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El Dragon y el Heroe. Literinga. (Edit)

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El dragón y el héroe

By Chebing

-Chapter 1 – The Beginning (El Comienzo)-



Había una vez un dragón, el más temible que haya existido en todo el mundo libre, la gente le tenía miedo y las historias sobre este monstruo eran tan fantásticas que si no fuera por las bolas de fuego que periódicamente eran expulsadas desde la torre más alta del castillo donde habitaba el dragón, mucha gente no hubiera creído en él.
Sin embargo las pruebas estaban y eran contundentes, no había otra explicación posible a las bolas de fuego y todos los valientes que fueron en busca de su cabeza, perdieron la suya en el intento.

Con el pasar del tiempo los valientes dejaron de ir en busca del dragón, el miedo se apoderaba de ellos y todos imaginaban que era imposible matarlo. Entonces, un día como cualquier otro, una persona apareció en el pueblo y se autodenomino “The Dragon Slayer”. Todos empezaron a hablar sobre él y rápidamente fue la persona más conocida en todo el pueblo. Muchos creían en él, otros dudaban pero todos querían aferrarse a la idea de que este desconocido solucionaría su problema.

Una mañana de verano él partió hacia su destino y una tarde de primavera el pueblo festejó su regreso. No traía la cabeza del dragón, pero si traía la suya. Luego de darle la bienvenida merecida, todos esperaban ansiosamente el momento cuando contara su experiencia, su historia, su “leyenda”

Este hombre habló sobre el dragón, era de 30 mts de largo, más rojo que las llamas del infierno, 8 mts de ancho con una cola de aproximadamente 15 mts más, la cual utilizaba tan bien como un paladín desenfundaba su espada. De su boca salía fuego que era capaz de derretir el metal más resistente y de convertir en cenizas al caballero más valiente.

Todo el pueblo estaba alrededor de este hombre, escuchando impacientemente su relato, algunos se agarraban de las manos, otro cerraban los ojos, los niños habían sido mandados a la cama, los pocos que escuchaban a la distancia lloraban como si les hubiera quitado su juguete preferido. La tensión en el aire se podía cortar con un cuchillo, hasta que un alma (porque ya no eran hombres, eran almas) preguntó: “¿Por qué fallaste?”

El silencio fue absoluto, hasta el aire se movía entre las hojas de los árboles sin siquiera hacer un susurro, la gente tenia la vista clavada en el hombre, sin querer perderse una sola pausa de la que probablemente fuera la oración más importante que escucharían en mucho tiempo…

El hombre tragó saliva y valientemente dijo: “Cuando miré al dragón a los ojos, fue como si todo el miedo de todas las personas en este mundo libre se juntaran y vinieran hacia mi en cuestión de segundos. Nunca dudé de mí, hasta ese momento. No supe que hacer, estaba temblando, sabia que no lo iba a lograr, y me quedé petrificado. Entonces, el dragón se acercó hacia mí, se acercó tanto que su aliento se sentía como estar colgado de un volcán en erupción. El final estaba cerca y sin embargo, pasó algo milagroso, el dragón me dejo matarlo”.

Cuando el hombre terminó de pronunciar el punto final de su frase, los murmullos no se hicieron esperar, la gente estaba desesperada cambiando opiniones sobre lo escuchado, la pregunta que se hacían era: “Entonces, ¿Por qué no lo mató?”

El hombre abrió la boca y los murmullos se callaron por arte de magia. Prosiguió con su historia: “Me dejó matarlo, y lo intenté. Agarré mi espada, la desenfundé, la tuve en mis manos y tomé las fuerzas suficientes para clavarla en el estomago de ese monstruo, sin importar lo resistente de su piel. Tuve éxito y herí gravemente al dragón, el cual en el instante que sintió mi espada recobró conciencia y se encargó de hacerme sufrir todo lo que él había sufrido, solo que en una proporción de 1 a 10. Para cuando terminó conmigo, no era un hombre, era un muerto viviente deambulando por las tierras de nadie esperando que mi corazón deje de palpitar, porque, en cierta manera, ya lo había dejado de hacer. Pasó el tiempo que supuestamente es el que cura todas las heridas, y efectivamente, curó muchas de ellas, es un misterio cómo esquivé la muerte, pero lo hice, tuve mi segunda oportunidad, y decidí venir aquí a contarles mi historia no para que teman del dragón sino para que escuchen la verdad de alguien que ha visto al monstruo a los ojos. Estuve en el infierno y regresé”.

-Chapter 2 – The Transition (La transición)-



Muchos crudos inviernos habían pasado sin que nadie tuviera noticias nuevas del dragón. Ellos sabían que él estaba allí, tan lejos pero a la vez tan cerca, no creían que fuera posible que el dragón abandone su castillo, pero, ¿Qué pasaría si lo hiciera? Seria el fin del pueblo y de todo el mundo libre, de todo el mundo como ellos lo conocían.

En todos esos años, el pueblo conoció la desgracia, la miró a los ojos y reconoció al dragón detrás de todo eso. Muchos empezaron a decir que la única respuesta era ofrecerle al monstruo el sacrificio de un humano, para que pudiera calmar su apetito y no descargue su ira contra el pueblo. Las madres temían por sus hijos, los filósofos por su ética y los religiosos por su alma misma. Pero, con el pasar del tiempo, la locura desplazaba la razón y se escondía con su aroma, plagando el corazón asustado de almas inocentes.

El hombre, “el sobreviviente” –como lo habían llamado- hacía mucho había abandonado el pueblo, necesitaba ver a su familia, abrazarlos y rogarles por perdón, que lo perdonen por poner en riesgo lo más importante, la posibilidad de volver a verlos, a olerlos, a tenerlos entre sus brazos.

El pueblo empezó a ser conocido por el dragón, cada vez menos personas reunían el coraje para acercarse, se estaba convirtiendo en un pueblo fantasma. Entonces, un día frío de invierno, tan frío que cada vez que los residentes hablaban parecía que un pedacito de su alma escapaba de su cuerpo, llegó un carruaje con dos personas y muchas esperanzas. El pueblo estaba al tanto de los movimientos de los extraños visitantes, sin saber, que su destino estaría ligado al de ellos.

Eran dos personas normales, con poco que decir y mucho que hacer. Habían venido a matar al dragón, el 1ro era un experto en el exterminio de criaturas míticas, pero solo en la teoría, nunca en la práctica. El 2do, era un experto en Dragón, no en dragones, sino en Dragón. Toda su vida había estado estudiando al dragón, solo a él, y comparándolo con otros monstruos, anotando sus características, intentando descubrir su punto débil, observándolo como un pintor contempla su obra maestra.

Explicaron su plan, las cosas que necesitarían y su recompensa. Eran personas humildes, solo solicitaron lo necesario para encargarse de él y su recompensa seria un banquete con todos los aldeanos para festejar la muerte de sus problemas. La llegada de estos hombres despertó en el pueblo sus ganas de vivir, rápidamente consiguieron todo lo necesario, y mientras tanto, se ocuparon de sus huéspedes de la mejor forma que conocían. En las calles todos se saludaban con una sonrisa y estaban felices, la llegada del héroe era justo lo que necesitaban, un nuevo cuerpo donde poner su esperanza.

El héroe y su asistente dejaron el pueblo en una de las noches más frías de la década, su equipaje era ligero, pero el peso en sus espaldas era capaz de doblar la espada más resistente. Camino al castillo repasaron su plan una y otra vez, lo sabían de memoria, nada podía fallar, la victoria era suya.

Dicen que el corazón de un verdadero valiente se mantiene firme aun cuando sus piernas no paran de temblar. El héroe y sus piernas querían dos cosas distintas, sin embargo, su integridad, su voluntad, su plan no cambio ni en el más pequeño de los detalles. Luego de un largo camino, llegaron al castillo, el cual era más imponente que el imaginado en sus sueños más salvajes…

-Chapter 3 – The Castle (El Castillo)-



Atravesaron el puente, caminando, pensando, rezando, con los ojos cerrados, para que el corazón no sienta miedo. La madera hacia ruido debajo de sus pies, crujía como riéndose de los hombres que no la volverían a pisar jamás, que no volverían a cruzar el puente. Su destino había sido decidido hace mucho tiempo.

Entraron en la cámara principal del castillo, era muy oscuro, la luz de la luna pasaba a través de las paredes de piedra del castillo que no tenía ventanas, que no daba oportunidad de escapar. Tragaron saliva, tragaron sus miedos, se pusieron en guardia y se abrieron camino hacia la torre más alta del castillo, para encontrarse con algo más que el dragón, para encontrarse con su destino mismo.

Subieron incontables escalones, atravesaron numerosos salones y cuartos, miraron para abajo unas cuantas veces y solo vieron oscuridad, la misma oscuridad que encontraban cuando miraban hacia arriba, la misma oscuridad que caía sobre sus vidas, de las cuales ya no tenían control.

De repente, escucharon la respiración del monstruo, al principio como un susurro, luego como un gruñido. Con cada escalón el ruido aumentaba, el dragón se acercaba, el final se acercaba. Sin demostrar miedo y sin mirar atrás, siguieron subiendo escalones, porque eso es lo que los verdaderos héroes hacen, tienen miedo pero no dejan que influya en sus acciones. Sabían que el final de la escalera se acercaba, pero no se dieron cuenta que el final de la escalera era el final de sus vidas.

Llegaron a los últimos escalones, el héroe apretó los dientes y juntó fuerzas para no retroceder, para no hacerle caso a su sentido común. Escalaron los últimos peldaños, como lo habían planeado, ahí estaba el dragón, pero lo que no habían planeado era lo que iba a suceder a continuación. El héroe miró al dragón a los ojos y éste le respondió la mirada, en una combinación de odio y respeto, algo increíble sucedió. Su compañero estaba con él y no podía creer lo que veían sus ojos.

El dragón se acercó a los hombres, a ritmo lento pero constante, sabia que los hombres tenían miedo y eran peligrosos, no podía asustarlos si deseaba acercarse más. Se acercó a nuestro héroe, lo miró a los ojos y el héroe supo que su llegada no era ninguna sorpresa para el dragón, de hecho, los estaba esperando.

La cordura volvió a la mente del hombre, no dudó, esta vez no dudó, agarró su espada, apuntó al corazón del dragón y justo como lo había ensayado, hizo uso de todas sus fuerzas, fuerzas que ni siquiera él supo de donde había sacado y cerró sus ojos mientras su corazón hacia el resto. Sintió que el acero golpeaba la punta de su espada, que el acero se interponía entre su espada y su objetivo.

Con mucho miedo abrió los ojos, pensó que lo 1ro que vería seria lo ultimo, seria su muerte, él sabia que no había otra oportunidad pero debía saber qué era lo que había evitado la muerte del dragón. Abrió los ojos, y por 1ra vez, éstos le mentían, estaba alucinando, lo que sea que estuviera pasando era cualquier cosa excepto lo que él estaba viendo.

- Chapter 4 – A Newborn Hero (Un Nuevo Heroe) -



-¿Por qué lo hiciste?

Su cara cambiaba con cada expresión. Ahora las sombras reflejaban la oscuridad de su alma.

-¿Acaso no lo ves? No soy nada sin él, mi vida depende de la suya, no puedo permitir que nos destruyas

Apretaba el puño en un intento de descargar la ira y la ansiedad que lo consumían por dentro.

-¡Es un monstruo! Vinimos a matarlo, ese es nuestro trabajo, ¿Qué hay de la gente que vive en el pueblo? ¿Qué será de la vida del mundo si el dragón se escapa?

En un rápido movimiento de manos, agarró su espada, en el más absoluto de los silencios.

-Yo lo puedo controlar, él me escucha, él me hace caso, somos aliados, siempre lo fuimos, solo que ahora lo veo con claridad. Este viaje no fue para nada más que para reunirme con él, me llamaba, me necesitaba, lo necesitaba. Y no puedo permitir que arruines nuestro plan, lo lamento mucho, pero no eres más que un simple peón.

El acero se sintió frío y a la vez caliente en el cuerpo del hombre.

-No lo controlas, nunca lo harás.

El hombre cayó al suelo, herido de gravedad. El dragón y su nuevo aliado tenían muchos planes en los que trabajar, y no había tiempo que perder.

El dragón y su asistente abandonaron el salón. Las horas pasaron como minutos.

La tierra estaba enojada ese día, el cielo también. Se arrepentían de haber dado vida a semejante monstruo que ahora estaba fuera de control. Necesitaban descargar su ira, y así fue como empezaron los truenos.

La luz de la luna se veía interrumpida por ráfagas blancas, al igual que el sonido de la lluvia, que era opacado por los estruendos en la tierra. El hombre herido recobró conciencia, no había parte de su cuerpo que no le doliera, pero sabía que tenía una última cosa por hacer antes de que llegue su fin, tenía que encargarse de la amenaza con alas.

A paso lento pero firme empezó su recorrido por el gigantesco castillo, en busca de sus presas, en busca de sus asesinos. Los encontró, estaban abriendo una grieta en el castillo lo suficientemente grande para que el dragón pudiera escapar. La lluvia escondió los pasos del héroe y los rayos la ira en su cara.

Levantó la espada, la puso lo más arriba que sus brazos le permitieron y se preparó para el golpe mortal, para ese único golpe que haría la diferencia entre el fracaso y la victoria, no debía fallar, no podía fallar.

La naturaleza, que había jugado para el hombre herido, decidió igualar la situación y salvó la vida del ayudante del dragón. Empezó a rugir, a moverse, a temblar. El hombre herido perdió el equilibrio y cayó al suelo, el dragón y el asistente ya lo habían visto, la victoria era suya, pero en segundos, eso no importaría.

La tierra y su enojo habían dado vida al volcán, el cual llevaba tanto tiempo dormido que aprovechó su oportunidad. La erupción no se hizo esperar, ríos de sangre roja caliente como el sol empezaron a destruir caminos, casas, pueblos, todo lo que encontraban al alcance de su mano. Hasta las esperanzas se ahogaban en un mar de gritos de dolor.

La rivalidad entre los hombres pasó a un segundo plano, lo más importante era sobrevivir al magma que clamaba por ellos. El dragón, sin embargo, contemplaba la lava como su amiga, como una digna rival. Rápidamente el asistente del dragón subió a la espalda de éste, y el hombre herido hizo lo mismo. Forcejearon y lucharon en la espalda de la bestia en pleno vuelo, con el viento en su cara y la sangre en sus nudillos. Pero el dragón tenía otros planes…


-Chapter 5 – The Awakening (El Despertar)-



-Yo soy el héroe, ¿O todavía no te diste cuenta?

El dragón se detuvo sobre una piedra, una piedra en la cual pudiera mirar la destrucción de su castillo, la destrucción que provocaba la furia roja de la tierra.

-No eres nada

Ambos hombres cayeron al suelo.

-Yo soy el héroe, yo puedo controlar a la bestia

La cola del dragón se movía nerviosa y chocaba contra el suelo, dejando caer tierra en el infierno bajo ellos, pronto su pequeño lugar para observar el volcán seria arrasado también.

-No la controlas, ella te controla a ti.

La pelea siguió entre el héroe y el hombre que estaba más cerca de la muerte que de la salvación, sin embargo, no podía permitir un fracaso. No tenían armas, excepto sus puños y su orgullo, ambos dieron una buena pelea, pero el héroe, con ventaja, y ante los ojos de la bestia, tiró al hombre herido al mar rojo, rojo de sangre, rojo de furia que se había desatado momentos antes.

Luego, el héroe subió a la espalda de la bestia hacia un lugar más elevado, donde pudieran pensar sus planes en forma más calma, más serena. El héroe caminaba sobre el sendero donde ahora se encontraban, la bestia seguía contemplando el ritual de fuego.

-Iremos norte, 40 kms de aquí se encuentra una ciudad, será el lugar perfecto para mostrar de lo que somos capaces. La gente asustada no sabrá que hacer, el caos se esparcirá más rápido que la peste.

El héroe vio una espada tirada en el camino, fue a su encuentro, era una espada muy familiar para él, la espada del ejército de la Cruz del Sur, lugar donde él había servido a su gente, antes de dedicarse al estudio del dragón.

Recuerdos volvieron a su mente, recuerdos de una época más feliz, con la gente que lo quería, con su pueblo, con la paz. Pensó que el culpable era el ejército, por obligarlo a estudiar a la bestia, por obligarlo a volverse 1 con la bestia, y ahora era demasiado tarde, deberían pagar por su error.

El héroe estaba impaciente, nervioso, quería emprender el viaje en ese momento, lo necesitaba para quitar las dudas que ahora envolvían su corazón y lo envenenaban como el beso de una cobra, lo necesitaba para saber de que lado se encontraba su lealtad.

Sin reflejo, sin sombra, sin alma, el héroe subió a la espalda del dragón, debían empezar su viaje.
-¡Vamos! ¡A volar! La ciudad del Norte nos espera, sentirán nuestro miedo, nuestro puño, nuestro fuego. El mundo libre sabrá de nosotros, nuestros nombres serán respetados, serán temidos, serán escritos con fuego en la tumba de cada uno de ellos. ¡Vamos dragón, nuestro Apocalipsis ha llegado!

El dragón permaneció en su posición, contemplando el fuego que ahora había llegado al pueblo. No tenía intención de moverse. No tenia amo que lo hiciera mover.

-Chapter 6 – The New Beginning (El Nuevo Comienzo)-




La ira y la ansiedad resultaban una mala combinación en el corazón lleno de dudas de un héroe que no sabía qué era blanco y qué no lo era. El dragón seguía sin moverse, con los ojos fijos en el ritual volcánico.

- ¡Te ordené partir!

El dragón se quedó inmóvil.

- Bueno, intenté por las buenas, no me queda otra opción.

La sangre impregnó la espada, caliente y roja como el fuego que se esparcía por debajo de ellos, la sangre de la bestia tenia aroma a muerte. El dragón hipnotizado reaccionó, contra su amo, contra su enemigo, contra su herramienta.

Lo tiró al suelo y empezó a volar en círculos, a una distancia respetable pero amenazadora, calculando el golpe de gracia, intimidando con los ojos, acechando con las garras.

- ¡Bestia inútil, no eres nada sin mi, nunca lo fuiste, nunca lo serás!

El héroe empezaba a perder la razón, la lógica, lo que lo diferenciaba de los animales, lo que lo hacia humano. La espada temblaba en sus manos mientras la apuntaba hacia el cielo, amenazando al dragón que sobrevolaba el sendero.

El calor era muy fuerte, cada vez se sentía más, nada detenía la lava y nada la detendría hasta consumir el sendero donde se encontraba el héroe. Pronto, su respiración no le permitió seguir ignorando este factor, pensó en la manera de escapar, miró a su alrededor, no había nada, no había nadie. Solo un dragón, y un héroe. Solo un dragón, y un tonto. Solo una bestia, y un humano.

La venganza consumía al héroe, mas rápido que la lava consumía al pueblo que había hospedado al mismo, sólo le importaba matar al dragón, matar a aquel que fue más inteligente que él, matar a quien lo uso.

El dragón entendió la situación, reconoció la venganza en la cara del héroe y tomó distancia, distancia para embestirlo. Éste sostuvo la espada lo más fuerte que sus manos le permitieron, y cerró los ojos para no ver el miedo. El dragón lo embistió de frente, con sus garras, lastimándolo gravemente pero no demasiado y procurando salir ileso. El héroe había sido sentenciado a morir.

En pocos minutos, la muerte llegaría al héroe, sólo había que esperar para saber de qué manera lo haría. Por la lava, por el calor, por las heridas, por el suicidio, por la locura, de cualquier manera su reloj de arena estaba marcando sus últimos granitos, cuando por fin pudo abrir los ojos.

Los pensamientos lo golpearon en la cara, ahora todo era claro, él había sido usado, y cuando ya no era útil, lo habían eliminado. Finalmente comprendió que aquel dragón era más que una bestia, era algo casi humano, y había sido más inteligente que él.

Lagrimas escapaban de sus ojos, lamentos de sus labios y furia de sus puños. Golpeaba la tierra, golpeaba su cabeza, pero nada de ello volvería el tiempo atrás. Había sido un ingenuo.

El poder lo consumió, lo cegó. Traiciono a los que confiaban en él, a su amigo, a sus ideales y a si mismo. Ya no quedaba nada más, ni una segunda oportunidad, ni una primera oportunidad. El calor pronto se transformo en el agua bendita que perdona todos los pecados.

El dragón eligió un mejor lugar para ver las llamas. Se quedó parado mirando como el fuego hacía lo que mejor sabe hacer, consumir todo lo que esté a su alcance. Inclusive el héroe, especialmente el héroe.

El pueblo y las cenizas se habían convertido en uno.

Se requiere de una persona común para fallar, pero se requiere de un héroe para admitir su error y arrepentirse. Las lágrimas del héroe eran plegarias por su alma, era el arrepentimiento que su alma profesaba.

Se requiere de una bestia que parezca ingenua pero que sea más inteligente que su conejillo de indias, porque así, la presa se convierte en cazador, porque así, el dragón contempla el principio de la destrucción, el principio que empieza con el fuego del volcán y que termina con su propia decisión.

¿No sería lindo reinar hasta donde alcance tu vista? El dragón se lo había preguntado miles de veces en la soledad del castillo, y ahora que la respuesta tenía solución, solo podía dejar escapar una pequeña llama de su boca.



Varias cosas para decir:

1- Lo escribi yo, asi que muchas gracias por leerlo.
2- Acepto criticas, y por favor digan si les gusto y de que temas les gustaria leer en el futuro
3- Las fotos de los dragones las saque de un post de T! de wallpapers dark, asi que muchas gracias al usuario (no me acuerdo el nombre, perdon)
4- www.fotolog.com/chebing en ese fotolog se postea la historia, un capitulo por dia. Recordemos que T! Es un LinkSharing (moderadores, por favoor no me borren el post )

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