y una mecánica de juego núcleo sólido superar numerosos problemas, con los controles fundamentales, la cámara, y la continuidad, incluso? Al final el equipo de Warren Spector ha creado una fundación poderosamente impresionante. Ellos han logrado obtener el derecho de cosas más difíciles - que parecía casi imposible hacer de Mickey Mouse una vez más la materia. Incluso han logrado tener un carácter casi inactivo en Oswald y presentarse a sí de una manera espectacular, convirtiéndose en uno de los personajes más memorables del juego video del año. Sin embargo, el "más fácil" cosas - para encontrar un sistema de cámaras que funciona, la búsqueda de un esquema de control que es conveniente - es errónea hasta el punto que se daña la experiencia más grande. Si detalles de la historia y la materia de carácter más para que técnicos, o si usted y su familia son fans de Disney, muchos de estos problemas no importa. En última instancia, los elementos positivos de Epic Mickey se las arreglan para hacer de este merece la pena intentarlo. Va con el nivel adecuado de confianza debe gestionar para mantener algunos de los WiiMote tirar a un mínimo ... solo hay que echarle correa para la muñeca apretada.

IGN VALORACIONES DE EPIC MICKEY DE DISNEY (WII)

9.0 Presentación
Una gran experiencia, de contar historias dignas de Pixar y caracterización de escenas maravillosamente expresiva. Encanto de principio a fin.
8.5 Gráficos
opciones de diseño inteligente aquí permiten algunos ambientes y diseños que, lamentablemente, todavía impuesto la Wii de vez en cuando. Prepárese para algunas choppiness.
8.0 Sonido
Una gran banda sonora se compensa un poco por la falta de actuación de voz, a pesar de los chillidos y gruñidos de los personajes tienen sus encantos.
7.5 Jugabilidad
Elección y la consecuencia puede hacer para algunos grandes momentos, y la idea de la pintura y diluyente inspiró en un principio. Sin embargo, los problemas de control de cámara y mantener todo de nuevo de manera significativa.
8.0 Duradera Apelación
A 15 horas de aventura con un final que fluctuará en función de cómo resolver problemas en Wasteland. Toneladas de artículos coleccionables harán los jugadores a fondo volver por más.

8.0 FINAL (IMPRESIONANTE)


Meristation

Puntuación: 8.5


Tributo a la 'Magia Disney'

Los 80 años de edad que celebra Mickey, uno de los iconos de la industria del entretenimiento más conocidos de nuestro planeta, encierran un sinfín de anécdotas e historias. Junction Point trata de plasmar en Epic Mickey cada pequeño granito de arena que el ratón dejaba tras de sí a lo largo de su dilatada carrera con un videojuego único en el catálogo de Wii. El tributo que Warren Spector ha creado supera las barreras tradicionalmente impuestas por las consolas, a años luz de cualquier otra representación que hayamos conocido en el pasado. De nuevo, la sobremesa de Nintendo se encarga de poner el punto sobre la i en cuanto se refiere al arte sumergido en aguas del ocio electrónico.



Por: William van Dijk Martín

Ser una de las figuras más reconocidas del mundo del entretenimiento tiene sus ventajas y sus inconvenientes: la relevancia mediática está asegurada, pero no la calidad del mensaje o la fidelidad a determinados conceptos morales. Mickey representa todo aquello que debería formar parte de la educación básica de cualquier ser humano nacido en la era moderna: es curioso, noble, inquieto. Nunca le veremos sin su eterna sonrisa a cuestas, jamás dejará en la estacada a uno de sus compañeros. Walt Disney creó el concepto de la mascota por antonomasia con el único objetivo de llevar una pizca de ilusión y de vitalidad a comienzos del siglo XX, época tumultuosa donde las haya, carente del color con el que hoy enfocamos el día a día. El ratón, nacido para endulzar la amarga perspectiva del futuro de aquel entonces, nunca se preocupó por cumplir los códigos morales que hoy forman parte inexorable de la industria de la animación. Sólo buscaba contar una historia que transmitiese un mensaje, escrito éste por su padre espiritual.


No se alejó Mickey de la senda marcada por su patriarca hasta finales de la década, momento que coincide con la desgraciada metamorfosis de Disney como entidad. No sólo cambiaría él, su imagen, su concepto original, sino también parte de la esencia que se le había imprimido como icono de una generación. Hubo una época en la que este hecho fue motivo de debate entre los círculos de especialistas en el mundo de la animación, aunque no dejaba de ser una muestra más del cambio generacional que se produjo en algún momento indeterminado de la Historia reciente. Mickey dejaba de ser una figura con carácter propio para limitarse a ser visto como la imagen residual más apropiada para dar salida a productos infantiles, con pocas ganas de invitar a la reflexión, tanto de niños como de adultos. Ahí está la calidad de sus películas para atestiguar lo aquí expuesto.



Sin embargo, puede que los tiempos hayan cambiado, pero no la memoria ni los recuerdos que pululan por la red en forma de retrospectiva. Warren Spector quiso ver en Mickey un personaje adecuado para convertirse en el protagonista de su última aventura, saltando de mito en mito, con la firme convicción de poder devolverlo al lugar que le pertenece por tradición. Creador de dos licencias atemporales como son Deus Ex y System Shock, el artista apenas tuvo inconveniente para conseguir la autorización de Disney, tan preocupada como siempre en evitar que se mancille el nombre de sus figuras míticas de manera alguna. Después de pasar varios años ponderando toda clase de fórmulas para comenzar a desarrollar su nueva obra, Spector anunciaba formalmente su cometido como director de un título exclusivo para Wii. Con una marcada tendencia steampunk (mundos bañados por el vapor, la maquinaria pesada y por criaturas de pesadilla), distinto y único, Epic Mickey fue visto como la oveja negra dentro de una manada de animales que siempre caminan en la misma dirección.



Para dar forma a un concepto tan abstracto como éste se toma como punto de partida la esencia tradicional de la que hablábamos anteriormente, ésa que se puede palpar e incluso respirar en sus primeras apariciones, (Steamboat Willie, Clock Cleaners). Epic Mickey nace de la querencia de devolver al ratón al lugar que le pertenece, en una propuesta que se origina a medio camino entre las mentes pensantes de Junction Point y de The Walt Disney Company. Ahora que la mascota cumple 80 años, ¿qué mejor manera de reivindicar su papel que otorgando nuevos rasgos a su personalidad a través de historias que no se conforman con clichés y tópicos manidos? Puede que sea una maniobra arriesgada, quizás incluso descabellada para cierto sector de su amplia masa de aficionados, pero al menos pretende ser original, creativa. Eso que solemos llamar un soplo de aire fresco.



No cabe la menor duda que la carta de presentación de Epic Mickey es, si no la mejor, una de las más prometedoras del catálogo de la sobremesa de Nintendo. Spector apuesta por ofrecer una buena dosis de nostalgia escondida bajo el disfraz de un título que no se deja nada en el tintero –y nunca mejor dicho- en cuanto a nivel visual/estético/artístico se refiere, aunque sí en el plano jugable. La épica aventura del ratón comienza una mañana cualquiera, cuando sin quererlo se convierte en una pieza fundamental para completar el puzle que representa la oscura tierra de Wasteland –Páramo en la edición española-, hogar de los dibujos animados secundarios, de los desechos que los grandes creadores no consideraban válidos para formar parte de sus grandes obras. Es el comienzo de una aventura realmente épica que cumple dos objetivos: trasladar al jugador a un mundo de fantasía sin hacer de la travesía un mero trámite, sino más bien todo lo contrario.



La introducción de Epic Mickey es a la vez carta de presentación y exposición de sus valores de producción. En ella se explica a grandes rasgos la temática de la aventura y la propuesta de la que hará gala de este momento en adelante, además de introducir el concepto clásico del personaje con dos homenajes de una sola tirada: por un lado el papel de Mickey, la curiosidad que le hace traspasar la barrera que representa el espejo mágico; y por el otro la personalidad del mago, cuyos rasgos característicos se extraen del corto Fantasía, que sería empleado a comienzos de la década actual para crear una especie de resurgir de Mickey a través de Fantasía 2000. Con este movimiento, Spector pone voz a dos de los elementos que imperan a lo largo del desarrollo del título: el gusto por el homenaje cinematográfico y la necesidad de centrar parte de la atención en una mecánica jugable que abarca más del 50% del atractivo final del título.



Resulta especialmente difícil juzgar el papel del argumento en un videojuego de las características de Epic Mickey, tan marcado como está por el legado de un personaje tan emblemático como el ratón. Lo es no sólo por el valor emocional que confiere un recorrido a lo largo de los años, sino por el peso específico que éste pueda tener en la aventura. Si se analiza la trama partiendo desde el primer punto, el ejercicio que ha realizado Spector es sin lugar a dudas uno de los más impactantes y sobrecogedores que se han visto en la nueva generación, con un gusto exquisito por las tendencias clásicas de la industria cinematográfica. Se diría que Junction Point ha buscado revitalizar la imagen de Mickey a través de la utilización de los cortos clásicos, confiriendo mayor empaque argumental al guión, aunque su papel no tiene un peso determinado en la trama propiamente dicha. Si se toma como referencia el segundo punto, lo cierto es que la historia que lleva por bandera este Epic Mickey bien podría pertenecer a alguno de los cortos creados por el propio Walt Disney durante los años dorados del creador.



Si hasta el momento el lema de este mundo sumergido era básicamente no sacar nada de lo que sucede a la luz, la llegada de Mickey propone una situación cambiante, cuyas consecuencias no pueden ser previstas ni por sus propios habitantes. El mundo está parcialmente borrado por culpa del disolvente y sólo él podrá devolverle su esplendor perdido gracias al uso del pincel. Cuenta también con la ayuda de personajes emblemáticos de la licencia como Goofy o Donald, caracterizados con el peculiar estilo que otorga el steampunk a la obra. Sobra decir que Spector ha querido dibujar su peculiar visión de esta especie de inframundo de dibujos animados haciendo uso de cierta tendencia robótica. Sin llegar a ser especialmente llamativa para bien o para mal, consigue otorgar un ambiente denso y opresivo, fiel al mundo que teóricamente representa.



Existe un antagonista que se deja ver durante los primeros compases de juego para luego convertirse en una figura de referencia obligatoria que se esconde durante la mayor parte de la aventura, al igual que determinados personajes secundarios (gremlins), también extraídos de la historia personal del ratón, que además de ofrecer algo de chicha al argumento echan un cable a Mickey o piden cualquier clase de ayuda para dar esa pizca de variedad que tanto se echa en falta de cuando en cuando. La trama no brilla por sus giros de guión o por ofrecer algo realmente innovador, sino más bien por tratar con una exquisitez inusitada al personaje que da vida a la obra. Cualquier aficionado que conozca sus treinta primeros años de vida sabrá apreciar esta faceta en su justa medida. Los que no, simplemente pueden dejarse llevar por la belleza de las escenas que narran los acontecimientos que se dan en pantalla.



Con todo, hay que tener en cuenta que el argumento es uno de los puntos que se encargan de dar sentido al título y no una simple excusa para presentar un determinado sistema de juego como sucede en otras aventuras del gremio. Por ello lamentamos los altibajos que aparecen tras las primeras horas de juego, una vez superada la sorpresa inicial, especialmente en lo que respecta a la presentación de los personajes secundarios de mayor calado. Esto contrasta con el efecto positivo de las escenas animadas que, sin doblaje alguno, ponen coherencia al nexo temporal del argumento. Éstas tienen lugar generalmente entre Mickey y otro personaje secundario que ofrece consejos y pistas de primera mano para no perdernos durante la aventura. Salvo los problemas anteriormente explicados, Epic Mickey cumple sobradamente las expectativas en este sentido, haciendo gala de un marcado estilo cinematográfico que desde aquí aplaudimos.



Como podrá ver el lector, es inevitable fundir distintos apartados jugables dentro del análisis específico de cada uno de ellos. El argumento está íntimamente ligado con la parte artística, que básicamente alarga sus tentáculos en todas las facetas de importancia que un título de este calibre puede ofrecer a medida que avanzamos en su contenido. Sucede otro tanto de lo mismo con la jugabilidad, dividida en tres ramas fundamentales. La primera invita al jugador a probar las mieles de la exploración en 3D como si de un plataformas moderno se tratase. La segunda se hace eco del uso de un pincel que permite borrar o pintar determinadas áreas de los escenarios que visitamos. La tercera es aquella que presenta la aventura en 2D, empleando como telón de fondo alguno de los cortos clásicos que el ratón haya protagonizado cuando todavía era un bebé que experimentaba con nuevas formas de entender el mundo de la animación. En todas ellas predominan otros dos aspectos de importancia: la ambientación, que describíamos anteriormente como opresiva y oscura (insistimos en este hecho por las connotaciones que implica), y el concepto de tributo que hemos descrito largamente en párrafos anteriores.



La piedra angular de la jugabilidad es el uso del pincel. Éste permite dos usos fácilmente comprensibles: de una mano, la tinta azul con la que dibujamos las partes del mundo que se borraban por culpa del propio Mickey ante el uso excesivo del disolvente; de la otra, el susodicho disolvente con el que borramos elementos de la decoración. La utilidad que tiene este sistema en la práctica no dista demasiado de la noción que se puede intuir ante su propia descripción. Existen escenarios en los que es imprescindible lanzar un poco de tinta a una zona específica (un puente, por ejemplo) para acceder al siguiente sector, mientras que en otros es aconsejable probar suerte con el disolvente para descubrir zonas ocultas que esconden tesoros secundarios de gran interés: billetes, chapas (o pins), películas, partes robóticas de Goofy…



El pincel mágico no representa la quintaesencia de la imaginación tal y como se había expuesto en las campañas de promoción que han ido apareciendo desde el momento del anuncio oficial hasta hoy. Si en ellas se explicaba que ‘todo’ puede ser retocado en pos de las querencias de los jugadores, lo cierto es que en la realidad existen zonas específicas para su uso, tan sólo hay algunas en las que resulta totalmente imprescindible para poder seguir avanzando. Las zonas de exploración en 3D recuerdan a las de grandes iconos del género (Conker Bad Fur Day, Banjo & Kazooie), aunque a la hora de la verdad el título no termina de carburar por determinados problemas relacionados con la jugabilidad, esto es, con la parte relacionada con el control y la cámara que se emplea para visualizar a Mickey dentro de su contexto jugable.



Descubriendo Wasteland
Cada uno de los tres puntos que conforman la parte jugable de Epic Mickey cuenta con un peso determinado de cara a mejorar la experiencia que obtiene el usuario. Las zonas en 3D, como decimos, son las más numerosas y también el estilo en el que más tiempo se invierte, algo razonable si tenemos en cuenta que es aquí donde descubrimos la mayor parte de elementos secundarios que debemos ‘rescatar’ para obtener la totalidad del contenido. Hay poco que sorprenda con respecto al estilo de control, que exige apuntar a la pantalla con el wiimote para lanzar pintura o disolvente, mientras que el nunchuk realiza las funciones de movimiento, salto y demás. Al llegar a cada escenario se determina un objetivo que debemos cumplir para acceder al siguiente nivel, que generalmente nos obliga a sortear una serie de obstáculos que impiden nuestro avance.



Entre ellos destacan las plataformas propiamente dichas (las fases de salto, que realmente no exigen demasiada habilidad por parte del usuario), así como derrotar a los monstruos que pululan por los escenarios. Contamos con la opción de ahogarles con tinta azul para que nos ayuden a derrotar a otros enemigos, o por el contrario borrarles del mapa con el disolvente. La decisión que tomemos en cada ocasión determina cómo evoluciona Mickey. Aquí se abre una nueva ventana para el desarrollo del personaje: si durante nuestra odisea preferimos hacer uso del disolvente, ésta será la habilidad que se fortalezca y viceversa en caso contrario. Las decisiones que puede tomar el jugador nunca van más allá de elegir ‘sí’ o ‘no’ ante alguna petición del personaje secundario de turno.



Esta especie de evolución a la que se somete al héroe de la aventura abre, como decimos, una ventana a que sea el jugador el que determine cómo quiere vivir su experiencia, si bien no acaba de ser todo lo determinante que se podía intuir en un principio. La base de las fases de exploración no sólo se centra en dibujar o borrar determinados aspectos del escenario, sino también en enfrentamientos capitales ante monstruos de gran calibre (en el enésimo homenaje a la Historia del personaje) que se encargan de aportar variedad al contenido.



Mientras que las fases en 2D son todo un espectáculo creativo y visual, en la línea que mantiene el apartado gráfico durante toda la aventura (salvo determinados escenarios en los que el nivel general baja sin explicación aparente, tal es el caso de algunas de las localizaciones del primer mundo), las 3D representan una montaña rusa en cuanto a sensaciones de juego se refiere, con altibajos que dañan la imagen que ofrece el juego en este sentido. Un ejemplo: si durante la primera hora de juego no dejamos de experimentar nuevas formas de entender la aventura, la segunda se limita a seguir los pasos establecidos sin variar o sin terminar de cuajar en el resto del contenido. Se diría que estas fases no están a la altura del ejercicio de creatividad que se da en otras circunstancias, en parte por la necesidad imperiosa de armarse de paciencia para esperar a la llegada de la siguiente sorpresa. Quizás lo más adecuado es hablar de cierto conformismo en fases puntuales.



La base de juego viene impuesta por la cumplimentación de distintas misiones que se otorgan de forma automática o al hablar con personajes secundarios que encontramos en las ciudades que forman parte del contenido. Dejar alguna atrás implica tener que revisar nuestros pasos para garantizar obtener el 100% de los objetos que no cumplen una función específica a lo largo de la aventura. Asimismo, es frecuente encontrar pasadizos secretos u otros elementos que sólo han de ser visitados en caso de querer profundizar en la exploración. Si hemos perdido la pista de qué debemos hacer a continuación, basta con hacer uso de la energía especial que acumulamos al pintar (o borrar) los decorados de los escenarios que visitamos. Así se construye la experiencia jugable de la que tanto hemos hablado: exploramos en 3D, viajamos de un mundo a otro a través de los cortos caricaturizados, resolvemos un enfrentamiento, volvemos al pueblo de origen y vuelta a empezar.



Los problemas del tributo
Las taras de Epic Mickey vienen impuestas por su propia jugabilidad. Donde la parte visual destaca por méritos propios, existen algunos elementos que no terminan de encajar en la parte jugable, entre los que destaca por encima de cualquier otro la cámara. Sobra decir que se trata de un problema del que han adolecido tantos y cuantos videojuegos en el pasado, aunque no por ello deja de ser relevante a la hora de enfocar el siguiente obstáculo que debemos superar. Parece que Spector ha querido otorgar una esencia cinematográfica al título que se puede oler desde los primeros compases de juego, pero que no siempre funciona adecuadamente por no situarse en el lugar adecuado. Con la cruceta digital se puede corregir su posición, pero en determinados casos la cámara se bloquea o se sitúa justo donde menos beneficia al jugador.



Este hándicap empaña el buen resultado que ofrece el sistema de obtención de experiencia (por así llamarlo), la posibilidad de elegir cómo queremos que Mickey evolucione, etcétera. Se da una situación parecida con la organización de algunos escenarios, un tanto caótica, lo que no permite tener una idea cristalina de qué pasos debemos seguir a continuación. Mientras que el resto de aspectos encajan perfectamente para mantener el engranaje construido por Junction Point en esta ocasión, estos puntos que hemos destacado no logran estar a la altura de las expectativas. A veces es el ritmo de partida el que falla (con poca novedad durante un plazo de tiempo demasiado elevado), mientras que otras es la cámara la que logra sacar de quicio al usuario. Pequeños hándicaps que han de ser tomados en cuenta para valorar el contenido que Epic Mickey ofrece, si bien no son definitorios para frustrar las buenas sensaciones que transmite el juego en el global.



Visualmente impresionante
Poco se puede criticar de la parte visual o sonora (esta última, por cierto, ha corrido a cargo de James Dooley, mano izquierda de Hans Zimmer), por no decir todo lo contrario. Epic Mickey establece un nuevo listón técnico en la consola dentro de lo que representa su ambientación steampunk, alejada del colorido al que nos rendimos en el caso de Mario Galaxy. Destaca el cuidado de las animaciones (uno de los principales temores de Warren Spector, donde es evidente que ha centrado gran parte de la dedicación del equipo de programación, que ha contando con la ayuda de Pixar), así como el estilo que se emplea para ilustrar los escenarios, la variedad de los mismos, los personajes secundarios y, en fin, prácticamente todo elemento que forme parte del aspecto visual del título. Durante las primeras páginas de este análisis se hace especial hincapié en esta cuestión, parte fundamental para entender el plano artístico, y como suele ser habitual en estos casos resulta bastante complejo transmitir la grandeza del título en este sentido empleando palabras llanas.



Respecto al trabajo de Dooley, probablemente la faceta más impresionante del título, sólo cabe aplaudir la selección de melodías, perfectamente orquestadas y muy acorde con la temática tradicional que impone la ambientación steampunk. La música contribuye a situarnos dentro de un mundo de características poco comunes, toda vez que se omite cualquier importancia que pueda tener la omisión del doblaje. Desconocemos si la decisión de no incluir voces (salvo algunos gruñidos) en las escenas que narran el argumento se debe a alguna condición estética o artística, pero de ninguna forma estropea el mensaje que transmite Spector a la hora de condensar más de cuarenta años de vida de Mickey a lo largo y ancho de varios de sus cortos.



Conclusión
Adentrarse en el mundo de fantasía de Epic Mickey es un viaje único, imprescindible para los usuarios que busquen una experiencia a medio camino entre lo visto y vivido en Mario Galaxy y la profundidad esquemática de otros títulos que han obtenido menos reconocimiento social, aunque no por ello deja de ser un videojuego que cuenta con determinados problemas jugables que el usuario debe tener en cuenta. Este mundo que recorre la mascota de Disney puede ser dividido en dos frentes claramente diferenciables: de una mano la parte artística, que se establece claramente en lo más alto del catálogo de Wii por diversas razones (el gusto por el homenaje o el increíble trabajo que se ha realizado con el diseño del mundo en el que tiene lugar la trama); de la otra, extrañas decisiones que se toman en el plano jugable y que entorpecen las buenas sensaciones que deja el global.



La cámara no termina de funcionar como debiera, el argumento, pese a su sencillez, sufre altibajos, elemento éste íntimamente ligado a la montaña rusa en la que se convierte la experiencia jugable en general. Epic Mickey ofrece una de cal y otra de arena en este sentido: si las fases de exploración son divertidas y enriquecedoras, el ritmo de obtención de habilidades es agotador por momentos, siendo imprescindible darle tiempo al juego para que respire, para que muestre todas sus cartas. La obra de Spector no invita a encender la consola para no soltarla durante varias horas, sino más bien a tomar con calma lo que acontece en pantalla, saboreándolo lentamente, sin prisa.



De entenderse Epic Mickey como un homenaje a la vida de Mickey, difícilmente se podría haber mejorado el resultado que ha obtenido Junction Point y Disney en conjunto. No obstante, visto como una experiencia jugable única, sufre de taras que pese a no empañar la excelente calidad que muestra a su llegada a la sobremesa de Nintendo sí que deben ser revisadas para el próximo capítulo de esta supuesta trilogía que Spector pretende construir con el paso del tiempo. Una experiencia épica, ciertamente, aunque quizás unos retoques aquí y allá le hubiesen bastado para convertirse en el mejor juego de la consola y, de paso, también de un año plagado de grandes nombres.




Lo mejor

-Rendido homenaje a Mickey. Sencillamente impresionante.
-Un auténtico ejercicio de creatividad a nivel visual.
-La cantidad y variedad de habilidades que empleamos durante la aventura.
-Cada caricaturización de los cortos, con su esencia y su particular estilo de juego.
-Gran vida útil, rejugabilidad… Mickey dibuja su propio mundo.


Lo peor

-Los altibajos del argumento.
-La experiencia jugable es una montaña rusa.
-La calidad visual de determinados escenarios, ligeramente por debajo del resto.
-La cámara y sus problemas derivados.


3DJuegos

Puntuacion: 8.2


Oscuro, diferente, revolucionario... Estos eran algunos de los calificativos con los que los usuarios de Wii esperaban a Epic Mickey, la obra más ambiciosa de Warren Spector en los últimos años. Y, al final, el roedor se ha redefinido. La pregunta es: ¿en qué dirección? Te descubrimos cuán épico es el ratón de Disney en su último videojuego.
Parece mentira que la carrera de la que ahora es una de las compañías más prósperas de todo el mundo empezara con un simple ratón. La productora The Walt Disney Company tiene hoy, aparte de un reconocido estudio de animación, varias subdivisiones dedicadas a la televisión, al cine, a los videojuegos y hasta a los parques temáticos.


Mickey Mouse, con 82 años de edad, ha participado en multitud de productos de entretenimiento, convirtiéndose en el personaje más conocido de la historia. Estrella de la animación de gran trayectoria, ha sufrido también muchas evoluciones y, de hecho, ahora parece que Disney desea reducir el remarcado estilo amable y agradable que siempre ha mostrado en sus apariciones en público. El roedor sigue siendo un icono, pero está muy lejos de los años de gloria que experimentó durante pasadas décadas.



Y para remediarlo, nada mejor que utilizar el medio de entretenimiento actualmente más popular: el videojuego. Epic Mickey fue creado para este único fin, y lo hace en Wii de manera exclusiva, de manos del mismísimo Warren Spector, experimentado diseñador de videojuegos (como Wing Commander, Ultima, System Shock, Thief o Deux Ex). Con este repertorio, era difícil que algo saliera mal. De hecho, con el título ya en el mercado, podemos afirmar que nos encontramos ante una de las aventuras más destacadas para la consola de Nintendo. Ahora bien, ¿se ha conseguido modificar sustancialmente la imagen del ratón? Y lo más importante, ¿ha resultado ser un videojuego tan épico como sugiere su nombre?

La primera de las preguntas ya se respondió, en realidad, hace unos meses por si sola, cuando empezamos a vislumbrar que los primeros "artworks", oscuros y siniestros, poco tenían que ver con lo que un año más tarde iba a ser Epic Mickey. Una ola de expectación ha salpicado a la obra de Junction Point Studios, y mucho nos tememos que poco o nada ha favorecido a una creación que tampoco ha terminando siendo la revolución roedora que se esperaba.

Bien y mal. Héroe o pendenciero. Caos y luz. Eran muchas las ideas que Warren Spector tenía en mente para hacer de este videojuego la representación del cambio de Mickey Mouse, pero al final, en nuestra opinión, ha terminado siendo más un homenaje a toda la trayectoria de este mítico personaje.



El argumento de Epic Mickey intenta rescatar del olvido a esos personajes olvidados de Disney que Mickey un día disolvió por accidente.
El amor y conocimiento de Spector sobre el ratón han quedado perfectamente plasmados en una obra a la que se le nota estar más centrada en integrar elementos del mundo Disney con la estructura de juego, que en dotar al propio título de cohesión jugable. Y es que, al fin y al cabo, Warren trabajaba con Disney, algo que supone un arma de doble filo, porque a cambio de recibir un mundo de fantasía único, también obtienes una carga de responsabilidad y de limitaciones enorme.

Aún así, sorprende que el proyecto se haya desempeñado con tanto estilo y buen hacer. El mismo argumento es una auténtica proeza narrativa, que nos muestra a un Mickey Mouse que, antes de convertirse en estrella, allá por los años 20, atraviesa el espejo de su habitación para encontrarse con una representación del maravilloso mundo que un hechicero (el cual simboliza al dibujante Walt Disney) está creando. El roedor, en un momento de distracción, coge un pincel y decide aportar algo de sus dotes pictóricas. Pero algo terrible ocurre, y lo que era una inocente aportación se convierte en la pesadilla de las creaciones en ese mundo. Asustado, Mickey regresa a través del espejo al mundo real.



La mecánica principal de juego se basa en usar el pincel (con el wiimote) para dar vida a elementos ocultos del escenario.

El mundo olvidado de Disney
Los años pasan, y el roedor gana fama y gloria hasta la actualidad. Pero el pasado nunca olvida, y un buen día una sombra atrapa al personaje y lo arrastra hacia ese mundo que él mismo corrompió por accidente. Ese lugar es conocido en el juego como el Páramo, donde residen los personajes más olvidados de Disney, y todo por culpa del ratón Mickey, que deberá encontrar el camino de vuelta mientras supera los cientos de obstáculos que le persiguen, incluyendo los fantasmas de su conciencia.

La manera en que los desarrolladores han conseguido rescatar la historia olvidada de Disney dentro del videojuego es uno de los aspectos más a destacar del conjunto. Además, y a pesar de que la creación siga desprendiendo ternura, es probablemente lo que más se parecería a una pesadilla de Mickey, con una serie de aliados y enemigos que incluyen versiones robóticas de sus mejores amigos, como Pluto o el pato Donald, además de Oswald (la primera creación de Walt Disney), que guarda odio y recelos ante aquel que le consiguió arrebatar protagonismo.

Por tanto, Mickey tiene amigos, pero también varios rivales en un título, básicamente, apoyado en un concepto de aventura con una potente dosis plataformera, además de sugerentes puzles. Y todo a lo largo de una duración que sorprende, con 15 horas de juego (más si tenemos en cuenta su potente rejugabilidad) que, no obstante, no resultan suficientes para lograr un sistema de juego bien estructurado.

Nuestro papel en Epic Mickey es pues, principalmente, el de recorrer los rincones más olvidados del mundo Disney (que son, por cierto, reminiscencias de cortos y películas originales). Para ello, el videojuego se estructura en diferentes regiones de recorrido lineal -aunque es posible volver sobre nuestros pasos- dotados de elementos de plataformeo, exploración, resolución de puzles e incluso algo de conversación como previo paso a resolver las decenas de "quests" que nos proponen los habitantes del Páramo.

El problema es que el videojuego presenta un error grave de diseño, en parte, porque el ritmo resulta frustrantemente lento. Y todo por un Gremlin que se plantea como nuestro mejor compañero, aunque a buen seguro más de uno terminará odiándole. Su aparición cada pocos minutos en la acción logra ralentizar un progreso que sería más gratificante si no se nos dieran tantas pistas a la hora de resolver situaciones. Un sistema de juego más natural y sugerente (y menos machacón) hubiera venido bien a un proyecto que, aún así, presenta picos de dificultad elevados.



Entre sección y sección nos encontramos con fases de plataformas 2D muy simples, basadas en cortos Disney de animación.
Este es otro claro punto en contra, y no porque no nos gusten los desafíos, sino porque la dificultad viene dada por defectuosas mecánicas de manejo. Los culpables son una cámara deficiente y poco dinámica (incluso cuando se gira manualmente), además de unos saltos que no siempre son satisfactorios debido a la mala perspectiva que se nos ofrece. El resultado: la desilusión de unos usuarios que perderán la vida del ratón sin sentirse culpables por ello.

El tercer pilar que se desploma en Epic Mickey no es menos importante. La estructura de progresión resulta confusa y poco lógica. No sigue un orden predeterminado, y la sensación de estar avanzando también es muy etérea.

Y es que, realmente, el único elemento que interconecta las diferentes secciones del Páramo son una serie de proyectores basados en clásicos animados de la factoría Disney (como Steamboat Willie, Thru the Mirror y Clock Cleaners, entre otros). En total, más de 30 fases de interconexión al estilo plataformero 2D más tradicional (y también simplón) del que no cabe resaltar más que una preciosa resolución artística, ya que jugablemente no aportan mucho, y menos cuando dan poco más de un minuto de juego por unidad.



De la misma manera que podemos pintar, también podemos usar disolvente para encontrar entradas y objetos ocultos.

Pintura y disolvente
Pero no todo es malo en Epic Mickey. También tiene momentos de esplendor, y la mayor parte vienen dados por el poder de la pintura. Como homenaje al arte pictórico que siempre demostró Walt Disney, el ratón Mickey lleva consigo un pincel que, con sólo dirigir nuestro wiimote a la pantalla, impregnará de pintura (para crear) o disolvente (para borrar) a todo aquel lugar del Páramo programado para ello. Y lo mejor de todo es que hay mucho por pintar: desde farolas, pavimento y paredes del decorado hasta engranajes, generadores y otros elementos ocultos.

La creación pictórica es una gran opción en los diversos escenarios que comprende Epic Mickey, aunque lo más interesante es que esta mecánica sirve para resolver puzles y avanzar en la aventura. Seguramente, al videojuego le hubiera venido bien abusar más de esta extraordinaria técnica, ya que de la misma forma que podemos crear (botón B) también podemos usar disolvente (botón Z) para hallar entradas ocultas.

Esto provoca que en un mismo escenario nos detengamos más tiempo del normal hasta encontrar todos los secretos posibles, algo que también incentiva la rejugabilidad, puesto que existen elementos desbloqueables (rollos de películas, chispas de poder y medallas) que es francamente imposible conseguir en la primera partida. Y por si esto fuera poco, podemos dedicarnos a recolectar una serie de tickets ideales para comprar en tiendas, que también las hay.



No es lo más común, pero en ocasiones podemos entrar a edificios para comprar objetos o adquirir nuevas "quests" que completar.
Pero lo más importante, y tal vez lo que haga que Epic Mickey sea en suma un título interesante, resida en el factor de que la resolución de "quests" (el alma máter de la obra) se alimenta de esta mecánica pintura/disolvente. Pintar una casa o activar un determinado mecanismo dependen enteramente de esta dinámica jugable. Hasta el sistema de combate, a pesar de estar basado en un ataque en giro al estilo Super Mario Galaxy (sacudiendo el wiimote), descansa en la posibilidad de pintar enemigos -convirtiéndolos en amigos que nos ayudan contra otros rivales- o de directamente aniquilarlos mediante disolvente.

Desde su anuncio y posterior demostración al público (a la cual acudimos en Londres), Warren Spector prometió un concepto de bien o mal para el ratón de Disney. Un sistema de moralidad (el cual hacía que nuestro roedor se convirtiera en héroe o pendenciero en función de sus decisiones) parecía que iba a ser la característica más innovadora y sorprendente de Epic Mickey, permitiéndonos escoger nuestro propio camino, gozando de diferentes aliados y misiones secundarias.

No obstante, al final el resultado ha sido mucho más modesto del esperado. En alguna ocasión cabe la posibilidad de tomar alguna decisión (optar por salvar a un Gremlin o por obtener un tesoro), pero Mickey apenas experimenta una evolución según lo que haga. Más bien, él es siempre bondadoso y admirado en el Páramo.

Al final, tenemos una situación parecida a cuando se nos anunciaba un videojuego decadente y muy oscuro, y es que el ratón es para Disney un personaje crucial. Esa creemos que es la principal razón por la que muchas ideas originales de Warren Spector no hayan podido llevarse a la práctica, ya que por el desarrollo del juego da incluso la impresión de que la desarrolladora ha tenido que volver sobre sus pasos en varias ocasiones, y esto es algo que puede haber afectado negativamente al proceso creativo.



La pintura no sólo sirve para colorear el escenario, sino también a nuestros enemigos para que, en lugar de atacarnos, nos apoyen.
Épico ratón
Un proceso creativo que, sin embargo, reluce en el plano audiovisual. Es una auténtica delicia ver el excelente trabajo artístico plasmado mediante el motor Gamebryo (de Fallout 3) en conjunción con físicas Havoc. Definitivamente, estamos ante uno de los apartados visuales más coloridos y destacados del catálogo de Wii, y eso a pesar de que podría haber gozado de más personalidad si se hubieran aplicado con más fidelidad los diseños originales.

En cualquier caso, el clima de decadencia del Páramo sigue vigente en el videojuego, con una representación encomiable del mundo más olvidado de Disney. Los decorados evocan lugares conocidos como el castillo de la Cenicienta, el país de Nunca Jamás o los mismísimos parques de atracciones de la compañía del ratón, como Disneylandia. Todo encerrado en un DVD que presenta una extraordinaria variedad de aliados, enemigos y unos paisajes que aunque algo vacíos, poseen interactividad, ya que no sólo es posible modificarlos con nuestro pincel, sino también acceder a algunos edificios (museos, tiendas, etc.).



En mitad de la aventura se nos presenta algún que otro vídeo para ilustrar la épica aventura de Mickey en el Páramo.
Mención aparte merece Mickey, representado por cierto con la estética que tenía en su nacimiento (allá por 1928) y potenciado por unas animaciones muy cuidadas que se extrapolan al resto de personajes del videojuego. Suavidad y respeto al estilo Disney son claves para entender un trabajo que no hubiera sido posible sin la colaboración de los estudios principales de la compañía: Walt Disney Animation Studios y Pixar.

Y tampoco hay que olvidar que en el videojuego hay algunas cinemáticas procedentes de Powerhouse (una compañía tejana experta en animación "flash" que ha dejado su impronta en secuencias que sirven para narrarnos la interesante historia que narra Epic Mickey.


El sistema de moralidad es casi inexistente, aunque a veces podremos optar por salvar a un Gremlin o hacernos con un tesoro.
Una trama donde nunca escucharemos hablar a los personajes (balbucean un dialecto ininteligible, a no ser que leamos los subtítulos en castellano), pero sí que notaremos las partituras que componen una banda sonora variada y adecuada a cada una de las situaciones y entornos que se nos plantean. Sólo hace falta decir que la calidad está muy en la línea de las películas de Disney, e incluso hay un detalle que nos ha gustado especialmente. En función de lo coloreada o decadente que esté una zona (dependiendo de si usamos la tinta o el disolvente), la música se hará más alegre o más triste.

Es una pena que esta última característica haya sido una de las pocas que se hayan conservado de ese planteamiento "bien-mal" que iba a rodear a Mickey Mouse en un principio, pero tampoco hay que disgustarse, porque Epic Mickey, aunque no tan épico como se esperaba, sigue siendo un juego de aventuras y plataformas ideal para hacer frente al final de año en Wii.


Valoración de Epic Mickey
Sin ser tan oscuro y revolucionario como se esperaba, Epic Mickey consigue redifinir al ratón más famoso del globo con una aventura que plasma el mundo más olvidado de Disney haciendo una auténtica apología del amor de Warren Spector hacia el maravilloso mundo de fantasía de la compañía estadounidense. Sin resultar la mejora aventura del género, sin presentar las mejores plataformas jamás vistas y sin consagrarse como el mejor videojuego para esta recta de final de año, lo nuevo de Junction Point Studios es aún así una compra obligada para todo aquel que sienta algo especial por Mickey Mouse.


Y eso sin contar con que existen determinados objetos de curiosa aplicación, como un reloj que paraliza el tiempo o unos televisores que podemos colocar sobre el escenario para distraer a los enemigos mediante un corto clásico de Mickey Mouse. Simpáticas adiciones pero que no nos hacen olvidar un aspecto muy importante...


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