“El Viagra es el principal producto falsificado del mundo”, dijo la directora de Seguridad Global del laboratorio Pfizer. Sólo en 2007 ya se llevan incautadas en el país 300.000 unidades de medicamentos desviados de la cadena sanitaria para la venta ilegal, la mayor parte de las cuales se comercializa en Internet.
En una conferencia internacional sobre piratería y falsificación que terminó ayer en la Aduana, la directora de Seguridad Global de Pfizer, Rubie Mages, aseguró que la famosa píldora azul es el producto “más falsificado del mundo”. Además, alertó sobre el riesgo de comprar remedios por Internet.
La ejecutiva de Pfizer dio cifras alarmantes del mercado negro de medicamentos. Viajan en prendas, cigarrillos y ositos de peluche, entre otros lugares exóticos, para finalizar en el bolsillo del caballero o la cartera de la dama. Así se las rebuscan para trasladarse los medicamentos que emulan al archifamoso Viagra, producto insignia para combatir la impotencia masculina.
El problema es que se trata de productos falsificados y que tienen ese modo extraño de moverse entre países debido a que son traficados de modo ilegal. Y el negocio es fabuloso: mueve millones de dólares.
“El Viagra es el principal producto falsificado del mundo”, dijo sin titubear Rubie Mages, directora de Seguridad Global del laboratorio Pfizer (quien comercializa el sildenafil bajo el nombre comercial de Viagra), durante la Conferencia Internacional sobre la Lucha contra la Falsificación y la Piratería, que terminó ayer en la Aduana.
Claro que este problema de los “dobles truchos” no golpea sólo a la famosa píldora azul sino que además se extiende a todos los productos farmacéuticos. “La recaudación por falsificación de medicamentos asciende a US$ 35.500 millones en el mercado mundial”, señaló Mages, quien estima que entre el 40% y el 90% de lo que se vende por Internet puede ser directamente falso.
En general, la opinión que se tiene es que los medicamentos se venden por fuera de los circuitos habituales de comercialización, o en negro, por el monto excesivo con que se manejan los precios oficiales. Pero Mages se encargó de refutar esa postura. “Al contrario: los traficantes aprovechan nombre y prestigio de los laboratorios para vender porque el costo del comprimido es bajo pero los costos de envío son altos”, indicó.
También habló en el encuentro el director general de Aduanas, Ricardo Echegaray, quien sostuvo que “se deben extremar los controles inteligentes contra la falsificación del Viagra y educar a los consumidores argentinos antes de que sea demasiado tarde”.
Mages asimiló las rutas y metodologías que mueve este mercado con las del terrorismo. Algo similar opinó Carlos Milsztain, jefe del departamento de Investigaciones Especializadas de la Aduana: “Son los mismos y usan la misma logística para el tráfico de medicamentos tanto como para el éxtasis, estupefacientes y el tráfico de cualquier otro tipo de mercadería”, dijo. “Son organizaciones que se mueven según oferta, demanda y oportunidad y que tienen miles de vías de ingreso”.
Sólo en 2007 ya se llevan incautadas en el país 300.000 unidades de medicamentos desviados de la cadena sanitaria para la venta ilegal, la mayor parte de las cuales se comercializa en Internet.
Fuente;
En una conferencia internacional sobre piratería y falsificación que terminó ayer en la Aduana, la directora de Seguridad Global de Pfizer, Rubie Mages, aseguró que la famosa píldora azul es el producto “más falsificado del mundo”. Además, alertó sobre el riesgo de comprar remedios por Internet.
La ejecutiva de Pfizer dio cifras alarmantes del mercado negro de medicamentos. Viajan en prendas, cigarrillos y ositos de peluche, entre otros lugares exóticos, para finalizar en el bolsillo del caballero o la cartera de la dama. Así se las rebuscan para trasladarse los medicamentos que emulan al archifamoso Viagra, producto insignia para combatir la impotencia masculina.
El problema es que se trata de productos falsificados y que tienen ese modo extraño de moverse entre países debido a que son traficados de modo ilegal. Y el negocio es fabuloso: mueve millones de dólares.
“El Viagra es el principal producto falsificado del mundo”, dijo sin titubear Rubie Mages, directora de Seguridad Global del laboratorio Pfizer (quien comercializa el sildenafil bajo el nombre comercial de Viagra), durante la Conferencia Internacional sobre la Lucha contra la Falsificación y la Piratería, que terminó ayer en la Aduana.
Claro que este problema de los “dobles truchos” no golpea sólo a la famosa píldora azul sino que además se extiende a todos los productos farmacéuticos. “La recaudación por falsificación de medicamentos asciende a US$ 35.500 millones en el mercado mundial”, señaló Mages, quien estima que entre el 40% y el 90% de lo que se vende por Internet puede ser directamente falso.
En general, la opinión que se tiene es que los medicamentos se venden por fuera de los circuitos habituales de comercialización, o en negro, por el monto excesivo con que se manejan los precios oficiales. Pero Mages se encargó de refutar esa postura. “Al contrario: los traficantes aprovechan nombre y prestigio de los laboratorios para vender porque el costo del comprimido es bajo pero los costos de envío son altos”, indicó.
También habló en el encuentro el director general de Aduanas, Ricardo Echegaray, quien sostuvo que “se deben extremar los controles inteligentes contra la falsificación del Viagra y educar a los consumidores argentinos antes de que sea demasiado tarde”.
Mages asimiló las rutas y metodologías que mueve este mercado con las del terrorismo. Algo similar opinó Carlos Milsztain, jefe del departamento de Investigaciones Especializadas de la Aduana: “Son los mismos y usan la misma logística para el tráfico de medicamentos tanto como para el éxtasis, estupefacientes y el tráfico de cualquier otro tipo de mercadería”, dijo. “Son organizaciones que se mueven según oferta, demanda y oportunidad y que tienen miles de vías de ingreso”.
Sólo en 2007 ya se llevan incautadas en el país 300.000 unidades de medicamentos desviados de la cadena sanitaria para la venta ilegal, la mayor parte de las cuales se comercializa en Internet.
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