La importancia de las prostitutas
Había pensado en otros títulos. “Los caballeros las prefieren caras” era una opción, pero muy larga y algo ñoña. “Vive les putain” sonaba demasiado siútico. Y “Bataclanas” habría estado segmentado a gente como mis abuelos, que en paz descansen y que probablemente no sabrían meterse a internet. Por eso, la elección de esta palabra en clave ochentera. El que la entiende, bien; el que no, que le pregunte a un cuarentón.
¿Porqué las putas son necesarias para la sobrevivencia de la especie? ¿Y porqué las castigamos tanto socialmente? Esas son algunas de las preguntas que me hago y me he hecho hace años. Decía el gran Bertrand Russell, filósofo y matemático británico, que “no siempre ha sido la prostitución la cosa despreciada y oculta que es ahora.
Su origen no puede ser más excelso. Originalmente la prostituta era una sacerdotisa dedicada a un dios o a una diosa, y al servir al transeúnte extranjero cumplía un acto de adoración. En aquella época se la trataba con respeto y los hombres la veneraban”. Una buena manera de empezar a entender que la prostitución, como tabú y actividad oscura, tiene la misma edad que el cristianismo. Es decir, la misma iglesia que condenó a las brujas a la hoguera, a los judíos a los autos de fe y a Galileo a retractarse, fue la institución que decidió que las meretrices eran profesionales que debían vivir al lado de la sombra. Cuando, al igual que el panadero o el ferretero, prestan un servicio cotidiano, imprescindible y pro familia. Sí, en serio.
Hay que pensarlo de esta forma: usted es una mujer casada, su marido anda estresado con la pega hace rato, su genio es insoportable y no se han acostado en varias semanas.
Opción a) el hombre termina por rendirse al coqueteo de su compañera de oficina, se van a tomar un café, llegan a un motel, hacen lo que tienen que hacer, pasan los días y a él le empiezan a llegar mensajes muy seguidos al celular, hay celos, amenazas, un posible embarazo, promesas de separación y del tipo enervado por el trabajo pasamos al hombre que está a punto de perderlo todo.
Opción b) el hombre se mete a sexo.cl, llama a Lía, una estupenda chilena, le paga los $120.000 que pide, pasa una hora y media en su elegante departamento, tiene frente a sus ojos a un mujer gloriosa que le dice que él también es glorioso, sube su ego, se le despeja el chakra, cierra la puerta y, esa misma noche, llega a su casa con mejor humor, sin amenaza alguna y hasta con ganas de acostarse con su mujer.
Usted dirá, él también podría elegir la fidelidad. Sí, claro, pero después no ponga el grito en el cielo cuando al pobre le salgan cuatro herpes en la boca, le dé halitosis como síntoma psicosomático o pase de fumar dos a tres cajetillas.
¿Conocían estas palabras de San Agustín? “Apartad a las prostitutas de la vida humana y llenaréis el mundo de lujuria”. Exacto. Y lo dice un santo. Las putas juegan un rol en la sociedad, ayudan al orden público y mantienen las parejas unidas. Así que, por favor, más respeto y cariño para las barraganas, gatos, golfas, cortesanas, fulanas, hetairas, queridas y casquivanas.
Por Rodrigo Guendelman.
FUENTE
http://www.eldinamo.cl/